Consumo mundial de petróleo por habitante estancado

En esta entrada presento de manera muy breve el consumo mundial de petróleo por habitante desde 1965. Los datos provienen de BP Statistics para el petróleo y Naciones Unidas para la población. Como otras veces, podéis bajar tanto el excel con los datos y referencias como con la figura en el enlace provisto.

Figura 1. Consumo mundial de petróleo por habitante (t/hab) 1965-2013

OilConsumptionpc

Fuente: Puedes bajar el archivo excel con los datos, las fuentes y la figura aquí.

En la figura podemos ver que, después de los picos de 1973, 1978 y 1979, el consumo de petróleo por habitante en el mundo ha disminuido hasta el entorno de los 580-600 kg por habitante y se ha mantenido constante desde entonces. Es decir, todo el aumento en el consumo de petróleo ha sido absorbido simplemente por el aumento de la población. Hasta hace bien poco, los países ricos seguían aumentando su consumo a costa de los países más pobres. Esto ha cambiado recientemente y desde 2013 ya no es así.

¿Qué esperar del futuro? Bien, la población va a continuar aumentando. Los países ricos seguirán reduciendo su consumo (lo cuál dificultará su crecimiento económico) y esto permitirá que de momento el aumento de población de los países menos ricos pueda acceder al petróleo. Sin embargo, en un contexto de Peak Oil y con la burbuja del Fracking desinflándose (ver referencia 1 y referencia 2), la mayor escasez de petróleo implicará, tarde o temprano, caídas en el nivel de consumo de petróleo por habitante, y eso conducirá a conflicto social, a cambios estructurales, o a ambos. En cualquier caso, las naciones que estarán mejor preparadas son aquellas que, si tienen petróleo lo usan internamente en lugar de exportarlo y, si no lo tienen, promueven rápidamente un cambio de su matriz energética hacia fuentes renovables también en temas de movilidad.

Factura energética en España

Leyendo un post reciente sobre Siria del magnífico blog de Gail Tverberg, he recordado discusiones que tuve con una colega sobre las repercusiones para los países exportadores de petróleo del hecho de convertirse en importadores. El contexto era la liberalización del sector energético (generación eléctrica y gas) en Argentina, su reciente cambio a ser importador neto de gas, su futuro cambio a importador de petróleo (en 2014 muy probablemente) y la expropiación de YPF por parte del Estado de Argentina. Coincidiamos en que la mayor dependencia del exterior estaba detrás de la expropiación, así como la necesidad de reducir el coste del aprovisionamiento energético.

Tverberg da un giro al argumento y defiende que Siria, y antes Egipto, han sufrido crisis sociales agudas y violentas en el momento en que se han convertido en importadores netos de energía, cuando el régimen ya no podía subsidiar el acceso a los servicios básicos y a algunos bienes de primera necesidad con los ingresos de los combustibles fósiles. La carga creciente de la factura energética ha detraido recursos que ahora tienen que dedicarse a las importaciones de energía y han hecho a esos países no solo más pobres, sino más dependientes del exterior.

Posteriormente he leído este post del también magnífico blog de Antonio Turiel en el que, con la ayuda de la página web Flujos de Energía, nos muestra una selección de países que podrían estar próximos a ser importadores netos de combustibles fósiles. Como bién dice Turiel, no se debe deducir a la ligera que inmediatamente después de convertirse en importador neto un país sufrirá una crisis social violenta como en el caso de Siria, pero sí podemos avanzar que sus problemas económicos se agravarán. El post termina con una figura que muestra la enorme dependencia energética de España y que reproduzco a continuación (Figura 1). Nos hace la advertencia de la gravedad de la situación en nuestro país y de que el consumo de petróleo ya está bajando.

Figura 1. Dependencia exterior en el consumo de petróleo en España

Spain_OilImports

Fuente: http://mazamascience.com/OilExport/

En un post anterior ya analicé la dependencia energética española. Allí ya puse de manifiesto el problema creciente de la factura energética del país, es decir, el coste de las importaciones netas de combustibles. Allí mencionaba un trabajo de Charlie Hall que establecía en poco más del 5% del PIB el límite para que la factura energética tuviese enormes implicaciones económicas para la economía de los Estados Unidos.

Figura 2. Factura energética en España (1995-2012)

SaldoEnergetico

Fuente: Puedes bajar el archivo excel con los datos, las fuentes y la figura aquí.

