El Derecho como ideario inscrito en la Historia. Una nota a partir del franquismo.

1.-Profunda reflexión de Francisco Umbral en su apasionante Trilogía de Madrid. Nos interesa porque es bien sabido que las leyes-cimiento del Derecho Administrativo español y sus bóvedas conceptuales nacen en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado (entrando luego en otra fase con la Constitución y  el ingreso en las Comunidades Europeas). Baste citar como ejemplo la Ley de Procedimiento Administrativo de 1958. Fue capital aquí el papel de Laureano López-Rodó, cuya defensa de la Ley en la sesión del Pleno de las Cortes de 15 de julio del año citado concluyó con estas palabras (según refiere en sus Memorias):

Es muy grande la trascendencia práctica de las Leyes de  Procedimiento. De la norteamericana de 1946 ha dicho el profesor polaco Iserzon, apoyándose en el testimonio de Vamdervit y Godshall, que es la medida más importante adoptada por el Congreso de los Estados Unidos en toda su historia. Ojalá que de la nuestra pudiera afirmarse, de acuerdo con la sentencia clásica, que es, no la mejor que podía escribirse, sino la mejor entre las que se pueden cumplir.“

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2.-La apuesta del franquismo iba en una doble dirección. Por un lado, la articulación constitucional, que se quiso edificar en torno a las Leyes fundamentales. Hubo aquí, por cierto, diversos proyectos fallidos (e incluso Aunós escribió su página al viento con un texto fechado en 1945). Pero, por otro lado, se puso énfasis en la construcción de un Derecho público serio que suavizase algunas aristas de la dictadura. En realidad, ciertas interpretaciones doctrinales opinan que la verdadera norma constitucional del franquismo no estaba en sus pomposas y retóricas Leyes Fundamentales,  sino en las leyes administrativas, tributarias y público-laborales de los años cincuenta y sesenta del siglo XX. Así, el catedrático de Derecho Político Luis Sánchez Agesta se refirió a la Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado de 1957 con la expresión de “Carta Magna de los administrados” (según precisan las Memorias precitadas de López-Rodó en su p. 108).

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3.-Por todo ello, como digo, es sugerente la idea de Umbral, que apunta al Derecho no como instrumento operativo sino como herramienta –prostituida- para entrar en la Historia con el adecuado barniz ideológico, justo como aprendieron luego los genios de las hoy abundantes  leyes-manifiesto. Estas normas serían, pues, bellos escaparates con palabras escogidas, Derecho desjuridificado y sin vitaminas,  aunque con una sorprendente aureola de gloria política y agarre filosófico (la negrita es nuestra):

  Sánchez Mazas, Laín Entralgo, Foxá, Ridruejo, Tovar, Torrente Ballester, Eugenio d’Ors, una serie de intelectuales conversos, reconversos o avenidos, habían querido darle a la dictadura un poco de historicidad, ya que no juridicidad.

Pero lo que había hecho el general, exactamente, era todo lo contrario, o sea secuestrar la Historia, hacerla inviable, detenerla mientras le durase a él la vida.

El franquismo, iba yo viendo por entonces, era él mismo inviable porque no se inscribía en la Historia, sino que la ponía entre paréntesis. Probablemente, Franco buscó durante todo su mandato, más que una manera de legitimarse ante el pueblo (se consideraba legitimado por la guerra y la victoria), una manera de insertarse en la Historia.

Esto era paradójico, porque la Historia la había secuestrado él previamente. Él mismo se había puesto entre paréntesis y como tal iba a quedar o desaparecer. Su verdadero mausoleo serían las dos curvas de un paréntesis.

Pero la preocupación de Franco por insertarse en la Historia, ya en vida (no debía confiar mucho en la posteridad), quedaba patente en los diversos intentos que hizo –referéndumes, plebiscitos, seudoleyes- para conferirle juridicidad a lo suyo.

Los analistas extranjeros y algunos españoles tomaban esto como burdos ensayos de mimetismo democrático. Pero Franco no creía en la democracia y la condenaba a diario. En esto era coherente.

Hacia donde iban sus leyes fundamentales y sin fundamento no era hacia el democratismo europeo, sino hacia la Historia.

Por eso se hacía tanto periodismo “histórico” por entonces, que generalmente estaba tomado del Espasa, y por eso, quizá, lejanamente, mis entrevistas inventadas y recreaciones del pasado eran ambigua, pero no hostilmente, recibidas en algunos medios. Todo es bueno para el convento”, dijo el fraile.

Y llevaba al hombro una puta.

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Consulta pública previa y planificación normativa en las ordenanzas locales (y II).

1.-Ahora bien, la alegría innovadora respecto a la consulta pública previa se viene abajo en el primer en el primer inciso del segundo párrafo del art. 133.4 de la Ley 39/2015: “Cuando  la propuesta normativa no tenga un impacto significativo en la actividad económica, no imponga obligaciones relevantes a los destinatarios o regule aspectos parciales de una materia, podrá omitirse la consulta pública regulada en el apartado primero”.

Por otra parte, se admite que la tramitación urgente del procedimiento puede modular el rito y, además, se mantienen las tradicionales murallas a la información pública para las normas organizativas, presupuestarias o “cuando concurran razones graves de interés público que lo justifiquen”.

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2.-Conviene añadir que el art. 133.2 de la Ley 39/2015 dispone una regulación del trámite de audiencia e información pública previas a la elaboración de la norma. También aquí una corriente empeñosa insiste en trasladar sus reglas a la legislación local. Caben dos posibilidades: o bien considerar que ya ha de aplicarse la nueva Ley o bien esperar la promulgación de las nuevas normas dispuestas por la Disposición Final 5ª de la Ley:

“5ª.Adaptación normativa.-En el  plazo de un año a partir de la entrada en vigor de la Ley, se deberán adecuar a la misma las normas reguladoras estatales, autonómicas y locales de los distintos procedimientos normativos que sean incompatibles con lo previsto en esta Ley.

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3.-Uno de los principales artefactos dispuestos por el legislador de la Ley 39/2015 es el Plan Normativo anual, que deben aprobar y hacer público las Administraciones (art. 132). Le están buscando las cosquillas a la hipótesis de las ordenanzas promulgadas sin previa inclusión en el Plan. No parece que por ello vaya a flaquear su legalidad, ya que ni de lejos se atisba que el legislador del 2015 haya querido crear dos rangos jerárquicos en los reglamentos locales. Es cierto que algunos autores propugnan aquí el empleo de la jurisprudencia que anula subvenciones concretas por incumplimiento del Plan Estratégico para estas ayudas, pero creo que el supuesto es diferente y que, en este último caso, juega la relación norma-acto administrativo contrario.

El Plan se completa con la evaluación normativa posterior, que incluye la elaboración de un informe público. Se pone especial énfasis, por cierto, no sólo en la reflexión sobre los objetivos y sobre si se lograron, sino en el análisis económico y en “evitar la introducción de restricciones injustificadas o desproporcionadas a la actividad económica”.

