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Opinions personals de membres del CEHIC i alumnes de postgrau

Archive for juny, 2016

juny 30 2016

El barbasco: La historia no contada de las hormonas sexuales

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La historia de la industria de las hormonas esteroideas es poco conocida a pesar que casi 4 millones de mujeres hoy en día toman píldoras hormonales. Posiblemente la causa de su olvido involucra una serie de factores de tipo social, económico y sobre todo político que afectaron la extracción y síntesis de hormonas en materias primas, especialmente hablamos de la de raíz denominada barbasco, una de las fuentes más importantes de hormonas.

El barbasco o Discorea composita Hemseley, es una raíz usada por los pueblos indígenas de México para tratar los dolores musculares y como anticonceptivo. Posee hormonas sapogeninas esterodiales asi como esteroles colesterol, estigmasterol y beta-sitosterol. Actualmente es utilizada en la industria farmacéutica para la elaboración de anticonceptivos.

La historia de las hormonas sexuales, se puede decir que comenzó en la década de 1930, periodo donde las farmacéuticas entraron en la carrera internacional para producir hormonas de este tipo. Sin embargo, para conseguir este objetivo, muchas empresas optaron por patrocinar estudios en universidades con el fin de obtener materia prima a costos menos elevados. Fue el caso de la compañía farmacéutica americana Parke-Davies quien patrocinó las investigaciones de Russell Marker, un profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, quien trabajaba con moléculas vegetales cercanas a los esteroides: las sapogeninas.

Entre 1939 y 1943, Marker y su grupo realizaron varios estudios y demostraron que las sapogeninas podían ser utilizadas como precursores en la síntesis de hormonas esteroides lo que estimuló a este investigador a buscar plantas que tuvieran un alto contenido de estos esteroirdes. Se dice que Russell Marker en 1941 se encontraba de viaje en Nuevo México colectando nuevas plantas para sus investigaciones, cuando vio, en la casa donde se estaba albergando un libro de botánica con la foto de una planta con una raíz enorme de la familia de los ñames o camotes, situada en el estado de Veracruz, México. Al percatarse de que aquella raíz era una posible nueva fuente de sapogeninas, viajó a ese estado. La planta que había visto se llamaba “cabeza de negro” (Soto, 2005) y efectivamente encontró que producía grandes cantidades de un compuesto esteroide, la diosgenina, la cual posteriormente logró transformarla en progesterona.

Marker quiso cultivar esta raíz, pero no pudo reproducir las condiciones en los laboratorios de Pensilvania, por tal motivo insistió a las farmacéuticas americanas que se tenían que instalar laboratorios cercanos a la materia prima. Sin embargo, no existió apoyo  para establecer una industria farmacéutica en México la cual era casi inexistente en esos momentos. A pesar de las negativas, Marker se fue a México en 1943 y estableció una nueva compañía en asociación con Emeric Somlo y Federico Lehmann, de los Laboratorios Hormona, S. A., a la que llamaron Syntex (Diechtl, 1980).

Hablar de la industria de las hormonas en México es hablar de la historia de Syntex una empresa nacional, que inicialmente contó con el apoyo directo del gobierno mexicano y que se dedicó desde 1944 a la producción e industrialización de la progesterona, logrando desplazar a los principales carteles farmacéuticos europeos y posicionarse como la única empresa que poseía la tecnología para producir los compuestos. Syntex además de colocarse en los mercados internacionales, creo una red de recolectores (campesinos indígenas) quienes le proveían directamente de las materias primas, a bajo costo económico.

El precio al cual Syntex compraba la materia a los campesinos no era justa, la simple recolección implicaba introducirse en la selva veracruzana, inhóspita en ese entonces, llena de peligros y con condiciones climáticas extremas. No obstante, la situación económica, la desigualdad social y el hambre obligaron a la gente a involucrarse con esta empresa y a la recolección de su preciosa materia prima.

