Plaça Rovira i Trias (II)

1.-Antoni Rovira i Trías (1816-1889) fue un auténtico prócer de la Barcelona del siglo XIX. Concejal y diputado pero, sobre todo, arquitecto municipal  y, además, creador del cuerpo de bomberos del consistorio. Fue, también, el arquitecto municipal de Gracia y de Sant Martí de Provençals, todavía no incorporados a Barcelona. Su actividad intelectual y asociativa fue relevante, incidiendo incluso en la creación del Ateneo Barcelonés -por fusión de otras entidades que, en parte, procedían de la Societat Filomàtica de Barcelona, que él había fundado junto a otros políticos y hombres de letras-.

Sin embargo, destaca su impresionante nómina de edificios, entre los que se pueden señalar los mercados de la Barceloneta, del Born, de Sant Antoni, de la Concepció y de Hostafranchs. La lista es realmente larga y aún tendríamos que añadir, pr ejemplo, la reforma y construcción  parcial del Palacio Moja, el campanario de Gracia, el edificio neoclásico del Ayuntamiento de Igualada, el Matadero de Barcelona, la mejora de la mina de Montcada, la Fuente de las Tres Gracias en el Palacio Real, etc.  En definitiva, un arquitecto clave.

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2.-Pero, si uno se acerca por la plaza Rovira, verá en el suelo, debajo de su escultura en bronce, una inscripción  con el gráfico del proyecto que presentó al concurso abierto por el Ayuntamiento de Barcelona para urbanizar el espacio que se abría entre Barcelona y Gracia. El 10 de octubre de 1859 (aunque en esto hay discrepancias, ya que ESTAPÉ da la fecha del 20 de octubre  y BABIANO el 12 de septiembre), el Ayuntamiento, por acuerdo unánime, adjudica el proyecto a Rovira i Trias.  Su documento estaba encabezado por la siguiente frase del arquitecto Léonce Reynaud: “Le tracé d’une ville est oeuvre du temps, plûtot que d’architecte”.  Savigny que, por cierto, era contemporáneo de Reynaud, hubiera suscrito sin duda este aserto.

El planteamiento de Rovira i Trias no implicaba una ruptura radical con el centro  histórico de Barcelona, que proseguiría su crecimiento con unas manzanas algo más anchas y una forma relativamente similar. La conexión entre los pueblos que iban a ser engullidos se confiaba a una serie de avenidas  que iban articulando una malla circular y radial que crearía un conjunto global armónico con un planificador, podríamos decir, “escondido”. Esa suavidad en el diseño se ha conectado a menudo con el reencuentro con la tradición popular propia de la Renaixença, como si el guiño que hemos hecho a Savigny se confirmara en el mantenimiento de la relevancia de la Ciutat Vella y en su crecimiento orgánico y natural, sólo ayudado por las avenidas que hemos indicado, al modo del Ring vienés y sus conexiones radiales.

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3.-Pero, oiga, Amenós, se está usted equivocando, creo. En la zona que  indica está el mundialmente famoso Ensanche de Cerdà, una creación radical con enormes manzanas, claramente separado del núcleo histórico, con inequívoca firma de autor, revolucionario  y racional al mismo tiempo, alejado de cualquier concepción retrospectiva…Sí, hombre, el Eixample que  uno no se cansa de mirar cada vez que el avión enfoca el Prat y volvemos a casa…

Mercado de Sant Antoni. Un lugar fundamental en la historia de la vida barcelonesa. Un intento interesante de restauración.

Mercado de Sant Antoni. Un lugar fundamental en la historia de la vida barcelonesa,  obra de Rovira i Trias. Vive ahora un intento interesante de restauración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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