Vivir el Derecho

1.-Con el nuevo calendario semestral, el curso empieza dos veces cada año. Hemos tenido hoy, pues, la primera clase. Reitero la idea, que ya he expuesto por aquí en alguna ocasión, de la imposibilidad de estudiar Derecho –seria y profundamente- antes de los cuarenta años.

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2.-Por supuesto, hay soluciones para curar esa carencia y para notar –aunque sea con anestesia- la punzada del Derecho en la vida de cada uno. En primer lugar, acercarse y nutrirse de las personas que lo ejercen: intimen ustedes,  queridos alumnos, con jueces y fiscales, con abogados, con algún Inspector de Hacienda, con aquel notario de Pamplona que vino a la movida y que debe estar ya muy mayor (de la quinta de Sabina, más o menos), con los agudísimos agentes de la propiedad inmobiliaria  -hacedores cotidianos de contratos-, etc. En segundo lugar, hay que meterse en los documentos reales: en las sentencias, por supuesto, pero también en los contratos mal redactados, en las multas ininteligibles, en los frondosos boletines oficiales…Afortunadamente, internet es un venero inacabable para estos menesteres. No creo mucho en los “casos prácticos” –casi siempre de laboratorio- y pienso más bien, como decía mi admirado internacionalista Joan Lluis Piñol, que “la práctica se aprende en tres meses” (la teoría cuesta años).

Y, en fin, como tercera herramienta, echarle un vistazo a la prensa. Decía hoy mismo Arcadi Espada, en su crónica del pleito cireneo, lo siguiente:

…        “Estaba declarando el funcionario Alsina, inspector de Enseñanza, que explicaba sus honradas costumbres. Lo primero que hace cada día, cuando llega a su despacho, es leer el Boletín Oficial del Estado y el Boletín Oficial de la Generalitat. Las razones son las mismas, eternas, del lector de periódicos: debe ir colocando el mundo en su cabeza.”

…        Pues bien, lo que hoy son reglas ya promulgadas en el BOE un día fueron noticias y debates periodísticos. Casi todo fue –y será- prensa. Es más, yo era de los que disfrutaba  del diario de papel, por aquello de ir pasando del mundo al suceso, sin zigzaguear a golpe de “click”, como hoy hacemos. Otra cosa es que el nivel del análisis jurídico deba mejorarse, a la manera en que lo han hecho ya las magníficas secciones de economía de nuestros rotativos (la verdad es que no puedo entender por qué todavía no me han contratado).

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3.-Me emociona a mí mismo la defensa de los periódicos que acabo de realizar. Después de la clase, me acerco a Barcelona, donde Lucía Casado nos ha hablado, en el seminario de la Pompeu Fabra, sobre los tormentos que le advienen a la potestad normativa local a raíz de la nueva legislación sobre procedimiento administrativo común (bajo la capitanía del Dr. Argullol y con la eficiencia de Clara Velasco, este seminario se está convirtiendo en el ágora de referencia de la especialidad en Cataluña).

Ya sabemos que el invierno es corto y el tren avanza para beberse el sol que, en pleno febrero, anticipa una primavera desmedida y nos recuerda lo mejor que hubo en nuestra vida. Collserola: el nombre siempre me pareció muy forzado y por mi parte prefería el más popular y menos culto de Tibidabo, que creo que defendió Xavier Borràs en unos trabajos sobre el tema en los que nos envolvimos hace ya muchos años (con Miquel Sodupe Roure y Xeles Gil-Vernet en jefatura).  Hemos recorrido esta sierra pequeña y bellísima con los pies, con los ojos, con el corazón y con la mente más racional y fría. Pero, sobre todo, la entendí mejor en algunos artículos inolvidables de Joan Barril.

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Here comes the son, fortunately.

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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2 respuestas a Vivir el Derecho

  1. Carlos dijo:

    Entrada brilante. Enhorabuena

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