Science is not fun

Opinions personals de membres del CEHIC i alumnes de postgrau

jul. 14 2017

Resistencia al cambio, algunas veces sí y otras no

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Generalmente pensamos en el avance de la ciencia y la tecnología ocurriendo de manera continua y lineal, apareciendo uno detrás de otro de manera concertada para beneficio de nuestras sociedades. Paradójicamente, ninguno de los dos avanza de tal manera, más bien es el resultado de distintos factores, y en algunas ocasiones podrían aparecer por cuestión de suerte, y no siempre con resultados positivos, siendo la causa de varios de los problemas actuales.

Algunas veces la implementación de una nueva tecnología no solo depende de sus posibles beneficios a la sociedad, sino también, aspectos económicos, políticos y sociales deben conjugarse. Herch señala, que cuando se reúnen estas condiciones, en especial las políticas, son condiciones que llegan a moldear la identidad de una nación. Muchos de los esfuerzos por generar un cierto tipo de tecnología son prácticas estratégicas para constituir o enaltecer objetivos políticos (Tecnopolítica). En este sentido los Regímenes Tecnopolíticos se constituyen por una red conectada de artefactos, conocimientos e instituciones que operan de una manera concertada hacia una serie de objetivos materiales específicos.

Por otro lado, los avances o iniciativas tecnológicas no ocurren siempre en sentido unidireccional, hacia delante, es decir son frenadas por opositores a la tecnología antes de ser materializadas. Un término utilizado para aquellos que se oponen a las nuevas tecnologías es ludita. Desde el siglo XX el ludismo se ha convertido en un calificativo para quienes se oponen a las nuevas tecnologías y auguran su derrota inevitable. Originalmente el ludismo fue utilizado para un movimiento social que se caracterizó por la oposición a la introducción de maquinaria moderna en los procesos de producción.

Hasta cierto punto es natural que entre miles de ideas e inventos generados solo algunos encuentren terreno fértil. Lo interesante es saber cómo y por qué se discrimina entre uno y otro.

 

Ludismo durante la Segunda Guerra Mundial

David Edgerton en un artículo que conmemora dos siglos de la insurrección ludita, destaca el papel de científicos luditas en el desarrollo de avances tecnológicos con fines bélicos en la Gran Bretaña. En este artículo hace notar que una oposición al cambio no siempre es producto de un pensamiento irracional, sino del cuestionamiento de los beneficios que una nueva tecnología pueda tener.

En Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial los mismos científicos actuaron como luditas frente a otros colegas ante sus ideas e inventos. El filósofo naturalista Jean Desaguliers, miembro de la Royal Society a principios del siglo XIX, trabajó para discriminar inventos, algunos de estos fueron las maquinas de movimiento perpetuo. Durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos se involucraron activamente en la oposición a nuevas armas de guerra. En este periodo los políticos y militares británicos eran adictos a las nuevos artefactos bélicos, dominados por la idea de que con ellos podrían transformar el curso de la guerra, además de dejar ver la grandeza de una nación científica y tecnológicamente avanzada, muy por encima de sus enemigos. Churchill y su consejero el científico Frederick Lindemann, un de los científicos mas influyentes en la política británica, se mostraban entusiastas con los nuevos inventos capaces de darles ventajas en la guerra, especialmente después de la caída de Noruega y Dinamarca.

Algunos luditas importantes de la época fueron: Archibald V. Hill, el químico Henry Tizard y el físico Patrick Blackett quienes se pronunciaron en contra de los inventos y el primer ministro que los promovía. Hill se pronunció ante el parlamento diciendo “ Han habido hasta ahora , de forma mal considerada, muchos inventos, dispositivos e ideas puestas en marcha por personas con influencia en altos rangos, y por encima de las mejores consejos técnicos… Ellos le han costado al país una gran cantidad de dinero y el correspondiente esfuerzo para desarrollarlos y producirlos, en detrimento de un gasto rentable de trabajo y materiales para otro rubro”. También hizo ver que el gasto en el programa de misiles antiaéreos de la década de 1930 tuvo un coste comparable a entre 3 y 16 barcos de guerra, él lo llamo “el mayor desperdicio infernal de tiempo, esfuerzo, mano de obra y material”.

