Experimentos en la ciudad

 

1.-La instalación de grandes establecimientos comerciales ha sido uno de los debates jurídicos fundamentales en el urbanismo de estos últimos años. La jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha permitido bloquear en parte su apertura si la legislación y la Administración Pública invocan de un modo razonado y justificado  motivos empaquetados en la idea de cohesión territorial, equilibrio urbanístico y medio ambiente. Para entendernos, se penaliza un exceso de lejanía o aislamiento y el aumento del tráfico rodado. El Tribunal Constitucional está en la misma dirección. Esto es lo que ha permitido que, en Cataluña, se salve el concepto de “trama urbana consolidada”: dentro de él, es posible, con matices, el nuevo supercomercio. Fuera, no.

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…        2.-En este marco, el vaciamiento de locales urbanos a causa de la crisis económica facilitará la instalación de tiendas medianas e incluso alguna grande dentro del casco urbano o en sus inmediaciones. Es la última batalla entre viejos enemigos que a menudo son amigos y complementarios.

 

…        Digo lo de la última batalla porque ha aparecido un nuevo factor con una potencia impresionante y creciente. Se trata del comercio por internet, que se ha puesto de largo en España en este último invierno. No se sabe hasta dónde llegará ni la alteración que va a suponer. Nadie puede predecir si será peor para las grandes superficies o para los minúsculos tenderos. Quizás incida muy fuerte en algunos productos –ciertas ropas o complementos, juguetes estandarizados, libro técnico…- y sea más débil en otros (quizá la alimentación es el gran enigma). Me impresionó, en estas navidades, pasearme en un domingo previo a la llegada de sus majestades los Reyes Magos por unos grandes almacenes del extrarradio que, hace sólo una decena de años, fueron construidos por una multinacional que llegó del frío y que generaban largas colas de automóviles: no había casi nadie.

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…        3.-Probablemente, pues, la gran dicotomía “pequeño comercio/gran comercio” va a diluirse o, por lo menos, a replantearse. Lo mismo está ocurriendo con el automóvil. La irrupción de Uber (ahora, se ha parado el primer golpe, pero es sólo un aplazamiento momentáneo)  y, especialmente, el automóvil eléctrico y el automóvil conducido por computadora alterarán totalmente la percepción de los costes ambientales atribuidos al coche. Va a ser difícil denegar, entonces, la apertura de un gran establecimiento comercial (ya, ya sé que hay más  aspectos). Aunque quizá no habrá discusión en ese momento porque ese inmenso espacio será sólo, simplemente, un  almacén logístico que va ordenando la salida de los pedidos de acuerdo con un programa informático…

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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