Desgraciadamente, la situación en España está solo empeorando. Como podemos observar en la Figura 2 el déficit energético alcanzó en 2012 su nivel máximo, por encima de los 45.000 millones de euros (linea azul y eje izquierdo). En términos relativos también se alcanzó un máximo histórico, pasando a representar un 4,42% del PIB (linea negra, eje derecho). Esto quiere decir que la economía española gastó un 4,42% de su producción anual en garantizar el suministro de energía necesario para su funcionamiento, a pesar de que está reduciendo su nivel de consumo de una manera muy importante desde su máximo en 2007 (Figura 3). De hecho, por primera vez en la historia el déficit energético fue superior al déficit comercial, lo que quiere decir que hubo superavit no energético. 

Figura 3. Consumo de petróleo en España en MT, 1995-2012

ConsumoPetróleo

Fuente: Ver Figura 2.

La situación es más grave si no nos quedamos solo con el último dato, pero vemos la tendencia. Claramente tanto el déficit energético como su peso relativo en el PIB van en aumento, anticipando que el país se está empobreciendo y está transfiriendo cantidades cada vez mayores de renta a los países exportadores de los que dependemos. Quizás de esta manera podamos entender mejor la cada vez mayor presencia de empresas rusas y del Golfo Pérsico en nuestro país.

Si, como vimos aquí, existe una estrecha relación entre crecimiento económico y consumo de energía, un mayor nivel de actividad económica implicará irremediablemente un mayor consumo de energía, que a precios mayores de los combustibles fósiles, no hará otra cosa que aumentar nuestro ya elevado déficit energético. Esto quiere decir que el país tendrá cada año menos renta disponible para el resto de usos: consumo e inversión privados y gasto público, y que estaremos transfiriendo cada año más renta a los países exportadores de combustibles fósiles. En resumen, creceremos para pagar cada vez más por la energía necesaria para ese crecimiento, y no nos beneficiaremos de ese crecimiento en términos de más puestos de trabajo o de mejores niveles de vida material.

Ante esta situación solo cabe la adaptación. Dado que la energía será más cara, si no queremos ser más pobres todavía tendremos que reducir su consumo. Ahora bién, esta reducción tampoco es gratis e implicará que algunos bienes y servicios que hasta hace poco eran considerados como accesibles pueden dejar de serlo, como los viajes y muchas otras actividades de ocio. La sociedad está cambiando y negarlo, o esconder la cabeza como las avestruces, no tiene sentido. Hay que afrontar de manera decidida el cambio necesario y planificar nuestra transición a un modelo que estará caracterizado por una menor disponibilidad de energía y a un coste mayor.

Más información sobre metabolismo de las sociedades en la web de nuestro grupo de investigación, Societal Metabolism.

Agua Caliente Sanitaria (ACS) solar en casa

Desde que cursé los estudios de instalador de energía solar de CENSOLAR he tenido la deuda pendiente de empezar a practicar con el ejemplo. Este verano de 2013 finalmente hemos decidido instalar en casa un colector solar para el agua caliente y quiero explicar brevemente algunas ideas al respecto.

La contradicción principal viene de utilizar un vector energético como la electricidad para calentar el agua. Algo que, como le digo muchas veces a mis estudiantes, debería estar prohibido en la mayoría de los casos, con la excepción de residencias estudiantiles y de ancianos, y por motivos de seguridad. Debemos pensar que para producir electricidad antes hemos tenido que transformar una fuente de energía primaria como el carbón o el gas natural en electricidad (con rendimientos del 30 al 60%) y después tenemos que hacer otra conversión energética, de electricidad a calor. Suele ser mucho más eficiente hacer solo una conversión, por ejemplo del gas natural o del butano, al calor. Pero los bajos precios de la electricidad en el pasado hicieron que se popularizasen los termos eléctricos. Por suerte, con la aprobación del nuevo Código Técnico de la Edificación en marzo de 2007 todas las nuevas construcciones están oblidagas a instalar sistemas de aprovechamiento de energía solar térmica, siempre que las condiciones técnicas lo permitan.

termo SDN100v

Nuestra vivienda cuenta con un termo eléctrico vitrificado Saunier Duval SDN 100v, de 100 litros de capacidad y de 1.200 W de potencia. El termo tarda unas 2 horas en calentar el agua acumulada por lo que, para poder tener un flujo continuo de agua caliente disponible, necesario para la ducha de la mañana y para el baño de las niñas de la tarde, estaba funcionando entre 4 y 6 horas al día, dependiendo de la estación. Esto implica un consumo anual de unos 2.600 kWh, que es más de un 60% de nuestro consumo total. Según la Oficina Catalana de Cambio Climático, el factor de emisiones del mix eléctrico pensinsular es de 300 gramos de CO2 por kWh, por lo que nuestro consumo de electricidad para el calentamiento del agua implicaba unas emisiones de 780 kg de CO2.