Conecta así incluso este instrumento con la vocación global de la reforma, que aparece en los párrafos segundo y tercero de su exposición de motivos: economía competitiva, eficiencia en el uso de los recursos públicos, aumento de la productividad (de los mismos recursos públicos, según se dice), etc. Todo ello, de acuerdo con el informe de la Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas de 2013 y con el Programa nacional de Reformas para 2014. Nada que objetar, salvo que, de acuerdo con la Constitución, la finalidad de las Administraciones Públicas es servir al interés  general (art. 103.1 CE). Ello no impide que su actuación favorezca la competitividad de la economía, pero son esferas diferentes. Para las Administraciones, la defensa del interés general y, en la medida de lo posible, la eficiencia. Para las sociedades mercantiles, el ánimo de lucro, la rentabilidad y el sistema de castigos si incumplen la norma (quizá por eso siempre me pareció  incomprensible aquello de la responsabilidad social de las empresas, pero eso es otra historia).

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[Las fórmulas participativas se mostraban agotadas al iniciarse el siglo XXI. Su actual resurgimiento no puede desligarse de lo ocurrido el 15 de mayo de 2011, especialmente en Madrid. Se produjo esa noche, según se dice, una decisión espontánea -bajar desde Callao a Puerta del Sol- que se inscribe perfectamente en la historia de España y que tiene como antecedente el “motín de los broqueleros” de abril de 1766 en Zaragoza (en el marco del motín de Esquilache). Así se deduce de la bella e inquietante descripción que del hecho nos dejó la Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766, y de todos sus demás progresos, escrita por don Tomás Sebastián y Latre (y que puede consultarse, en el original aquí: ***):

“Ciegos, y errantes muchos de los Amotinados , y sin destino fijo en su mismo precipicio, se fueron Coso arriba y teniendo sus diferencias, sobre si habían de saquear la Casa de Don Antonio Loaso, Mercader, o la del primoroso Cafe de Carmen, a fin de cortar disputas, y que la suerte decidiera la question , pusieron una Veleta en la Calle, (la que habian hurtado de Casa Romeo) habiendo resuelto ir a donde ella quedasse inclinada : Cayo, segun el efecto lo dijo, a Casa Carmen, y toda la vil canalla se fue allí, aunque prometiendo despues seguir sus intenciones»

Fuente: ***].

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Consulta pública previa y planificación normativa en las ordenanzas locales (I).

1.-El 8 de febrero, la profesora Lucía Casado nos explicó en el seminario de la Pompeu Fabra la oleada doctrinal que pretende zamarrear las peculiaridades procedimentales de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local con las baratijas de “la buena regulación” que nos ha traído la Novísima –esto es, la Ley 39/2015, de 1 de octubre, de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas-.

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2.-Deben, pues, los servidores públicos de nuestras sufridas Corporaciones Locales prestar atención a las novedades establecidas por el legislador. El problema se plantea, en primer lugar, con la consulta pública previa, que regula el art. 133 de la Ley 39/2015. Se trata de un trámite que tiene estas características:

……-Momento procesal: antes de la elaboración del proyecto de norma reglamentaria.

……-Forma: en el portal web dela Administración.

……-Destinatarios: se desea recabar “la opinión de los sujetos y de las organizaciones más representativas potencialmente afectados”.  Por tanto, no bastaría el mero interés por la legalidad. Es un trámite para interesados-afectados. Aunque esto es, en este punto, anecdótico, ya que cualquier persona –creo- va a poder acudir al procedimiento. Exigir el empadronamiento sería posiblemente exagerado y, además, dejaría fuera posibles afectados. Por ejemplo, una sociedad que deseara instalarse en el futuro en el municipio. En este sentido, es más completo el art. 133.2, que –en la regulación de la audiencia e información públicas- pone en el mismo plano la participación de los ciudadanos afectados (los hijos de vecino preocupados por el “¿qué hay de lo mío?”) y las aportaciones de otras personas o entidades (los hijos de Sócrates).

-Finalidad: dar cuenta de los siguientes rubros:

       “a)Los problemas que se pretenden solucionar con la iniciativa.

       b)La necesidad y la oportunidad de su aprobación.

       c)Los objetivos de la norma.

       d)Las posibles soluciones alternativas y no regulatorias.

       Debo reconocer que mis compañeros de ciencia política tienen ahí un buen nicho de mercado (si necesitan alguien que tenga alguna idea de Derecho, les puedo pasar mi correo y teléfono).

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3.-El profesor Argullol, por cierto, nos recordó la experiencia de la exposición del Avance de plan urbanístico (en fin, nihil novum sub sole). Dicho esto, Casado nos informó de que mueven disputa algunos autores afirmando que el procedimiento previsto en el art. 49 LRBRL –aprobación inicial, información pública y audiencia, aprobación definitiva- ha de enriquecerse con la consulta pública previa. De hecho, ya ha sido regulada por algunos municipios, de acuerdo con la nueva normativa. Es verdad que el principio de lex specialis parece un firme valladar al respecto, pero la cosa no está clara y será el Tribunal Constitucional el que resuelva la duda al decidir sobre los recursos de inconstitucionalidad acumulados contra la Ley 39/2015.

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Impotencia reputacional

…       1.-Ocurre que uno empezó a oír hablar de economía en tiempos de Rafael Termes, presidente de la Asociación Española de Banca entre 1977 y 1990 y que, además de banquero, es autor de una obra escrita interesante. Lo que deseo resaltar ahora es su carácter combativo, preparado para disertar o discutir en cualquier ámbito sobre la actuación de la banca o sobre el capitalismo y la libre empresa (nótese que el muro de Berlín no cae hasta 1989).

Recuerdo ahora, incluso, una conferencia suya en la sede de la  Universidad Menéndez Pelayo en Sitges a mediados de los ochenta, polemizando jovialmente con estudiantes en los que –como era propio de la época- predominaba el rojerío (Tierno Galván, por cierto, en el mismo programa de conferencias, prefirió hablar de filosofía, sacando punta a Ortega y Gasset y a algunas cuestiones ontológicas).

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2.-Justo con Termes se empezó a ir la banca de los mostradores de mármol, el cajero  en un lateral y el Director de oficina como auténtico poder fáctico detrás de los ya institucionales de cada población (Alcalde, capellán y jefe de puesto de la Guardia Civil). Don Rafael aún vivió la irrupción de internet y se fue de este mundo viendo desaparecer las oficinas físicas que antaño atestiguaban dónde estaba el dinero.

