Science is not fun

Opinions personals de membres del CEHIC i alumnes de postgrau

juny 30 2016

El barbasco: La historia no contada de las hormonas sexuales

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La historia de la industria de las hormonas esteroideas es poco conocida a pesar que casi 4 millones de mujeres hoy en día toman píldoras hormonales. Posiblemente la causa de su olvido involucra una serie de factores de tipo social, económico y sobre todo político que afectaron la extracción y síntesis de hormonas en materias primas, especialmente hablamos de la de raíz denominada barbasco, una de las fuentes más importantes de hormonas.

El barbasco o Discorea composita Hemseley, es una raíz usada por los pueblos indígenas de México para tratar los dolores musculares y como anticonceptivo. Posee hormonas sapogeninas esterodiales asi como esteroles colesterol, estigmasterol y beta-sitosterol. Actualmente es utilizada en la industria farmacéutica para la elaboración de anticonceptivos.

La historia de las hormonas sexuales, se puede decir que comenzó en la década de 1930, periodo donde las farmacéuticas entraron en la carrera internacional para producir hormonas de este tipo. Sin embargo, para conseguir este objetivo, muchas empresas optaron por patrocinar estudios en universidades con el fin de obtener materia prima a costos menos elevados. Fue el caso de la compañía farmacéutica americana Parke-Davies quien patrocinó las investigaciones de Russell Marker, un profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, quien trabajaba con moléculas vegetales cercanas a los esteroides: las sapogeninas.

Entre 1939 y 1943, Marker y su grupo realizaron varios estudios y demostraron que las sapogeninas podían ser utilizadas como precursores en la síntesis de hormonas esteroides lo que estimuló a este investigador a buscar plantas que tuvieran un alto contenido de estos esteroirdes. Se dice que Russell Marker en 1941 se encontraba de viaje en Nuevo México colectando nuevas plantas para sus investigaciones, cuando vio, en la casa donde se estaba albergando un libro de botánica con la foto de una planta con una raíz enorme de la familia de los ñames o camotes, situada en el estado de Veracruz, México. Al percatarse de que aquella raíz era una posible nueva fuente de sapogeninas, viajó a ese estado. La planta que había visto se llamaba “cabeza de negro” (Soto, 2005) y efectivamente encontró que producía grandes cantidades de un compuesto esteroide, la diosgenina, la cual posteriormente logró transformarla en progesterona.

Marker quiso cultivar esta raíz, pero no pudo reproducir las condiciones en los laboratorios de Pensilvania, por tal motivo insistió a las farmacéuticas americanas que se tenían que instalar laboratorios cercanos a la materia prima. Sin embargo, no existió apoyo  para establecer una industria farmacéutica en México la cual era casi inexistente en esos momentos. A pesar de las negativas, Marker se fue a México en 1943 y estableció una nueva compañía en asociación con Emeric Somlo y Federico Lehmann, de los Laboratorios Hormona, S. A., a la que llamaron Syntex (Diechtl, 1980).

Hablar de la industria de las hormonas en México es hablar de la historia de Syntex una empresa nacional, que inicialmente contó con el apoyo directo del gobierno mexicano y que se dedicó desde 1944 a la producción e industrialización de la progesterona, logrando desplazar a los principales carteles farmacéuticos europeos y posicionarse como la única empresa que poseía la tecnología para producir los compuestos. Syntex además de colocarse en los mercados internacionales, creo una red de recolectores (campesinos indígenas) quienes le proveían directamente de las materias primas, a bajo costo económico.

El precio al cual Syntex compraba la materia a los campesinos no era justa, la simple recolección implicaba introducirse en la selva veracruzana, inhóspita en ese entonces, llena de peligros y con condiciones climáticas extremas. No obstante, la situación económica, la desigualdad social y el hambre obligaron a la gente a involucrarse con esta empresa y a la recolección de su preciosa materia prima.

Los recolectores fueron un recurso indispensable para la empresa, sin ellos y sus conocimientos de la zona, la búsqueda de nuevas raíces hubiera tardado mucho tiempo en realizarse, como el descubrimiento de la raíz Dioscorea composita, una planta semi-invasora que crece abundantemente y que contiene concentraciones de diosgenina hasta diez veces mayores que la “cabeza de negro”. Además, su ciclo biológico es de sólo tres años comparado con el de D. bartletii, que dura veinte. Todas estas características hacen a D. composita mucho más rentable que D. bartletii (Bernath, 2008).

A pesar que Syntex tiene un gran mercado en sus manos, años después de su creación se produce un conflicto serio, Marker se va de la empresa por una disputa económica, que obliga a Syntex a conseguir otro investigador que siga los procedimientos de extracción de la progesterona. Esta empresa encuentra a otro investigador capaz de sintetizar la progesterona de nombre George Rosenkranz que no sólo se instala en México, sino que aporta sus conocimientos en química en los departamentos de farmacia de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Syntex en 1951 deja de ser empresa mexicana y es comprada por estadounidenses y trasladada a California siguió siendo la principal proveedora de hormonas sintéticas en el mundo. Con este hecho, las compañías extranjeras transnacionales obtuvieron acceso directo a la materia prima y en el transcurso de los siguientes años desplazaron a las empresas independientes que habían participado en la industria mexicana de hormonas esteroideas. La materia prima quedó bajo el control y tecnología de las empresas extranjeras, evidenciando que las medidas del gobierno mexicano habían sido insuficientes desde un principio. Es increíble como el cambio cualitativo de una sola empresa hizo que el estado perdiera el control sobre los aspectos posteriores a la explotación del barbasco (Bernath, 2008).

Al ver el gobierno mexicano que pierde económicamente los derechos sobre sus productos, en 1970 se decreta la tramitación de los permisos forestales para la extracción del barbasco evitando que las transnacionales siguieran explotando el recurso en una tierra que no era suya. Se prohibió la exportación de barbasco y de diosgenina, de manera que las compañías extranjeras que querían producir anticonceptivos, cortisona u otros productos hormonales, tenían que comprarles directamente a los productores mexicanos la progesterona, con lo que se garantizaban las ganancias de las compañías nacionales.

La historia de los campesinos barbasqueros a manos de las transnacionales es larga, dolorosa e indignante. En 1975 se crea Proquivemex por el gobierno federal, para defender los intereses de la nación, beneficiando la compra de esta planta a los campesinos a 1.50 de dólar por kilo. Antes las transnacionales pagaban 20 centavos por kilo a los campesinos diciéndoles que el barbasco solo servía para producir jabones, pero pronto los campesinos se enteraron del verdadero valor de la planta y su uso para la extracción de esteroides, donde un solo gramo de ella valía en aquellos años 20 mil dólares (Diechtl, 1980).

Proquivemex llegó a producir sus propios medicamentos y también reunir a los campesinos para exigir un precio justo por el barbasco. Esta empresa exigió que las transnacionales dedicaran un 20% de su capacidad instalada para elaborar los productos para Proquivemex, sino cumplían no se les vendería barbasco. Con estas medidas se pretendía recuperar el control estatal sobre el barbasco y transferir las ganancias desde las transnacionales a los campesinos (Diechtl, 1980).

