Science is not fun

Opinions personals de membres del CEHIC i alumnes de postgrau

Archive for maig, 2016

maig 30 2016

Ciencia en el Franquismo: Albareda y la fundación del CSIC

Posted in Postgrau |

En el presente ensayo quisiera repasar sucintamente el nacimiento del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y muy especialmente la figura de José María Albareda (1902-1966), quien dirigió la institución con puño de hierro desde su fundación en 1939 hasta su muerte en 1966, resiguiendo el artículo de Antoni Malet1 que vimos en el aula. Aunque algunas narrativas históricas insisten hoy día en aseverar que el CSIC no es más que el heredero de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), con simples alteraciones cosméticas -por ejemplo la propia página web del CSIC2-,la tesis de la continuidad es sin duda muy cuestionable. La Junta fue rápidamente desmantelada, incluso antes de terminar la Guerra Civil, por el gobierno fascista de Burgos y CSIC fue concebido desde el inicio como un polo completamente opuesto al carácter liberal de la Junta. Este espíritu reformista que irradiaba de la JAE chocaba, evidentemente, con el nuevo Estado Español de la dictadura franquista.

sede del central del CSIC

Albareda, Franco e Ibáñez martín en la sede del central del CSIC en 1948

La victoria de los militares sublevados en la Guerra Civil española supuso el fin de la “Edad de Plata” de la ciencia en España. No solo se desmanteló la JAE y su programa, también se llevó a cabo una concienzuda purga en la Universidad para acomodarla al nuevo ideario nacional-católico. En el artículo que nos ocupa, se señala que un 18% de los 540 catedráticos universitarios que había en 1935 perdieron su plaza, bien por ser apartados de sus puestos, bien por marchar al exilio o ser represaliados con cárcel o ejecución. Asimismo, casi un tercio de estos, 173, sufrieron algún tipo de sanción y hay que destacar muy especialmente entre estos a 18 victimas de sentencias de muerte (p. 308). La represión a la vida científico-académica no fue sin embargo una excepción pues ninguna otra esfera escapó a lapurga y posterior adoctrinamiento.

José María Albareada

José María Albareada

José María Albareda Herrera nació el 15 de abril de 1902 en Caspe, hijo de una familia acaudalada, de mentalidad conservadora y profundamente religiosa; su padre era farmacéutico, terrateniente y explotaba además una factoría de productos agrícolas. Se licenció en Farmacia por la Universidad de Madrid en 1923 y dos años más tarde en Ciencias Químicas por la de Zaragoza, donde se inició en la investigación científica. Se doctoró en Farmacia en 1928 y se especializó en la ciencia del suelo -edafología-. Cabe destacar que realizó varias estancias en Bonn, Zürich y Köningsberg gracias a una pensión concedida por la JAE donde estudió “química del suelo” o “aplicada a la agricultura” bajo la dirección de Hubert Kappen (1878-1949), Georg Wiegner (1883-1936) y Eilhard Alfred Mitscherlich (1874-1956) respectivamente. En 1931 elaboró su segundo doctorado, en Química, tras realizar otra estancia pensionada en Gales y Escocia donde trabajó para la Rothamsted Experimental Station estudiando la “química del suelo”. En 1934 ganó una Cátedra de Instituto de Enseñanza Media en Madrid que todavía ostentaba en el momento de la la insurrección militar del 18 de julio.

El proceso revolucionario fue particularmente vigoroso en Aragón, con numerosas colectivizaciones agrarias en las tierras ocupadas por las columnas confederales catalanas y la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, entidad autónoma creada por los anarquistas y con sede en Caspe. Vistos los antecedentes de su familia y los acontecimientos que transcurren en su ciudad natal durante la contienda, su padre y su hermano fueran asesinados en esos primeros días de exaltación y rencor. Albareda, al que podemos imaginar profundamente afectado por este acto criminal, buscaría consuelo y apoyo en la residencia de estudiantes de Josemaría Escrivá de Balaguer, personaje trascendental en su vida, al que había conocido a primeros de 1936. Albareda había quedado cautivado inmediatamente, pese a tener la misma edad, por el “especial magnetismo personal que irradiaba” Escrivá. De hecho, será el decimosegundo individuo en unirse a las filas del Opus Dei (p. 315), llegando a ordenarse como sacerdote numerario de la Obra en 1959.

Josemaría Escrivá de Balaguer

Josemaría Escrivá de Balaguer

Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), fundador del Opus Dei, será años más tarde beatificado por el papa Juan Pablo II. No me detendré aquí a explicar qué es y qué hace el Opus Dei o la vida de su fundador, pero sí quiero apuntar unas ideas que encuentro marcarán a Albareda y transcenderán en su trabajo al frente del Consejo. El Opus se caracteriza por el culto a la personalidad del líder, siempre dentro de una excepcionalmente rígida jerarquía, y muy especialmente la obediencia ciega. «Obedeced, como en manos del artista obedece un instrumento —que no se para a considerar por qué hace esto o lo otro—, seguros de que nunca se os mandará cosa que no sea buena […]» o «Nunca olvides que eres solamente ejecutor» (p. 314) son algunas de las máximas que se encuentran en Camino, la obra más carismática de Escrivá, escrita en 1934. En este conexto no quedaba espacio ninguno para la disensión o el pensamiento crítico.

Los dos, junto a otros miembros del Opus, conseguirán fugarse desde el Madrid republicano hasta la España nacional llegando a su capital, Burgos, a finales del 37 donde Albareda trabajará como colaborador de la Secretaría de Cultura. En esos días, el Ministerio de Educación Nacional del gobierno rebelde lo ocupa el político derechista y profesor universitario Pedro Sainz Rodríguez (1897-1986), a la razón amigo personal del general Franco. Sainz, junto a algunos influyentes prohombres como el “camaleónico” Eugeni d’Ors (1881-1954), querrán articular una nueva institución para promover la investigación y la educación científica entorno a la figura del Instituto de España. De hecho, este primer gobierno de Franco ya ha disuelto la Junta legando todas sus funciones y bienes al Instituto. A priori, el plan del Instituto de España no supondría un gran cambio para con la manera de trabajar o gobernar internamente la JAE. La idea es más bien la de “limpiar de rojos” la ciencia española, purgar a fondo la institución y muy especialmente asegurar su “obediencia y gobernanza” mediante la designación de individuos afines al proyecto franquista. Pero este plan, tiene un germen de liberalismo que le hubiera permitido construir proyectos controlados por otro organismo ajeno al Ministerio de Educación Nacional, alejándose así de la idea de férreo centralismo del nuevo estado.

Albareda junto a José Ibáñez Martín (1896-1969), destacado militante de la Renovación Española de Calvo Sotelo, serán mucho más beligerantes con la JAE y muy concretamente con su manera de cultivar la ciencia. En particular señalarán estos cuatro defectos: 1.- La Junta “es un nido de rojos” que la emplean para la “propaganda de sus ideas materialistas y ateas”. 2.- Ha fallado promoviendo la investigación dentro de la Universidad española. 3.- No ha dado prioridad a la ciencia aplicada y la tecnología dentro de su programa. 3.- La Junta es un organismo liberal, en el sentido de que las líneas de investigación son aquellas que los jefes de equipo prefieren y no los “campos de reconocida importancia estratégica”.

Así encontraremos que al finalizar la Guerra, el modelo centralista y autoritario del CSIC prevalecerá sobre el del Instituto de España. Albareda y Sainz, señalados como Secretario General -puesto que ocupará hasta su muerte en 1966- y Presidente respectivamente, imprimirán una total sumisión del nuevo organismo al Estado, vía Ministerio de Educación Nacional, considerándose a si mismo como el “Estado Mayor” de la investigación científica española.

Como vemos en el texto de la ley fundacional del CSIC, cargado de esa barroca retórica de la “unidad de destino en lo universal”, el recién fundado Consejo Superior de Investigaciones Científicas «estará integrado por representaciones de las Universidades, de las Reales Academias, del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos, de las Escuelas de Ingenieros de Minas, Caminos, Agrónomos, de Montes, Industriales, Navales, de Arquitectura, Bellas Artes y Veterinaria. […] investigación técnica del Ejército, […] las Ciencias Sagradas». Es interesante ver cómo los distintos cuerpos de ingenieros seguirán conservando ciertas parcelas dentro de la ciencia española, así como los militares ganarán mucha proyección en este modelo. El ministerio de Educación será plenipotenciario en todo lo relacionado con la investigación o la docencia: «Se autoriza al Ministro de Educación Nacional para interpretar, aclarar y aplicar esta Ley, así como para dictar cuantas disposiciones complementarias juzgue oportunas»<sup>3</sup>.