Los recolectores fueron un recurso indispensable para la empresa, sin ellos y sus conocimientos de la zona, la búsqueda de nuevas raíces hubiera tardado mucho tiempo en realizarse, como el descubrimiento de la raíz Dioscorea composita, una planta semi-invasora que crece abundantemente y que contiene concentraciones de diosgenina hasta diez veces mayores que la “cabeza de negro”. Además, su ciclo biológico es de sólo tres años comparado con el de D. bartletii, que dura veinte. Todas estas características hacen a D. composita mucho más rentable que D. bartletii (Bernath, 2008).

A pesar que Syntex tiene un gran mercado en sus manos, años después de su creación se produce un conflicto serio, Marker se va de la empresa por una disputa económica, que obliga a Syntex a conseguir otro investigador que siga los procedimientos de extracción de la progesterona. Esta empresa encuentra a otro investigador capaz de sintetizar la progesterona de nombre George Rosenkranz que no sólo se instala en México, sino que aporta sus conocimientos en química en los departamentos de farmacia de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Syntex en 1951 deja de ser empresa mexicana y es comprada por estadounidenses y trasladada a California siguió siendo la principal proveedora de hormonas sintéticas en el mundo. Con este hecho, las compañías extranjeras transnacionales obtuvieron acceso directo a la materia prima y en el transcurso de los siguientes años desplazaron a las empresas independientes que habían participado en la industria mexicana de hormonas esteroideas. La materia prima quedó bajo el control y tecnología de las empresas extranjeras, evidenciando que las medidas del gobierno mexicano habían sido insuficientes desde un principio. Es increíble como el cambio cualitativo de una sola empresa hizo que el estado perdiera el control sobre los aspectos posteriores a la explotación del barbasco (Bernath, 2008).

Al ver el gobierno mexicano que pierde económicamente los derechos sobre sus productos, en 1970 se decreta la tramitación de los permisos forestales para la extracción del barbasco evitando que las transnacionales siguieran explotando el recurso en una tierra que no era suya. Se prohibió la exportación de barbasco y de diosgenina, de manera que las compañías extranjeras que querían producir anticonceptivos, cortisona u otros productos hormonales, tenían que comprarles directamente a los productores mexicanos la progesterona, con lo que se garantizaban las ganancias de las compañías nacionales.

La historia de los campesinos barbasqueros a manos de las transnacionales es larga, dolorosa e indignante. En 1975 se crea Proquivemex por el gobierno federal, para defender los intereses de la nación, beneficiando la compra de esta planta a los campesinos a 1.50 de dólar por kilo. Antes las transnacionales pagaban 20 centavos por kilo a los campesinos diciéndoles que el barbasco solo servía para producir jabones, pero pronto los campesinos se enteraron del verdadero valor de la planta y su uso para la extracción de esteroides, donde un solo gramo de ella valía en aquellos años 20 mil dólares (Diechtl, 1980).

Proquivemex llegó a producir sus propios medicamentos y también reunir a los campesinos para exigir un precio justo por el barbasco. Esta empresa exigió que las transnacionales dedicaran un 20% de su capacidad instalada para elaborar los productos para Proquivemex, sino cumplían no se les vendería barbasco. Con estas medidas se pretendía recuperar el control estatal sobre el barbasco y transferir las ganancias desde las transnacionales a los campesinos (Diechtl, 1980).

A finales de los setentas, las transnacionales cansadas y temerosas del monopolio mexicano del barbasco, empezaron a buscar otras fuentes de precursores. Se organizaron expediciones botánicas en diversas partes del mundo para encontrar nuevas especies productoras de sapogeninas. Otras compañías perfeccionaron la síntesis de progesterona a partir de colesterol logrando la síntesis química total, lo que les permitió prescindir del barbasco para producir la progesterona. Para finales de los ochentas, el mercado del barbasco había decaído drásticamente y con ello, el sustento de los campesinos que lo recolectaban.

En la década de 1990 ya era muy difícil recuperar el recurso y explotarlo, no existían las condiciones tecnológicas ni económicas, así como la dificultad de conseguir nuevos mercados a nivel internacional. Sin embargo, no se puede excluir la posibilidad que a largo plazo vuelva a existir una demanda por la raíz y por lo tanto se desarrollen nuevos productos farmacéuticos.