A finales de los setentas, las transnacionales cansadas y temerosas del monopolio mexicano del barbasco, empezaron a buscar otras fuentes de precursores. Se organizaron expediciones botánicas en diversas partes del mundo para encontrar nuevas especies productoras de sapogeninas. Otras compañías perfeccionaron la síntesis de progesterona a partir de colesterol logrando la síntesis química total, lo que les permitió prescindir del barbasco para producir la progesterona. Para finales de los ochentas, el mercado del barbasco había decaído drásticamente y con ello, el sustento de los campesinos que lo recolectaban.

En la década de 1990 ya era muy difícil recuperar el recurso y explotarlo, no existían las condiciones tecnológicas ni económicas, así como la dificultad de conseguir nuevos mercados a nivel internacional. Sin embargo, no se puede excluir la posibilidad que a largo plazo vuelva a existir una demanda por la raíz y por lo tanto se desarrollen nuevos productos farmacéuticos.

El barbasco es sólo uno de los tantos ejemplos de los recursos vegetales con los que cuenta México. De alguna manera, estas plantas y su explotación están inscritas en la historia de una industria que gana millones, pero desgraciadamente no están presentes en la historia de un país que por cuestiones políticas y económicas, no supo aprovecharlas.

Referencias
Diechtl, T. Sigrid. (1980) “El barbasco mexicano: condiciones y perspectivas de su aprovechamiento” Revista Ciencia Forestal 28(5). p 24-31.
Soto, L. Gabriela (2005). “Uncommon trajectories: steroid hormones, Mexican peasants, and the search for a wild yam”.Studies in History and Philoshopy of Biologicald an Biomedical Sciences. No. (36). p. 743-760.

Bernath, U. (2008). “El barbasco”. Ciencias No. 89. P 54-57.


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juny 19 2016

Crònica breu dels Treballs de Fi de Màster de l’especialitat de comunicació del Màster en Història de la ciència (UAB-UB)

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Els vuit alumnes d’aquesta especialitat han fet estades de pràctiques a espais molt diferents. En uns casos, la pràctica ha tingut lloc a institucions o empreses de ciència -Sincrotró o Open Systems UB-, altres pràctiques han cercat el món laboral de la comunicació científica -UAB Divulg@, Associació Catalana de Comunicació Científica, Prensa Científica S.A.- o bé institucions que preserven patrimoni científic -el Museu d’Història de la Medicina de Catalunya, la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona. I, finalment, una de les pràctiques va consistir en la planificació de l’estratègia comunicativa, en particular de les tasques relacionades amb patrimoni científic, de la Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tècnica.

L’exercici de les pràctiques i el pas per la comissió d’avaluació per tal de defensar oralment els treballs redactats té un enorme valor didàctic. Les pràctiques externes, institucionals o empresarials, permeten descobrir la possibilitat de trobar formes diverses de professionalització basades en la història de la ciència. Els estudiants que han realitzat aquestes pràctiques han passat per diferents propostes d’aprenentatge sobre el procés editorial en comunicació científica, sobre la catalogació del patrimoni històric o sobre la musealització de col·leccions científiques. Les presentacions van deixar interessants reflexions al voltant d’aspectes crucials en història de la ciència. De manera especial, els debats van trepitjar els models de comunicació o divulgació científica, la complexitat del polièdric concepte de ciència ciutadana i tot allò relacionat amb el món “co-“, la importància i perdurabilitat de l’amateur, els camins contingents de la ciència més enllà de purs mètodes científics en tota mena d’institucions i d’espais urbans, el condicionant econòmic com a element explicatiu i agent de canvi, la historicitat del concepte d’interactivitat, la necessitat del context històric com a eina de comprensió, les tèrboles fronteres dels conceptes d’hegemonia i de públics, o la centralitat dels nens -i a voltes de les famílies- en la consecució de noves formes de fer i entendre la ciència en societat.

A les comissions d’avaluació, on van participar els responsables dels llocs on es van fer les pràctiques i alguns dels professors del màster, els alumnes van plantejar o van ser demanats sobre qüestions diverses, totes d’indubtable rellevància, sobre la història de la ciència i les seves relacions amb els àmbits del patrimoni, la cultura material i la comunicació científica. Entre les preguntes que van emergir, convé recordar algunes: Com influeixen les idees o reflexions presentades i discutides als mòduls cursats en un màster d’història de la ciència quan has de fer una estada de pràctiques laborals, on has de participar en processos de comunicació de coneixement? Quines crítiques i suggeriments es poden fer a determinats models de comunicació? En quina mesura afecten els resultats determinats procediments organitzatius, pràctiques empresarials, segells personals? O bé, com és de contingent la producció i comunicació del coneixement? Com es mesura l’èxit d’un projecte museogràfic? Com s’avalua l’impacte d’un taller didàctic lligat a una exposició, a partir de dades quantitatives, de generació d’emocions? En quina mesura poden influir els nostres alumnes en la maquinària de funcionament d’un museu o d’una institució de comunicació? Poden aportar perspectiva històrica allí on no s’acostuma a considerar el context? I, de les seves motxilles d’etnògrafs, en podem extreure resultats útils per a modificar la perspectiva de com explicar la història de la ciència? Quines propostes de revalorització del patrimoni emergeixen?

Les presentacions, els debats originats i les reflexions que van circular per l’aula del CEHIC al llarg del dia bé van pagar la pena. Una veritable diada didàctica facilitada pels nostres alumnes i pels seus excel·lents treballs. Gràcies a ells i a elles pel seu esforç.

Alfons Zarzoso


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juny 09 2016

BIG SCIENCE AND THE LARGE HADRON COLLIDER Un artículo de: Gian Francesco Giudice

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En este breve ensayo analizaremos el artículo Big Science and the Large Hadron Collider realizado por un investigador del CERN Gian Francesco Giudice en 2012.
El título del artículo nos haría pensar que existe una parte importante en el texto el cual hablará sobre el CERN. Sin embargo, analizaremos que en realidad su artículo va más enfocado a describir algunas características de los proyectos a gran escala denominados Big Science (BS).

El autor hace mención que la BS es un fenómeno que inicia con el Proyecto Manhattan, una idea que no es del autor propiamente, más bien proviene de las concepciones de Hughes (2003), quien en su libro sobre Big Science y el Proyecto Manhattan menciona como este tipo de proyectos fueron el inicio de una nueva forma de hacer ciencia en los laboratorios. Entre las características que menciona Hughes para definir la BS podemos encontrar aspectos como la colaboración entre diferentes disciplinas, es decir, entre el trabajo interdisciplinario de ingenieros y físicos. Él menciona también que dentro de este proyecto se estableció una nueva relación entre ciencia y sociedad creando una nueva forma de realizar investigación científica, que establece un enlace entre la actividad científica y el estado.

Los proyectos a gran escala en realidad no empezaron aquí como tratan de denotarlo Hughes y Giudice. Price (1986) ya había definido este término en los años sesenta como aquellos proyectos o construcciones monumentales que requirieron grandes equipos, como los observatorios astronómicos Ulug Beg en Uzbekistán o la creación de esfuerzos internacionales en el siglo XVIII con la observación del tránsito de Venus.