Inscripcion Csic 1939

Inscripción que celebraba la victoria de Franco en el frontal del edificio del CSIC, retirada en 2010

Albareda concebirá la «nature as a second book of revelation whose reading leads humankind to God» porque «la creación es un pensamiento divino» y considerará a la ciencia «moralmente ciega» lo que le llevará a aseverar que esta «necesita ser guiada» (p. 323). Clamará por la distinción entre el progreso cientifico-material y el moral en una «civilizacion superracionalizada» como la nuestra, que «necesita volver a Dios para poner un poco de orden». «Nowadays society knows how to make good scientists out of young people but does not know how to turn everybody into a good person» criticará, y tendrá muy claro el camino que ha de emprender la nueva investigación científica española: «leading to God instead to self-glorification» (p. 324). Pese a esta retórica moralista, vemos como el CSIC lleva a cabo importantes investigaciones de carácter militar, armamentístico o industriales desde su fundación. Seguramente por aquello de que la ciencia no solo patrocina al desarrollo de la ciencia y la industria, si no que también contribuye al «prestigio internacional» de la nación(p. 320). La única excepción al monopolio del CSIC serán las cuestiones relacionadas con la física nuclear, que se coordinarán desde la Junta Nacional de Energía Nuclear desde 1951.

Quisiera, antes de terminar, mencionar brevemente el caso de la Universidad de Navarra. Puede parecer relativamente sorprendente la aparición de esta universidad privada en un régimen que ha pretendido centralizar y controlar toda la educación bajo su estrecha supervisión. Pero no lo será tanto si examinamos más detenidamente su fundación, promovida por el propio Josemaría Escrivá que ofreció, muy hábilmente, el rectorado a Albareda desde el primer momento,quien se ha mudado permanentemente a su congregación desde el fin de la Guerra. Las redes clientelares de Albareda, todopoderoso en el sistema de investigación científica español durante décadas, explicarán para algunos historiadores el poder que conseguirán los tecnócratas del Opus Dei en décadas posteriores (p. 329) dentro del régimen franquista.

Como conclusión, quiero mostrar unas pocas cifras para ilustrar el paso de Albareda por la Secretaría del CSIC durante las décadas centrales del S. XX. Según el texto (p. 332), antes de la Guerra había menos de 100 investigadores a tiempo completo en por los más de 2500 en la década de los 60, cuando el CSIC perderá el monopolio de la investigación en favor de la universidady especialmente gracias a la Comisión Asesora para la Investigación Científica y Tecnológica (CAICYT) fundada de 1958. El presupuesto en investigación también crecerá de los exiguos 15 millones de pesetas de 1940 hasta los más de 626 millones de 1968, aunque habría que matizar mucho estas cifra debido a las sucesivas oleadas de inflación económica de esas décadas. Pero podemos encontrar otro dato que sí es claramente indicador del gran crecimiento en la producción científica española: en 1960 hay unas 60 publicaciones especializadas frente a las 8 que había antes de la Guerra. Como vemos, sí hubo un gran crecimiento en lo referente a la investigación científica en la España de mediados del siglo XX, aunque evidentemente sesgado y profundamente adoctrinado. Lamentablemente, nunca podremos comparar estas cifras con las que hubiese conseguido la JAE si hubiera podido desarrollar su labor durante esas décadas, lo que nos permitiría una excelente comparación cuantitativa y, con un poco más de trabajo, un interesante contraste en lo cualitativo.

Referencias

  1. Antoni Malet (2009), “José María Albareda (1902-1966) and the formation of the Spanish Consejo Superior de Investigaciones Científicas“. Annals of Science, 66:3, pp. 307-332.
  2. CSIC: 100 años de la creación de los primeros centros de la JAE.
  3. Ley de 24 de noviembre de 1939, creando el Consejo Superior de Investigaciones Científicas“. Boletín Oficial del Estado, 28 noviembre 1939.

No hi ha comentaris

maig 29 2016

La «edad de plata» de la ciencia española

Posted in Postgrau |

Me gustaría presentar aquí un pequeño resumen de las analogías encontradas entre los textos de Sánchez Ron y Roca-Rosell1 y el de Nieto-Galan2 que analizamos en el aula durante la sesión de estudio del estado de la ciencia en las españas de principios del S. XX y en concreto el papel desempeñado por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE). Creada gracias a los esfuerzos de los intelectuales liberales reunidos en torno al influyente proyecto de renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fue fundada en 1907 y presidida por el ilustre Santiago Ramón y Cajal, desde el inicio hasta su muerte en 1934. El espíritu liberal y de reforma que irradiaba la JAE chocaba, evidentemente, con el nuevo Estado Español que nacería al calor del nacional-catolicismo de la dictadura franquista. Incluso antes de terminar la Guerra Civil, el gobierno provisional fascista de Burgos decretaría su absoluta disolución.

Instalaciones de la JAE

Instalaciones de la JAE

Lo primero y más evidente de los dos artículos es su intención, expresada sin ambages en ambos, de mostrarno que pese a las muchas miserias de la ciencia española de esa época, no encontramos un completo páramo en lo referentes a la investigación. Sánchez Ron y Roca-Rosell, cuando se refieren al Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF), lo hacen hablando del «first research laboratory of any significance in Spain. […] This state-supported institution was not attached to any university» (pág. 127) y Nieto-Galan matiza que «It was valuable, but not isolated, and was excessively dependent on a single institution, the Instituto Nacional de Física y Química» de la JAE (pág. 169).

Los dos textos se centran en las figuras que dan vida a los respectivos laboratorios. Por un lado, el que sería director del Laboratorio de Investigaciones Físicas -fundado por la JAE en 1911- y apodado como “Padre de la física moderna española”, Blas Cabrera y del otro, García Banús; alma del Laboratorio de Química Orgánica (LQO) de la Universidad de Barcelona. Este último caso es especialmente curioso, pues se trata de un laboratorio de investigación dentro de la universidad, situación absolutamente excepcional en una época en la que la universidad sólo pretende formar profesores y no investigadores (S.R. y R-R. pág. 138).

Blas Cabrera en el LIF

Blas Cabrera en el LIF

Blas Cabrera nació en 1878 en Arrecife de Lanzarote y se licenció en Ciencias Físicas y Matemáticas en la Universidad Central de Madrid, doctorándose en Ciencias Físicas en 1901. Descrito como un experimentalista interesado especialmente en las propiedades magnéticas de la materia, vio la necesidad de solicitar un pensionado de la JAE para mejorar su formación teórica en distintos laboratorios físicos europeos, al ser señalado como director del LIF.

El profesor Antonio García Banús

El profesor Antonio García Banús

Por su parte, García Banús nació en 1888 en el seno de una familia acomodada valenciana, sobrino del pintor Joaquín Sorolla, y también viajó a la capital del Reino para obtener su licenciatura en Ciencias Químicas en 1910. Continuó su formación, como pensionado de la JAE, en la Eidgenössische Technische Hochschule (ETH) de Zürich donde preparó su doctorado en química orgánica, en el nuevo campo de los radicales libres, en el laboratorio de Julius Schmidlin. Durante esta estancia en Suiza, se granjeó una buena reputación entre sus pares germanoparlantes, publicando artículos relativamente influyentes en sus revistas y llegando a innovar en distintas técnicas y aparatos para la síntesis y aislamiento de los trifenilmetilos.

Como podemos ver, era un común entre las clases pudiente de principios del siglo pasado abandonar su periferia natal para ir a formarse a Madrid. Así mismo, es claro el papel que juega la JAE en la formación de los investigadores mediante las becas en el extranjero. De hecho, los dos constituirán la espina dorsal de sus respectivos laboratorios a partir de estas experiencias. Estos casos nos muestran claramente una modernización de la investigación científica española, donde hay que notar que antes de la fundación de la JAE apenas existían algunos estudios avanzados sobre astronomía y meteorología dentro de nuestras fronteras. Los trabajos de investigación en química o física eran prácticamente inexistentes, aunque la formación de los distintos cuerpos de ingenieros en estas materias solía ser bastante sólida.

Anales de la Sociedad Española de Física y Química

Anales de la Sociedad Española de Física y Química

Es tristemente destacable el hecho de que la originalidad de los dos investigadores parece esfumarse al sumergirse en el ambiente español, poco propicio para la investigación. Además el alcance de sus publicaciones se ve reducido casi en exclusiva a los Anales de la Sociedad Española de Física y Química, sin llegar a trascender en el extranjero. El caso de García Banús puede ser paradigmático: «Teaching duties, the writing of chemistry textbooks and institutional commitments became progressively more important than research in this peripheral context» y además «teaching duties diverted him from top-level research, and from the task of recruiting more students, obtainig the necessary laboratory equipment and guiding research projects» (N-G. Pág: 182). Seguramente, a demás de la falta de “ambiente científico”, influía fuertemente la necesidad de complementar el sueldo de profesor universitario de alguna manera, pues es conocido que este salario no permitía vivir con muchos lujos y es común encontrar a los docentes de la época dedicados a una segunda actividad.