El barbasco es sólo uno de los tantos ejemplos de los recursos vegetales con los que cuenta México. De alguna manera, estas plantas y su explotación están inscritas en la historia de una industria que gana millones, pero desgraciadamente no están presentes en la historia de un país que por cuestiones políticas y económicas, no supo aprovecharlas.

Referencias
Diechtl, T. Sigrid. (1980) “El barbasco mexicano: condiciones y perspectivas de su aprovechamiento” Revista Ciencia Forestal 28(5). p 24-31.
Soto, L. Gabriela (2005). “Uncommon trajectories: steroid hormones, Mexican peasants, and the search for a wild yam”.Studies in History and Philoshopy of Biologicald an Biomedical Sciences. No. (36). p. 743-760.

Bernath, U. (2008). “El barbasco”. Ciencias No. 89. P 54-57.


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juny 19 2016

Crònica breu dels Treballs de Fi de Màster de l’especialitat de comunicació del Màster en Història de la ciència (UAB-UB)

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Els vuit alumnes d’aquesta especialitat han fet estades de pràctiques a espais molt diferents. En uns casos, la pràctica ha tingut lloc a institucions o empreses de ciència -Sincrotró o Open Systems UB-, altres pràctiques han cercat el món laboral de la comunicació científica -UAB Divulg@, Associació Catalana de Comunicació Científica, Prensa Científica S.A.- o bé institucions que preserven patrimoni científic -el Museu d’Història de la Medicina de Catalunya, la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona. I, finalment, una de les pràctiques va consistir en la planificació de l’estratègia comunicativa, en particular de les tasques relacionades amb patrimoni científic, de la Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tècnica.

L’exercici de les pràctiques i el pas per la comissió d’avaluació per tal de defensar oralment els treballs redactats té un enorme valor didàctic. Les pràctiques externes, institucionals o empresarials, permeten descobrir la possibilitat de trobar formes diverses de professionalització basades en la història de la ciència. Els estudiants que han realitzat aquestes pràctiques han passat per diferents propostes d’aprenentatge sobre el procés editorial en comunicació científica, sobre la catalogació del patrimoni històric o sobre la musealització de col·leccions científiques. Les presentacions van deixar interessants reflexions al voltant d’aspectes crucials en història de la ciència. De manera especial, els debats van trepitjar els models de comunicació o divulgació científica, la complexitat del polièdric concepte de ciència ciutadana i tot allò relacionat amb el món “co-“, la importància i perdurabilitat de l’amateur, els camins contingents de la ciència més enllà de purs mètodes científics en tota mena d’institucions i d’espais urbans, el condicionant econòmic com a element explicatiu i agent de canvi, la historicitat del concepte d’interactivitat, la necessitat del context històric com a eina de comprensió, les tèrboles fronteres dels conceptes d’hegemonia i de públics, o la centralitat dels nens -i a voltes de les famílies- en la consecució de noves formes de fer i entendre la ciència en societat.

A les comissions d’avaluació, on van participar els responsables dels llocs on es van fer les pràctiques i alguns dels professors del màster, els alumnes van plantejar o van ser demanats sobre qüestions diverses, totes d’indubtable rellevància, sobre la història de la ciència i les seves relacions amb els àmbits del patrimoni, la cultura material i la comunicació científica. Entre les preguntes que van emergir, convé recordar algunes: Com influeixen les idees o reflexions presentades i discutides als mòduls cursats en un màster d’història de la ciència quan has de fer una estada de pràctiques laborals, on has de participar en processos de comunicació de coneixement? Quines crítiques i suggeriments es poden fer a determinats models de comunicació? En quina mesura afecten els resultats determinats procediments organitzatius, pràctiques empresarials, segells personals? O bé, com és de contingent la producció i comunicació del coneixement? Com es mesura l’èxit d’un projecte museogràfic? Com s’avalua l’impacte d’un taller didàctic lligat a una exposició, a partir de dades quantitatives, de generació d’emocions? En quina mesura poden influir els nostres alumnes en la maquinària de funcionament d’un museu o d’una institució de comunicació? Poden aportar perspectiva històrica allí on no s’acostuma a considerar el context? I, de les seves motxilles d’etnògrafs, en podem extreure resultats útils per a modificar la perspectiva de com explicar la història de la ciència? Quines propostes de revalorització del patrimoni emergeixen?

