Prensa y proceso. A propósito de una sentencia del Tribunal Constitucional de Andorra.

1.-“Uno de mis héroes cinematográficos de categoría más entrañable es Dutton Peabody, el periodista borrachín y palabrero que interpreta el gran Edmund O’Brien en El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford. Quizá la palabra “héroe” no sea la más adecuada, porque no es precisamente un bravo entre los bravos como el personaje de John Wayne, ni siquiera un valiente accidental por pura dignidad como el abogado que encarna James Stewart. No, el director y único redactor del Star se pasa gran parte de la película asustado, soportando los desmanes de los bravucones sin intervenir y dándose ocasionalmente ánimos para soportarlos con largos tragos de whisky. Pero cuando la democracia llega al pequeño pueblo atemorizado, no vacila en poner su periódico al servicio de los ciudadanos aunque ello le enfrente con la banda de pistoleros. Poco tardan éstos en hacerle una visita nocturna, durante la cual destrozan las oficinas del diario y a él le dejan medio muerto de una tremenda paliza. Pero semejante vapuleo se convierte para Dutton Peabody en carta de nobleza. A quienes le encuentran luego allí tirado, literalmente machacado, aún tiene fuerzas para decirles: “Le he hablado a ese Liberty Valance de la libertad de prensa”. Lo asegura sangrando pero triunfante. En efecto, en cuanto se empieza a hablar de libertad de prensa y a practicarla aunque peligre la integridad física, el final de Liberty Valance está próximo.” (Fernando SAVATER, Mira por dónde. Autobiografía razonada).

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2.-Siempre estuvo ahí, pero es evidente que el papel de la prensa como denunciante de posibles delitos ha crecido últimamente y goza de un futuro prometedor. En este sentido, es interesante la reciente sentencia del Tribunal Constitucional de Andorra de 25 de enero de 2017 (Causa 2016-28-RE), relativa a las impugnaciones de la familia Pujol contra diversas resoluciones judiciales que admitían la comisión rogatoria del Estado español relativa a ciertos datos y en aplicación de la Ley andorrana de cooperación internacional (y de los Tratados internacionales relacionados). El Tribunal denegó el amparo porque no halló vicios de inconstitucionalidad que  implicasen una vulneración del derecho a obtener una decisión fundamentada y un proceso debido (art. 10.1 de la Constitución andorrana) o una violación del derecho a la presunción de inocencia (art. 10.2 de la Constitución andorrana).

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3.-Uno de los argumentos usados por los recurrentes se refiere a las “apreciaciones de naturaleza política que habrían tenido lugar en España”. Ahora bien, el Tribunal considera que “inferir de la campaña de prensa española contra los recurrentes la naturaleza política de la comisión rogatoria no es un argumento jurídico”.

Es verdad, no obstante que “el Tribunal Constitucional no ve ningún elemento prima facie que pueda dejar suponer que las jurisdicciones ordinarias no han otorgado a los recurrentes todas las garantías propias de un proceso equitativo”.  Es decir, se trata de argumentos que ya pudieron ser ventilados en sede de jurisdicción ordinaria y, por tanto, no se aprecia defecto de inconstitucionalidad. Curiosamente, pues, mientras la prensa se desangra desde el punto de vista económico y de modelo de negocio, crece su relevancia cuando se trata de concretas acusaciones (a partir de las cuales pueden iniciarse posteriores investigaciones).

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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