El ajuste razonable en el puesto de trabajo para personas con discapacidad (tesis doctoral de David Gutiérrez).

1.-El 26 de abril me acerqué a la “Casa de la Convalescència”, edificio integrado en el marco del Hospital de San Pablo de Barcelona. Esta construcción pertenece actualmente a la Universidad Autónoma de Barcelona y pude advertir, una vez más, la herida del tiempo mientras rememoraba las diversas ocasiones en las que había estado allí. Por ejemplo, una reunión de profesores franceses y españoles organizada por la Dra. Marta Franch  y que culminó con una deliciosa visita a las maravillas artísticas de este hospital.

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2.-También se me pasó por la cabeza la reciente lectura de Josep Maria EsquirolLa resistència íntima: assaig d’una filosofía de la proximitat-:

Donar-se és servir als altres d’aliment, de compañía, de tendresa o d’aixopluc. D’aquí, les cases de misericordia, les cases de caritat o els hospitals. La solidaritat té forma de casa. Una casa no hospitalària no és casa. I per això, també, una casa mai s’acaba de fer.”

También Daniel Rico había estudiado estas casas medievales de solidaridad, acogida y limosna. Pero vayamos ya a mi propósito principal, que era asistir a la discusión de la tesis doctoral del laboralista David Gutiérrez, con el título de “La obligación de realizar ajustes razonables en el puesto de trabajo para personas con discapacidad: origen, evolución y configuración actual. Una perspectiva desde el Derecho comparado y el Derecho español” (bajo la dirección de un buen amigo, el Dr. Ricard Esteban Legarreta).

No ha sido David Gutiérrez un doctorando anacoreta, sino que estaba –y seguirá estando- implicado en la vida académica, en sus debates, en el chup-chup del alma mater. Se ha dado en él, en cierto modo, una posesión del estado de doctor que tácitamente sus colegas ya han reconocido.

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3.-Recibió pues, David Gutiérrez, la alternativa, con un Tribunal de aguda especialización en su tema. Entró el aspirante a doctor casi a puerta gayola en el discurso, aludiendo nada menos que a las cuatro fuentes comparadas en las que se había zambullido: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Francia. Se entretuvo luego en el meollo: la obligación de ajuste razonable del puesto de trabajo a las características del discapacitado. El Dr. Eduardo Rojo, por cierto, advirtió que el 6% de la población española entraría en esa calificación. De ahí viene  el natural impacto social de la tesis.

Se expusieron después temas diversos y, ya en pleno toma y daca con el Tribunal, se insistió en la relevancia del aspecto procesal, con alguna arista en la tramitación a causa del carácter reservado del dato de la enfermedad o de la dolencia debilitante. En plena euforia ante la calidad del trabajo desarrollado, se apuntaron maestros y discípulo a señalar nuevos interrogantes  para profundizar en los descubrimientos ya presentados. Sin embargo, se alzó con dulzura la sabia mano del Dr. Rojo para advertir –con otras palabras, claro- que el objeto de la tesis es siempre el primer amor y que, por tanto, su presencia –inolvidable, punzante, profunda- habrá de ceder su posición ante las nuevas –y quizá no tan deleitosas- aventuras de la vida investigadora.

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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