Les presentacions, els debats originats i les reflexions que van circular per l’aula del CEHIC al llarg del dia bé van pagar la pena. Una veritable diada didàctica facilitada pels nostres alumnes i pels seus excel·lents treballs. Gràcies a ells i a elles pel seu esforç.

Alfons Zarzoso


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juny 09 2016

BIG SCIENCE AND THE LARGE HADRON COLLIDER Un artículo de: Gian Francesco Giudice

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En este breve ensayo analizaremos el artículo Big Science and the Large Hadron Collider realizado por un investigador del CERN Gian Francesco Giudice en 2012.
El título del artículo nos haría pensar que existe una parte importante en el texto el cual hablará sobre el CERN. Sin embargo, analizaremos que en realidad su artículo va más enfocado a describir algunas características de los proyectos a gran escala denominados Big Science (BS).

El autor hace mención que la BS es un fenómeno que inicia con el Proyecto Manhattan, una idea que no es del autor propiamente, más bien proviene de las concepciones de Hughes (2003), quien en su libro sobre Big Science y el Proyecto Manhattan menciona como este tipo de proyectos fueron el inicio de una nueva forma de hacer ciencia en los laboratorios. Entre las características que menciona Hughes para definir la BS podemos encontrar aspectos como la colaboración entre diferentes disciplinas, es decir, entre el trabajo interdisciplinario de ingenieros y físicos. Él menciona también que dentro de este proyecto se estableció una nueva relación entre ciencia y sociedad creando una nueva forma de realizar investigación científica, que establece un enlace entre la actividad científica y el estado.

Los proyectos a gran escala en realidad no empezaron aquí como tratan de denotarlo Hughes y Giudice. Price (1986) ya había definido este término en los años sesenta como aquellos proyectos o construcciones monumentales que requirieron grandes equipos, como los observatorios astronómicos Ulug Beg en Uzbekistán o la creación de esfuerzos internacionales en el siglo XVIII con la observación del tránsito de Venus.

Existen otras definiciones, que deberían tomarse en cuenta además de la que refiere el autor, quien define a la BS como una herramienta de la ciencia moderna que necesita grandes inversiones, para la construcción de equipos e instrumentos especializados, controlados por grupos de trabajos multidisciplinarios.

Ortoll, et al. (2014) realizan un estudio sobre cómo medir los trabajos de colaboración científica en big science y mencionan que la idea del BS no debería hacer referencia exclusiva al tamaño de los equipos y su composición, sino que representa también una forma de plantear grandes preguntas de investigación que generalmente están financiados por los gobiernos, agencias internacionales y grandes consorcios.

Posiblemente una de las mayores problemáticas al definir BS, no solo por Giudice (2012) sino por otros autores, es el conflicto epistemológico del contexto reduccionismo y constructivismo de la ciencia, los cuales no deberían ligarse a términos Small Science y Big Science, como se menciona en el artículo, más bien el autor debería auxiliarse de las teorías de Price (1986) para dar un mejor contexto del BS.
Por ejemplo, para Price la BS es un conjunto de ciencia básica denominada “Little Science” que puede crecer y transformarse en Big Science, la cual a la vez produce pequeñas líneas de investigación, es decir que el proceso puede ser reversible.

Tomando en cuenta estas definiciones, extraeremos una pregunta que ya antes había realizado Alvin Weinberg (uno de los más duros críticos de la BS) y que retoma Giudice en su artículo ¿Debería la sociedad apoyar los grandes proyectos de investigación básica en ciencia?

Históricamente ya se impulsaron proyectos a gran escala en la Segunda Guerra Mundial promoviendo a la ciencia más allá de las fronteras académicas. Por un lado, la ciencia estaba teniendo un impacto crucial en la sociedad y por el otro, estaba exigiendo más recursos financieros que se estaban consiguiendo en las periferias con el objetivo de adquirir los equipos más grandes y especializados. Principalmente los proyectos que se financiaban iban encaminados a la defensa nacional, característica que no agradó a la comunidad científica y que falta enfatizar en el artículo de Giudice (2012). Hay que mencionar que un porcentaje de esta sociedad opina que este tipo de relación ciencia-estado, conlleva a desviar el objetivo y valores principales de la ciencia, que son, los de resolver problemas de la humanidad (Weinberg, 1967).