Existen otras definiciones, que deberían tomarse en cuenta además de la que refiere el autor, quien define a la BS como una herramienta de la ciencia moderna que necesita grandes inversiones, para la construcción de equipos e instrumentos especializados, controlados por grupos de trabajos multidisciplinarios.

Ortoll, et al. (2014) realizan un estudio sobre cómo medir los trabajos de colaboración científica en big science y mencionan que la idea del BS no debería hacer referencia exclusiva al tamaño de los equipos y su composición, sino que representa también una forma de plantear grandes preguntas de investigación que generalmente están financiados por los gobiernos, agencias internacionales y grandes consorcios.

Posiblemente una de las mayores problemáticas al definir BS, no solo por Giudice (2012) sino por otros autores, es el conflicto epistemológico del contexto reduccionismo y constructivismo de la ciencia, los cuales no deberían ligarse a términos Small Science y Big Science, como se menciona en el artículo, más bien el autor debería auxiliarse de las teorías de Price (1986) para dar un mejor contexto del BS.
Por ejemplo, para Price la BS es un conjunto de ciencia básica denominada “Little Science” que puede crecer y transformarse en Big Science, la cual a la vez produce pequeñas líneas de investigación, es decir que el proceso puede ser reversible.

Tomando en cuenta estas definiciones, extraeremos una pregunta que ya antes había realizado Alvin Weinberg (uno de los más duros críticos de la BS) y que retoma Giudice en su artículo ¿Debería la sociedad apoyar los grandes proyectos de investigación básica en ciencia?

Históricamente ya se impulsaron proyectos a gran escala en la Segunda Guerra Mundial promoviendo a la ciencia más allá de las fronteras académicas. Por un lado, la ciencia estaba teniendo un impacto crucial en la sociedad y por el otro, estaba exigiendo más recursos financieros que se estaban consiguiendo en las periferias con el objetivo de adquirir los equipos más grandes y especializados. Principalmente los proyectos que se financiaban iban encaminados a la defensa nacional, característica que no agradó a la comunidad científica y que falta enfatizar en el artículo de Giudice (2012). Hay que mencionar que un porcentaje de esta sociedad opina que este tipo de relación ciencia-estado, conlleva a desviar el objetivo y valores principales de la ciencia, que son, los de resolver problemas de la humanidad (Weinberg, 1967).

También hace falta aclarar que la BS no sólo involucra proyectos en áreas como la física de altas energías como los sincrotrones y ciclotrones, también podemos observar proyectos involucrados en áreas como las astronomía estelar, que requiere herramientas como son los telescopios con resoluciones ópticas potentes. Un ejemplo, es el Hubble Space Telescope, un proyecto cuya inversión fue de alrededor de 2.5 miles de millones de dólares (Creus y Canals, 2014). Este telescopio no sólo es considerado como una herramienta de investigación dedicada a los estudios científicos de la naturaleza, también es un instrumento capaz de construir puentes entre los esfuerzos científicos y el público. Su objetivo no se limita a trasmitir imágenes con alta resolución del espacio, sino también despertar la curiosidad por el conocimiento astrofísico del universo.

Otro ejemplo, es el Human Genome Project con un costo inicial de 2, 700 millones de dólares y que incluyó la participación de instituciones internacionales. Una de las peculiaridades de este proyecto, fue que demandó de varias disciplinas además de la genética y las técnicas de bilogía molecular. Se requirió de especialistas en técnicas de programación para incrementar aplicaciones que desarrollaran las múltiples secuencias encontradas. Ante este panorama, se desenvolvieron infraestructuras sobre el tratamiento de datos, y se utilizó un recurso que pocos proyectos tenían, que fue el tiempo (Creus y Canals, 2014).
Existen muchos proyectos BS, y el LHC (The Large Hadron Collider) construido en el CERN también fue uno de ellos. Fue diseñado para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones, de hasta 7 TeV de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura a niveles de energía altos. Se encuentra a 100 metros bajo tierra en un túnel de 27 km de circunferencia y se considera la máquina más grande jamás construida.
Está conformada por 9300 imanes que aceleran dos haces de protones en direcciones opuestas a velocidades cercanas a la luz, son los superconductores que ayudan maniobrar con mucha precisión estos haces. Trillones de protones dan 11,000 vueltas cada segundo hasta los puntos donde colisionan, recreando las condiciones iniciales de nuestro universo. Trabaja a 271 grados bajo cero, utiliza 120 toneladas de helio y 10,000 toneladas de nitrógeno líquido. Fue un proyecto que tuvo un costo de alrededor de 3 mil millones de euros (Fernández y Miralles, 2013).

Proyectos como los que hemos mencionado no solo tienen que traducirse en recursos económicos e infraestructura a gran escala, también debe reconocerse que esta forma de hacer ciencia ha incrementado la forma de realizar colaboración científica, aportando recursos intelectuales multidisciplinarios y culturales. No obstante, es importante también conocer el planteamiento realizado por la contra parte económica, por ejemplo, cómo las inversiones económicas para estos proyectos afectan a la economía de un país, o si los científicos a partir de estos proyectos pierden el objetivo principal de la ciencia y sólo se dedican a formular patentes y productos, y por último, si el objetivo de la BS se limita al prestigio nacional.

Alvin Weinberg es quien realizó alguna de estas críticas en 1961, mencionando que la ciencia estaba tendiendo hacia construir no sólo maquinaria cada vez más grande, sino instituciones mucho más complejas, creando científicos administradores que dictaminan que hacer y cómo hacer las investigaciones, provocando la burocratización de la ciencia. Weinberg en su momento planteaba tres preguntas: la primera ¿La BS es la ruina de la ciencia? ¿Es la ruina financiera? y ¿Por qué deberíamos desviar todos los esfuerzos en temas BS?
Aunque él expone sus argumentos, Giudice nos da otra perspectiva, focalizando a la BS como una herramienta costosa para resolver problemas humanos y no como un instrumento de desmantelamiento de las tradiciones y metas científicas. El autor menciona que es sólo un proceso necesario que ayuda a resolver problemas establecidos sin cambiar los principios y pasiones que derivan de los científicos, al contrario, se ha incrementado un esfuerzo por conocer el mundo que nos rodea, aunque eso también implica conocer la forma de manipular nuestro entorno y gastar grandes sumas de dinero.

Además hay que tomar en cuenta que los proyectos de BS no solo son costosos por los equipamientos, también debe analizarse la parte de mantenimiento, personal, recursos, etc. Giudice apunta que es difícil fijar un precio exacto y significativo sobre el valor del conocimiento y del impacto cultural de los descubrimientos, sobre el deseo humano de entender los principios de la naturaleza y descifrar el universo. Un argumento bastante debatible por que habría que delimitar quienes son los actores que definen lo que es un valor cultural.

La BS no es solo investigación, es también una herramienta de enseñanza que crea oportunidades para los estudiantes que quieren especializarse, a través de programas de becas para estudiantes de todo el mundo como los que ofrece el CERN. Gracias a eso muchos físicos de distintos países han logrado fortalecer la disciplina en sus centros de trabajo, mejorando las técnicas y las formas de investigación.

