Plaça Rovira i Trias (I)

…       1.-Magnífica mañana con los compañeros de la Pompeu Fabra, hablando de ciudades y de normas y aprendiendo y revisando ideas. Me comenta alguien que el relevante geógrafo XYZ no conduce –como ocurre, según me entero luego, con algunos de los más destacados geógrafos catalanes de estos últimos años y de la actualidad-. Alguien debería escribir una tesis doctoral sobre la diferente percepción del territorio que tenemos los que nos movemos a pie o en ferrocarril habitualmente. Pero vayamos al grano. Repasando algunas notas, me encuentro con esta joya de Luis Eduardo Aute, una canción  que es una buena descripción de algunas marcas propias de la denominada ciudad compacta.

*

…       2.Gracia es uno de los barrios más bellos de Barcelona, en gran parte por la estructura de calles y manzanas heredada de mediados del siglo XIX. Destacan especialmente las diversas plazas del barrio que, junto con las calles, es casi lo único que, con el vocabulario actual, podríamos considerar como terrenos de cesión forzosa para los promotores. El contraste con el Ensanche es evidente y la ciudad, sin llegar al extremo del casco antiguo –Ciutat Vella-, vuelve a hacerse sinuosa y encogida (a los taxistas no suele gustarles). La plaza de Rovira i Trias es, precisamente, una de las más populares.

**

…       3.-En gran parte, Gracia podría reivindicar algo de los patrones de la ciudad mediterránea compacta -aunque en su día jugó descaradamente como un suburb que recibía la población y las industrias que no cabían en Barcelona, incluso diseminándolas por la llanura todavía virgen-. Pues bien, la canción sitúa su relato a mediados del siglo XX y observamos, por ejemplo, la mezcla de usos en zona urbana y la consiguiente contigüidad. Así, el padre de Aute parece que no trabaja muy lejos de su residencia y aún tiene tiempo de bajar a tomar una horchata a la heladería del barrio. Incluso, es posible ir paseando más tarde hasta el bar, centro neurálgico presidido por espectaculares ensaladillas. El uso recreativo inmediato se cierra con el cine Rovira, que parece lleno de familias con grandes y chicos

…. El uso comercial también está ahí mismo, con la farmacia y el quiosco. Curiosamente, aparece también el transporte público –otra de las claves de la compacidad- con la irrupción del tranvía (que, además, marca la hora de cierre y no se plantea, ni por asomo, ninguna “libertad de horarios”).  Al final del día, es posible volver andando tranquilamente a casa. Sin embargo, es cierto que queda un resto de baja densidad en la torre con jardín de Massens, con su pozo y su suelo con piedras. Hoy, el jardín ya se halla intensamente edificado. En efecto,  puede contemplarse la calle Massens en El ojo del tiempo, donde apreciamos fácilmente las diversas manchas verdes o no edificadas de la calle en los años cuarenta-cincuenta del siglo XX.

 

…       Bien, todo lo anterior no es más que el aperitivo de esta magnífica canción, de la cual he transcrito la letra. Pero, cuando ya la hayan escuchado, les explicaré una interesante historia que deriva, precisamente, de la plaza Rovira i Trias (el enlace de la canción aparece al final de la letra)…

 

Somnis de Plaça Rovira

 

 

“A mi padre
y a Climent Comulada, in memoriam.
A Jordi Martín, a la familia Vall
y a todos los vecinos de la Plaça Rovira.
A mi prima Luisita Gozalbo
y a mi familia catalana, con profundo amor.”

De vegades, els somnis 
viuen la realitat
i a l’invers hi ha la 
vida
que fa real el somiat

con aquesta nit dolça
d’un agost d’envelats
pels carrers fent la festa
que em transporta al passat,

un passat com un barri
de futurs sense espills
on van viure els meus avis,
on van néixer els seus fills.

Tinc records del meu pare
quan, després del treball,
ens baixàvem a beure
les orxates d’en Vall.

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira
del meu barri de Gràcia,
i el meu cor adormit,
Plaça Rovira, em bategues guspires
d’un foc que ja era cendra…
I, més que fum,
ets tota llum
aquesta nit.

I a la nit ens n’anàvem
per canviar un poc d’ambient,
fins el Bar Comulada,
el palau d’en Climent

on las ensaladillas,
de la seva patent,
feien que el tast dels somnis
fos un gust pel client.

La farmàcia d’en Pere
i el quiosc deien “prou,
a tancar que ja arriba
el darrer trenta-nou“.

I el Cinema Rovira,
va ser un somni guarnit
amb Charlot fent rialles
pels grans i els més petits…

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira…

I al primer son del somni,
quan el temps va a partir,
el meu pare em deia:
“anem a casa a dormir”.

I en silenci tornàvem
lentament cap amunt
a la torre dels avis
i tots els seus difunts.

I entre el pou i las pedres
del jardí de Massens,
la galàxia ens plorava
pluges de Sant Llorenç.

I el meu pare em parlava
assenyalant-me el cel:
“fes-li, abans dels teus somnis,
un petó al teu estel”.

Plaça Rovira, vella Plaça Rovira… 

*

La canción: “Somnis de Plaça Rovira” (con magníficas fotografías de Juan Miguel Morales López).

***

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
Esta entrada fue publicada en Derecho urbanístico, Diarios de un profesor disperso, Imágenes del Derecho, Imatges del Dret. y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.