En cuanto al coste económico, solo tendremos en cuenta el término de energía. La factura eléctrica doméstica tiene dos componentes principales: el término de potencia, que es una cantidad fija que pagamos por kW de potencia contratada, y el término de energía, que es el precio del kWh consumido. A esto se le añade el impuesto sobre la electricidad y el alquiler del contador en muchos casos, más el 21% de IVA. En nuestro caso, y con la tarifa que tenemos contratada hasta que nos podamos cambiar a SomEnergia, el coste medio del kWh (incluyendo todos los conceptos, también los impuestos) es de 23,20 céntimos de euro por kWh. Sin embargo, con los colectores solares NO ahorramos el término de potencia, es decir mantenemos la misma potencia contratada, por lo que debería usar solo el término de energía, que en nuestro caso, con los impuestos incluidos nos da 17,18 céntimos de euro por kWh. Éste es el coste que deberemos usar para el cálculo económico de la instalación.

Tras conversar con los técnicos de Electrosol a cargo de la instalación, me indican que el factor de sustitución estará entre el 75% y el 80%, pues tenemos radiación directa durante muchas horas al día. Si tomamos el 75%, esto quiere decir que dejaremos de consumir unos 1.970 kWh al año, el equivalente de unos 590 kg de CO2. Además, nos ahorraremos, en su primer año, unos 340 euros.

SimeNatural200S

Instalamos un equipo compacto termosifón Sime Natural 200S, con acumulador de 200 litros. Su funcionamiento es muy sencillo. Se hace circular un líquido (glicol) transportador de calor por el interior del colector plano que transfiere la energía al agua del acumulador por medio de un serpentín. El agua caliente se vierte a la red del hogar. En nuestro caso, el agua caliente del acumulador pasa al actual termo eléctrico, que tenemos desconectado de la corriente, para obtener un mayor nivel de almacenamiento. Además, en los meses de menor cobertura (diciembre, enero y febrero) será necesario conectar este termo como sistema de apoyo. De ahí que la tasa de cobertura sea solo del 75%.

La instalación (equipo, mano de obra e IVA) tiene un coste de 2.200 euros. Si en 2014 se mantiene la deducción del 20% en el Impuesto sobre la Renta de 2013 por obras de mejora en vivienda que incluyen la utilización de energías renovables (véase la pág. 492 del Manual de Renta 2012), si asumimos un aumento en el coste de la electricidad del 7% anual (conservador respecto a lo sucedido en los últimos años), y si asumimos una tasa de descuento del 3% (para poder comparar los ahorros futuros con el coste actual de la inversión), nos da un retorno de la inversión en tan solo 5 años. Teniendo en cuenta que la vida útil de este tipo de instalaciones es de unos 25 años (manteniendo un rendimiento del 80%), el ahorro económico acumulado descontado en un periodo de 20 años (es decir medido en euros de 2013) es de unos 10.300 euros, junto a un ahorro de emisiones cercano a las 12 toneladas de CO2.

Es cierto que la reforma eléctrica aprobada por el gobierno en el RDL 9/2013 y en la Orden IET/1491/2013, de 1 de agosto, del Ministerio de Industria, aumenta el coste de la parte fija de la factura, el término de potencia, y baja el término de energía, lo que desincentiva este tipo de inversión y alarga algo el periodo de retorno, pero ese no es el objetivo principal de la instalación. Aun así, es evidente que este tipo de instalación sigue siendo rentable social y ambientalmente. Otra cosa es qué sucederá con la fotovoltaica. La anterior reforma, que ha sido fuertemente criticada (ejemplos aquí y aquí), ha matado, de momento, al autoconsumo, pero ese es tema para otro comentario.