Para concluir, el contexto del artículo no trata de definir un proyecto de BS como es el LHC, más bien se enfoca a darnos un breve recorrido histórico sobre la BS, la cual historiográficamente creo que le faltan muchos autores y definiciones, entre ellas las de Dominique Pestre (2003) sobre las problemáticas de los proyectos científicos relacionados con la industria y la nación, quienes dieron soporte a muchos proyectos BS.

Además el autor no resalta la importancia que ha tenido la BS en el fomento de la cultura de colaboración internacional como lo hace el CERN. Por ejemplo el proyecto ATLAS de este centro de investigación ha involucrado más de 3000 investigadores de unas 170 instituciones procedentes de 40 países y presenta una gran complejidad organizativa. En el 2012 se detectó en ATLAS la partícula conocida como el bosón de Higgs, lo que constituyó la colaboración del modelo estándar de la física de partículas elementales y llevó a la concesión del premio Nobel de física en 2013 (Abad y otros, 2012).

El artículo de Giudice ofrece un panorama general de la BS que nos puede ayudar como introducción en el tema, pero como una fuente de documentación sobre el LHC, deja mucho que decir.

Abad. G. Abaiyan, T. Abbot, B; Abadallah J; Abdel Khalek, S. (y otros). (2012). “Observation of a new particle in the search for the Estándar Model Higgs boson with the ATLAS detector at the LHC”. Physics Letters 716(1). 1-29 p.

Creus Amalia, Canals, Agusti. (2014).”Desarrollo profesional e intercambio de conocimiento en los grandes experimentos científicos”. ”. Revista Española de Documentación Científica. 37(4). 1-10 p.

Dominique Pestre (2003). “2. Los años 1870–1970 en perspectiva. Entre tecnociencia, industria y Estado-nación”, en Ciencia, dinero y política. Ensayo de interpretación Buenos Aires: Nueva Visión. 43–75p.

Fernández Vidal, Sonia; Miralles, Francesc (2013). Desayuno con partículas: La ciencia cómo nunca se ha contado. Barcelona: Plaza & Janés

Giudice Gian F. (2012). “Big Science and the Large Hadron Collider”. Physics in perpective. 14: 95-112.

Hughes, Jeff. (2003). The Manhattan Project: Big Science and the Atom Bomb. London: Icon.

Ortoll, Eva; Canals Agusti; García Montserrat; Cobarsi Josep. (2014). “Principales parámetros para el estudio de la colaboración científica en big science”. Revista Española de Documentación Científica. 37(4). 1-11 p.

Price, Derek J. de Solla. (1963) Little Science, Big Science. New York: Columbia University Press.

Weinberg, Alvin M. (1967). Reflections on Big Science. Cambridge, Massachussets: MIT Press

Yonadxandi Manriquez


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juny 03 2016

¿Se desplazan las estrellas en el cielo?

Posted in Postgrau by 1407456 |

En este breve ensayo hablaremos sobre cómo se comporta la luz al pasar en el borde del sol y comprender y comprobar la teoría de la relatividad general. Por lo tanto, a lo largo del ensayo nos referiremos a la teoría de Einstein y cómo este experimento lo impulsó a la fama siendo, hasta nuestros días, el físico más popular del mundo. Sin embargo, no nos enfocaremos en su historia o imagen, para eso existen cientos de libros que nos explican y narran su vida.
Einstein no fue quien comprobó su teoría de la relatividad, sino un astrofísico británico Arthur Stanley Eddington, quien la presentó y la defendió pese a los conflictos políticos que se generaron por la naturaleza alemana de este físico (en realidad nacionalizado suizo), que tras la Gran Guerra causaba intensos sentimientos de rechazo en Inglaterra.
Eddington era un apasionado de las estrellas y el trabajo más importante de su carrera fue la teorizar sobre el interior de las estrellas, desarrollando el primer método para comprender sus procesos. También desarrolló un modelo que permitía establecer una relación entre la luminosidad de las estrellas y su masa. Eddington también trataba de buscar desde la perspectiva newtoniana cómo la gravedad afectaba a Mercurio, el cual no seguía un comportamiento como los demás planetas. Los efectos del campo gravitatorio sobre la luz, ya era bien conocida, sin embargo, mientras estaba investigando por orden de la Royal Astronomical Society los trabajos de Einstein, encontró que su teoría de la gravedad podría explicar el dilema con este planeta.
Debemos entender que en Inglaterra y todo el resto del mundo existía una larga tradición de la mecánica newtoniana y contradecirla podría poner en riesgo las leyes de la física en ese periodo. Esto es, si Einstein argumentaba que la velocidad de la luz es una especie de límite cósmico que nada en el universo puede superar, solamente por publicar este concepto se estaba enfrentando al padre de la gravedad.
Por lo tanto, para entender el cambio de visión newtoniana a la de Einstein, y el experimento que llevó a cabo Eddington, debemos entender cómo se interpretaba el concepto de gravedad.
Para ejemplificar, concibamos una catástrofe cósmica, imaginemos que sin previo aviso el sol desapareciera por completo ¿Qué efecto produciría según Newton? Su teoría predice que si se destruyera el sol, los planetas saldrían inmediatamente de sus órbitas y se perderían en el espacio, por lo tanto Newton creía que la gravedad era una fuerza que actuaba instantáneamente a cualquier distancia, de modo que sentiríamos los efectos de dicha destrucción de manera inmediata. Pero Einstein, encontró un problema en la teoría, un fallo que sobresalía al investigar sobre la luz. Él sabía que la luz no viaja instantáneamente, de hecho los rayos solares tardan ocho minutos en recorrer los 150 millones de kilómetros que hay hasta la tierra y se había demostrado que nada, inclusive la gravedad puede viajar más rápido que la luz. Por lo tanto, ¿cómo podía salirse de órbita la tierra antes que la oscuridad causada por la desaparición del sol llegara a nuestros ojos?
Einstein desarrollo la teoría de las tres dimensiones espaciales y la única temporal que estaban unidas en un solo tejido espacio-temporal, describiendo el movimiento de los objetos sobre esta superficie. Este tejido es como una manta, en la cual si se coloca un objeto en el centro esta se dobla o se estira, si estos objetos fueran los planetas o las estrellas pasaría lo mismo, probando que la curvatura generaba la gravedad. Aplicando este principio, la tierra no se mantiene en órbita por la gravedad del Sol como mencionaba Newton, sino porque sigue las curvaturas del tejido espacial causadas por su peso, esto es, si desaparece, los planetas saldrían de su órbita inmediatamente. Esta nueva visión proporciono una nueva forma de ver a la gravedad, llamándola teoría de la relatividad general.
¿Qué pasa con la luz? De acuerdo a este principio, la luz que pasa por el borde del Sol seguiría la curvatura del espacio ocasionada por este astro. Según los cálculos de Newton, la luz debía presentar un doblamiento cerca del sol de 0.87 segundos de arco mientras que Einstein mencionaba que debía ser de 1,74 segundos de arco.
A nosotros nos tendría que parecer que las estrellas más cercanas al Sol se desplazan ligeramente de su posición usual. Einstein argumentaba que las estrellas deberían aparecer desplazadas el doble. Es como si una estrella cuya luz rozase el borde de nuestra estrella, apareciese desplazada en una distancia equivalente al ancho de una moneda vista a más de un kilómetro de distancia.
¿Quién tenía verdaderamente razón? Para poder comprobarlo se necesita comparar la posición de las estrellas a cielo abierto con su posición aparente cuando la luz roza el borde del Sol. Este efecto solo se puede ver durante un eclipse solar tomando varias fotografías de una región del cielo con y sin el Sol presente. Para ello hay que tomar en cuenta que seis meses antes deben tomarse fotos de referencia, tomando extremas precauciones con los tipos de enfoques de los telescopios utilizados durante el día y la noche.
El 9 de mayo de 1919 se presentó la oportunidad de ver un eclipse para poder contrastar estas dos teorías. En noviembre de 1917, se iniciaron los preparativos por parte de y un comité conjunto de la Royal Society y la Royal Astronomical Society, organizándose dos expediciones. Una hacia Sobral, Brasil en marzo de 1919 encabezadas por A. Cromelin y C. Davidson y otra hacia una isla frente a la costa occidental de África, Príncipe que fue la que encabezo Eddington y su ayudante E. Cottingham.
La expedición de Brasil llevaba un telescopio astrográfico con el que se obtuvieron 16 placas y un telescopio de 10 cm en el que se obtuvo 8 placas (las mejores de toda la expedición) con las cuales se calcularon la deflexión de la luz de las estrellas en el borde del sol entre 1.86 y 2,1 segundo de arco. Mientras que en Príncipe se utilizó un telescopio astrográfico con las que se obtuvieron 18 placas, de las cuales se estropearon la mayoría y solo se utilizaron dos con las que Eddington sacó un resultado mediante una compleja técnica que presuponía un valor de 1.91 segundos de arco (Collins y Pinch, 1993).
No fue inmediatamente que se revelaron a la luz estos resultados. Se analizaron previamente y entre Eddington y el astrónomo real hicieron su propio descarte ignorando las discrepancias entre las otras placas fotográficas. Fue hasta un 7 de noviembre de 1919, fecha en la que el Times de Londres escribe: revolución en la ciencia. Nueva teoría del universo. Las teorías de Newton habían sido derrocadas (Roqué, 2005). Estas frases fueron escritas a raíz de la reunión científica celebrada el día antes cuando los astrónomos ingleses anunciaron en una reunión extraordinaria conjunta de la Royal Astronomical Society y la Royal Society que las observaciones del eclipse total del sol del 9 de mayo de ese mismo año habían confirmado la predicción de Einstein en la teoría general de la relatividad (Collins y Pinch, 1993 p. 69).
Como toda teoría había ciertas incertidumbres en aceptarla en su totalidad, pero poco a poco se fue introduciendo dentro de los cálculos físicos del universo a raíz de otras comprobaciones. Lo importante en este caso fue que Eddington disfrutaba resaltando la naturaleza paradójica de la relatividad, porque creía en ella y como menciona Earman y Glymour (1980, p. 85) y para concluir: Eddington puso toda su fe porque creía que esta teoría era bella y profunda y, posiblemente, porque creía que sería mejor para el mundo que fuese verdadera, todavía hasta donde sabemos, sigue siendo la verdad acerca del espacio, el tiempo y de la gravedad.

