¿Qué es la clase? Un secreto.

 

 …     1.-No hay ningún inconveniente ya para organizar el grueso de la enseñanza universitaria a distancia. Al menos, en las materias de letras, sociales o matemáticas, aunque con más limitaciones en las experimentales. Basta abrir un canal del profesor en you tube, suministrar los escritos por internet o, si son en papel, a través de Amazon,  y verse de vez en cuando en café (ya puestos en Starbucks, que está en todos sitios) para comentar dudas. La evaluación puede hacerse con el ya clásico trabajito, con un examen escrito en un polideportivo o con un oral en salas de tribunales cedidas en los días festivos.

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…      2.-Entonces, ¿qué aporta una clase? Se me dirá que el contacto humano y bla, bla, bla…Pero eso ya lo hemos resulto con las entrevistas para cuestiones concretas.

La tesis que defiendo es que la clase aporta secretos o no es nada. En ella aparecen – o deberían aparecer- interrogantes, conexiones imprevistas, equivocaciones no queridas, ironías, hipótesis, confesiones…Por eso una clase jamás debe ser grabada. En un país serio los estudiantes toman notas o apuntes, pero no estrangulan el discurso con una cinta magnetofónica.

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     3.-El primer apartado de los Decretos de Carlsbad (Karlsbad, en alemán) de 20 de septiembre de 1819, cuyo objetivo era destruir el libre pensamiento que ya florecía en las universidades germánicas, disponía:

La función del agente [se refiere al inspector situado en cada universidad] consistirá en […] observar cuidadosamente el espíritu que manifiestan los profesores en la universidad en sus conferencias públicas y en sus cursos regulares y, sin interferir directamente en materias científicas o en los métodos de enseñanza, imponer una saludable dirección a la instrucción […]”[1].

Escribía hace poco Arcadi Espada que lo que se dice en la clase y en la cama allí debe quedar. Es decir, la sociedad –la civilización, mejor dicho- se basa en gran medida en el consenso tácito sobre una serie de secretos (dejo aparte los que son objeto de protección jurídica). Y, cada vez que se rompe un secreto elaborado por un sostenido esfuerzo común –la compasión ante el borracho (que jamás se fotografía), la reserva en las funciones corporales elementales, el aula…- se está más cerca de la barbarie.

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[1] La traducción es mía de la versión inglesa –que traduce, a su vez, la alemana-, pero creo que no altero el sentido.

Acerca de Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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