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3.-Ahora bien, quiero resaltar una diferencia llamativa con los ochenta y los noventa –al menos en nuestros lares y creo que en muchos más  sitios-. Se trata del hundimiento de la imagen global del sector. No, no es sólo la crisis económica (y los toneles de vinazo que se repartieron en plena borrachera crediticia). Da la impresión de ser algo más profundo, que se combina con la incertidumbre ante la irrupción de nuevos operadores –legales o de hecho- y las inmensas posibilidades de las redes informáticas como sustitutos de la banca de siempre. Es verdad que los banqueros suelen ser –y han de ser- gente más bien silenciosa, que están atrapados en compromisos delicados y contradictorios  y que, como se dice por aquí,“el seu mal no vol soroll”.  Pero estoy seguro de que don Rafael  se habría rebelado ante el pim-pam-pum ambiental , que se refleja incluso, como no podía ser de otro modo, en las resoluciones judiciales de estos últimos años. Ahora parece que, quizás inspirado por el espíritu de aquel banquero clásico, Enrique Linde se dispone a explicar qué pasó y qué está pasando, al menos desde el punto de vista del supervisor (ya que las entidades bancarias concretas no hablan). Veamos, pues, este primer artículo en EL PAÍS, planteado como apertura de una amplia partitura justificativa.

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Enlace directo: ***.

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El Banco de España en la crisis

El supervisor evitó que una liquidación de las entidades débiles contaminara a todo el sector

El pasado 4 de febrero, EL PAÍS publicó un editorial titulado “El prestigio del Banco” en el que, refiriéndose a las “controversias y acusaciones cruzadas” sobre el papel del Banco de España en la crisis bancaria que se desarrolla a partir de 2008, señalaba que hasta ahora “no ha existido una explicación convincente” de su papel en la supervisión y que, puesto “que es imperativo mantener la credibilidad de la institución, no parece una buena idea que permanezca en silencio o no haga las aclaraciones necesarias”.

En los límites de este artículo no puedo intentar dar una respuesta suficiente, ni siquiera resumida a esas y otras reflexiones del editorial. Pero sí puedo señalar cuáles deben ser, en mi opinión, las líneas fundamentales de esa explicación de conjunto que se echa en falta.

El origen de la crisis

No se puede entender nuestra crisis bancaria sin referencia a la burbuja crediticia e inmobiliaria que precede a la crisis, que fue, obviamente, una de sus causas, aunque no la única.

El crédito a hogares y empresas había pasado de representar el 81% del PIB a finales de 1999 a suponer el 166% al cierre de 2008. Algunas partidas crediticias, como la hipotecaria o la destinada a la promoción inmobiliaria aumentaron su peso durante ese periodo desde el 35% del PIB, en el primer caso, hasta el 95%; y desde el 4% hasta el 28%, en el caso del crédito a promotor.

No tengo ninguna razón para pensar que el Banco de España no actuase en función del interés general y respetando la normativa vigente

La crisis internacional tuvo un impacto muy significativo en la economía española. La práctica desaparición de algunos de los principales mercados de capitales mayoristas a lo largo de 2007 y 2008, como el interbancario o el de titulizaciones, dificultó la normal financiación de las entidades de crédito españolas, que, en aquellos momentos, presentaban cuantiosas necesidades de financiación exterior. La traslación de estas tensiones a la economía real no se hizo esperar y, a lo largo de 2009, el PIB y el empleo retrocedieron un 3,6% y un 6,1%, con gran impacto negativo en las entidades de crédito, que comenzaron a sufrir pérdidas en un entorno de desplome de los precios inmobiliarios y fuerte aumento del desempleo.

La estabilización que parecía lograda en 2010 se interrumpió en 2011. Todas las instituciones, nacionales e internacionales, incurrieron en grandes errores de previsión, también el Banco de España. Esto, unido a la crisis en los mercados de deuda pública en la zona euro, que llegó a poner en cuestión la supervivencia de la moneda común, llevó a un intenso deterioro de nuestras entidades de crédito, especialmente del sector de cajas. Hay un dato que es un buen indicador del grave colapso de financiación que sufrió nuestra economía en 2012: en agosto de 2012 las entidades de crédito españolas llegaron a tener una deuda con el Eurosistema de casi 412.000 millones de euros, lo que equivalía a más del 34% de la liquidez inyectada por el Eurosistema a los bancos del conjunto del área euro. El Eurosistema se había convertido en el principal y, en algunos momentos, casi único proveedor de liquidez de nuestra banca.

Cómo se enfrentó la crisis

La estrategia adoptada para hacer frente a la crisis buscaba evitar la quiebra en cadena de un buen número de instituciones financieras. Esa estrategia perseguía, utilizando recursos privados y públicos y cambios legales e institucionales, evitar la contaminación de todo el sector bancario español, haciendo posible su posterior reestructuración, eliminando el riesgo de que se produjera una crisis de confianza, tanto en los mercados como entre los depositantes.

Otra opción posible, la liquidación mediante concurso de acreedores de las entidades con problemas, habría tenido un efecto demoledor sobre la estabilidad del sistema financiero y habría supuesto la asunción de gran parte de las pérdidas por los depositantes, o por el contribuyente, en la medida en que el Estado hubiera cubierto esos depósitos, pues el importe que hubiera podido cubrir el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en aquellos momentos habría quedado muy por debajo del total a compensar. Dejando aparte el caso de Lehman, que era un banco de inversión, en ningún país de los que se han enfrentado en los últimos años a una crisis bancaria se ha optado por dejar caer a los bancos que no pudieran hacer frente a la situación por sí solos.

Quizá no se acertó siempre, pero es obligado distinguir entre insuficiencias y actuaciones susceptibles de reproche legal

En la estrategia adoptada primaron las soluciones privadas, mediante el saneamiento del balance de las entidades con sus propios recursos, a través de operaciones corporativas, acudiendo al propio sector a través del FGD y, solo en última instancia, mediante la inyección de fondos públicos —incluida la ayuda europea asociada al programa de asistencia financiera firmado en 2012—. No hay que olvidar que entre 2008 y 2013 las entidades de crédito españolas realizaron saneamientos por un total cercano a los 270.000 millones de euros, asumidos en su mayor parte por los accionistas de esas entidades. Hay que subrayar que los depósitos de clientes no sufrieron pérdida alguna.

También hay que recordar que, en nuestro caso, no se consideró una solución a la inglesa, a la alemana o a la holandesa, consistente en la inmediata nacionalización de las entidades en crisis, incluso entidades de gran tamaño. Aun así, el coste de la crisis en términos de recursos públicos, del que el Banco de España viene informando con detalle desde 2013, ha sido elevado, si bien, en términos de PIB se sitúa cerca del registrado en otros países de la zona euro.

El Banco de España 2008-2012

No tengo ninguna razón para pensar que el Banco de España no actuase en función del interés general y respetando la normativa vigente en cada momento. Pero esto no quiere decir, naturalmente, que acertase siempre, que adoptase siempre las decisiones óptimas, bien por insuficiencias propias, bien por restricciones políticas e institucionales —severas en el sector de cajas de ahorro—, bien por deficiencias de información en casos que después, cuando han podido ser estudiados con mejor información, han tenido derivaciones, judiciales o de otro orden. Pero creo que es obligado distinguir entre insuficiencias o, incluso, errores, y actuaciones susceptibles de reproche legal.