Los dos investigadores mantendrán muy viva su red de contactos internacionales, que forjaron durante sus estudios en el extranjero como pensionados de la JAE. Emplearán estos contactos para enviar a sus más aventajados pupilos, siguiendo con el programa de becas de la Junta, para que consigan una mejor formación en investigaciones avanzadas. Pese a todo, esta fantástica formación no aseguraba un buen futuro como investigador: «the universities had no way of profiting from so many trained scientists; on the contrary, they would spoil their scientific potential» (S.R. y R-R. pág: 136). Recordemos que el caso del LQO de García Banús es una excepción, y parece ser una empresa movida por el ímpetu personal debido al total «lack of support from the university authorities» (N-G. pág: 176).

Importante papel juegan las subvenciones del International Education Board (IEB) de la Rockefeller Foundation en el devenir de los dos laboratorios. Los reports de la IEB apuntaban a Barcelona como el “centro de progreso en España” y hablaban particularmente bien del LQO de García Banús (N-G. pág: 176), pero muy especial fue su influencia en el caso de la JAE, ya que en 1925 se firmó un preacuerdo entre el Gobierno, la Junta y la IEB para crear en Madrid un gran centro de investigación de física y química. La Fundación de Rockefeller pagó unos 400.000 dólares para la creación del que sería un espléndido centro de investigación científica: el Instituto Nacional de Física y Química, inaugurado en 1932.

Blas Cabrera en el LIF

El nuevo edificio del Instituto Nacional de Física y Química

Con la victoria de los militares insurrectos en 1939, nuestros personajes se verán forzados a exiliarse en América. García Banús, con su cátedra abolida, se marchará a Colombia donde fundará la Escuela de Química de la Universidad Nacional de Bogotá y más tarde se moverá a Venezuela, donde morirá en 1955, fundando el Laboratorio de Investigaciones de Química Orgánica de la Universidad de los Andes en Mérida. Vemos como nuevamente repetirá la experiencia de intentar implantar sus conocimientos en el campo de la investigación en la periferia. Por su parte, Blas Cabrera se exilió en México y fue acogido por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma donde trabajó como Profesor de Física Atómica y de Historia de la Física hasta su muerte en 1945.

Como conclusión, los dos textos insisten en que sendos laboratorios pueden ser considerados, más o menos, Research Schools según los postulados de Gerald Geison3: «a small group of mature scientists pursuing a reasonably coherent programme of research side-by-side with advanced students in the same institutional context and engaging in direct, continuous social and intellectual interaction» (Geison, op. cit. Pág. 23 ). Si bien es cierto, que la falta de continuidad que implica el trágico desenlace de la Guerra Civil, así como las innumerables dificultades a su labor derivadas del atraso del sistema académico español, hacen muy difícil que estás instituciones puedan cumplir con exactitud los 14 requisitos que enumera Geison en su artículo canónico. No obstante, son dos brillantes ejemplos del estado de la ciencia dentro del panorama español de principios del XX.

 

Referencias:

 

  1. Sánchez Ron, Roca-Rosell. (1993), “Spain’s First School of Physics: Blas Cabrera’s Laboratorio de Investigaciones Físicas”. Osiris 2nd Series 8. núm. 1: pp. 127-155.
  2. Nieto-Galan. (2004), “Free radicals in the European periphery: ‘translating’ organic chemistry from Zurich to Barcelona in the early twentieth century”. British Journal for the History of Science. 37, núm. 2: pp. 167-191.
  3. G. L. Geison. (1981), «Scientific change, emerging specialties, and research schools». History of Science 19, núm. 43, pt. 1: pp. 20-40.

No hi ha comentaris

maig 29 2016

Thomas Glick i la ciència espanyola el 1923

Posted in General |

El 1898, després de la Guerra de Cuba, l’elit conservadora espanyola va començar a estimular el debat científic amb l’objectiu de modernitzar la nació. Segons Thomas Glick, aquest clima favorable per la ciència va continuar fins al 1936 i per primera vegada des del segle XVIII els científics espanyols van començar a estar en contacte amb els corrents de la ciència europea.

Pel que fa a la situació de les matemàtiques a Espanya, en aquest període cal destacar la figura de Julio Rey Pastor. Pastor defensava la tesi de que les matemàtiques europees del segle XIX van ser introduïdes a Espanya tot just el 1895 amb els textos de geometria de José de Echegaray, mentre que anteriorment els llibres de text i els plans d’estudis eren una imitació dels francesos anteriors al 1850. El 1915 la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (la coneguda com a JAE) va crear el Seminario y Laboratorio Matemático on es va formar la primera generació de matemàtics espanyols moderns, gairebé tots formats a l’estranger. El grup de Rey Pastor juntament amb la Sociedad Matemática de Madrid van ser el nucli de recepció i difusió de la teoria de la relativitat a Espanya. Però el moviment al voltant del Seminario no va poder mantenir aquest paper central gaire temps. De fet, als anys 1920 es va veure com, d’una banda, continuava havent-hi un escàs interès per les matemàtiques superiores, de l’altra, el nucli vital de la disciplina estava format per homes que mai van poder dedicar-se a la docència i van abandonant també la producció de recerques originals.

També en el cas de la física, a la fi del segle XIX, hi havia un baix nivell de formació, que va començar a millorar en la primera dècada del segle XX. La física moderna va rebre un impuls important el 1910 amb la creació del Laboratorio de Investigaciones Físicas de la JAE, amb Blas Cabrera com a director. La total independència d’aquest centre respecte la universitat va envigorir la física espanyola i va atraure els millors investigadors. El Laboratorio no només va tirar endavant determinades recerques, sinó que també va formar professors. Al voltant del 1920 quasi tota la recerca espanyola en física experimental i aplicada es concentrava en aquesta institució.

Els astrònoms de final del segle XIX van produir recerques originals i hi havia una certa disponibilitat de recursos, però els observatoris nacionals es trobaven en males condicions. Després de 1900, l’astronomia espanyola va millorar gràcies a la inversió de recursos en ocasió dels eclipsis solars dels anys 1900, 1905 i 1912, que van atraure molts astrònoms internacionals. El 1912 es va consagrar la maduresa de l’astronomia i de la meteorologia espanyola amb l’Exposición de Estudios Lunares a Barcelona.

Al segle XIX l’estat dels laboratoris espanyols era deplorable: la càtedra de bioquímica de Madrid no va tenir pressupost des del seu naixement, el 1887, fins al 1901. Els anys successius, els pressupostos van ser molt limitats, causant així retards pràctics i teòrics. Els primers canvis van començar poc abans de la 1ª Guerra Mundial amb la creació de laboratoris químics vinculats a la indústria, i el 1920 existia ja una discreta xarxa de laboratoris industrials i privats. Amb l’esclat de la Guerra Civil, els proveïdors de materials de laboratori havien aturat el subministrament dels seus productes, deixant l’exèrcit espanyol i els laboratoris de química i medicina sense instruments. Per tant, va ser necessari produir-los localment. De fet, ja des del 1906 s’havia fundat el Laboratorio de Automática amb Leonardo Torres Quevedo com a director. Torres Quevedo va crear i produir de manera autosuficient molts instruments fonamentals com micròtoms, cardiògrafs, sismògrafs, etc. Però exceptuades algunes subdisciplines i alguns laboratoris com el de l’Instituto de Física de Cabrera, la situació dels laboratoris a les universitats no era bona i es feia necessari anar a l’estranger per fer recerca avançada.

Respecte la relació entre Espanya i Europa un dels problemes més grans va ser la competència lingüística dels científics espanyols, que era fonamental per entrar en contacte amb els principals corrents internacionals. Els científics de la generació precedent havien après idiomes només de manera autodidacta, mentre que alguns dels més joves, gràcies a les iniciatives de la Junta, havien pogut passar una temporada a l’estranger. No obstant això, la qüestió de la competència lingüística continuava essent delicada i representava una dificultat a l’hora de mantenir el nivell de la recerca més puntera. A Espanya el problema de fons era que la infraestructura educativa per ensenyar anglès i alemany era molt dèbil i que als anys 1930 molts dels científics encara continuaven essent autodidactes.

