Libertad

  ……      …  1.-Me cuentan que unos agitadores impidieron una conferencia en la universidad del agregado de la embajada norteamericana, que iba a hablar del Tratado de libre comercio con Europa. No sé si vale la pena comentarlo, porque aquella algarada fue sólo una anécdota mínima dentro de los cientos de clases, conferencias y experimentos que el mismo día se llevaron a cabo en el campus. Por otro lado, en fin, la cosa  acabó con los ya tradicionales paños calientes compensados con la gallarda actitud de algunos profesores ante la patota.

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2.-Lo que me mueve a escribir es la argumentación derivada del programa académico  y, en parte, asumida por los alborotadores. Estaba prevista una charla de un representante de la Administración norteamericana, otra de la parte europea y, según creo, una conferencia crítica con el Tratado. He oído que algunos estudiantes exigían un acto único con la exposición a tiempo igual de las tres posturas.

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3.-Sin embargo, en el marco universitario el esquema anterior era sólo una alternativa. Pero había muchas otras. Ha de quedar claro que al profesor universitario se le debe reclamar respeto a las directrices de la asignatura (que no explique entomología tropical en vez de Derecho Administrativo), seriedad en el método y sinceridad en las conclusiones. Estamos hablando, efectivamente, de libertad de cátedra. Gracias a ella puede disfrutar, como estudiante, del descubrimiento del maestro Hayek, que no existía por aquel entonces en la Academia, pero que era venerado por el Dr. Lamsdorff. En la misma línea, me sumergí en las lecturas que nos  sugería aquel magnífico seminario del profesor Joan Mauri:  Engels para empezar  e ir entrando en calor sobre el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; Nieto y Valdeavellano sobre el Derecho en la Edad Media; Domínguez Ortiz y Tomás y Valiente para la Edad Moderna y el Antiguo Régimen, el gabinete del Doctor Lombroso para el XIX…Hubiera sido ridículo pedirle a Mauri el adecuado contrapeso con visiones más “tradicionales” (un García-Gallo, por ejemplo) y hubiera sido patético –por poner otro ejemplo- ordenarle a Martínez Alier, el padre de la Economía Ecológica, que aliñara su discurso con equilibradas referencias al productivismo taylorista.

La universidad no es un frontón parlamentario, con sus turnos para el gobierno y la oposición, ni un debate regido por las fases procesales de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Son muy formativas las exposiciones pendientes del justo medio, pero son una bendición las construcciones que insisten en una línea y en sus recovecos. Por tanto, tan legítimo hubiera sido que cada semana tuviéramos aquí un gringo invitado por el director de la asignatura (que, mira por dónde,  es una especialista en la freedom of commerce) como que durante un curso nos hubiéramos tragado las clases magistrales de aquel profesor que es el number one de la historiografía marxista y que analiza la relación entre internacionalismo proletario y Tratados entre los Estados…

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Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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