Las tres palabras más estúpidas del 2018.

1.-Pese al enfado de Bartleby, mis colaboradores me han remitido puntualmente sus propuestas para la elección de las tres cursiladas del pasado año en el ámbito de las pseudociencias sociales. Ha ganado una palabra que ya lleva años en el candelero, pero que ha logrado generalizarse tanto entre las instituciones públicas como entre las privadas. Se trata de “gobernanza”. Bueno, la verdad es que los esnobs tienen algún problemilla y unos escriben “governanza” e incluso se ha visto a otros que acuden a “gobernancia”.

A mí la palabra nunca me gustó. Pese a que me recuerda de forma subconsciente a la gobernanta de los hoteles –en la cual imaginaba yo un gesto de dureza con los empleados y un especial control en el suministro de las pastillas de jabón- lo cierto es que es un término para encubrir las primeras vergüenzas de los gobiernos fofos de la globalización. En cierto modo, era el paralelo de la sociedad líquida, pero llevado al plano del mando.

..Sé que hay más cosas por ahí, pero ya dejaba claro que los ejecutivos nacionales democráticos tenían que bajar la cabeza –de forma científica y con mucho networking y management– ante poderes más fuertes que ellos mismos. Había que dar más jabón –el que nos dejara la gobernanta-, moverse por la red y darle a los cuerpos intermedios la cancha que los revolucionarios franceses quisieron robarles.

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2.-El segundo término es “totdona”. Es cierto que tampoco es muy nuevo, pero se lo pasaron a un redactor de este cuaderno hace unos días y nos ha gustado tanto que ha obtenido el pódium de plata. Se debe su autoría, según he oído, al genial Quim Monzó, que es nuestro maestro en ir enjuagando esta memez del “desdoblamiento”.

Para los que no hablan catalán, les aclaro que el pitorreo está en la transformación del término “tothom” para cambiar el “hom” –que debe sonar no sólo medieval sino también machista- por “dona”. De todos modos, el cachondeo ha llevado a una forma más depurada, que es “totdon”.

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3.-La última palabra ya está un poco de capa caída, pero aún ha logrado colarse. Cada vez se oye menos. Se trata de “empoderamiento”. Hace algunos años, a la que te despistabas te empoderaban. Ya sé que debo estar equivocado, pero siempre vi a este anglicismo paleto emparentado con aquello de “la casta”, que también ha ido desapareciendo. Debo precisar, ciertamente, que esta última expresión sí era un hallazgo brillante y me pareció siempre una buena metáfora en relación a lo que quería expresar.

En fin, queridos lectores, veremos qué nos depara el 2019. Ya saben ustedes que, en una nación de eruditos a la violeta, no nos ha de faltar cosecha.

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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1 respuesta a Las tres palabras más estúpidas del 2018.

  1. Matemáticas dijo:

    Yo le daría el primer puesto a «totdona» o «totdon». ¿De verdad alguien cree que el lenguaje fomenta el machismo? Supongo que simplemente inventan estas palabras para llamar la atención, por ponerse la medalla de feminista.

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