La próxima subida del precio del petróleo

Leo en el Financial Times que China ha prohibido las exportaciones de diésel anticipando el aumento en la demanda del verano. A esto se le suma que Rusia ha subido los aranceles de exportación del diésel y la gasolina en un 44%. Ambos países quieren controlar la subida de precios interna, pero sin duda provocarán un efecto en cadena en otros países importadores de productos refinados, que con el afán de aumentar sus stocks provocarán una subida de precios y por tanto un repunte de los precios bajos que hemos visto esta semana.

Esta situación está ya provocando subidas de precios. En primer lugar debido a la subida de los combustibles, como en Estados Unidos, en donde la gasolina ha subido más de un 33% en el surtidor en el último año. En segundo lugar, seguirán subiendo los precios de las materias primas, como por ejemplo los cereales. Por un lado la subida de los combustibles implica un aumento de los costes en que incurren los productores, lo que afecta la producción mundial de alimentos y repercute en la soberanía alimentaria, como analizamos en este artículo. Por otro lado, la demanda de carne sigue aumentando en Asia, lo que genera una presión sobre la demanda de cereales a nivel mundial, que está llevando a que el precio de los mismos no pare de crecer, un 71% desde abril de 2010 según la FAO, y con ellos la rentabilidad de los grandes agricultores, como los estadounidenses, como se puede ver en el siguiente vídeo. Este fenómeno también está provocando que aumenten las compras/leasing de grandes extensiones de tierra en otros países para producir los cereales que nuestros países consumen de forma directa (como alimento) o indirecta (como biocombustibles), lo que se conoce como land grabbing. Esto abunda en los problemas de soberanía alimentaria de los países pobres, como denuncian asociaciones como GRAIN.

Los analistas, sin embargo, suelen indicar que se trata de movimientos de los especuladores en los mercados de futuros, cuando en realidad lo que tenemos es un mercado muy ajustado por dos motivos. Del lado de la demanda está el crecimiento económico en la mayoría de países y la recuperación de la actividad económica, que implica un aumento del consumo de energía. Del lado de la oferta, por un lado parece que hemos llegado ya al límite de extracción (el famoso cenit del petróleo), y a esto se le unen los problemas coyunturales como la menor exportación de Libia, según informa la agencia Reuters. Este mercado tan ajustado solo refleja la escasez relativa del petróleo, que irá en aumento en un futuro inmediato y con ella veremos una continua subida de precios. Siempre podrá haber algún altibajo, pero la tendencia es clara, a no ser que las economías empiecen a introducir medidas efectivas para controlar la demanda de energía. Es lo que vemos, además, para el resto de materias primas.

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