Visitas de obra

1.-El mejor sitio para escribir a mano es un bar. En esto coincido con Josep Maria Espinàs y con el poeta catalán Joan Margarit, que afirma en uno  de sus poemas que la mayoría de sus versos los ha escrito en los bares. En concreto, en esos bares de paletas cercanos a los andamios y a los camiones.

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2.-Creo que, en alguna ocasión, Margarit ha comentado que no ha influido en sus poemas el hecho de ser un arquitecto (un magnífico profesional, por cierto). No lo pienso así. Ha sido una bendición para todos nosotros su visión de arquitecto consciente -a través de la literatura- de la fugacidad de la vida y, además, sutil conocedor de lo más sólido que crearon los hombres –las obras, los edificios-.

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3.-Así, con Margarit supimos que el pétreo y estable y consistente magma quieto de la ciudad es, a pesar de lo que nos dicen los ojos, el mismo mar acelerado que disuelve rápidamente una vida tras otra al tocar la arena.

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VISITES D’OBRA*

Durant tants anys he començat el dia
en l’ordenat desordre de les obres.
Davant de casa en comencen una.
La contemplo amb freqüència,
recordo com s’anava fent de dia
entremig de l’estrèpit
dels discos en tallar planxes d’acer
i el so ultratjant que té el martell mecànic.
Perforar i trencar per construir:
aquesta música contemporània
de la destrucció justificada.

Després de la visita
buscava un bar on estar sol, salvat
del soroll però dintre del soroll,
amb l’àngel gris d’una estructura als vidres.
El cel de formigó en els suburbis,
humit, sempre endurint-se, tot el ferro
rovellat, laboral, una tendresa
que sento encara quan pedrega el temps
als vidres de la meva intimitat.
La vida acaba com comencen les obres:
perforar i trencar per construir.
Una destrucció justificada.

*

VISITAS DE OBRA (versión en castellano del mismo autor)

Durante tantos años he comenzado el día
dentro del ordenado desorden de las obras.
Frente a mi casa han empezado una.
La contemplo a menudo,
recuerdo amanecer en medio del estrépito
al cortar una plancha de acero con el disco
y el fragor ultrajante del martillo mecánico.
Perforar y romper para construir:
es esta música contemporánea
de una justificada destrucción.

Después de la visita
buscaba un bar donde estar solo, a salvo
del ruido y a la vez dentro del ruido,
y con el ángel gris de una estructura
de edificio entrevista en los cristales.
Cielo de hormigón húmedo
de los suburbios, siempre endureciéndose.
Todo el hierro oxidado y laboral.
Una ternura que oigo todavía
cuando graniza el tiempo
en los cristales de mi intimidad.
La vida se termina como empiezan las obras:
perforar y romper para construir.
Una justificada destrucción.

Fuente: ***.

 

*Puede escucharse el poema tanto en catalán como en castellano y en la voz del mismo autor aquí: *** (por cierto, es una magnífica lectura, cosa que no siempre ocurre con los poetas).

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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