También hace falta aclarar que la BS no sólo involucra proyectos en áreas como la física de altas energías como los sincrotrones y ciclotrones, también podemos observar proyectos involucrados en áreas como las astronomía estelar, que requiere herramientas como son los telescopios con resoluciones ópticas potentes. Un ejemplo, es el Hubble Space Telescope, un proyecto cuya inversión fue de alrededor de 2.5 miles de millones de dólares (Creus y Canals, 2014). Este telescopio no sólo es considerado como una herramienta de investigación dedicada a los estudios científicos de la naturaleza, también es un instrumento capaz de construir puentes entre los esfuerzos científicos y el público. Su objetivo no se limita a trasmitir imágenes con alta resolución del espacio, sino también despertar la curiosidad por el conocimiento astrofísico del universo.

Otro ejemplo, es el Human Genome Project con un costo inicial de 2, 700 millones de dólares y que incluyó la participación de instituciones internacionales. Una de las peculiaridades de este proyecto, fue que demandó de varias disciplinas además de la genética y las técnicas de bilogía molecular. Se requirió de especialistas en técnicas de programación para incrementar aplicaciones que desarrollaran las múltiples secuencias encontradas. Ante este panorama, se desenvolvieron infraestructuras sobre el tratamiento de datos, y se utilizó un recurso que pocos proyectos tenían, que fue el tiempo (Creus y Canals, 2014).
Existen muchos proyectos BS, y el LHC (The Large Hadron Collider) construido en el CERN también fue uno de ellos. Fue diseñado para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones, de hasta 7 TeV de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura a niveles de energía altos. Se encuentra a 100 metros bajo tierra en un túnel de 27 km de circunferencia y se considera la máquina más grande jamás construida.
Está conformada por 9300 imanes que aceleran dos haces de protones en direcciones opuestas a velocidades cercanas a la luz, son los superconductores que ayudan maniobrar con mucha precisión estos haces. Trillones de protones dan 11,000 vueltas cada segundo hasta los puntos donde colisionan, recreando las condiciones iniciales de nuestro universo. Trabaja a 271 grados bajo cero, utiliza 120 toneladas de helio y 10,000 toneladas de nitrógeno líquido. Fue un proyecto que tuvo un costo de alrededor de 3 mil millones de euros (Fernández y Miralles, 2013).

Proyectos como los que hemos mencionado no solo tienen que traducirse en recursos económicos e infraestructura a gran escala, también debe reconocerse que esta forma de hacer ciencia ha incrementado la forma de realizar colaboración científica, aportando recursos intelectuales multidisciplinarios y culturales. No obstante, es importante también conocer el planteamiento realizado por la contra parte económica, por ejemplo, cómo las inversiones económicas para estos proyectos afectan a la economía de un país, o si los científicos a partir de estos proyectos pierden el objetivo principal de la ciencia y sólo se dedican a formular patentes y productos, y por último, si el objetivo de la BS se limita al prestigio nacional.

Alvin Weinberg es quien realizó alguna de estas críticas en 1961, mencionando que la ciencia estaba tendiendo hacia construir no sólo maquinaria cada vez más grande, sino instituciones mucho más complejas, creando científicos administradores que dictaminan que hacer y cómo hacer las investigaciones, provocando la burocratización de la ciencia. Weinberg en su momento planteaba tres preguntas: la primera ¿La BS es la ruina de la ciencia? ¿Es la ruina financiera? y ¿Por qué deberíamos desviar todos los esfuerzos en temas BS?
Aunque él expone sus argumentos, Giudice nos da otra perspectiva, focalizando a la BS como una herramienta costosa para resolver problemas humanos y no como un instrumento de desmantelamiento de las tradiciones y metas científicas. El autor menciona que es sólo un proceso necesario que ayuda a resolver problemas establecidos sin cambiar los principios y pasiones que derivan de los científicos, al contrario, se ha incrementado un esfuerzo por conocer el mundo que nos rodea, aunque eso también implica conocer la forma de manipular nuestro entorno y gastar grandes sumas de dinero.