El programa d’ajuts de la Junta per estudiar a l’estranger no va evitar que els investigadors, un cop retornats al país , tinguessin dificultats per poder continuar les línies de recerca al mateix nivell que en els centres internacionals. La continuïtat de les relacions amb aquests centres estrangers va ser vital per mantenir el nivell de la recerca i augmentar la producció científica espanyola.

El moviment d’investigadors europeus cap a Espanya va ser degut principalment als contactes previs realitzats pels científics espanyols a l’estranger, que en els anys 1910-1920 van atraure als seus laboratoris un bon nombre de científics internacionals, sobretots físics. Aquest flux va ser constant a partir de 1920 i va incloure els principals exponents de la teoria de la relativitat. La visita d’Einstein el 1923 va ser cabdal i va reafirmar la respectabilitat científica internacional d’Espanya, posicionant Barcelona i Madrid com a parades del circuit internacional de conferències científiques.

Cap al 1923 les matemàtiques, la física i l’astronomia espanyoles eren representades a la comunitat científica internacional per un nombre reduït d’investigadors. Per poder participaren aquestes recerques , els científics perifèrics primer de tot havien d’adoptar l’idioma del centre i visitar, estudiar o fer recerca a les institucions centrals. Un cop retornats a casa, havien de mantenir correspondència amb els científics d’aquestes institucions per tal de poder continuar les investigacions en els centres locals. El reduït nombre de científics nacionals, també implicava diversos desavantatges: en primer lloc que la investigació de primera línia es reduïa a poques subdisciplines; en segon lloc, que no es podia crear un nucli de consens al voltant d’una teoria; i en tercer lloc, que la falta de competència per les posicions de prestigi entre els membres d’una petita estructura de recerca portava a la imposició del punt de vista del líder sense risc de crítiques. Tots aquests factors acabaven dificultant el desenvolupament de la recerca científica en els països petits situant-los encara més en una posició marginal.

Laura Gavioli


No hi ha comentaris

maig 18 2016

Ciència i ètica mèdica nazi: mites i malentesos

Posted in General |

Sempre s’ha dit que els nazis van destruir la ciència i abandonar l’ètica. Per Telford Taylor, un dels advocats de l’exercit americà en el judici de Nuremberg, “ni ciència, ni indústria, ni arts poden florir en un mitjà tan horrible”. Podria ser consolador creure que la bona ciència va de bracet amb la bona ètica, però la realitat ens ha demostrat que la crueltat pot coexistir amb força facilitat amb “la bona ciència”. Per tot això és més convenient pensar que la ciència nazi no era realment ciència, eliminant-ne el dilema ètic i reduint-la a un oxímoron a un no problema mèdic. D’aquesta manera es va crear el mite de la no-ciència nazi per poder arribar a una exculpació col·lectiva que va se útil, per motius molt diferents, tant als científics alemanys com als hebreus i als nord-americans.

Entre 1930-1940, Alemanya no es trobava en una situació especial pel que fa a la tècnica i la ciència. Els científics del període nazi eren pioners en la televisió, els avions a propulsió jet, míssils guiats, ordinadors electrònics, microscopi electrònic, ultracentrífuga, fissió atòmica, tecnologies de processament de dades, nous pesticides i també en les primeres fàbriques industrials d’assassinat. Així la primera cinta magnètica va ser per enregistrar un discurs de Hitler, els míssils V-2 van néixer per bombardejar New York i els gasos sarin i tabun eren una invenció nazi.

També les recerques alemanyes d’aquell període sobre el càncer eren les més avançades del món i el 1943 Alemanya va ser la primera nació que va reconèixer l’amiant i el tabac com a causa del càncer de pulmó. La ideologia nazi va promoure algunes àrees de recerca i molts tipus de ciències transformant l’ètica sense abandonar-la. Intentar d’entendre la ciència nazi ens pot ajudar a comprendre la fascinació que va exercir sobre la cultura intel·lectual alemanya. Per això cal tenir present la subordinació del benestar individual al col·lectiu i l’extensió de les proteccions de la salut pública a la majoria “saludable”, mentre que els anomenats “enemics del poble” eren primer exclosos i després exterminats. L’enfoc als estudis epidemiològics seguia els ideals nazis de puresa corporal i d’higiene racial amb una mena de “paranoia homeopàtica”: tenien la percepció que un verí invisible s’infiltrava en el Volkskörper per danyar-lo. Així, plom, mercuri, amiant, hebreus i tabac eren tots amenaces per Alemanya.

També és important entendre perquè els metges alemanys van ser sostenidors apassionats del feixisme. La resposta probablement està en el llenguatge i la metodologia: els líders nazis parlaven de resoldre els problemes d’Alemanya de manera mèdica, quirúrgica. L’estat nazi es presentava com un estat higiènic, com “biologia aplicada”. El nacional socialisme prometia de netejar la societat alemanya de tots els elements perillosos, fossin socials, com el comunisme i els hebreus, fossin mediambientals, com la pol·lució de l’aire o de l’aigua o l’homosexualitat, la tuberculosis o la malaltia mental. Per tot això, els metges en aquest procés no van ser víctimes si no conspiradors seduïts pel poder que se’ls oferia i per les promeses d’un estat ordenat i net.

La idea que els nazis van abandonar l’ètica i que la seva recerca de coneixement fos sense limitacions i agressiva no és correcta. En aquesta època hi havia estàndards ètics i en els diaris alemanys era viu el tema de les obligacions dels metges respecte la societat, l’estat i els individus. La ciència estava pensada per estar al servei del poble alemany, de la sanitat i de la productivitat de les races blanques d’Europa. En aquest cas, cal distingir entre la falta d’ètica i la mala ètica, entre caos i maldat. Sorprenentment no es va estudiar mai l’ètica mèdica nazi. Però si s’analitzen les lleis de l’època nazi es pot notar com en aquells anys es va començar a protegir els drets dels pacients en els experiments: el 1900 es va promulgar la primera llei que regulava l’experimentació amb humans que prohibia intervencions no terapèutiques sense el consentiment voluntari, els experiments sobre menors o sobre persones vulnerables o incompetents; el 1931 es van promoure unes sancions contra els experiments humans inapropiats que eren més estrictes que el Codi de Nuremberg o els Acords d’Hèlsinki; el 1933 van fer una llei de protecció dels animals que prohibia les experimentacions que els causaven dolors o danys.

Hi havia també un gran debat sobre els deures i les responsabilitats dels metges que havien d’obeir fidelment al Volk i al Führer. També es feia molta atenció a les cures neonatals, les anàlisis preventives, en l’informar els pacients sobre la gravetat de les malalties o també en el delatar les males pràctiques com l’esterilització massiva. És a dir, que la professió mèdica nazi no era sense ètica però era sexista i racista, centrada en la neteja, l’eficiència, la moralitat i sobretot l’obediència cega a l’autoritat, especialment a Hitler. L’ètica mèdica nazi reduïa la moralitat a l’eficiència, al cost i a l’estètica, eliminant qualsevol element considerat lleig o una càrrega. Aquestes normes ètiques eren implícites també en els més horrorosos experiments en els camps de concentració.

Per tornar a l’actualitat, cal remarcar que l’Office of Recerch Integrity dels Estats Units i el National Science Fundations donen una definició de mala pràctica científica que no diu res respecte a quan aquestes poden ser abusives, racistes o sexistes, ni respecte a les seves implicacions en un context ampli. Moltes de les recerques nazis no podrien ser considerades equivocades segon aquestes definicions, així com tampoc les conductes dels metges nazis. El gran problema és que els metges nazis no van desafiar els valors nazis i no es van resistir a formes habitualment acceptades de pràctiques no ètiques.

Per intentar avaluar i raonar sobre les pràctiques mèdiques del nazisme no és pot fer un balanç entre les coses bones i dolentes que les van caracteritzar sinó entendre els orígens, el context, les contradiccions i com una societat avançada va poder caure en l’horror i la barbàrie. Tots els estudis epidemiològics i les polítiques eugenèsiques es van tirar endavant gràcies a la ideologia nazi i així, en aquests casos, la ideologia nazi no va obstaculitzar la recerca si no que la va promoure. D’aquesta manera l’autor no vol dir que també els nazis van fer coses bones i contrabalançar totes les coses horribles que van fer, perquè no es pot posar en el mateix pla el genocidi i els estudis sobre els efectes del fum o l’èxit del míssils V-2. Totes les víctimes dels experiments nazis van morir en va i qualsevol avenç científic o mèdic no és una compensació. Cal sempre tenir en compte que la rutina de la pràctica científica no és incompatible amb la rutina de l’exercici de la crueltat i que al final les campanyes nazis contra els colorants cancerígens del menjar, els estudis epidemiològics sobre el tabac i l’amiant són, en alguns sentits, feixistes com les estrelles grogues i els camps de la mort.

