La propia imagen, el bien jurídico del siglo XXI (I)

      1.-Aparentemente, la gran cuestión que se deriva de los “papeles de Panamá” es el descubrimiento de una enorme bolsa de fraude fiscal. Sin embargo, si se atiende a lo que corre por ahí, se observa que, en muchos casos, las actuaciones eran ajustadas a Derecho (aunque un poco caprichosas, ciertamente). En otros  supuestos, no creo que haya habido sorpresas espectaculares entre las personas y los organismos que están en el ajo. En estos resfriados, aún recuerdo la vacuna que me puso el maestro Serra Ramoneda en su memorable intervención en el Parlamento de Cataluña en relación a la gestión de las Cajas de Ahorro.

      Por cierto, ya que esto es en gran parte un diario,  me gustaría anotar aquí un toque peculiar de la personalidad del economista citado (hoy catedrático emérito). Además de su relevante obra escrita, ejerció varios cargos en el mundo de la economía y las finanzas. Cuando cesaba, volvía de nuevo a sus clases y a sus estudios con la constancia y la ilusión de siempre.  Le comentó a un periodista que él era, sobre todo, un profesor. Era fácil verle hace poco por los comedores universitarios en compañía de jóvenes colegas. Me recordaba a Olof Palme, aquel presidente del Gobierno que hacía cola para comprar las entradas del cine…

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      2.-Pero volvamos a lo nuestro. Lo que quería  subrayar es que la maquinaria de los grandes despachos se ha puesto en marcha para defender la imagen de algunas personas que han sido embreadas por el ya famoso “Consorcio internacional de periodistas de investigación” (hay que reconocer que el nombre lo clavaron y, en inglés, aún suena más intenso). El auténtico  conflicto jurídico es ese.

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…       3.-En efecto, el tema fuerte es la imagen: si aparezco, cómo aparezco, quién me hizo aparecer…Alguien dijo que el bien jurídico del siglo XIX fue la propiedad inmobiliaria (desamortizaciones, abatimiento de las murallas y crecimiento urbano, registro de la propiedad y  perfeccionamiento del crédito hipotecario…). En el siglo XX  la medalla recayó en los valores mobiliarios (expansión bursátil, sofisticación de los títulos, capitalismo popular…).

…       Pues bien, en este juego de café la propia imagen podría ser el bien jurídico más preciado en el siglo XXI. Así se ha observado, por ejemplo, en la sanción a Volkswagen, cuyo efecto en el balance ha superado ampliamente el monto concreto de la multa. En materia bancaria, ya existe toda una teoría sobre el daño reputacional. Como ya hemos comentado en alguna ocasión, la amonestación pública o la publicidad de la resolución (ya sea en boletines oficiales o en un portal de internet acreditado)  tienen, en ciertos sectores sensibles, mayor relevancia que la multa o la clausura. Lo examinaremos mañana, al calor de una sentencia reciente (claro que alguien podría decir que, si no estás en los papeles de Panamá no eres nadie, pero no pienso embarrar este cuaderno en esa cháchara demagógica).

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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