En conclusión, espero haber demostrado con un ejemplo práctico que merece la pena invertir en energía solar térmica. Mientras no se arregla el tema del autoconsumo, lo mejor para cubir el resto de nuestras necesidades de electricidad es cambiarnos de empresa distribuidora, y elegir una que nos ofrezca kWh de origen renovable, como Gesternova, o las cooperativas Som Energia, GoiEner, EnerPlus, Nosa Enerxia o Zencer, que además, según el comparador de tarifas de la Comisión Nacional de Energía, ofrecen tarifas más competitivas en la mayoría de los casos. Si, por contra, no se quiere cambiar de compañía, todavía se puede revisar la potencia contratada. En la mayoría de los casos es una potencia muy alta, por lo que se puede reducir sin problemas. En casa ya lo hemos hecho y además hemos usado la calculadora de potencia de la propia Endesa.

Importaciones de petróleo en China y precio del WTI, 1990-2010

Releyendo el trabajo de fin de Máster de Raúl Velasco, Dos senderos diferenciados de metabolismo energético: China e India, queda claro que el patrón diferenciado de consumo energético de China, que la está distanciando cada vez más de India, sufre un vuelco tremendo con la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio (WTO en inglés) en diciembre de 2001. La bajada generalizada de aranceles por parte del resto de países, y su bajo coste de mano de obra propiciaron el salto tan importante en términos de PIB y de consumo energético que vimos en el anterior post.

Este mayor consumo animó las importaciones de petróleo de China, justo en un periodo en el que nos estábamos acercando al cénit del petróleo (Peak Oil) tal y como la propia Agencia Internacional de la Energía tuvo que admitir. La combinación de estos dos hechos tuvo su efecto también sobre el precio del petróleo.

Fig. 1. Importaciones de petróleo en China y precio del WTI, 1990-2010

Importaciones de petróleo de China y precio del WTI, 1990-2010

Importaciones de petróleo de China y precio del WTI, 1990-2010

Fuente: US Energy Information Administration, Importaciones de petróleo y precio del WTI. Puedes bajar el excel con los datos AQUI.

En la Figura 1 se puede observar como el cambio de tendencia en el precio del West Texas Intermediate coincide con la entrada de China en la WTO. Es cierto que la mayor escasez relativa que implica el cénit del petróleo ha influido, pero no deja de ser relevante que el cambio de tendencia coincida con el momento en que China pasó a ser, ya de manera definitiva, la factoría del mundo.

La consecuencia lógica es que la tendencia de los precios del petróleo a medio y largo plazo es al alza, y de hecho se manifiesta en las últimas semanas por el acercamiento del precio del WTI al del Brent (de referencia en Europa y más caro). Esto tendrá consecuencias directas (en forma de empobrecimiento relativo) para países altamente dependientes de las importaciones de petróleo como España, como vimos en otro post.

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Consumo eléctrico en China y PIB

Este será un post muy breve. En 2007 ya advertíamos que el aumento en el consumo energético en China solo había logrado capitalizar a la nueva mano de obra emigrada desde el campo, pero que el consumo de energía por hora trabajada, una proxy del nivel de capitalización, había incluso disminuido en el período 1980-1999.

En 2011, mostré como el crecimiento económico en China iba de la mano del consumo de energía primaria, al menos para el período 1985-2009. También mostré como algunos componentes del consumo (cambios en la dieta y en las ventas de vehículos) hacían anticipar que la relación se mantendría.

Hoy presento la relación entre el PIB y el consumo de electricidad. La diferencia fundamental con los estudios anteriores es que uso la electricidad y no el consumo de energía primaria. Es decir, estoy dejando fuera el sector energético, responsable de la transformación de fuentes primarias en vectores energéticos y en formas de uso final a disposición del resto de sectores productivos, y estoy dejando fuera también el petróleo, que está muy analizado, y que correlaciona básicamente con el transporte.

Fig. 1. Crecimiento del PIB y del consumo de electricidad en China, 1990-2010 (1990 = 100)

ChinaElecGDP

Fuente: Consumo de electricidad: US Energy Information Administration, PIB: China Statistical Yearbook 2012  Puedes descargar el documento Excel con los datos, la figura y los enlaces a las fuentes AQUI.

Lo que se observa claramente en la figura es que, de nuevo, la evolución del PIB de China va de la mano del consumo de electricidad. Si bien es cierto que en los últimos años parece observarse que el consumo de electricidad crece menos que el PIB. Es decir, está aumentando la eficiencia energética (en este caso eléctrica) en China, algo por otra parte normal si consideramos que partía de niveles muy bajos y si vemos la estructura de sus exportaciones, en las que la componente tecnológica no para de aumentar.