Laura Gavioli


No hi ha comentaris

maig 18 2016

La industrialització de la invenció: un cas d’estudi de la indústria química alemanya

Posted in General |

La indústria alemanya s’ha utilitzat sovint com a exemple d’una de les primeres indústries basades en la ciència, fins a convertir en un tòpic el fet d’exagerar la importància de la seva recerca industrial en el naixement de la supremacia mundial dels fabricants de tints alemanys. Les primeres petites empreses de colorants van ser fundades en diferents països europeus entre 1850 i 1860 amb un capital invertit i un número de treballadors relativament petit respecte a altres empreses més antigues com les tèxtils, del carbó, etc. Però les fàbriques de colorants, dominades per Alemanya, van ser un prototip d’un nou tipus d’indústria basada en la ciència on la recerca industrial es va imposar a partir dels anys 1880.

En aquests primers anys la indústria dels colorants va créixer ràpidament amb una prevalença de les empreses alemanyes (més del 60% mundial). Tres empreses comprenien el 60% de la producció alemanya: BASF, Höchst i Bayer. Aquest tipus d’indústria estava feblement connectada amb la recerca científica i eren els químics-emprenedors que feien d’enllaç entre la teoria i la pràctica. La ciència no estava plenament institucionalitzada en la indústria. De fet, els laboratoris de la Bayer establerts el 1860 eren petits i mal equipats, amb pocs químics empleats i dedicats només al control de qualitat en la producció. Cal esperar a 1878 per a que la Bayer Company comenci a passar la producció dels colorants sota la direcció de químics. Abans d’aquesta data, només una vegada el 1864, Friedrich Bayer i Fiedrich Weskott van agafar un químic per inventar nous colors. La majoria dels químics alemanys reclutats procedien d’altes companyies i no d’universitats o Technische Hochschulen. Eren contractats només en els moments d’introducció de nous colorants i per això patien una elevada mobilitat. El gran creixements de les empreses químiques en aquests anys és degut principalment a estratègies empresarials i a polítiques socioculturals favorables més que no pas a esforços en la recerca o a una mentalitat científica. De fet, no es pensava que fos possible descobrir altres importants colors a través de la recerca química ja que no es disposava d’alguns coneixements químics fonamentals.

Els factors que van incentivar la recerca científica i la col·laboració del món acadèmic amb les indústries dels colors van ser: d’una banda, la descoberta el 1860 de l’estructura del primer color d’anilina i els seus derivats; de l’altra, la capacitat econòmica de les grans indústries que dominaven el mercat per invertir en recerca sense garanties d’èxit segur; i finalment, la primera llei alemanya de patents. Aquesta llei tutelava els nous processos industrials i donava garanties a la indústria per invertir en recerca.

En resposta a aquests nous estímuls, a partir de 1882 el nombre de químics empleats a la Bayer va començar a créixer contínuament, però no va ser fins al 1889 que la Bayer va fer construir un nou laboratori químic que superava qualsevol laboratori universitari existent. A partir de 1890 consolida el reconeixement de la importància dels químics fent de la recerca una ocupació assalariada, per a tota la vida i especialitzada. La recerca es va separar de les altres funcions que feien els químics en la indústria i finalment es van assentar les bases de la industrialització de la invenció. El laboratori es convertí en el centre de l’organització del desenvolupament de la recerca que s’estén i millora contínuament fins a 1914.

No obstant això, la recerca tenia algunes limitacions: es concentrava només sobre alguns aspectes de la química dels colors, el treball del químics encara incloïa algunes anàlisis i desenvolupaments de productes així com el treball rutinari per les patents, i es mantenia un alt grau de turn over dels químics.

A la Bayer, entre 1897 i 1912, el nombre de laboratoris de recerca i de químics recercadors augmenta notablement per una diversificació productiva lligada a una descentralització de la recerca. El 1909, per primera vegada, inverteix de manera consistent en la recerca abans de començar la producció d’un nou producte: la goma artificial. És en aquest període que es creen una sèrie d’infraestructures, com una biblioteca, una oficina per les patents, un laboratori de control, etc. per deixar els químics lliures de fer recerca a temps complet.

Per a estimular els químics, l’empresa utilitzava diferents eines com ara incentius econòmics i participacions als beneficis de les patents, conferències regulars, memòries periòdiques, etc. Però totes aquestes mesures no van evitar que es creés descontentament entre els químics i la direcció de la Bayer pel fitxatge de coordinadors externs i per la hiperorganització del seu treball.

Any rere any no només la recerca va ser acceptada per la indústria sinó que va esdevenir fonamental per al seu creixement i es va crear una industrialització irreversible de la invenció, portant d’una banda a una creixent autonomia de la recerca industrial, i de l’altra, a la conversió de la invenció en una rutina més. Al final, la industrialització de la invenció va portar a una rutina, estandardització, despersonalització i jerarquització de la recerca química que va fer que els químics es tornessin com una mena d’inventors col·lectius o assalariats.

Bayer va utilitzar cada vegada més els químics que sortien de les universitats alemanyes i va patrocinar una reforma dels estudis superiors per estandarditzar la preparació del seus tècnics. El 1906, l’estructura de gestió dels químics va ser completament reformada i el cap del departament de recerca va entrar al comitè de directors, però fins al 1914 la carrera dels químics no tenia cap sortida. De fet, molts dels científics interessats en la producció no entraven al departament de recerca sinó que preferien treballar directament en la direcció dels processos productius.

Aquest perfil baix de la recerca industrial era degut a la seva falta d’autonomia respecte a les exigències de la producció industrial i del mercat. La recerca bàsica, no dirigida a la producció industrial, va quedar als laboratoris privats i estatals. De fet, la producció de publicacions científiques produïdes pels laboratoris de la Bayer els anys 1907-1914 va ser nul·la.

Cada vegada que la Bayer va intentar treure al mercat noves línies productives, com la goma artificial i els productes per la fotografia o la producció d’indi, va ser un fracàs per culpa de les patents, la hiperespecialització en la producció i el baix grau de coneixement del mercat en aquests camps respecte a les altres companyies.

Per tot això es pot dir que la recerca industrial no és la clau mestra per al creixement empresarial. És impossible mesurar la contribució de la recerca industrial al creixement econòmic, mentre que és segur que limita l’entrada de noves companyies al mercat. La recerca industrial no va ser el primer factor d’èxit en el desenvolupament de la indústria dels colors abans de 1914, sinó que la industrialització de la invenció va ser complementada amb les estratègies d’expansió, integració i diversificació.

Laura Gavioli


No hi ha comentaris

maig 12 2016

Espai i temps

Posted in General |

La sessió d’Einstein del Màster en Història de la Ciència em resultà, per sorpresa meva, molt interessant. Sóc físic, he estudiat les seves teories i, a més, he assistit a vàries conferències sobre la història de la ciència en aquest període. La tarda, per tant, es presentava entretinguda, sí, però no tenia la sensació de poder aprendre coses noves, sinó més aviat la d’haver d’estar escoltant-ne de ja sabudes. Els meus presentiments eren totalment incorrectes.

Poder dedicar a Einstein un període de temps mitjanament llarg i pràcticament ininterromput va valer la pena. Durant la primera part, Xavier Roqué va dur a terme una exposició-contextualització completa d’Einstein sense, pràcticament, trepitjar les tres presentacions que hi havia preparades per la segona part.

Una vegada fet el descans, va arribar el moment d’aprofundir en certs aspectes claus a través de les exposicions. Una companya del màster, la Yona, ens féu una xerrada sobre la comprovació experimental, dirigida per Eddington, de la teoria de la relativitat general d’Einstein al 1919. D’aquesta manera, poguerem comprovar una de les raons per les quals Einstein fou près seriosament per la comunitat científica. Ara bé, quines implicacions tenien les demostracions de les teories einstenianes? Aleshores fou el meu torn.

Espai (-) Temps

La meva exposició tractà de contestar una pregunta: en què difereixen l’espai i el temps d’Einstein de l’espai i el temps de la física clàssica? Per fer-ho, vaig repassar la física clàssica i vaig acabar amb la física d’Einstein, agafant el relleu que la Yona em passà.

