Guerra descargada y paz sobrecargada en el acuerdo colombiano.

…   1.-Hace un año, tuve el placer de viajar por el por el norte de Colombia –en concreto, visitando la ciudad de Sincelejo-, recalando finalmente en la bellísima Cartagena de Indias. Acompañaba al compañero de la Universidad Pompeu Fabra Josep Ramón Barberà, que me había envuelto en unas charlas sobre descentralización por aquellas tierras. Tanto la cuestión regional como el régimen local son allí asuntos en los que se pone un gran interés e incluso una excesiva esperanza.

Nuestra estancia coincidió con el inicio solemne de las conversaciones para la paz con las FARC, Nació en esos días la noción de “justicia transicional”, que ha sido el concepto clave durante ese último año y sobre el que me atreví a escribir algo en este cuaderno apenas se fabricó la herramienta.

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…   2.-Ya en aquellos días, advertimos de inmediato con mi colega que se iniciaba un camino de espinas y que debíamos abstenernos de comentarios del tipo “felicidades por la paz”. Según donde se pulsaba la opinión, el interlocutor respondía con un intenso entusiasmo o bien con un discreto silencio que miraba para otro lado. Por otra parte, el prestigio del ex-presidente  Uribe era evidente, lo cual se atemperaba con el extendido “uribito” de sus también incurables enemigos.

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3.-Sin embargo, no deseo enfrentarme hoy con la baqueteada justicia transicional, sino con la desmesurada extensión del “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”  (consultable aquí: ***).

       Así, por ejemplo:

…  -En las pp. 8 y ss. se regula un primer capítulo que trae este título: “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral”. En él se incluyen diversos principios que son a veces mera retórica pero que, en otros casos, parecen imponer obligaciones muy concretas. Por ejemplo, las relativas a mecanismos para promover el acceso a la tierra (subsidio integral y créditos especiales para la compra). Igualmente, se establecen “Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial”, así como “Planes Nacionales para la Reforma Rural Integral” (pp. 19 y ss.).

-A partir de las pp. 30 y ss. se  articulan reglas concretas de “participación política”, que incluyen un estatuto para la oposición política y un sistema específico de seguridad y protección para sus actividades, algunas precisiones sobre medios de comunicación, el control y la veeduría ciudadanas, el planeamiento democrático, la promoción de diversas fórmulas de participación –incluyendo la legislación electoral-, etc.

-Viene luego el auténtico bloque de justicia transicional, con la previsión del “Fin del conflicto” (pp. 50 y ss.), pero con  normas complementarias para asegurar un mínimo de representación política a las FARC, la “Solución al problema de las drogas ilícitas” (punto 4), Víctimas (epígrafe 5, pp. 112 y ss.) y Jurisdicción especial para la paz (pp. 130 y ss.), así como diversos protocolos y anexos.

Estamos, en definitiva, ante 297 páginas de apretadas cláusulas que trazan una órbita quizá demasiado amplia, claramente por encima de un acuerdo de paz –sin perjuicio de la complejidad social y territorial que este concreto pacto implica-. Se introducen reglas que alteran el funcionamiento del aparato legislativo, ejecutivo y judicial durante muchos años. Sin duda, hay muchas prácticas  mejorables en la democracia colombiana, pero el jaque a los poderes constituidos disfruta en el convenio  de una cancha excesiva.

Cartagena de Indias. Una calle cualquiera.

Cartagena de Indias. Una calle cualquiera.

 

 

 

Cartagena de Indias. Largas calles familiares.

Cartagena de Indias. Largas calles familiares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Estatua de la india Catalina, uno de los símbolos de Cartagena de Indias. Todavía se discute si fue heroína o villana, un poco como la colonización española.

Estatua de la india Catalina, uno de los símbolos de Cartagena de Indias. Todavía se discute si fue heroína o villana, un poco como la colonización española.

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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2 respuestas a Guerra descargada y paz sobrecargada en el acuerdo colombiano.

  1. camilo ernesto pachón pinzón dijo:

    Un saludo muy especial. Grata evocación y muy diciente todo lo dicho.

  2. Joan Amenós Álamo dijo:

    Gracias Camilo, un abrazo

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