Referencias

Collins, Harry y Pinch Trevor (1993). “¿Se desplazan las estrellas en el cielo?”. Traducción al castellano por Pedro Campos, Juan. En: El gólem, Lo que todos deberíamos saber acerca de la ciencia. Segunda edición. Barcelona: Critica. 58-71 p.

Earman, J. y Glaymour C. (1980). “Relativity and Eclipses: The British Eclipse Expedition of 1919 and their Predecessors”. Historical Studies in the Physical Sciences. 11(1) 49-85 p.

Roqué, Xavier (2005) “Einstein i la premsa. La construcció d’una icona científica contemporània.” Mètode, no. 48. 24-30 p.


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maig 30 2016

Ciencia en el Franquismo: Albareda y la fundación del CSIC

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En el presente ensayo quisiera repasar sucintamente el nacimiento del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y muy especialmente la figura de José María Albareda (1902-1966), quien dirigió la institución con puño de hierro desde su fundación en 1939 hasta su muerte en 1966, resiguiendo el artículo de Antoni Malet1 que vimos en el aula. Aunque algunas narrativas históricas insisten hoy día en aseverar que el CSIC no es más que el heredero de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), con simples alteraciones cosméticas -por ejemplo la propia página web del CSIC2-,la tesis de la continuidad es sin duda muy cuestionable. La Junta fue rápidamente desmantelada, incluso antes de terminar la Guerra Civil, por el gobierno fascista de Burgos y CSIC fue concebido desde el inicio como un polo completamente opuesto al carácter liberal de la Junta. Este espíritu reformista que irradiaba de la JAE chocaba, evidentemente, con el nuevo Estado Español de la dictadura franquista.

sede del central del CSIC

Albareda, Franco e Ibáñez martín en la sede del central del CSIC en 1948

La victoria de los militares sublevados en la Guerra Civil española supuso el fin de la “Edad de Plata” de la ciencia en España. No solo se desmanteló la JAE y su programa, también se llevó a cabo una concienzuda purga en la Universidad para acomodarla al nuevo ideario nacional-católico. En el artículo que nos ocupa, se señala que un 18% de los 540 catedráticos universitarios que había en 1935 perdieron su plaza, bien por ser apartados de sus puestos, bien por marchar al exilio o ser represaliados con cárcel o ejecución. Asimismo, casi un tercio de estos, 173, sufrieron algún tipo de sanción y hay que destacar muy especialmente entre estos a 18 victimas de sentencias de muerte (p. 308). La represión a la vida científico-académica no fue sin embargo una excepción pues ninguna otra esfera escapó a lapurga y posterior adoctrinamiento.

José María Albareada

José María Albareada

José María Albareda Herrera nació el 15 de abril de 1902 en Caspe, hijo de una familia acaudalada, de mentalidad conservadora y profundamente religiosa; su padre era farmacéutico, terrateniente y explotaba además una factoría de productos agrícolas. Se licenció en Farmacia por la Universidad de Madrid en 1923 y dos años más tarde en Ciencias Químicas por la de Zaragoza, donde se inició en la investigación científica. Se doctoró en Farmacia en 1928 y se especializó en la ciencia del suelo -edafología-. Cabe destacar que realizó varias estancias en Bonn, Zürich y Köningsberg gracias a una pensión concedida por la JAE donde estudió “química del suelo” o “aplicada a la agricultura” bajo la dirección de Hubert Kappen (1878-1949), Georg Wiegner (1883-1936) y Eilhard Alfred Mitscherlich (1874-1956) respectivamente. En 1931 elaboró su segundo doctorado, en Química, tras realizar otra estancia pensionada en Gales y Escocia donde trabajó para la Rothamsted Experimental Station estudiando la “química del suelo”. En 1934 ganó una Cátedra de Instituto de Enseñanza Media en Madrid que todavía ostentaba en el momento de la la insurrección militar del 18 de julio.