Per tal de donar una resposta global vaig començar amb les definicions de temps i espai absoluts de Newton. El primer es podria entendre com una escala, una línia, on tots els successos es col·loquen de manera ordenada sobre ella; l’altre, com una habitació buida on s’hi van col·locant objectes, que serien els cossos de l’univers. La visió mencionada fou l’acceptada durant segles, en part gràcies a la sistematització matemàtica i lògica que Euler, Lagrange i Hamilton dugueren a terme. Aquest últim, influenciat per les idees de Kant (afins als conceptes newtonians d’espai i temps), buscà un element geomètric per descriure l’espai (el que ara anomenaríem el vector tridimensional), però acabà trobant el cuaternió, que tenia quatre components i no tres. Aleshores, dividí aquest element en dues parts: la vectorial (element tridimensional) que correspongué a l’espai, i l’escalar (unidimensional), pertanyent al temps. D’aquesta manera, la visió dels absoluts quedà reforçada.

Només per deixar Newton i la mecànica clàssica tancats: en la seva llei de la gravitació universal, l’acció atractiva a distància que sofreixen dos cossos amb massa és instantània.

Una altra part de la física clàssica neix al segle XIX. Gràcies a Oersted, Faraday, Maxwell, Hertz i molts altres existí la primera teoria consistent de camps, la teoria electromagnètica. Una novetat és que, al contrari de Newton, les accions a distància no foren instantànies, la senyal necessita un cert temps per viatjar. Tot i trencar amb Newton en aquest aspecte, en els absoluts no hi ha cap esquerda: la teoria electromagnètica es basava en l’èter com a espai sobre el qual els camps elèctrics i magnètics fluïen. Aquest èter es podia entendre com una espècie de modernització de l’espai absolut. El mateix Lorentz, contribuidor destacat en el desenvolupament de la teoria de la relativitat, ho digué. Ara bé, certs experiments, com el de Michelson i Morley, semblaven desmentir l’existència d’aquest medi (a la física actual no hi ha lloc per a l’èter).

Amb aquest panorama Einstein entrà en escena. Dues branques importants de la física tenien diferent simetria: en la mecànica, un mateix fenomen vist per qualsevol observador sempre es descriurà de manera idèntica; en canvi, en l’electromagnetisme la formulació d’un fenomen dependrà de l’observador. Aquest fet, més l’inexistència de l’éter, la velocitat finita de la llum i altres aspectes no tan acadèmics, portaren Einstein, al 1905, a formular la teoria de la relativitat especial. El model es basa en dos principis: les lleis físiques són iguals i les mateixes per a qualsevol observador inercial; la velocitat de la llum és constant i igual per a tot observador.

Després de comentar breument el segon principi, posat que resulta molt poc intuïtiu, vaig passar un vídeo sobre la simultaneïtat per tal de tornar al que ens ocupava: l’evolució dels conceptes temps i espai. La conclusió que vam extreure del curtmetratge fou que d’un mateix esdeveniment hi poden haver diferents interpretacions, i totes correctes! Aquest fet trenca d’una manera contundent amb Newton, ja que si hi ha més d’una interpretació correcta vol dir que no n’hi ha cap d’absoluta.

La contracció de les longituds i la dilatació del temps van acabar de fer pal·lès el terme relatiu (en contraposició amb el terme absolut) perquè, per una banda, anar més ràpid equival a dir que l’espai es contrau i, per altra banda, dos observadors en sistemes inercials diferents perceben que el temps de l’altre està anant més a poc a poc.

A tall d’exemple, el caràcter relatiu del temps té diverses conseqüències cinemàtiques. Les velocitats no se sumen simplement. Quan un vaixell es mou respecte a la costa, i un mariner es passeja per la cuberta de popa a proa, la seva velocitat respecte a la costa no és exactament la suma de les dues velocitats, tal i com hagués dit Newton. Això és degut a què el temps de terra ferma amb el qual es medeix la velocitat del vaixell no coincideix amb el temps del vaixell amb què es mesura la velocitat del mariner.

I, per acabar amb la meva exposició vaig comparar l’acció a distància de Newton (espai i temps hi són intrínsecs, però ben diferenciats) amb la teoria de la relativitat general d’Einstein a través d’un exemple: si el Sol desaparegués, segons Newton, instantàniament a la Terra ens quedaríem sense la seva llum i seguiríem una trajectòria rectilínia; segons Einstein, una vegada el Sol no existís, trigaríem vuit minuts i uns pocs segons a quedar a les fosques i, a la vegada, rebríem el xoc de l’ona gravitacional creada en el tramat espai-temps (amb Einstein els dos termes s’uneixen, no hi dedico molt temps, ja que a l’exposició prèvia la Yona ja ho va fer).

Després de veure les implicacions, la importància i el trencament que suposen les teories einstenianes, la Laura arrodoní la tarda comentant la vesant social i més pública d’Einstein per així tancar el cercle de manera satisfactòria.

Conclusions i opinió personal

En fi, si bé molts aspectes que sortiren a la sessió ja els coneixia, vaig poder confeccionar una idea mental molt més detallada i precisa. La combinació de la contextualització que va fer Xavier Roqué seguida de les tres presentacions que es complementaren donà com a resultat una sessió molt complerta, segons la meva opinió.

Pel que fa a la meva presentació, serví per assoli l’objectiu proposat, que era saber en què difereixen l’espai i el temps d’Einstein de l’espai i el temps de la física clàssica. Dit breument, per a Newton (física clàssica) hi ha un temps i un espai absoluts; per a Einstein no.

Un altre punt que em semblà interessant fou el de les preguntes: molts comentaris, a causa de l’extens marge temporal que teníem, foren interessants. Un exemple és la pregunta que formulà José Antonio Chamizo quan preguntà sobre la relació entre la velocitat de la llum finita i l’entrellaçament quàntic.

Per acabar, dos comentaris personals. M’agradaria agraïr a Xavier Roqué que em permetés fer aquesta presentació, ja que per tal de confeccionar-la vaig haver de repassar molts conceptes que havia après a primer de carrera i, alguns, els tenia oblidats. De cop i volta, em vaig trobar embrancat fent les demostracions matemàtiques de la dilatació temporal i la contracció espacial, així com també la demostració de la pseudo-paradoxa dels bessons. Preparant l’exposició m’ho vaig passar molt i molt bé.

L’altra reflexió és més trista. Quan vaig cursar l’assignatura de relativitat, a la carrera de física, vaig trobar a faltar una mica de contextualització. Crec que dedicar cert temps, per exemple, a l’inici de l’assignatura de relativitat a ubicar l’alumnat i posar sobre la taula els precedents i la raó per la qual s’estudia Einstein seria molt profitós, ja que deixarien de ser fórmules i prou; tindrien un altre valor afegit, a part del matemàtic i el físic. Almenys jo ho vaig trobar a faltar.

Referències

[Vídeo] Simultaneity – Albert Einstein and the Theory of Relativity. Earbot.com, canal de YouTube. Vídeo penjat al maig del 2007 i consultat a l’abril del 2016. [https://www.youtube.com/watch?v=wteiuxyqtoM]

Manuel García Doncel (1989). El tiempo en la física: de Newton a Einstein. Seminari d’Història de les Ciències, UAB. Enrahonar 15, pp. 39-59.
Jimena Canales, “Las Ficciones de Einstein.” Investigación y Ciencia , no. 453 (junio 2014), pp. 50–51.

Peter L. Galison and D. Graham Burnett, “Einstein, Poincaré & Modernity: a Conversation,” Daedalus (Spring 2003), pp. 1–15. Diàleg basat en Peter Galison, Einstein’s clocks and Poincaré’s maps: Empires of time (New York: Norton, 2003).

Albert Einstein. La teoria de la relativitat i altres textos . Introducció, traducció i notes de X. Roqué. Barcelona: Pòrtic; Institut d’Estudis Catalans; Vic: Eumo, 2000. “Introducció”, pp. 9-30.

Albert Bramon (2011). Apunts de relativitat especial. Institut de Física d’Altes Energies, UAB.

 

Roger Tarrés Rodrigo


No hi ha comentaris

maig 04 2016

Herramientas del imperialismo

Posted in Postgrau |

Analizaré brevemente algunos puntos que toca Headrick (1979) sobre los medios tecnológicos como motivos de expansión del imperio. Su artículo discute cómo varios países europeos iniciaron su proceso de expansión colonial en el siglo XIX, principalmente en África y Asia gracias a los medios tecnológicos.

El artículo menciona que existieron principalmente dos motivos de expansión, el económico y el político. Este último se expone como una relación con el nacionalismo, el cual Headrick los canaliza de tal forma, que nos hace ver entre líneas en su artículo que la búsqueda del engrandecimiento de la nación no lleva un gran destino.

Sin embargo aún existe el debate de si el imperialismo se logró principalmente por los motivos políticos y económicos a través de los medios tecnológicos para conseguir esos fines. Por lo tanto una de las preguntas principales que deja ver el artículo es si existe alguna relación entre los motivos como es la expansión del imperio y los medios tecnológicos.