Las implicaciones de cara al futuro son varias. Por un lado, está claro que el crecimiento futuro implicará un mayor consumo de electricidad. La electrificación creciente, que es una consecuencia del proceso de desarrollo de todos los países, puede llevar a tensiones futuras respecto a la disponibilidad de cobre. Perpe nos ha mostrado hoy mismo el estado de las reservas globales de metales, que indican unos 40 años de cobre a los ritmos de extracción actuales, que seguramente serán mayores en el futuro. Por otro lado, la generación de electricidad implica el consumo de fuentes primarias, lo que conllevará mayores impactos ambientales.

La ralentización del crecimiento de China al 7% que escucho y leo en los últimos días, implica que su PIB se doblará en solo 10 años. Dada la relación entre PIB y electricidad que hemos visto en la Figura 1, nos deberíamos preguntar ¿cómo hará China para doblar su generación eléctrica en solo 10 años?

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Dependencia energética en España

Es evidente que España tiene un problema de dependencia energética. No se trata de discutir sobre los escasos recursos de energía fósil en el país, ni siquiera de los aspectos ambientales relacionados. Veamos solo un par de hechos que son altamente preocupantes desde la vertiente económica.

Por un lado, el crecimiento económico va íntimamente ligado al consumo de energía. Como se observa en la figura 1 en los últimos 20 años el crecimiento real de la economía española ha ido de la mano de un crecimiento en la misma proporción del consumo de energía. Esta relación se ve también en la fase de la recesión, con el carácter avanzado del consumo de energía. Este no es un resultado exclusivo de España. Existen numerosos estudios que muestran esta misma relación para muchos países. En este artículo hací­amos una revisión de algunos de ellos. Si aceptamos este resultado, la salida de la crisis mediante el esperado crecimiento económico solo puede llevarnos a consumir más energía.

Fig. 1 Relación entre consumo de energía primaria y PIB en España

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Fuente: Elaboración propia a partir de: Federal Reserve Bank of St. Louis para el GDP y Eurostat Energy Statistics para Gross Inland Consumption.

Por otro lado, más desconocida, pero quizás más importante, es la relación existente entre la productividad del trabajo (medida en euros o dólares por hora) y el consumo bruto de energía por hora de trabajo (medido en MJ por hora). Como se observa en la figura 2, los aumentos de productividad del trabajo han venido de la mano también de un aumento del consumo de energía por hora trabajada. Sirva de aclaración que solo se ha tenido en cuenta aquí el consumo de energía en actividades productivas, y se ha obviado, por tanto, el del sector de los hogares así como la parte de transporte relacionada con el ocio. La figura es bastante esclarecedora. Si queremos aumentar la productividad, es muy probable que tengamos que aumentar el consumo de energía por hora de trabajo (es decir, el nivel de capitalización del trabajo). Si esta relación se mantiene desde 1970 (si no antes), esto quiere decir que no le afectan ni el cambio estructural ni las mejoras en la eficiencia energética. 

Fig. 2 Relación entre la productividad del trabajo y el consumo de energía por hora trabajada en España

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Fuente: Ramos-Martin, J, (2012); “Economía biofísica“, Investigación y Ciencia, Junio, pp.: 68-75.

Así pues, si juntamos los dos resultados, es obvio que el futuro crecimiento económico deseado para salir de la crisis va a necesitar mayores cantidades de energía. Aquí es donde entran en juego los magníficos gráficos desarrollados por BBVA Research.

Fig. 3 Saldo comercial energético y factura energética como porcentaje del PIB para España

saldocomercialyenergetico

 Fuente: BBVA Research, Flash España, 19 de abril de 2013

Como se puede observar en el gráfico 1, el componente energético del déficit comercial ha sido estructuralmente alto en el período estudiado. Crece tanto en valores absolutos como en porcentage del PIB desde que se inicia la espiral creciente de precios del petróleo en 2005. Con la llegada de la crisis, la caída de la actividad económica hace que se reduzca en parte. Sin embargo, los precios continúan siendo altos por lo que aumenta su peso en términos relativos. En la actualidad, el componente energético explica el total del déficit comercial, que no sería tal si no tuviésemos que importar tanta energía.

El gráfico 2, que representa la factura energética como porcentaje del PIB, me recuerda a esta otra figura de un artículo de Charlie Hall. La figura muestra como las últimas recesiones en los Estados Unidos han venido precedidas de un aumento de la factura energética que la ha situado en valores del entorno del 5% del PIB. La figura 3 de BBVA Research nos muestra a su vez que España se está dirigiendo hacia esos valores cercanos al 5%. Esto no hace presagiar nada bueno, o al menos nos indica que podemos estar ante una etapa de crecimiento nulo más larga de lo que se nos viene anunciando, del estilo a la de Japón.