Además hay que tomar en cuenta que los proyectos de BS no solo son costosos por los equipamientos, también debe analizarse la parte de mantenimiento, personal, recursos, etc. Giudice apunta que es difícil fijar un precio exacto y significativo sobre el valor del conocimiento y del impacto cultural de los descubrimientos, sobre el deseo humano de entender los principios de la naturaleza y descifrar el universo. Un argumento bastante debatible por que habría que delimitar quienes son los actores que definen lo que es un valor cultural.

La BS no es solo investigación, es también una herramienta de enseñanza que crea oportunidades para los estudiantes que quieren especializarse, a través de programas de becas para estudiantes de todo el mundo como los que ofrece el CERN. Gracias a eso muchos físicos de distintos países han logrado fortalecer la disciplina en sus centros de trabajo, mejorando las técnicas y las formas de investigación.

Para concluir, el contexto del artículo no trata de definir un proyecto de BS como es el LHC, más bien se enfoca a darnos un breve recorrido histórico sobre la BS, la cual historiográficamente creo que le faltan muchos autores y definiciones, entre ellas las de Dominique Pestre (2003) sobre las problemáticas de los proyectos científicos relacionados con la industria y la nación, quienes dieron soporte a muchos proyectos BS.

Además el autor no resalta la importancia que ha tenido la BS en el fomento de la cultura de colaboración internacional como lo hace el CERN. Por ejemplo el proyecto ATLAS de este centro de investigación ha involucrado más de 3000 investigadores de unas 170 instituciones procedentes de 40 países y presenta una gran complejidad organizativa. En el 2012 se detectó en ATLAS la partícula conocida como el bosón de Higgs, lo que constituyó la colaboración del modelo estándar de la física de partículas elementales y llevó a la concesión del premio Nobel de física en 2013 (Abad y otros, 2012).

El artículo de Giudice ofrece un panorama general de la BS que nos puede ayudar como introducción en el tema, pero como una fuente de documentación sobre el LHC, deja mucho que decir.

Abad. G. Abaiyan, T. Abbot, B; Abadallah J; Abdel Khalek, S. (y otros). (2012). “Observation of a new particle in the search for the Estándar Model Higgs boson with the ATLAS detector at the LHC”. Physics Letters 716(1). 1-29 p.

Creus Amalia, Canals, Agusti. (2014).”Desarrollo profesional e intercambio de conocimiento en los grandes experimentos científicos”. ”. Revista Española de Documentación Científica. 37(4). 1-10 p.

Dominique Pestre (2003). “2. Los años 1870–1970 en perspectiva. Entre tecnociencia, industria y Estado-nación”, en Ciencia, dinero y política. Ensayo de interpretación Buenos Aires: Nueva Visión. 43–75p.

Fernández Vidal, Sonia; Miralles, Francesc (2013). Desayuno con partículas: La ciencia cómo nunca se ha contado. Barcelona: Plaza & Janés

Giudice Gian F. (2012). “Big Science and the Large Hadron Collider”. Physics in perpective. 14: 95-112.

Hughes, Jeff. (2003). The Manhattan Project: Big Science and the Atom Bomb. London: Icon.

Ortoll, Eva; Canals Agusti; García Montserrat; Cobarsi Josep. (2014). “Principales parámetros para el estudio de la colaboración científica en big science”. Revista Española de Documentación Científica. 37(4). 1-11 p.

Price, Derek J. de Solla. (1963) Little Science, Big Science. New York: Columbia University Press.

Weinberg, Alvin M. (1967). Reflections on Big Science. Cambridge, Massachussets: MIT Press

Yonadxandi Manriquez


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juny 03 2016

¿Se desplazan las estrellas en el cielo?