El proceso revolucionario fue particularmente vigoroso en Aragón, con numerosas colectivizaciones agrarias en las tierras ocupadas por las columnas confederales catalanas y la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, entidad autónoma creada por los anarquistas y con sede en Caspe. Vistos los antecedentes de su familia y los acontecimientos que transcurren en su ciudad natal durante la contienda, su padre y su hermano fueran asesinados en esos primeros días de exaltación y rencor. Albareda, al que podemos imaginar profundamente afectado por este acto criminal, buscaría consuelo y apoyo en la residencia de estudiantes de Josemaría Escrivá de Balaguer, personaje trascendental en su vida, al que había conocido a primeros de 1936. Albareda había quedado cautivado inmediatamente, pese a tener la misma edad, por el “especial magnetismo personal que irradiaba” Escrivá. De hecho, será el decimosegundo individuo en unirse a las filas del Opus Dei (p. 315), llegando a ordenarse como sacerdote numerario de la Obra en 1959.

Josemaría Escrivá de Balaguer

Josemaría Escrivá de Balaguer

Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), fundador del Opus Dei, será años más tarde beatificado por el papa Juan Pablo II. No me detendré aquí a explicar qué es y qué hace el Opus Dei o la vida de su fundador, pero sí quiero apuntar unas ideas que encuentro marcarán a Albareda y transcenderán en su trabajo al frente del Consejo. El Opus se caracteriza por el culto a la personalidad del líder, siempre dentro de una excepcionalmente rígida jerarquía, y muy especialmente la obediencia ciega. «Obedeced, como en manos del artista obedece un instrumento —que no se para a considerar por qué hace esto o lo otro—, seguros de que nunca se os mandará cosa que no sea buena […]» o «Nunca olvides que eres solamente ejecutor» (p. 314) son algunas de las máximas que se encuentran en Camino, la obra más carismática de Escrivá, escrita en 1934. En este conexto no quedaba espacio ninguno para la disensión o el pensamiento crítico.

Los dos, junto a otros miembros del Opus, conseguirán fugarse desde el Madrid republicano hasta la España nacional llegando a su capital, Burgos, a finales del 37 donde Albareda trabajará como colaborador de la Secretaría de Cultura. En esos días, el Ministerio de Educación Nacional del gobierno rebelde lo ocupa el político derechista y profesor universitario Pedro Sainz Rodríguez (1897-1986), a la razón amigo personal del general Franco. Sainz, junto a algunos influyentes prohombres como el “camaleónico” Eugeni d’Ors (1881-1954), querrán articular una nueva institución para promover la investigación y la educación científica entorno a la figura del Instituto de España. De hecho, este primer gobierno de Franco ya ha disuelto la Junta legando todas sus funciones y bienes al Instituto. A priori, el plan del Instituto de España no supondría un gran cambio para con la manera de trabajar o gobernar internamente la JAE. La idea es más bien la de “limpiar de rojos” la ciencia española, purgar a fondo la institución y muy especialmente asegurar su “obediencia y gobernanza” mediante la designación de individuos afines al proyecto franquista. Pero este plan, tiene un germen de liberalismo que le hubiera permitido construir proyectos controlados por otro organismo ajeno al Ministerio de Educación Nacional, alejándose así de la idea de férreo centralismo del nuevo estado.

Albareda junto a José Ibáñez Martín (1896-1969), destacado militante de la Renovación Española de Calvo Sotelo, serán mucho más beligerantes con la JAE y muy concretamente con su manera de cultivar la ciencia. En particular señalarán estos cuatro defectos: 1.- La Junta “es un nido de rojos” que la emplean para la “propaganda de sus ideas materialistas y ateas”. 2.- Ha fallado promoviendo la investigación dentro de la Universidad española. 3.- No ha dado prioridad a la ciencia aplicada y la tecnología dentro de su programa. 3.- La Junta es un organismo liberal, en el sentido de que las líneas de investigación son aquellas que los jefes de equipo prefieren y no los “campos de reconocida importancia estratégica”.

Así encontraremos que al finalizar la Guerra, el modelo centralista y autoritario del CSIC prevalecerá sobre el del Instituto de España. Albareda y Sainz, señalados como Secretario General -puesto que ocupará hasta su muerte en 1966- y Presidente respectivamente, imprimirán una total sumisión del nuevo organismo al Estado, vía Ministerio de Educación Nacional, considerándose a si mismo como el “Estado Mayor” de la investigación científica española.

Como vemos en el texto de la ley fundacional del CSIC, cargado de esa barroca retórica de la “unidad de destino en lo universal”, el recién fundado Consejo Superior de Investigaciones Científicas «estará integrado por representaciones de las Universidades, de las Reales Academias, del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos, de las Escuelas de Ingenieros de Minas, Caminos, Agrónomos, de Montes, Industriales, Navales, de Arquitectura, Bellas Artes y Veterinaria. […] investigación técnica del Ejército, […] las Ciencias Sagradas». Es interesante ver cómo los distintos cuerpos de ingenieros seguirán conservando ciertas parcelas dentro de la ciencia española, así como los militares ganarán mucha proyección en este modelo. El ministerio de Educación será plenipotenciario en todo lo relacionado con la investigación o la docencia: «Se autoriza al Ministro de Educación Nacional para interpretar, aclarar y aplicar esta Ley, así como para dictar cuantas disposiciones complementarias juzgue oportunas»<sup>3</sup>.

Inscripcion Csic 1939

Inscripción que celebraba la victoria de Franco en el frontal del edificio del CSIC, retirada en 2010

Albareda concebirá la «nature as a second book of revelation whose reading leads humankind to God» porque «la creación es un pensamiento divino» y considerará a la ciencia «moralmente ciega» lo que le llevará a aseverar que esta «necesita ser guiada» (p. 323). Clamará por la distinción entre el progreso cientifico-material y el moral en una «civilizacion superracionalizada» como la nuestra, que «necesita volver a Dios para poner un poco de orden». «Nowadays society knows how to make good scientists out of young people but does not know how to turn everybody into a good person» criticará, y tendrá muy claro el camino que ha de emprender la nueva investigación científica española: «leading to God instead to self-glorification» (p. 324). Pese a esta retórica moralista, vemos como el CSIC lleva a cabo importantes investigaciones de carácter militar, armamentístico o industriales desde su fundación. Seguramente por aquello de que la ciencia no solo patrocina al desarrollo de la ciencia y la industria, si no que también contribuye al «prestigio internacional» de la nación(p. 320). La única excepción al monopolio del CSIC serán las cuestiones relacionadas con la física nuclear, que se coordinarán desde la Junta Nacional de Energía Nuclear desde 1951.