Existen diferentes puntos de vista alrededor de este tipo de relación. Algunos historiadores no lo niegan, como Rondo Cameron en su artículo sobre “Imperialismo y tecnología”, quien nos menciona que el crecimiento en tecnología fue un factor determinante en la forma en cómo se conducía el imperio, ya que para poder penetrar y someter a las colonias se necesitó de una tecnología que equipara a las fuerzas militares para la conquista de los nuevos territorios.

Otros historiadores opinan que no se puede considerar el progreso tecnológico en esta época como un factor indispensable de expansión ya que no se han encontrado relaciones causales directas entre esas innovaciones e imperialismo. Más bien los cambios tecnológicos se asocian en este periodo en lo que llamamos revolución industrial que está más relacionado con los cambios en la economía y con el desarrollo de los líderes de las industrias comerciales en las sociedades europeas.

El dilema principal del porqué no se asocia directamente tecnología e imperio radica principalmente en la dificultad diferenciar las causas y los medios. Hoy en día los historiadores explican al imperialismo cómo una causa o la suma de los medio, donde a cada una se le asigna un peso en la historia, el problema reside en que si reducimos la importancia de alguna causa o motivo se genera un conflicto de interpretación en otros factores.

Headrick aplica para solventar este peso entre motivos y medios un modelo de causalidad, en el cual los medios tecnológicos son tan indispensables como los motivos, por lo tanto la presencia de una nueva tecnología o medio puede desencadenar un motivo para un fin deseado.

Esto quiere decir que el desarrollo de la tecnología puede producir los motivos por lo que se producen cambios sociales en el trascurso de la historia y se consideraría como un factor determinante de progreso y desarrollo social. Esta teoría es llamada determinismo tecnológico.

Smith y Marx (1996) en su libro Historia y determinismo tecnológico nos mencionan que este concepto no solamente se refiere a la tecnología como un agente de cambio casi autónomo, más bien el concepto adquiere otros matices en la que el concepto puede ocupar varios lugares que va desde atribuir a la tecnología la característica de causal o concebida per se cómo el agente causal histórico situado en una matriz social, económica, política y cultural mucho más variada y compleja.

Los autores de este libro mencionan que la gente parece sumamente dispuesta a creer que las innovaciones tecnológicas plasman el futuro de la humanidad pero no se dan cuenta que la elección tecnológica puede ser una expresión de libertad o de necesidad.

El punto central de este trabajo puede incluirse en esta definición de Smith y Marx (1996) donde el determinismo tecnológico en un primer sentido afirma que la tecnología determina unidireccionalmente los restantes aspectos de la realidad social, o en este caso la estructura geográfica y social del imperio.

Si tomamos en cuenta la hipótesis de Headrick, la creación de los medios tecnológicos fue un factor decisivo en la forma en cómo se penetraba y se sometía a las colonias y sin estos, los motivos de expansión no pudieron llevarse a cabo. Siguiendo con esta tesis, encontramos tres tecnologías fundamentales para tales fines, la primera fue la construcción de barcos de vapor construidos de acero que lograron penetrar en las colonias, gracias a que se minimizaron las problemáticas existentes con barcos de madera como los desgates, las maniobras en ríos y la vulnerabilidad en la guerra.

Sin embargo los grandes barcos de vapor con armamentos especializados no podían evitar la muerte de sus navegantes en zonas como las de África, sitio inaccesible por las enfermedades que producían a los soldados del imperio. La malaria, enfermedad que ocasionaba la muerte en África evito llevar cabo los motivos económicos y filantrópicos del imperio hacia esta región. Por lo tanto se empezaron a producir los medios con los cuales controlar la enfermedad, mediante investigaciones e experimentos quienes consiguen descubrir el plasmodium de la malaria en 1880 lo que permitió estudiarla y relacionarla con el vector principal el mosquito anófeles. Una solución contra la malaria fue realizar métodos preventivos con quinina, principalmente con el alcaloide quinina, que permitió la sobrevivencia de las expediciones y abrió las puertas para la invasión Europea en África.

Otra tecnología que ayudó en la conquista de territorios fue la creación de armamentos. La creación de armas ayudó a mejorar las tácticas de la guerra en el imperio y fue tan importante y exitosa esta tecnología que el siglo XIX fue un periodo en la historia donde se produce un dramático desarrollo de armas en términos de efectividad.

La tecnología en armas permitió a los artilleros mejorar el disparo a sus objetivos y mejorar los tiempos de ejecución. Además de imponer una hegemonía en sitios donde las armas eran prácticamente construcciones artesanales de bajo impacto y cuyo alcance era limitado.

Como conclusión del artículo podemos decir que se dio por hecho que el uso de las armas como elemento de superioridad y se atribuyeron los éxitos principalmente al valor, coraje y virtudes morales de los solados y no al hecho que los cambios tecnológicos ayudaron a la construcción de esta superioridad.

La relación tecnología e imperio es difusa ya que muchos historiadores consideran que este relación solo se utilizó en las guerras de las colonias teniendo poco impacto en occidente. Los motivos y los medios no fueron rivales pero fueron congruentes con las causas del nuevo imperialismo y están relacionados entre sí pero no de una forma determinista unidireccional.
La hipótesis que propone el autor es que las innovaciones que fueron desarrolladas en el siglo XIX tuvieron una motivación en la conquista, es un poco incongruente, ya que estudios muestran que no fueron los nuevos instrumentos. por ejemplo de navegación la causa principal de la colonización del mundo por parte de Europa; por el contrario, los viajes oceánicos y transoceánicos se afrontaron en respuesta a la necesidad de contar con materias primas a bajo costo que urgía a las potencias de la época, y ello operó presionando hacia el desarrollo de nuevos instrumentos de navegación e incluso hacia la adaptación de instrumentos.

En algunos momentos históricos la presión socioeconómica en una dirección particular del avance tecnológico fue tan fuerte que permitió la producción de artefactos, incluso a gran escala, careciéndose de un respaldo teórico-científico.

Desde otra perspectiva, no es la tecnología la que impone un particular orden socioeconómico y político sino la estructura de una sociedad la que privilegia ciertas formas de manifestación tecnológica frente a otras.

Antes de cerrar con esta idea, creo que es importante realizar un breve recorrido historiográfico que nos proporcione enfoques distintos a los presentados por el autor. Por ejemplo, en la década de los ochenta y principios de los noventa se fomentó la idea que la ciencia tenía un inmenso poder para ejercer el control sobre las colonias y expandir sus imperios. Existen otros trabajos que ponen en valor los conocimientos y saberes locales, es decir desde los centros y las periferias a diferencia de los trabajos clásicos que solamente ponen de manifiesto los centros o las metrópolis. Ejemplo de ello son los trabajos de James Clifford (1997) quien estudio las dinámicas del trabajo de campos etnográficos. Los estudios académicos tendían a asumir que era el colonizador el que cambiaba a través de su experiencia viajera y que el colonizado era un sujeto estático sin embargo hay que entender que esto no es así existe una dinámica de saberes locales.
Frederick Cooper y la antropóloga Ann Laura Stoler (1997), proponen una oposición a la idea de que Europa era una unidad coherente y estática cuando se desplazó hacia África o Asia para desarrollar su empresa colonizadora, una variedad de estudios de caso demostraron que los imperios debían ser estudiados en un contexto dinámico y de cambio contante.

El trabajo de David Arnold o Gyan Prakash (1993) es un buen ejemplo de esta corriente. Sus estudios sobre la ciencia y la medicina colonial en la India analizaron en un mismo plano tanto las nociones científicas británicas como el conocimiento indio. Para ambos autores, la importancia que la ciencia occidental ganó finalmente en la India respondió más al contexto colonial y las cambiantes condiciones locales, que a una inherente superioridad en su forma de comprender el mundo.

A pesar que este breve ensayo no es un análisis historiográfico vale la pena citar estos ejemplos para comprender la visión que tuvo Headrick sobre los motivos de colonización y desarrollo de tecnologías en este artículo, escrito en 1979.

Referencias

Arnold, David (1993). Colonizing the body: state medicine and epidemic disease in nineteenth-century India. Berkeley: University of California Press
Clifford, James (1997). Routes: Travel and Translation in the Late Twentieth Century. Cambridge: Harvard University Press.
Cooper, Frederick y Stoler, Ann Laura (1997) Tensions of Empire: Colonial Cultures in a Bourgeois World. Berkeley: University of California Press.
Daniel R. Headrick (1979) “The Tools of Imperialism: Technology and the Expansion of European Colonial Empires in the Nineteenth Century”. The Journal of Modern History, 51 (2), 231-263.
Smith, Merritt Roe, Marx, Leo (1996). Historia y determinismo tecnológico. Madrid: Alianza Editorial.

