Ayudas de Estado y reestructuración bancaria: algunos recordatorios (jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE) (I).

1.-La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (Gran Sala) de 19 de julio de 2016  (asunto C-526/14, Kotnik y otros) constituye un buen resumen de algunas claves jurídicas de las reestructuraciones del sector bancario y de las ayudas de Estado que han operado en los últimos años en los países de la Unión. En este caso, el litigio surge a raíz de la aplicación de ciertas medidas de saneamiento en Eslovenia.

A raíz de la crisis financiera mundial, iniciada en el 2007 y agravada en los años siguientes, el Banco Central del país citado constató que cinco bancos eslovenos presentaban un déficit de capital y que, por tanto, “no disponían de activos suficientes para para pagar a sus acreedores y cubrir los importes de sus depósitos”. El 17 de diciembre de 2013, dicho Banco Central adoptó  medidas extraordinarias para la recapitalización de dos bancos, el rescate de un tercero y la liquidación de los dos restantes. Hubo en este proceso ayudas de Estado, autorizados por la Comisión el 18 de diciembre de 2013 y, lógicamente, un proceso doloroso que incluyó cancelación de las acciones de los socios, de los instrumentos híbridos de capital y de los instrumentos de deuda subsidiaria (o “instrumentos subordinados” en general). A estos últimos me referiré con mayor detenimiento posteriormente.

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2.-El Tribunal analiza en primer lugar el valor jurídico de la denominada “Comunicación bancaria”, que fue adoptada en el año 2013 y que regulaba la aplicación de la normativa sobre ayudas estatales a las medidas de apoyo en favor de los bancos en el contexto de la crisis financiera. La Corte recuerda que esta Comunicación no tiene efecto obligatorio para los Estados miembros, pero sí supone autolimitación para la Comisión, en virtud de los principios generales de igualdad de trato y confianza legítima. Por tanto, “si un Estado miembro notifica a la Comisión un proyecto de ayuda de Estado que se ajusta a esas reglas, la  Comisión debe autorizar en principio ese proyecto”.  Pero “por otro lado, los Estados miembros conservan la facultad de notificar a la Comisión proyectos de ayuda de Estado que no se ajusten a los criterios previstos por esa Comunicación, y  la Comisión puede autorizarlos en circunstancias excepcionales.”

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3.-La Comunicación bancaria –y, en general, el reiterado criterio de la Comisión- se basa en una serie de premisas  que, en parte, son  aireadas alegremente a menudo por la opinión pública, pero que conviene precisar. Así, la regla áurea que ilumina todo el proceso es la de que “antes de la concesión de cualquier ayuda de Estado, los bancos que presentan un déficit de capital se esfuercen junto con sus inversores en disminuir ese déficit, en especial a través de la contribución de sus accionistas y de sus acreedores subordinados, ya que tales medidas pueden limitar la cuantía de la ayuda de Estado concedida”.

Que los accionistas deben asumir el resultado final es un principio aceptado. Sin embargo, más problemas ha generado la denominada “deuda subordinada”, que examinaremos mañana. No obstante, antes de despedirnos hay que aludir a la segunda gran reflexión que también pone de manifiesto el Tribunal –de acuerdo con la normativa europea y con la práctica de la Comisión-. Me refiero al “riesgo moral”, que no se refiere al trueno de la vieja Iglesia  cuando los muchachos paseaban –sin entrar- por los aledaños de las casas de lenocinio, sino que está “ligado al hecho de que los individuos tienden a tomar decisiones aventuradas cuando la colectividad soporta las posibles consecuencias negativas de éstas” y, en consecuencia, “es preciso evitar que la posibilidad de que se les concedan ayudas de Estado impulse a los bancos a recurrir a instrumentos financieros más arriesgados y capaces de causar importantes pérdidas, lo que podría provocar distorsiones de la competencia y comprometer la integridad del mercado interior”.

 

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[Fuente: aquí].

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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