Sí a la memoria

1.-Periódicamente se reinicia el debate sobre las fórmulas adecuadas para la selección de empleados públicos. Ahora, como señala Chaves en un reciente artículo –”Reforma urgente del modelo clásico de oposiciones” -, probablemente se recrudecerán ante el anuncio de convocatorias de miles de plazas en el empleo público (en parte forzadas,  por el deshilachado estatuto del personal interino en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea). En estos últimos años se han realizado cambios importantes en los niveles inferiores, pero es cierto que el tuétano de los cuerpos funcionariales de élite resiste férreamente: pruebas públicas, preeminencia del examen oral, temarios colosales, etc.

         Conviene decir, de entrada, que el reclutamiento de empleados públicos es, a nivel teórico, una operación mucho más compleja que la banal captación de trabajadores y colaboradores en las factorías y  sedes privadas. En estas últimas, las reglas están claras y se cifran en el patrón de la rentabilidad (que es un gran invento, por supuesto). Otra cosa es que no siempre es fácil intuir quién va a ser el imán de los futuros doblones.

*

2.-Sin embargo, en el campo público se trata de elegir, nada más y nada menos, unos hombres y mujeres que van a integrarse en entidades al servicio del interés general (me refiero al Poder Ejecutivo, ya que en el Poder Judicial, como es fácil suponer, hallaríamos incluso dificultades específicas). Nos movemos en un terreno complejo, en las brumas de un sueño de la razón, en un artefacto siempre mal hecho  (algo parecido ocurre, por cierto, con la contratación pública).

**

(Fuente: XXX).

3.-Nos hallamos  aquí ante el radical dilema de la alineación de los clubs de fútbol: todo el mundo lleva un entrenador en su corazón y, por tanto, todos nos atrevemos a hacer la exégesis exacta y adecuada de los principios de mérito y capacidad. En este sentido, el artículo de Chaves es interesante. Muy aguda la propuesta de comentar algunos libros básicos del Derecho público, previamente estipulados. Sin embargo, discrepo en el dardo (no explosivo) que le envía a la facultad de la memoria:

         “Bajo mi personal reflexión, considero, sin tener la llave mágica, que las pruebas memorísticas deberían pasar a mejor vida, pues corren tiempos en que los ordenadores y las bases de datos suplen las posibles carencias de datos e información para la labor pública. Cualquier modesta base de datos localiza, identifica y ofrece normas exactas para cada caso, con mayor fiabilidad que la cabeza de un opositor avezado.

 

         Chaves critica, más adelante, la sacralización cuantitativa de la memoria –y en eso podríamos estar en  parte de acuerdo-.También serían rechazables, añado yo, los recuerdos cosidos a la mente sin saber exactamente de qué se está hablando. Sin embargo, no cabe negar –y  el autor citado lo admite en algún momento- que el esfuerzo de aprender par coeur construye, al menos, unos  buenos cimientos de vocabulario. Esto es algo fundamental en la disciplina jurídica que, en el fondo, no es más que una rama de la retórica.  Pero no acaba aquí mi defensa quijotesca de la memoria.

Para algunas tendencias, la memoria equivale a la inteligencia en acción. Mi ignorancia en el campo neurológico me impide juzgar lo acertado de esta postura. Ahora bien, creo que antes de buscar en las redes y bibliotecas virtuales qué es el “anatocismo” –por ejemplo- puede ser útil saberlo ya de antemano. Igualmente, se gana mucho tiempo si se sabe qué se esconde bajo la expresión “Duero” (y si sabes el Tajo y el Ebro tampoco va mal). Hemos de trabajar más en  la formación, sin duda, de la memoria de relación, de la memoria de lo que realmente se vive y se comprende e incluso de la memoria visual. Pero me opongo  a su  destitución, aunque sólo sea para determinar cuál es la primera palabra que va a ser tecleada en la base de datos.

Y ya no entro, en estos días de primavera y pasión, en la espinosa cuestión filosófica de que, probablemente, no somos más que un trozo de memoria, cada día más frágil, embarrada en la humedad inminente del olvido.

***

[Por cierto, para los que sean de Barcelona y alrededores, les comento que Chaves viene el 27 de abril para hablar sobre el contenido de su último libro. Copio de su blog:

“Por otro lado, en Barcelona, el próximo día 27 de Abril de 2017 (9,30-13,30) tendré ocasión de participar en el Seminario de Actualización de la Función Pública Local, organizado por la Federación de Municipios de Cataluña según este Programa. Me ocuparé de disertar sobre el Control jurisdiccional de la discrecionalidad técnica: control de los abusos y errores de los procedimientos selectivos.]”

 

*

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
Esta entrada fue publicada en Diarios de un profesor disperso, Docencia universitaria, Docencia., Llenguatge jurídic. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.