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En este breve ensayo hablaremos sobre cómo se comporta la luz al pasar en el borde del sol y comprender y comprobar la teoría de la relatividad general. Por lo tanto, a lo largo del ensayo nos referiremos a la teoría de Einstein y cómo este experimento lo impulsó a la fama siendo, hasta nuestros días, el físico más popular del mundo. Sin embargo, no nos enfocaremos en su historia o imagen, para eso existen cientos de libros que nos explican y narran su vida.
Einstein no fue quien comprobó su teoría de la relatividad, sino un astrofísico británico Arthur Stanley Eddington, quien la presentó y la defendió pese a los conflictos políticos que se generaron por la naturaleza alemana de este físico (en realidad nacionalizado suizo), que tras la Gran Guerra causaba intensos sentimientos de rechazo en Inglaterra.
Eddington era un apasionado de las estrellas y el trabajo más importante de su carrera fue la teorizar sobre el interior de las estrellas, desarrollando el primer método para comprender sus procesos. También desarrolló un modelo que permitía establecer una relación entre la luminosidad de las estrellas y su masa. Eddington también trataba de buscar desde la perspectiva newtoniana cómo la gravedad afectaba a Mercurio, el cual no seguía un comportamiento como los demás planetas. Los efectos del campo gravitatorio sobre la luz, ya era bien conocida, sin embargo, mientras estaba investigando por orden de la Royal Astronomical Society los trabajos de Einstein, encontró que su teoría de la gravedad podría explicar el dilema con este planeta.
Debemos entender que en Inglaterra y todo el resto del mundo existía una larga tradición de la mecánica newtoniana y contradecirla podría poner en riesgo las leyes de la física en ese periodo. Esto es, si Einstein argumentaba que la velocidad de la luz es una especie de límite cósmico que nada en el universo puede superar, solamente por publicar este concepto se estaba enfrentando al padre de la gravedad.
Por lo tanto, para entender el cambio de visión newtoniana a la de Einstein, y el experimento que llevó a cabo Eddington, debemos entender cómo se interpretaba el concepto de gravedad.
Para ejemplificar, concibamos una catástrofe cósmica, imaginemos que sin previo aviso el sol desapareciera por completo ¿Qué efecto produciría según Newton? Su teoría predice que si se destruyera el sol, los planetas saldrían inmediatamente de sus órbitas y se perderían en el espacio, por lo tanto Newton creía que la gravedad era una fuerza que actuaba instantáneamente a cualquier distancia, de modo que sentiríamos los efectos de dicha destrucción de manera inmediata. Pero Einstein, encontró un problema en la teoría, un fallo que sobresalía al investigar sobre la luz. Él sabía que la luz no viaja instantáneamente, de hecho los rayos solares tardan ocho minutos en recorrer los 150 millones de kilómetros que hay hasta la tierra y se había demostrado que nada, inclusive la gravedad puede viajar más rápido que la luz. Por lo tanto, ¿cómo podía salirse de órbita la tierra antes que la oscuridad causada por la desaparición del sol llegara a nuestros ojos?
Einstein desarrollo la teoría de las tres dimensiones espaciales y la única temporal que estaban unidas en un solo tejido espacio-temporal, describiendo el movimiento de los objetos sobre esta superficie. Este tejido es como una manta, en la cual si se coloca un objeto en el centro esta se dobla o se estira, si estos objetos fueran los planetas o las estrellas pasaría lo mismo, probando que la curvatura generaba la gravedad. Aplicando este principio, la tierra no se mantiene en órbita por la gravedad del Sol como mencionaba Newton, sino porque sigue las curvaturas del tejido espacial causadas por su peso, esto es, si desaparece, los planetas saldrían de su órbita inmediatamente. Esta nueva visión proporciono una nueva forma de ver a la gravedad, llamándola teoría de la relatividad general.
¿Qué pasa con la luz? De acuerdo a este principio, la luz que pasa por el borde del Sol seguiría la curvatura del espacio ocasionada por este astro. Según los cálculos de Newton, la luz debía presentar un doblamiento cerca del sol de 0.87 segundos de arco mientras que Einstein mencionaba que debía ser de 1,74 segundos de arco.