En relación con la valoración que merece la transparencia del Banco de España como supervisor, una cuestión que no puede ser ignorada es el deber legal de confidencialidad —idéntico o muy parecido al que existe en el Mecanismo Único de Supervisión del BCE y el resto de los supervisores nacionales—, que no le permite ofrecer una explicación pública de sus actuaciones cuando afectan a entidades concretas.

La actuación del Banco de España en la crisis está recogida y explicada con mucho detalle en la amplísima documentación que se ha ido publicando desde 2008 y que puede consultarse en Internet, en el portal del Banco de España sobre Reestructuración Financiera. Pero, superada la crisis y estabilizada la nueva supervisión europea y, en el marco de esta, la supervisión del Banco de España, es, seguramente, el momento de ofrecer una visión de conjunto de cuál fue la actuación del Banco durante el periodo 2008-2012.

Luis M. Linde es gobernador del Banco de España.

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Sede central del Banco de España en la plaza de Cibeles de Madrid / Headquarters of the Banco de España in Cibeles square, Madrid

Interior de la sede del Banco de España. Portal del Banco de España: ***.

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Vivir el Derecho

1.-Con el nuevo calendario semestral, el curso empieza dos veces cada año. Hemos tenido hoy, pues, la primera clase. Reitero la idea, que ya he expuesto por aquí en alguna ocasión, de la imposibilidad de estudiar Derecho –seria y profundamente- antes de los cuarenta años.

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2.-Por supuesto, hay soluciones para curar esa carencia y para notar –aunque sea con anestesia- la punzada del Derecho en la vida de cada uno. En primer lugar, acercarse y nutrirse de las personas que lo ejercen: intimen ustedes,  queridos alumnos, con jueces y fiscales, con abogados, con algún Inspector de Hacienda, con aquel notario de Pamplona que vino a la movida y que debe estar ya muy mayor (de la quinta de Sabina, más o menos), con los agudísimos agentes de la propiedad inmobiliaria  -hacedores cotidianos de contratos-, etc. En segundo lugar, hay que meterse en los documentos reales: en las sentencias, por supuesto, pero también en los contratos mal redactados, en las multas ininteligibles, en los frondosos boletines oficiales…Afortunadamente, internet es un venero inacabable para estos menesteres. No creo mucho en los “casos prácticos” –casi siempre de laboratorio- y pienso más bien, como decía mi admirado internacionalista Joan Lluis Piñol, que “la práctica se aprende en tres meses” (la teoría cuesta años).

Y, en fin, como tercera herramienta, echarle un vistazo a la prensa. Decía hoy mismo Arcadi Espada, en su crónica del pleito cireneo, lo siguiente:

…        “Estaba declarando el funcionario Alsina, inspector de Enseñanza, que explicaba sus honradas costumbres. Lo primero que hace cada día, cuando llega a su despacho, es leer el Boletín Oficial del Estado y el Boletín Oficial de la Generalitat. Las razones son las mismas, eternas, del lector de periódicos: debe ir colocando el mundo en su cabeza.”

…        Pues bien, lo que hoy son reglas ya promulgadas en el BOE un día fueron noticias y debates periodísticos. Casi todo fue –y será- prensa. Es más, yo era de los que disfrutaba  del diario de papel, por aquello de ir pasando del mundo al suceso, sin zigzaguear a golpe de “click”, como hoy hacemos. Otra cosa es que el nivel del análisis jurídico deba mejorarse, a la manera en que lo han hecho ya las magníficas secciones de economía de nuestros rotativos (la verdad es que no puedo entender por qué todavía no me han contratado).

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3.-Me emociona a mí mismo la defensa de los periódicos que acabo de realizar. Después de la clase, me acerco a Barcelona, donde Lucía Casado nos ha hablado, en el seminario de la Pompeu Fabra, sobre los tormentos que le advienen a la potestad normativa local a raíz de la nueva legislación sobre procedimiento administrativo común (bajo la capitanía del Dr. Argullol y con la eficiencia de Clara Velasco, este seminario se está convirtiendo en el ágora de referencia de la especialidad en Cataluña).

Ya sabemos que el invierno es corto y el tren avanza para beberse el sol que, en pleno febrero, anticipa una primavera desmedida y nos recuerda lo mejor que hubo en nuestra vida. Collserola: el nombre siempre me pareció muy forzado y por mi parte prefería el más popular y menos culto de Tibidabo, que creo que defendió Xavier Borràs en unos trabajos sobre el tema en los que nos envolvimos hace ya muchos años (con Miquel Sodupe Roure y Xeles Gil-Vernet en jefatura).  Hemos recorrido esta sierra pequeña y bellísima con los pies, con los ojos, con el corazón y con la mente más racional y fría. Pero, sobre todo, la entendí mejor en algunos artículos inolvidables de Joan Barril.

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Here comes the son, fortunately.

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Carlos Catarecha, desde el placer de fotografiar la arquitectura.

1.-Del mismo modo que Mario Bunge y otros han desarrollado de forma contundente el concepto de pseudociencia (dentro del cual, por cierto, se inscribe la mayoría de la autodenominada ciencia jurídica, como ya nos aclaró Rafael Hernández Marín), convendría fundamentar la noción de pseudoarte, dentro del cual podríamos incluir el cine, los tatuajes y, por supuesto, la fotografía. Son técnicas demasiado bisoñas, en las primeras boqueadas si se las compara con la solidez inapelable de la literatura, la música o la pintura.

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2.-Entre las disciplinas recién nacidas y ya agonizantes, destaca la fotografía, que podríamos considerar prácticamente muerta en el siglo XX.  Vino al mundo, eso sí, como indiscutible técnica documental y como archivo seguro para los historiadores. Hoy, su propio éxito nos encara con su banalización: todo está fotografiado, todo se fotografía y, lo que es peor, el maquillaje incontinente es la regla. No sólo se arreglan la mejilla los famosos en el “Hola”, sino que incluso los humildes refugiados pasan su sesión de ajuste para ser vendidos a los consumidores de sentimientos y emociones.

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3.-Sin embargo, existen ámbitos en los cuales la fotografía es imprescindible. Por ejemplo, en arquitectura, ya que no podemos viajar por todas las ciudades del mundo para ver cada una de las maravillas de los hijos de Vitruvio. De ahí que se haya desarrollado con extraordinaria fuerza la disciplina de la fotografía de la arquitectura. Basta ver, por ejemplo, las referencias abundantes y reiteradas que Arquitectura Viva –una revista de prestigio mundial forjada en nuestros lares- viene dedicando últimamente a los mejores autores, tendencias y exposiciones en este campo.