Quisiera, antes de terminar, mencionar brevemente el caso de la Universidad de Navarra. Puede parecer relativamente sorprendente la aparición de esta universidad privada en un régimen que ha pretendido centralizar y controlar toda la educación bajo su estrecha supervisión. Pero no lo será tanto si examinamos más detenidamente su fundación, promovida por el propio Josemaría Escrivá que ofreció, muy hábilmente, el rectorado a Albareda desde el primer momento,quien se ha mudado permanentemente a su congregación desde el fin de la Guerra. Las redes clientelares de Albareda, todopoderoso en el sistema de investigación científica español durante décadas, explicarán para algunos historiadores el poder que conseguirán los tecnócratas del Opus Dei en décadas posteriores (p. 329) dentro del régimen franquista.

Como conclusión, quiero mostrar unas pocas cifras para ilustrar el paso de Albareda por la Secretaría del CSIC durante las décadas centrales del S. XX. Según el texto (p. 332), antes de la Guerra había menos de 100 investigadores a tiempo completo en por los más de 2500 en la década de los 60, cuando el CSIC perderá el monopolio de la investigación en favor de la universidady especialmente gracias a la Comisión Asesora para la Investigación Científica y Tecnológica (CAICYT) fundada de 1958. El presupuesto en investigación también crecerá de los exiguos 15 millones de pesetas de 1940 hasta los más de 626 millones de 1968, aunque habría que matizar mucho estas cifra debido a las sucesivas oleadas de inflación económica de esas décadas. Pero podemos encontrar otro dato que sí es claramente indicador del gran crecimiento en la producción científica española: en 1960 hay unas 60 publicaciones especializadas frente a las 8 que había antes de la Guerra. Como vemos, sí hubo un gran crecimiento en lo referente a la investigación científica en la España de mediados del siglo XX, aunque evidentemente sesgado y profundamente adoctrinado. Lamentablemente, nunca podremos comparar estas cifras con las que hubiese conseguido la JAE si hubiera podido desarrollar su labor durante esas décadas, lo que nos permitiría una excelente comparación cuantitativa y, con un poco más de trabajo, un interesante contraste en lo cualitativo.

Referencias

  1. Antoni Malet (2009), “José María Albareda (1902-1966) and the formation of the Spanish Consejo Superior de Investigaciones Científicas“. Annals of Science, 66:3, pp. 307-332.
  2. CSIC: 100 años de la creación de los primeros centros de la JAE.
  3. Ley de 24 de noviembre de 1939, creando el Consejo Superior de Investigaciones Científicas“. Boletín Oficial del Estado, 28 noviembre 1939.

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maig 29 2016

La «edad de plata» de la ciencia española

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Me gustaría presentar aquí un pequeño resumen de las analogías encontradas entre los textos de Sánchez Ron y Roca-Rosell1 y el de Nieto-Galan2 que analizamos en el aula durante la sesión de estudio del estado de la ciencia en las españas de principios del S. XX y en concreto el papel desempeñado por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE). Creada gracias a los esfuerzos de los intelectuales liberales reunidos en torno al influyente proyecto de renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fue fundada en 1907 y presidida por el ilustre Santiago Ramón y Cajal, desde el inicio hasta su muerte en 1934. El espíritu liberal y de reforma que irradiaba la JAE chocaba, evidentemente, con el nuevo Estado Español que nacería al calor del nacional-catolicismo de la dictadura franquista. Incluso antes de terminar la Guerra Civil, el gobierno provisional fascista de Burgos decretaría su absoluta disolución.

Instalaciones de la JAE

Instalaciones de la JAE

Lo primero y más evidente de los dos artículos es su intención, expresada sin ambages en ambos, de mostrarno que pese a las muchas miserias de la ciencia española de esa época, no encontramos un completo páramo en lo referentes a la investigación. Sánchez Ron y Roca-Rosell, cuando se refieren al Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF), lo hacen hablando del «first research laboratory of any significance in Spain. […] This state-supported institution was not attached to any university» (pág. 127) y Nieto-Galan matiza que «It was valuable, but not isolated, and was excessively dependent on a single institution, the Instituto Nacional de Física y Química» de la JAE (pág. 169).

Los dos textos se centran en las figuras que dan vida a los respectivos laboratorios. Por un lado, el que sería director del Laboratorio de Investigaciones Físicas -fundado por la JAE en 1911- y apodado como “Padre de la física moderna española”, Blas Cabrera y del otro, García Banús; alma del Laboratorio de Química Orgánica (LQO) de la Universidad de Barcelona. Este último caso es especialmente curioso, pues se trata de un laboratorio de investigación dentro de la universidad, situación absolutamente excepcional en una época en la que la universidad sólo pretende formar profesores y no investigadores (S.R. y R-R. pág. 138).

Blas Cabrera en el LIF

Blas Cabrera en el LIF

Blas Cabrera nació en 1878 en Arrecife de Lanzarote y se licenció en Ciencias Físicas y Matemáticas en la Universidad Central de Madrid, doctorándose en Ciencias Físicas en 1901. Descrito como un experimentalista interesado especialmente en las propiedades magnéticas de la materia, vio la necesidad de solicitar un pensionado de la JAE para mejorar su formación teórica en distintos laboratorios físicos europeos, al ser señalado como director del LIF.

El profesor Antonio García Banús

El profesor Antonio García Banús

Por su parte, García Banús nació en 1888 en el seno de una familia acomodada valenciana, sobrino del pintor Joaquín Sorolla, y también viajó a la capital del Reino para obtener su licenciatura en Ciencias Químicas en 1910. Continuó su formación, como pensionado de la JAE, en la Eidgenössische Technische Hochschule (ETH) de Zürich donde preparó su doctorado en química orgánica, en el nuevo campo de los radicales libres, en el laboratorio de Julius Schmidlin. Durante esta estancia en Suiza, se granjeó una buena reputación entre sus pares germanoparlantes, publicando artículos relativamente influyentes en sus revistas y llegando a innovar en distintas técnicas y aparatos para la síntesis y aislamiento de los trifenilmetilos.

Como podemos ver, era un común entre las clases pudiente de principios del siglo pasado abandonar su periferia natal para ir a formarse a Madrid. Así mismo, es claro el papel que juega la JAE en la formación de los investigadores mediante las becas en el extranjero. De hecho, los dos constituirán la espina dorsal de sus respectivos laboratorios a partir de estas experiencias. Estos casos nos muestran claramente una modernización de la investigación científica española, donde hay que notar que antes de la fundación de la JAE apenas existían algunos estudios avanzados sobre astronomía y meteorología dentro de nuestras fronteras. Los trabajos de investigación en química o física eran prácticamente inexistentes, aunque la formación de los distintos cuerpos de ingenieros en estas materias solía ser bastante sólida.

Anales de la Sociedad Española de Física y Química

Anales de la Sociedad Española de Física y Química

Es tristemente destacable el hecho de que la originalidad de los dos investigadores parece esfumarse al sumergirse en el ambiente español, poco propicio para la investigación. Además el alcance de sus publicaciones se ve reducido casi en exclusiva a los Anales de la Sociedad Española de Física y Química, sin llegar a trascender en el extranjero. El caso de García Banús puede ser paradigmático: «Teaching duties, the writing of chemistry textbooks and institutional commitments became progressively more important than research in this peripheral context» y además «teaching duties diverted him from top-level research, and from the task of recruiting more students, obtainig the necessary laboratory equipment and guiding research projects» (N-G. Pág: 182). Seguramente, a demás de la falta de “ambiente científico”, influía fuertemente la necesidad de complementar el sueldo de profesor universitario de alguna manera, pues es conocido que este salario no permitía vivir con muchos lujos y es común encontrar a los docentes de la época dedicados a una segunda actividad.

