Aniversarios.

1.-No sé si por la presencia del número 7 o por una combinación astrológica misteriosa, lo cierto es que llevamos días de aniversarios: los cuarenta años de las primeras elecciones democráticas, los treinta años de la masacre de Hipercor, los 20 años de la liberación de Ortega Lara…Uno se ve tentado de escribir sobre cualquiera de estos temas, teniendo en cuenta que los estudiantes que ahora aparecen por la universidad ya no han vivido ninguno de estas acontecimientos. Todo les llega de oídas o, lo que es peor, depurado por la furia revisionista de estos últimos años. “¡Revisionista!”, aquel término que, para los viejos marxistas, era un insulto terrible (y, ahora que lo pienso, quizá no iban desencaminados).

Portada de El País el día de la liberación de Ortega Lara. En la columna, la terrible anécdota del “Matadme de una vez“.

.-Video de la nave y zulo del secuestro, filmado por la Guardia Civil: ***

 

.-Noticia de la liberación de Ortega Lara. Recreación del zulo. Fuente: “Desolvidar“:

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2.-No, no hablaré de los hechos citados. Tampoco confío demasiado en mi objetividad y, además, creo que acabaría transmitiendo más bien emociones (que también forman parte, no obstante, de lo ocurrido realmente aquellos días).

Cuando uno empieza a interesarse por las cuestiones políticas o jurídicas, cree que el gran debate son los programas de futuro y su articulación esperanzada. No obstante, a medida que pasa el tiempo percibe que –quizá como le ocurre a cualquier hijo de vecino- el partido decisivo se está jugando en el pasado, en la interpretación de la historia y su permanente replanteamiento, a veces más o menos “natural” o, en otros casos,  atizado por el resentimiento, la venganza o el deseo de ganar ahora sí- lo que se había perdido.

Se decía que eran dos los actos que Dios no podía hacer: suicidarse y alterar el pretérito. Esto último no parece cierto. Cualquier recién llegado, a la que te despistas, te cambia lo ocurrido. Bueno, quizá no lo modifique –habría algo pétreo, es verdad- pero sí  podría reescribirlo si eso le entra bien por los oídos a alguien. Cuanto más futuro reclama un proyecto, más necesita cimentarse en el pasado, en un pasado que lo justifique.

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3.-Reflexionaba sobre esto ayer mismo en un ceremonial laico en el que conmemorábamos los veinticinco años de la muerte de Camarón de la Isla. La discusión sobre la posición de este mito en la historia del flamenco sigue abierta. El atrevimiento de mi ignorancia me permite profundizar en una solución que hace un tiempo esbocé aquí ***.

Camarón es, en sí mismo, un género. Por supuesto, toma muchísimo del flamenco, pero construye un universo con perfiles autónomos. En ese cercado nuevo y  fabuloso hemos ido entrando los advenedizos que poco sabemos de los diversos palos, pero que disfrutamos con el maestro. Ocurre lo mismo con el boxeo, que no es propiamente un deporte, aunque  utiliza muchísimas técnicas de diversas disciplinas deportivas. Y, forzando la comparación, lo mismo pasa con la medicina, que no es una ciencia, pero se beneficia del inmenso legado de los avances experimentales. La medicina está para curar, con ciencia o sin ella (al menos, esto es lo que uno pensaría como enfermo).

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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