Aprovechando que en este cuaderno hemos tratado en alguna ocasión cuestiones arquitectónicas, reproducimos hoy una entrevista con Carlos Catarecha,  cuya conferencia me he perdido hoy mismo en mi centro  laboral. El trabajo de Catarecha es magnífico por muchísimas razones, pero me gusta especialmente ésta: es evidente que él desaparece de la operación y dirige su trabajo directamente hacia el edificio, para que éste se muestre con toda su fuerza. Me encanta sobre todo su  experiencia  con Chicago,  principalmente con la Escuela clásica de la ciudad. El análisis de las últimas generaciones de rascacielos y de su paisaje es habitual, pero es menos frecuente el estudio de los viejos maestros. Por cierto,  es probable que los lectores de Barcelona reconozcan la música de las torres Trade, la joya de Coderch y, sin duda, uno de los mejores edificios de la Barcelona contemporánea.

Vayamos, pues, a la entrevista que ha publicado en castellano Catalunyavanguardista, antes de la conferencia en la Universidad Autónoma de Barcelona:

xerrada-fotografia-arquitectura

 “Una fotografía mal compuesta pierde el 80 por ciento de su valor”

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El día 6 de febrero el fotógrafo y arquitecto Carlos Catarecha Gil dará una charla sobre la fotografía de arquitectura, organizada por el colectivo Click, a las 12.00 h en la Sala de Actos del Edificio Ágora. El artista consigue transmitir serenidad, simplicidad y orden en sus fotografías.

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Se graduó en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en la década de los ochenta pero trabajó durante treinta años como profesor de secundaria

UAB / Nacido el 5 de mayo de 1965 en Lleida, Catarecha centra sus inquietudes en la arquitectura. Se graduó en la Escuela de Arquitectura de Barcelona en la década de los ochenta pero trabajó durante treinta años como profesor de secundaria en la Escuela del Trabajo de Lleida, dando clases de formación profesional de carpintería. Es padre de familia y un amante de la música jazz, afición que se encuentra presente en algunos de sus trabajos.

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Arquitecto y profesor: ¿es posible compaginar las dos ocupaciones?

Compaginar dos trabajos que exigen tanta dedicación era imposible y todavía se me hizo más difícil cuando vino mi hija Marta al mundo. Ejercer la arquitectura en un lugar como Lleida no es lo que más querría un arquitecto con ambición y, por este motivo, opté por dedicarme a la docencia a tiempo completo.

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¿Cómo se inició en la fotografía?

La fotografía ha sido una constante durante mi carrera. Empecé con la fotografía química, la mal llamada “analógica”, es decir, la típica de carrete. Me inicié fotografiando conciertos de jazz en una sala de la parte antigua de Lleida. Primero iba como público hasta que un día probé a llevarme la cámara. Al principio fue horroroso: no controlaba la técnica, las imágenes quedaban oscuras, elegía mal la película, etc.

 

Pero yo seguía insistiendo y positivaba las fotografías en casa hasta que empezaron a salir resultados decentes. Aquellas imágenes se expusieron en una sala de Lleida junto con la obra de la fotógrafa Olga Muedra, que también hacía fotografías de jazz.

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¿Cómo fue el paso al soporte digital?

Los tiempos cambian. Vi que era más cómodo y barato trabajar con el soporte digital. Puedes disparar sin límite y revelar las fotografías en casa sin grandes montajes de líquidos, como se hacía antes. El trabajo en digital permite trabajar las imágenes con más facilidad. Hoy en día es difícil encontrar a alguien que trabaje con fotografía química, a pesar de que todavía se hace.

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¿Cuándo se inició dentro del campo de la fotografía de arquitectura?

 

Esto tiene que ver con la especialización, aunque yo me considero un aficionado a la fotografía que quiere hacer las cosas bien. Sin querer uno se va especializando. Por ejemplo, a quien le gusta la música le puede gustar el jazz o el blues, pero no toda la música le llama la atención. Con la pintura pasa lo mismo. Es la propia trayectoria vital la que te va llevando a una disciplina u otra. La arquitectura me llamó la atención por razones obvias. Como arquitecto de formación, cuando voy andando por la calle observo los edificios, no me puedo sustraer. Esto me ha llevado a fotografiarlos.

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¿Le interesan otras disciplinas?

Me interesa mucho la fotografía callejera. El jazz, la arquitectura y la fotografía callejera son tres temas que tengo siempre muy presentes. No hago fotografías de paisaje porque soy una persona urbana; no hago fotografía macro ni de estudio porque me parece que suponen mucho trabajo; tampoco hago fotografía de boda… Hago lo que me gusta. Como no soy fotógrafo profesional, no tengo ningún condicionante de obligatoriedad sino que hago lo que más me apetece.

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¿Cuáles son sus arquitectos favoritos?

Álvaro Siza Vieira, un arquitecto portugués, ha hecho una arquitectura que siempre me ha interesado mucho. También admiro a Rafael Moneo, Norman Foster y a arquitectos clásicos como Mies van der Rohe. En cualquier caso, para mí, las obras de Siza son las más bellas de fotografiar.

 

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¿Cómo define su obra?

El hilo conductor que la define es la búsqueda de la simplicidad. No quiero marear al espectador incluyendo en el encuadre nada que no tenga sentido. Siempre intento cuidar los elementos que se ven al fondo de la imagen, porque a veces nos olvidamos de que es fotografía todo lo que aparece en el encuadre. Recuerdo que, cuando estudiaba arquitectura, un profesor le dijo a un compañero mío: “no te preocupes si no sabes si tu trabajo es bueno porque llegará un momento en el que sabrás que lo es si, al eliminar algún elemento de la imagen, la obra se resiente”. La premisa de “menos es más” en este caso se cumple. Para mí, la imagen se tiene que poder leer al momento. Busco que el lector lo tenga fácil.

 

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A la hora de fotografiar, ¿sigue algún ritual?

Existe un proceso de análisis del edificio, de documentación previa sobre el contexto del encargo y cómo afrontó la obra el arquitecto, etc. De alguna manera sigues unos pasos que no son tuyos porque la obra que fotografías ya está hecha, no deconstruyes el edificio.

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¿Y las fotografías urbanas?

La fotografía urbana es como una pesca, una caza. Son situaciones que te encuentras si observas atentamente. Si no has educado el ojo, no hay nada que hacer y lo único que sacarás serán fotografías sin interés. Tienes que buscar la imagen que te guste a ti, que sea la imagen, porque son momentos irrepetibles. En cambio, un edificio está siempre ahí pero tampoco es una imagen estática porque la luz lo hace cambiar. Más dinámico que la fotografía urbana no hay nada, a pesar de que la fotografía de conciertos de jazz también lo es un poco porque tienes que estar atento a los gestos si quieres encontrar el momento oportuno del disparo.

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¿Cuál es el elemento más importante a la hora de hacer la foto?

Para mí, el punto de vista tiene mucha importancia, aunque es evidente que la incidencia de la luz también juega un papel muy importante, al estilo del pintor Edward Hopper. En cambio, creo que la gente está obsesionada con que haya un cielo impresionante, no salen si llueve o a las tres de la tarde no hacen fotografías porque prefieren hacer la siesta. Yo soy más de la opinión de que si te gusta un edificio, fotografíalo y punto, no te esperes. Aún así, una de las cosas que me obsesiona antes y después de hacer la fotografía es la composición. Una fotografía mal compuesta pierde el 80 por ciento de su valor.

