La innecesaria fealdad de una manipulación

…   1.-El tema me ha preocupado ya en varias ocasiones (* * *), ya que las leyes han sufrido también esta infección, añadiendo a su habitual confusión la establecida por la nueva y aberrante ortodoxia. Hay errores clamorosos, como el de nuestro “Col·legi de l’Advocacia”, en la medida en que la corporación colegial reunía a los profesionales en este campo –el collegium de los abogados-, mientras que ahora es un colegio que nada agrupa, porque se refiere a un concepto abstracto –la abogacía-. En consecuencia, ya no tiene sentido el uso de “colegio”.  Si acaso, debería ser “Instituto de la Abogacía”. Sin embargo, en ese supuesto perdería su justificación legal y no se adecuaría el nombre a su histórico carácter de administración corporativa (colegio profesional, comunidades de regantes, juntas de propietarios…y otros nuevos o veteranos collegia).

Alguno me dirá que ese trampantojo se hizo para evitar decir “Colegio de Abogados y de Abogadas”. Exacto, sería una ridiculez cursi  y compleja. En tal caso, sería mejor volver al tradicional “Colegio de Abogados”, que siempre se pensó que cubría ambos géneros (y que, afortunadamente, aún usa todo el mundo, ya que sigue sonando repipi decir  que “ens trobem al Col·legi de l’Advocacia“).

*

2.-La cuestión es, por otra parte, realmente aburrida, en la medida en que uno se va topando con expresiones sucias y viscosas, alejándose de la simplicidad y de la vanidosa elegancia dandysta que todo profesor lleva dentro. En fin, aunque ya no espero convencer a nadie,  valga como ejemplo esta aplicación del nuevo catecismo a un bello fragmento de un interesante libro, que estos días tengo entre manos. Se trata de La resistència íntima: assaig d’una filosofía de la proximitat, de Josep Maria Esquirol (un ensayo brillante, insisto). Los lectores de lengua castellana entenderán también fácilmente el estropicio inútil que las flamantes instrucciones (que yo mismo recibo a veces) quieren generalizar:

…-Versión original:

       “Que la determinació sigui ontològica implica que, d’alguna manera, tots som metges i filòsofs. Que els malalts també es cuidin a casa, i que hi hagi remeis “casolans”, és una situació equivalent al fet que, sortosament, ja el pare i l’amic siguin mestres, i que les preguntes filosófiques no estiguin restringides als àmbits acadèmics i emergeixin de tot arreu.”

 

   Versión paleta, de acuerdo con el nuevo canon, con su festival de duplicaciones y de grises construcciones neutras:

Que la determinació sigui ontològica implica que, d’alguna manera, tots som metges i metgesses i filòsofs i filòsofes. Que els malalts i les malaltes també es cuidin a casa, i que hi hagi remeis “casolans”, és una situació equivalent al fet que, sortosament, ja el pare i la mare i l’amic i l’amiga siguin personal docent*, i que les preguntes filosófiques no estiguin restringides als àmbits acadèmics i emergeixin de tot arreu.”

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*He escogido “personal docent” porque también el sustantivo “docent” puede tener carga sexista. En realidad, debería decirse “docents i docentes”, del mismo modo que, según afirman, ha de escribirse “els jutges i les jutgesses”. En ese sentido, pido perdón por haberlo simplificado como “personal docent” (que es horrible, vaya, aunque les gusta mucho). Es tan triste como eso de “el alumnado” (“l’alumnat”), que proclaman como expresión ortodoxa. Aunque, rizando el rizo, debería decirse “el alumnado y la alumnada”, para equilibrar. O, ya puestos, “el muchachado y la muchachada” (ahora ajustando en sentido contrario).

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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3 respuestas a La innecesaria fealdad de una manipulación

  1. José Llopis dijo:

    Creo que es peligroso opinar sobre esto ya que al instante llueven críticas e insultos. Muchas cosas deben cambiar en la sociedad para conseguir la igualdad entre géneros, pero me temo que la lengua no es una de las prioritarias. Sin embargo, si algunos grupos se sienten discriminados por el uso del masculino como neutro, no veo inapropiado que se incluyan ambos géneros, se cree un género neutro, que cada uno utilice el que prefiera o incluso que se utilice el género femenino como plural. Aunque pueda resultar incómodo y extraño, creo que prima el bienestar de todos los individuos. Al fin y al cabo, la mayoría de las veces no es necesario saber si el sujeto al que nos referimos es hombre o mujer y, si es necesario, se puede precisar.

  2. Joan Amenós Álamo dijo:

    El lenguaje no es un tema de bienestar. Aunque puede serlo de placer: compare usted las expresiones: “Proletarios de todos los países, unío” con “Proletarios y proletarias de todos los países, uníos” o “Proletariado de todos los países, únanse”. Y qué decir de los flamantes “Ciutadans de Catalunya!” (de Tarradellas) o el ya viejo “A les armes, catalans!” o el francés “Aux armes citoyens”… El descuido y la incuria gramaticales muestran a las claras la enfermedad moral.

  3. José Llopis dijo:

    Comprendo totalmente su punto de vista, de hecho, lo comparto. Seguramente, todo esto no es más que política. No obstante, sigo pensando que crear una nueva forma neutra podría aceptarse y contentar a todos.

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