Blackett se negaba a toda esta innovación en armas argumentando “Nuevas armas para viejos” o “mejoremos el uso operacional de los equipos y métodos que ya están en uso”. Tanto Blackett como Hill fueron de los hombres que se opusieron a la construcción de la bomba atómica en Gran Bretaña. Y de hecho hicieron bien, pues la bomba atómica de EEUU tuvo un costo 50 veces mayor al calculado por los británicos. Otro proyecto al que se opusieron fue al Habakkuk, un transportador construido de hielo para barcos de guerra, el cual no pasó de la fase experimental.

En la sociedad británica el periodo de la Segunda Guerra Mundial se muestra como un capítulo de éxitos científicos: el radar, la penicilina, los puertos artificiales Mulberry y el oleoducto PLUTO que transportaba petróleo por el canal de la Mancha. Sin embargo de estos inventos solo el radar y la penicilina fueron una contribución positiva en este periodo.

 

Un ludismo más cercano en el tiempo

Hoy en día el término ludita vuelve a la sociedad civil que se ayuda de algunos científicos, o bien los científicos luditas encuentran eco en la sociedad civil. Por ejemplo, la lucha que se lleva en México contra el intento de introducir semillas de maíz transgénico en los cultivos nacionales. No solo es el desconocimiento de los efectos de una nueva biotecnología a mediano o largo plazo, también se suman aspectos culturales y económicos en contra de una decisión que más bien toma tintes político-económicos. Esta lucha, al mismo tiempo, ha obligado al sector agrícola a mejorar y diseñar nuevos métodos de cultivos, con el objetivo de debatir los argumentos que las autoridades competentes argumentan a favor de las semillas transgénicas.

Otro caso de ludismo, que no es por parte de la comunidad científica ni por la sociedad civil, es el caso del gobierno que representa el presidente de los Estados Unidos de Norte América: Donald Trump. En un tema tan complejo como lo es el Cambio Climático, en el que científicos y diferentes gobiernos concuerdan y se suman para mitigarlo, el presidente se manifiesta incrédulo y en contra de un cambio tecnopolítico hacia esta problemática. Además de los aspectos económicos, políticos y sociales que envuelven este hecho están las directrices científico- tecnológicas que deben ser evaluadas y rediseñadas para hacer frente a esta problemática mundial. Como ludita, el presidente deja de lado cualquier compromiso para desarrollar tecnologías que mitiguen el cambio climático, mismos que se sostienen por la comunidad mundial en el Acuerdo de París.

El desarrollo científico tecnológico no puede describirse de manera simple, desinteresada y basada siempre en aciertos; las dimensiones político, económico y social juegan un papel muy importante. Hacia una tecnociencia más democrática, científicos, políticos y sociedad deben jugar como luditas, pero no como simples opositores, sino como evaluadores críticos. Las repercusiones que puedan tener a corto, mediano y largo plazo los avances tecnológicos en nuestra sociedad son siempre difíciles de evaluar en términos absolutos, nunca habrá información suficiente para conocer el futuro, de tal modo que la visión desde diferentes ángulos ayudará a tomar mejores decisiones en términos de nuevas tecnologías para nuestras sociedades.

 

 

Bibliografía

Hecht, Gabrielle. Technology, politics, and national identity in France.   Technologies of power. Essays in honor of Thomas Parke Hughes and Agatha Chipley Hughes. Edited by Michael Thad Allen and Gabrielle Hecht. MIT Press 2001.

Edgerton, David. In prise of Luddism. Nature 471, 27–29, 2011.

Botello, Blanca Estela. México tiene el mejor maíz del mundo… si lo contaminamos, terminaremos vendiendo porquerías. Crónica 14 de Junio del 2017. Consultado el 14 de junio del 2017.  http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1028646.html

Martínez Ahrens, Jan. Trump retira a EE UU del Acuerdo de París contra el cambio climático. El País, 2 de Junio del 2017. Consultado en línea el 14 de Junio del 2017

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/01/estados_unidos/1496342881_527287.html.

 


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