A nosotros nos tendría que parecer que las estrellas más cercanas al Sol se desplazan ligeramente de su posición usual. Einstein argumentaba que las estrellas deberían aparecer desplazadas el doble. Es como si una estrella cuya luz rozase el borde de nuestra estrella, apareciese desplazada en una distancia equivalente al ancho de una moneda vista a más de un kilómetro de distancia.
¿Quién tenía verdaderamente razón? Para poder comprobarlo se necesita comparar la posición de las estrellas a cielo abierto con su posición aparente cuando la luz roza el borde del Sol. Este efecto solo se puede ver durante un eclipse solar tomando varias fotografías de una región del cielo con y sin el Sol presente. Para ello hay que tomar en cuenta que seis meses antes deben tomarse fotos de referencia, tomando extremas precauciones con los tipos de enfoques de los telescopios utilizados durante el día y la noche.
El 9 de mayo de 1919 se presentó la oportunidad de ver un eclipse para poder contrastar estas dos teorías. En noviembre de 1917, se iniciaron los preparativos por parte de y un comité conjunto de la Royal Society y la Royal Astronomical Society, organizándose dos expediciones. Una hacia Sobral, Brasil en marzo de 1919 encabezadas por A. Cromelin y C. Davidson y otra hacia una isla frente a la costa occidental de África, Príncipe que fue la que encabezo Eddington y su ayudante E. Cottingham.
La expedición de Brasil llevaba un telescopio astrográfico con el que se obtuvieron 16 placas y un telescopio de 10 cm en el que se obtuvo 8 placas (las mejores de toda la expedición) con las cuales se calcularon la deflexión de la luz de las estrellas en el borde del sol entre 1.86 y 2,1 segundo de arco. Mientras que en Príncipe se utilizó un telescopio astrográfico con las que se obtuvieron 18 placas, de las cuales se estropearon la mayoría y solo se utilizaron dos con las que Eddington sacó un resultado mediante una compleja técnica que presuponía un valor de 1.91 segundos de arco (Collins y Pinch, 1993).
No fue inmediatamente que se revelaron a la luz estos resultados. Se analizaron previamente y entre Eddington y el astrónomo real hicieron su propio descarte ignorando las discrepancias entre las otras placas fotográficas. Fue hasta un 7 de noviembre de 1919, fecha en la que el Times de Londres escribe: revolución en la ciencia. Nueva teoría del universo. Las teorías de Newton habían sido derrocadas (Roqué, 2005). Estas frases fueron escritas a raíz de la reunión científica celebrada el día antes cuando los astrónomos ingleses anunciaron en una reunión extraordinaria conjunta de la Royal Astronomical Society y la Royal Society que las observaciones del eclipse total del sol del 9 de mayo de ese mismo año habían confirmado la predicción de Einstein en la teoría general de la relatividad (Collins y Pinch, 1993 p. 69).
Como toda teoría había ciertas incertidumbres en aceptarla en su totalidad, pero poco a poco se fue introduciendo dentro de los cálculos físicos del universo a raíz de otras comprobaciones. Lo importante en este caso fue que Eddington disfrutaba resaltando la naturaleza paradójica de la relatividad, porque creía en ella y como menciona Earman y Glymour (1980, p. 85) y para concluir: Eddington puso toda su fe porque creía que esta teoría era bella y profunda y, posiblemente, porque creía que sería mejor para el mundo que fuese verdadera, todavía hasta donde sabemos, sigue siendo la verdad acerca del espacio, el tiempo y de la gravedad.

Referencias

Collins, Harry y Pinch Trevor (1993). “¿Se desplazan las estrellas en el cielo?”. Traducción al castellano por Pedro Campos, Juan. En: El gólem, Lo que todos deberíamos saber acerca de la ciencia. Segunda edición. Barcelona: Critica. 58-71 p.

Earman, J. y Glaymour C. (1980). “Relativity and Eclipses: The British Eclipse Expedition of 1919 and their Predecessors”. Historical Studies in the Physical Sciences. 11(1) 49-85 p.

Roqué, Xavier (2005) “Einstein i la premsa. La construcció d’una icona científica contemporània.” Mètode, no. 48. 24-30 p.


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