Fig. 4 Precio del petróleo, factura energética y recesiones en Estados Unidos

OilPriceRecession

Fuente: Murphy, D.J., Hall, C.A.S. (2011): “Adjusting the economy to the new energy realities of the second half of the age of oil”, Ecological Modelling, Vol. 223 (1): 67-71. http://dx.doi.org/10.1016/j.ecolmodel.2011.06.022

A modo de conclusión, España necesita crecer para salir de la crisis y generar empleo. Este crecimiento conllevará un mayor consumo de energía en un momento en el que los precios son altos, por lo que se puede anticipar que la factura energética crecerá y representará una fracción cada vez mayor del PIB. Esto no solo implica un empobrecimiento relativo y una transferencia de renta a los países exportadores de energía, sino que, como hemos visto para el caso de los Estados Unidos, puede desencadenar nuevas y recurrentes recesiones en el medio plazo. En este contexto se hace más necesario que nunca entender que debemos reducir nuestro consumo de energía (o al menos las importaciones) o estar preparados para un mayor empobrecimiento.

Es cierto que el petróleo representa en torno a un 50% del consumo de energía primaria y dado que se usa básicamente para movilidad es más difícil actuar sobre su consumo, pero sí se pueden tomar medidas para reducir el consumo de gas o para cambiar nuestra generación de electricidad. Urge, por tanto, una planificación energética que evite los excesos del pasado (capacidad instalada de ciclos combinados), los fallos regulatorios (como en el caso de la fotovoltáica) y la incertidumbre tanto del futuro de la nuclear (esperemos que nulo) como de las renovables.

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La próxima subida del precio del petróleo

Leo en el Financial Times que China ha prohibido las exportaciones de diésel anticipando el aumento en la demanda del verano. A esto se le suma que Rusia ha subido los aranceles de exportación del diésel y la gasolina en un 44%. Ambos países quieren controlar la subida de precios interna, pero sin duda provocarán un efecto en cadena en otros países importadores de productos refinados, que con el afán de aumentar sus stocks provocarán una subida de precios y por tanto un repunte de los precios bajos que hemos visto esta semana.

Esta situación está ya provocando subidas de precios. En primer lugar debido a la subida de los combustibles, como en Estados Unidos, en donde la gasolina ha subido más de un 33% en el surtidor en el último año. En segundo lugar, seguirán subiendo los precios de las materias primas, como por ejemplo los cereales. Por un lado la subida de los combustibles implica un aumento de los costes en que incurren los productores, lo que afecta la producción mundial de alimentos y repercute en la soberanía alimentaria, como analizamos en este artículo. Por otro lado, la demanda de carne sigue aumentando en Asia, lo que genera una presión sobre la demanda de cereales a nivel mundial, que está llevando a que el precio de los mismos no pare de crecer, un 71% desde abril de 2010 según la FAO, y con ellos la rentabilidad de los grandes agricultores, como los estadounidenses, como se puede ver en el siguiente vídeo. Este fenómeno también está provocando que aumenten las compras/leasing de grandes extensiones de tierra en otros países para producir los cereales que nuestros países consumen de forma directa (como alimento) o indirecta (como biocombustibles), lo que se conoce como land grabbing. Esto abunda en los problemas de soberanía alimentaria de los países pobres, como denuncian asociaciones como GRAIN.

Los analistas, sin embargo, suelen indicar que se trata de movimientos de los especuladores en los mercados de futuros, cuando en realidad lo que tenemos es un mercado muy ajustado por dos motivos. Del lado de la demanda está el crecimiento económico en la mayoría de países y la recuperación de la actividad económica, que implica un aumento del consumo de energía. Del lado de la oferta, por un lado parece que hemos llegado ya al límite de extracción (el famoso cenit del petróleo), y a esto se le unen los problemas coyunturales como la menor exportación de Libia, según informa la agencia Reuters. Este mercado tan ajustado solo refleja la escasez relativa del petróleo, que irá en aumento en un futuro inmediato y con ella veremos una continua subida de precios. Siempre podrá haber algún altibajo, pero la tendencia es clara, a no ser que las economías empiecen a introducir medidas efectivas para controlar la demanda de energía. Es lo que vemos, además, para el resto de materias primas.