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¿Blanco y negro o color?

No sabría qué decir. Las cámaras están programadas para disparar en color y es después cuando se pasa la imagen a blanco y negro, con el procesado. Hay fotos que en blanco y negro no valdrían nada y otras que lo piden a gritos porque necesitan la fuerza que da el blanco y negro, la imagen contrastada o las sombras muy marcadas. De entrada no imagino la fotografía en color o en blanco y negro, lo decido después. En el caso del blanco y negro, también depende del formato y a mí me gusta mucho el formato cuadrado.

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¿Qué equipo tiene?

Siempre viajo con una Olympus Micro cuatro tercios de objetivos intercambiables. Cuando fotografío edificios utilizo una Sony de formato completo A7r y ópticas lo más luminosas posible. Cuando voy a conciertos de jazz, uso una SLR Nikon D800E con una óptica de 70-200 mm o 24-70 mm.

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¿Utiliza trípode?

Nunca he trabajado con trípode, siempre a mano. Es una deformación propia de un hombre ansioso que quiere la fotografía al momento. No puedo esperar a la luz perfecta para poder hacer la foto con el trípode plantado porque después puede aparecer una nube que te estropee la fotografía. Soy consciente de que lo hago mal, pero soy así.

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¿Cuál es la fotografía que más le ha costado hacer?

La que ves cuando vas en coche por la autopista, porque no la puedes hacer. No me cuesta hacer fotos porque, para mí, cada fotografía tiene que ser un placer. Si no, es que la fotografía no funciona.

 

¿Cómo ha sido la experiencia de exponer su propia obra?

Cuando uno presenta un trabajo, conoce tanto las fotografías, que las ve con cierta distancia. Hace poco presenté 10 fotografías en blanco y negro en formato cuadrado que previamente había colgado en las redes sociales. El hecho de tener las fotografías tan vistas hace que ya no sea capaz de valorar si son buenas o no.

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¿Cómo afronta la charla en la UAB?

Estoy entusiasmado, con ganas de pisar Bellaterra. Espero tener un poco de feedback y que la gente se implique. He hecho muchas horas de clase y acabas sintiendo que no hay correspondencia entre quien habla y quien escucha, lo cual es muy frustrante. Quiero que haya interacción y que la gente pregunte todo lo que quiera.

Carlos Catarecha, de la serie "Chicago 1014".

Carlos Catarecha, de la serie “Chicago 1014”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Catarecha. Fotografía publicada en su página de Facebook.

Carlos Catarecha. Fotografía publicada en su página de Facebook.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Prensa y proceso. A propósito de una sentencia del Tribunal Constitucional de Andorra.

1.-“Uno de mis héroes cinematográficos de categoría más entrañable es Dutton Peabody, el periodista borrachín y palabrero que interpreta el gran Edmund O’Brien en El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford. Quizá la palabra “héroe” no sea la más adecuada, porque no es precisamente un bravo entre los bravos como el personaje de John Wayne, ni siquiera un valiente accidental por pura dignidad como el abogado que encarna James Stewart. No, el director y único redactor del Star se pasa gran parte de la película asustado, soportando los desmanes de los bravucones sin intervenir y dándose ocasionalmente ánimos para soportarlos con largos tragos de whisky. Pero cuando la democracia llega al pequeño pueblo atemorizado, no vacila en poner su periódico al servicio de los ciudadanos aunque ello le enfrente con la banda de pistoleros. Poco tardan éstos en hacerle una visita nocturna, durante la cual destrozan las oficinas del diario y a él le dejan medio muerto de una tremenda paliza. Pero semejante vapuleo se convierte para Dutton Peabody en carta de nobleza. A quienes le encuentran luego allí tirado, literalmente machacado, aún tiene fuerzas para decirles: “Le he hablado a ese Liberty Valance de la libertad de prensa”. Lo asegura sangrando pero triunfante. En efecto, en cuanto se empieza a hablar de libertad de prensa y a practicarla aunque peligre la integridad física, el final de Liberty Valance está próximo.” (Fernando SAVATER, Mira por dónde. Autobiografía razonada).

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2.-Siempre estuvo ahí, pero es evidente que el papel de la prensa como denunciante de posibles delitos ha crecido últimamente y goza de un futuro prometedor. En este sentido, es interesante la reciente sentencia del Tribunal Constitucional de Andorra de 25 de enero de 2017 (Causa 2016-28-RE), relativa a las impugnaciones de la familia Pujol contra diversas resoluciones judiciales que admitían la comisión rogatoria del Estado español relativa a ciertos datos y en aplicación de la Ley andorrana de cooperación internacional (y de los Tratados internacionales relacionados). El Tribunal denegó el amparo porque no halló vicios de inconstitucionalidad que  implicasen una vulneración del derecho a obtener una decisión fundamentada y un proceso debido (art. 10.1 de la Constitución andorrana) o una violación del derecho a la presunción de inocencia (art. 10.2 de la Constitución andorrana).

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3.-Uno de los argumentos usados por los recurrentes se refiere a las “apreciaciones de naturaleza política que habrían tenido lugar en España”. Ahora bien, el Tribunal considera que “inferir de la campaña de prensa española contra los recurrentes la naturaleza política de la comisión rogatoria no es un argumento jurídico”.

Es verdad, no obstante que “el Tribunal Constitucional no ve ningún elemento prima facie que pueda dejar suponer que las jurisdicciones ordinarias no han otorgado a los recurrentes todas las garantías propias de un proceso equitativo”.  Es decir, se trata de argumentos que ya pudieron ser ventilados en sede de jurisdicción ordinaria y, por tanto, no se aprecia defecto de inconstitucionalidad. Curiosamente, pues, mientras la prensa se desangra desde el punto de vista económico y de modelo de negocio, crece su relevancia cuando se trata de concretas acusaciones (a partir de las cuales pueden iniciarse posteriores investigaciones).

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Tambores expropiatorios.

1.-Los portavoces de diversas administraciones públicas catalanas ya han anunciado el inminente empleo de uno de los instrumentos previstos en la Ley 4/2016, de medidas de protección del derecho a la vivienda de las personas en riesgo de exclusión residencial. Se trata, en concreto, de la expropiación temporal de viviendas vacías por causa de interés social. Las características de esta institución son las siguientes:

……a) El objetivo consiste en aumentar el parque social de vivienda asequible para alquiler para atender situaciones de exclusión residencial (real o inminente).

…….b) El marco general es la expropiación por incumplimiento de la función social de la propiedad (arts. 71 y ss. de la Ley de Expropiación Forzosa).

…….c) Se trata de una expropiación del uso de carácter temporal, de cuatro años como mínimo y de diez como máximo. En este sentido, debe diferenciarse –y no siempre es fácil- de la “expropiación de uso” durante tres años, regulada en el art. 17 de la Ley catalana, que tiene un perfil diferente.