Yonadxandi Manríquez Ledezma


No hi ha comentaris

maig 04 2016

¿Qué significa releer a Curie?

Posted in Postgrau |

“Releer a Marie Curie” es la introducción al libro Marie Curie: Escritos Biográficos editado por Xavier Roqué, que nos plantea la posibilidad de reubicar su imagen en la historia de la radioactividad a través de conocer las otras facetas de su vida que fueron extremadamente importantes para que ella logrará el éxito en sus investigaciones sobre el radio.

Pero antes de adentrarnos en esas facetas, primero tenemos que preguntarnos ¿cuál es la imagen que nos ha trasmitido Madame Curie? La mujer que ganó dos veces el premio nobel, la esposa y madre, la científica altruista o una mujer triste y sencilla. Para responder esta pregunta comentaremos algunas ideas que expone este artículo junto con otras visiones como las de Sánchez-Ron (2000).

Cuando tomamos un libro de tantos que existen alrededor de esta figura, casi siempre nos trasmiten en los primeros párrafos la misma idea, es decir la de una mujer extraordinaria. Sin embargo, ¿por qué es extraordinaria a las demás mujeres? Posiblemente porque fue una mujer de ciencia como muchas otras que encontraron la forma de sobrellevar lo familiar, lo profesional y lo económico para desarrollar una de sus pasiones que era la investigación científica.

Por lo tanto si vamos a releer a Curie debemos tener en cuenta que la imagen de mujer única, capaz de superar las barreras de género y de disciplinar las técnicas y metodologías en el laboratorio es una imagen a la que le faltan muchos contextos, entre ellos los que nos faciliten entender sus logros y descubrimientos dentro de la historia de la radioactividad.

Por ejemplo, aunque se conservan muy pocas imágenes, existe una Marie que es muy consciente de las implicaciones domésticas y económicas de su trabajo, una mujer que tiene que resolver o solventar las tareas familiares (Roqué, 2011). Para enfrentarse a esto, tuvo que establecer entre ella y Pierre un modelo que permitiera el cuidado y la crianza de las hijas y facilitar las tareas domésticas, permitiendo al matrimonio centrarse en el trabajo de laboratorio. Una pieza central de este modelo fue el padre de Pierre, Eugène Curie médico y admirador de la investigación científica con una filosofía propia. Fue quien se haría cargo de la educación y los cuidados de las hijas de Marie, Irene y Éve quien a la vez recibirían una educación especial por parte de Marie. Lo que intento resaltar, es que tanto las personas como la ciencia fueron fundamentales en la historia de Marie Curie. Su familia, amigos y colegas científicos desempeñaron un papel esencial en su vida; ellos la modelaron y a su vez ella les modeló (Sánchez-Ron, 2000, p. 21).

Por lo tanto, la primera faceta que comentaremos será la cuestión de la pareja, específicamente a lo que se refiere el trabajo en conjunto. En muchas ocasiones se ha criticado el poco valor que se le ha dado a las mujeres de ciencia que comparten el trabajo con sus maridos, ya que estos suelen ser vistos como superiores en intelecto y destreza y la mujer como su ayudante. También habría que incluir los celos profesionales que se generan a lo largo de las carreas de ambas personas que ocasionan muchas veces la ruptura no solo familiar sino de las investigaciones llevadas a cabo en pareja.

Los Curie, supieron delimitar sus labores en el laboratorio y respetar mutuamente los diferentes proyectos que llevaban a cabo. Además, una cosa importante fue que desde un inicio delimitaron sus contribuciones respectivas en las publicaciones conjuntas, lo que aseguró tanto el reconocimiento de Marie como el de Pierre (Roqué, 2011).

La segunda imagen que mencionaremos, es aquella de una Marie sin amigos que siempre viste de negro y se encuentra recluida en el laboratorio, sola y aislada del mundo. Esta imagen no es de todo cierta, existe la Marie que fue capaz de relacionarse y ser una figura pública con fines muy específicos, por ejemplo, recolectar el material de sus investigaciones a través de la petición de apoyo del Estado francés, llevándola a implicarse políticamente en el Comité para la Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones.

Aunque poco estudiado, además de la política, que he tocado superficialmente, fue la red de relaciones académicas e industriales que construyó para conseguir los materiales necesarios en sus investigaciones. (Roqué, 1997). Una relación benéfica para ambos sectores, donde la industria aportaba el material a cambio de la producción y comercialización del radio producido, además del beneficio de instrumentos diseñados por Pierre y su hermano mayor Jacques. Un ejemplo de estos instrumentos fue la balanza aperiódica de precisión o el cuarzo piezoeléctrico, el cual brindaba la destreza necesaria para medir la radiación.

La tercera imagen es la una Marie preocupada por abastecerse del material necesario para las investigaciones, el radio. Este material se concentraba en la pechblenda pero al ser “prodigiosamente débil” se tenía que extraer cantidades enormes para conseguir muy pocos miligramos a costos muy elevados. Esto provocaría una colaboración por parte de los Curie con las industrias de los radioelementos para obtener la materia prima de sus trabajos. Posiblemente esta imagen es de la que menos se habla, de una Curie que se involucra en la industria con un objetivo, la acumulación del radio, el cual lucharía Marie toda su vida por conseguirlo, siempre con fines de investigación.

Dentro de esta imagen que fue la búsqueda del radio, existió un evento histórico, que fue cuando Marie accede a abrir las puertas de su vida a la prensa, otorgando una entrevista a Marie Meloney, reportera de la revista The Delineator de Estados Unidos, quien simpatiza con ella y le cuenta sobre los problemas de no poseer radio y sobre su convicción de que el radio no debe de enriquecer a nadie, porque pertenece a todo el mundo. Meloney tras la entrevista y la simpatía generada, decide obtener recursos mediante la Asociación de Mujeres de América para financiar la compra del radio a cambio que la propia Curie fuera a recogerlo a Estados Unidos. Esta misión o travesía fue cumplida por parte de Meloney y la asociación citada anteriormente en 1921 (Sánchez-Ron, 2000, p. 198).
Por último analizaremos brevemente la imagen sobre un matrimonio que opina que la ciencia es de la humanidad, me refiero al acto de no haber patentado sus descubrimientos y técnicas de extracción ¿Altruismo o táctica?

A pesar que amigos cercanos mencionaron que debían haber patentado sus descubrimientos para no tener problemas financieros a lo largo de su vida ni carecer de recursos en el desarrollo del Instituto del Radio, los Curie mantenían la convicción que la humanidad debería ser poseedora de esos conocimientos y defendieron que el estado era el que tenía que procurar los medios adecuados para que la investigación se realizara en condiciones satisfactorias. ¿Marie se había ganado la gloria con este acto? ¿O más bien fue una gloria personal basada en la modestia y en la defensa de sus principios de humildad, integridad y trabajo.

Sin embargo existen algunas contradicciones con respecto a este acto, por ejemplo en 1922 Marie se convierte en portavoz de una causa que defendía los derechos sobre la propiedad intelectual, siempre que se hicieran en beneficio de la humanidad: de los beneficios comerciales se obtendrían subvenciones para promover la investigación y por consiguiente el progreso del país. ¿Podría considerarse una infidelidad a la investigación científica?

Éstas y muchas preguntas más podemos hacernos alrededor de las decisiones y convicciones que tomó Marie, pero precisamente eso es lo que implicar releer su biografía, volver a contar una historia con matices más reales que nos haga reflexionar no solamente sobre el éxito de sus investigaciones sino sobre todas las dificultades que fueron surgiendo en su vida y que tuvo que solucionar. Por lo tanto, entendiendo cómo se desenvolvió esta destacada científica, en el contexto de la ciencia y la sociedad de finales del siglo XIX y principios XX, más capacitados estaremos para entender tanto su vida como su ciencia.

No pongo en duda que esta mujer sigue siendo extraordinaria, como muchas otras mujeres de ciencia en las que tras sus logros existieron una serie de estructuras y toma de decisiones a nivel personal que encaminaron sus investigaciones científicas.

Referencias

Roqué, Xavier (1997) “Ciencia e industria en el desarrollo de la radioactividad: El caso de Marie Curie”. Arbor núm. 613. p. 25-49.
Roqué, Xavier (2011). “Releer a Curie”. En: Marie Curie. Escritos biográficos (Bellaterra: Edicions UAB), p. 9-32.
Sánchez Ron, J. Manuel (2000). Marie Curie y su tiempo. Barcelona: ABC.

Yonadxandi Manríquez


No hi ha comentaris