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2.-El binomio “necesidad colectiva-incumplimiento de la función social” acompaña todo el desarrollo legal. Así, por ejemplo, no va a ser expropiable cualquier piso, sino sólo aquellos donde exista  una acreditación efectiva de la transgresión de la función social. Esto se logra con la inscripción en el Registro de viviendas vacías y viviendas ocupadas sin título habilitante (ello también cubre las vivienda aún no inscritas, pero susceptibles de serlo). De todos modos, en el inicio del expediente aún podría el titular acreditar un contrato que justifique la ocupación del inmueble. Igualmente, el art. 15.7 le permite alegar su contribución previa si ya ha aportado inmuebles a través de cesión a la Administración Pública.

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3.-Irisadas tonalidades presenta el justiprecio de estos expedientes. La Ley indica dos caminos. En primer lugar, la vía del alquiler social, bajo la estela de la legislación estatal y de la Ley 24/2015. Sin embargo, si las partes no están de acuerdo en encajarlo en ese epígrafe –que tiene en cuenta los ingresos del beneficiario de acuerdo con un parámetro normativo-, hay que pasar al Jurado de Expropiación. Irrumpe entonces  la arista más puntiaguda del procedimiento, ya que la Ley obliga –con buen criterio- a tener en cuenta el coste de adecuación de la vivienda.

En efecto, una gran cantidad de estos alojamientos vacíos sufren abundantes deficiencias y éstas deben ser reparadas para asegurar su digno empleo por el beneficiario. Ahora bien, dentro de unos años estos bienes volverán de nuevo a su titular originario y, por tanto, habría que evitar en justicia una operación de adecentamiento y revalorización de inmuebles  cubierta con fondos públicos.

terrassa

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Polución monetaria

1.-Magnífica sesión en el GEA (Grup d’Estudis Autònoma) con el profesor de Derecho Mercantil Carlos Górriz, sobre nuevos modelos de monedas. En concreto, analiza el bitcoin y las monedas municipales.

El bitcoin fue creado, según parece, por Craig Wright,  cuyo seudónimo es Satoshi Nakamoto. Nos dice la Wikipedia que estamos ante la moneda alternativa más utilizada, con un uso creciente atizado por la crisis bancaria de 2007-2008. Ya Milton Friedman había avisado de la inevitable dialéctica histórica entre la moneda oficial y las monedas alternativas (piedras preciosas, especias, oro…). Quizá lo especial y peculiar sea ahora el empleo del potente arsenal telemático.

La clave del bitcoin es, en efecto, el manejo de una red informática plenamente descentralizada y basada en la regla áurea de la oferta y la demanda. Las transacciones se llevan a cabo entre puntos en idéntica posición jerárquica (peer to peer). Los usuarios abren y cierran su propio monedero, a partir del cual realizan los intercambios.  Se dice que la clave de su éxito es el uso de la tecnología blockchain,  a cuyo respecto –como soy de letras- me remito a lo que explica mi amigo BBVA aquí ***. En efecto, querido lector, la banca tradicional también está interesada en los bitcoin e incluso la Administración tributaria ya ha elaborado una completa doctrina sobre el tema.

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2.-Nos hallamos, pues, ante un proceso acelerado de institucionalización de esta moneda, dentro del cual podemos citar, en primer lugar, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Sala Quinta, de 22 de octubre de 2015, C-264/2014, relativa al IVA. En su apartado 11 se afirma lo siguiente:

         11. De la resolución de remisión se desprende que la divisa virtual «bitcoin» se utiliza, con carácter principal, para los pagos entre particulares en Internet y en determinadas tiendas en línea que aceptan esta divisa. Esta divisa virtual no tiene un emisor único y se crea, en cambio, directamente en el seno de una red mediante un algoritmo especial. El sistema de la divisa virtual «bitcoin» permite que los usuarios que dispongan de direcciones «bitcoin» posean y transfieran anónimamente dentro de la red «bitcoin» en cantidades variables. Las direcciones «bitcoin» podrían compararse a números de cuenta bancaria.”

Igualmente, pueden examinarse las siguientes consultes vinculantes de la Administración Tributaria:

– Consulta Vinculante V1028-15, de 30 de marzo de 2015 de la Subdireccion General de Impuestos sobre el Consumo (sobre el bitcoin en el régimen del IVA).

– Consulta Vinculante V1979-15, de 25 de junio de 2015 de la Subdireccion General de Impuestos sobre la Renta de las Personas Fisicas (disminución de bitcoins y pérdida patrimonial en el IRPF).

– Consulta Vinculante V3625-16, de 29 de agosto de 2016, de la Subdirección General de Impuestos sobre el Consumo (compra y venta de moneda electrónica Bitcoin a cambio de euros, en el IVA).

– Consulta Vinculante V3625-16, de 29 de agosto de 2016, de la Subdirección General de Impuestos sobre el Consumo (concepto de Bitcoin y su régimen en el IVA).

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3.-Estamos, por tanto, ante una moneda ya conceptualizada por el ordenamiento jurídico y cuya base es, como ya dijimos, la confianza entre los implicados. Lo mismo está ocurriendo con el sarampión de las monedas locales, que se agrupan detrás del éxito de la Bristol pound, impulsada por su Ayuntamiento. En este caso, el estímulo principal es el fomento del comercio local. En definitiva, el aumento y desarticulación de las fuentes del Derecho (de lo cual hablábamos ayer mismo)  y la irrupción de los nuevas mecanismes de cambio -sobre todo, a través del potente útil  informático- nos sitúan ante una preocupante apariencia medieval.

Fuente: 20 minutos.

Fuente: 20 minutos . Aquí: XXX.

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Sobre el lenguaje jurídico y las leyes manifiesto.

Reproducimos hoy la entrevista con el catedrático de Derecho Administrativo y académico de la Lengua, Santiago Muñoz Machado, relativa a la reciente aparición de El Libro de Estilo de la Justicia.

La conexión clásica entre lenguaje y Derecho está ganando actualidad por varias razones. En primer lugar, por una cierta voluntad social de transparencia y claridad (relativa, al menos, pese a la irrupción de la posverdad y de las “verdades alternativas”). En segundo lugar, por los avances en la formalización lógica y digital de las normas (el mediador y el abogado automatizados son ya una realidad y ya pueden ir preparándose los letrados al uso). Y, en tercer lugar, por la multiplicación de las leyes-manifiesto, que ya se sabe que jamás se aplicarán, pero que se regodean en proclamas ideológicas (que era el efecto buscado). Antes de copiar aquí la entrevista, baste recordar que, precisamente, la simbiosis entre lo jurídico y la lengua ha preocupado últimamente a Marcos VAQUER CABALLERÍA con su interesantísimo libro El Discreto encanto del Derecho Administrativo (2016).

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Fuente original:  ABC:   ***.

Reproducción (las negritas de las respuestas son nuestras):

 

Muñoz Machado: «En España hay leyes manifiesto, que no tienen la pretensión de ser aplicadas»

El académico ha dirigido el «Libro de estilo de la Justicia» y además presenta el servicio online del diccionario jurídico de la RAE

Jesús García Calero –   25/01/2017 09:16h.

«Levántese el acusado», que en este caso sería el estilo de los textos jurídicos en nuestro país. ¿Acaso una ley es mejor por estar más claramente escrita? Desde luego traería menos conflictos de interpretación. ¿Merecen multa unos argumentos oscuros?

Para sacarnos de todas estas dudas y dejar sobreseído el caso, nadie mejor que Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, 1949), secretario de la Real Academia Española (RAE) y notable jurista a cuyo cargo están las palabras del derecho (y del revés, visto el rigor de su trabajo) y que acaba de publicar el «Libro de estilo de la Justicia» (Espasa), una guía para resolver las dudas del juez y del abogado, del legislador y del ciudadano, de todos los agentes y pacientes del derecho en España. La publicación coincide con la presentación de la versión online del «Diccionario del Español Jurídico» (DEJ), que suma 3.000 entradas nuevas y estará desde mañana disponible en la web de la RAE: www.rae.es. «Siempre está la imputación a los juristas y al derecho de que no se les entiende -afirma-. Es un poco injusta».

¿Cuáles son los rasgos de un buen estilo jurídico?

Los mismos que una buena obra literaria. Estar bien escrito, con buen lenguaje y organización de los párrafos, que se corresponda lo más posible con el lenguaje ordinario… No debe haber diferencias entre una buena sentencia y un buen artículo periodístico o un pequeño ensayo. La diferencia es que, inevitablemente, la sentencia debe incluir algunos tecnicismos porque el derecho es una ciencia.

Y rigor…

Claro, rigor y mucha lógica, debe estar bien ordenado.

¿Es la persuasión del abogado un impulso literario?

Naturalmente, sí. Los escritos de los abogados deben ser narraciones atractivas. El razonamiento es muy importante, pero no lo puedes escribir de cualquier manera. El lector (el juez, sobre todo) no debe tener ganas de tirar el escrito a la papelera en el primer folio.

¿Recetas?

Para contar bien los hechos hay que tener arte de narrar. Para expresar lo que quieres es fundamental el arte de la persuasión.

¿Una sentencia sin claridad otorga una doble condena?

Sí. Toda sentencia sin la claridad suficiente debería ser casable, revocable o anulable. Y de las leyes se dice que cuando no son claras no son leyes. Esa afirmación está en la jurisprudencia del Tribunal de los Derechos Humanos.

Recuerda a Claudio Rodríguez: «Esas causas tan justas en versos tan injustos…»

(Sonríe) Pues algo así. Todo esto remite a cuestiones de lenguaje.

Muñoz Machado, en su silla «r» del salón de plenos de la Academia- MATÍAS NIETO

La idea de proceso, desde la literatura, es kafkiana.

Absurda en el proceso de la imputación. Para algunos que han tenido que sufrir procesos incomprensibles, sin tener conciencia de haber infringido ninguna norma, o para cualquiera que se sienta inocente, penar en una causa es exactamente igual que lo vivió el señor K.

¿Hay mucha jerigonza?

Sí, hay un cierto temor a utilizar el lenguaje ordinario, parece que el jurista cuando escribe debe ser siempre muy rígido y formal, y utilizar los conceptos tradicionales de su oficio. Nosotros postulamos en este libro que hay que prescindir a veces de esos conceptos que pueden ser arcaicos y utilizar el lenguaje de cada día.

¿Escribe mejor la judicatura o el legislativo?

Yo creo que la judicatura. El legislativo tiene que ser más conciso, se desarrollan menos sus conceptos y los ciudadanos lo entienden peor. El juez se puede explayar. Decimos en este libro: la ley es más lista que el legislador. Porque quiere decir cosas que el legislador no ha puesto.

No me diga. ¿Ejemplos?

Nuestra Constitución tiene cosas que los padres constitucionalistas no soñaron. El reparto de competencias, las potestades legislativas de las Comunidades Autónomas. Ninguno de ellos pensó que el poder de hacer leyes sería general y se extendería a todas. Aparecen hasta libertades nuevas. La ley es más lista que el legislador.

¿En los preámbulos el legislador se soltaba la melena y por eso hay más problemas de interpretación?

Se dice que no tienen carácter vinculante. Son explicaciones que deben ayudar a la interpretación de las leyes. Decir de dónde vienen, por qué se hacen y, en mi modesta opinión, deberían decir también qué piensa hacer el legislador para que se cumplan.

¿Es que tenemos leyes teóricas?

Leyes manifiesto, que se hacen simplemente por adecuarse a algo que está esperando la sociedad o los adversarios políticos.

Eso es pura ficción…

Pura ficción, sí, leyes fictas, que no tienen ninguna pretensión de ser aplicadas. Y no tienen las herramientas necesarias para aplicarse.

 La hermosa biblioteca de la RAE- MATÍAS NIETO

¿Evoluciona el ordenamiento o hay un cierto caos con tantos cuerpos legislativos?

Ese caos se va arreglando. Pero los códigos han reventado porque hay demasiadas cosas para codificar. Las bases de datos legislativas ayudan pero es difícil saber, como ocurría en la Edad Media, cuál es la norma aplicable. En Google pides una ley y te la da. Pero no te dice si está derogada en parte, si hay otra posterior que la contradice… El problema a que nos lleva la Red es medieval, la elección de la norma.

En Hispanoamérica es el mundo jurídico comparable.

Hay algunas adherencias anglosajonas pero el edificio es completamente europeo e hispano, sobre todo el civil, privado. Hay una cosa curiosa. En 1812 las Cortes decidieron que harían los códigos, civil, penal y de comercio. Por razones históricas España tardó casi un siglo en hacer el civil (1889) pero los americanos nos adelantaron en eso. Se basaron en los proyectos de Cádiz, cuando aquí los foralismos hicieron casi imposible la codificación durante décadas.

Entonces sí hay un derecho iberoamericano básico.

Sí, con añadidos de derecho prehispánico y algunos de derecho indiano, que es español. Nos decidimos a hacer el panhispánico porque es un asunto de gran importancia lingüística.

¿Por qué?

Si la misión principal de la RAE es, según sus estatutos, estar atentos a la unidad de la lengua, ese valor podría tomar derivas de fragmentación por la gran renovación del lenguaje que se produce en el mundo del derecho.

Cicerón era abogado, pero pasó a la Historia sobre todo como literato. ¿Hay jueces hoy con conciencia de estrella literaria?

Cicerón pasó a la Historia por lo mucho que escribió y por escribir bien, en un latín modélico para todos los renacentistas. Hay cierto peligro en el gusto literario de los jueces… Hubo quien puso las sentencias en verso, lo que le valió un expediente. Pero sí hay jueces que cobran fama en el mundo jurídico porque sus sentencias son modélicas desde el punto de vista literario.

Así da gusto que te condenen, vamos…

(Risas) Ya que te condenan, que al menos sea a tu gusto.

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