Los dos investigadores mantendrán muy viva su red de contactos internacionales, que forjaron durante sus estudios en el extranjero como pensionados de la JAE. Emplearán estos contactos para enviar a sus más aventajados pupilos, siguiendo con el programa de becas de la Junta, para que consigan una mejor formación en investigaciones avanzadas. Pese a todo, esta fantástica formación no aseguraba un buen futuro como investigador: «the universities had no way of profiting from so many trained scientists; on the contrary, they would spoil their scientific potential» (S.R. y R-R. pág: 136). Recordemos que el caso del LQO de García Banús es una excepción, y parece ser una empresa movida por el ímpetu personal debido al total «lack of support from the university authorities» (N-G. pág: 176).

Importante papel juegan las subvenciones del International Education Board (IEB) de la Rockefeller Foundation en el devenir de los dos laboratorios. Los reports de la IEB apuntaban a Barcelona como el “centro de progreso en España” y hablaban particularmente bien del LQO de García Banús (N-G. pág: 176), pero muy especial fue su influencia en el caso de la JAE, ya que en 1925 se firmó un preacuerdo entre el Gobierno, la Junta y la IEB para crear en Madrid un gran centro de investigación de física y química. La Fundación de Rockefeller pagó unos 400.000 dólares para la creación del que sería un espléndido centro de investigación científica: el Instituto Nacional de Física y Química, inaugurado en 1932.

Blas Cabrera en el LIF

El nuevo edificio del Instituto Nacional de Física y Química

Con la victoria de los militares insurrectos en 1939, nuestros personajes se verán forzados a exiliarse en América. García Banús, con su cátedra abolida, se marchará a Colombia donde fundará la Escuela de Química de la Universidad Nacional de Bogotá y más tarde se moverá a Venezuela, donde morirá en 1955, fundando el Laboratorio de Investigaciones de Química Orgánica de la Universidad de los Andes en Mérida. Vemos como nuevamente repetirá la experiencia de intentar implantar sus conocimientos en el campo de la investigación en la periferia. Por su parte, Blas Cabrera se exilió en México y fue acogido por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma donde trabajó como Profesor de Física Atómica y de Historia de la Física hasta su muerte en 1945.

Como conclusión, los dos textos insisten en que sendos laboratorios pueden ser considerados, más o menos, Research Schools según los postulados de Gerald Geison3: «a small group of mature scientists pursuing a reasonably coherent programme of research side-by-side with advanced students in the same institutional context and engaging in direct, continuous social and intellectual interaction» (Geison, op. cit. Pág. 23 ). Si bien es cierto, que la falta de continuidad que implica el trágico desenlace de la Guerra Civil, así como las innumerables dificultades a su labor derivadas del atraso del sistema académico español, hacen muy difícil que estás instituciones puedan cumplir con exactitud los 14 requisitos que enumera Geison en su artículo canónico. No obstante, son dos brillantes ejemplos del estado de la ciencia dentro del panorama español de principios del XX.

 

Referencias:

 

  1. Sánchez Ron, Roca-Rosell. (1993), “Spain’s First School of Physics: Blas Cabrera’s Laboratorio de Investigaciones Físicas”. Osiris 2nd Series 8. núm. 1: pp. 127-155.
  2. Nieto-Galan. (2004), “Free radicals in the European periphery: ‘translating’ organic chemistry from Zurich to Barcelona in the early twentieth century”. British Journal for the History of Science. 37, núm. 2: pp. 167-191.
  3. G. L. Geison. (1981), «Scientific change, emerging specialties, and research schools». History of Science 19, núm. 43, pt. 1: pp. 20-40.

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maig 29 2016

Thomas Glick i la ciència espanyola el 1923

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El 1898, després de la Guerra de Cuba, l’elit conservadora espanyola va començar a estimular el debat científic amb l’objectiu de modernitzar la nació. Segons Thomas Glick, aquest clima favorable per la ciència va continuar fins al 1936 i per primera vegada des del segle XVIII els científics espanyols van començar a estar en contacte amb els corrents de la ciència europea.

Pel que fa a la situació de les matemàtiques a Espanya, en aquest període cal destacar la figura de Julio Rey Pastor. Pastor defensava la tesi de que les matemàtiques europees del segle XIX van ser introduïdes a Espanya tot just el 1895 amb els textos de geometria de José de Echegaray, mentre que anteriorment els llibres de text i els plans d’estudis eren una imitació dels francesos anteriors al 1850. El 1915 la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (la coneguda com a JAE) va crear el Seminario y Laboratorio Matemático on es va formar la primera generació de matemàtics espanyols moderns, gairebé tots formats a l’estranger. El grup de Rey Pastor juntament amb la Sociedad Matemática de Madrid van ser el nucli de recepció i difusió de la teoria de la relativitat a Espanya. Però el moviment al voltant del Seminario no va poder mantenir aquest paper central gaire temps. De fet, als anys 1920 es va veure com, d’una banda, continuava havent-hi un escàs interès per les matemàtiques superiores, de l’altra, el nucli vital de la disciplina estava format per homes que mai van poder dedicar-se a la docència i van abandonant també la producció de recerques originals.

També en el cas de la física, a la fi del segle XIX, hi havia un baix nivell de formació, que va començar a millorar en la primera dècada del segle XX. La física moderna va rebre un impuls important el 1910 amb la creació del Laboratorio de Investigaciones Físicas de la JAE, amb Blas Cabrera com a director. La total independència d’aquest centre respecte la universitat va envigorir la física espanyola i va atraure els millors investigadors. El Laboratorio no només va tirar endavant determinades recerques, sinó que també va formar professors. Al voltant del 1920 quasi tota la recerca espanyola en física experimental i aplicada es concentrava en aquesta institució.

Els astrònoms de final del segle XIX van produir recerques originals i hi havia una certa disponibilitat de recursos, però els observatoris nacionals es trobaven en males condicions. Després de 1900, l’astronomia espanyola va millorar gràcies a la inversió de recursos en ocasió dels eclipsis solars dels anys 1900, 1905 i 1912, que van atraure molts astrònoms internacionals. El 1912 es va consagrar la maduresa de l’astronomia i de la meteorologia espanyola amb l’Exposición de Estudios Lunares a Barcelona.

Al segle XIX l’estat dels laboratoris espanyols era deplorable: la càtedra de bioquímica de Madrid no va tenir pressupost des del seu naixement, el 1887, fins al 1901. Els anys successius, els pressupostos van ser molt limitats, causant així retards pràctics i teòrics. Els primers canvis van començar poc abans de la 1ª Guerra Mundial amb la creació de laboratoris químics vinculats a la indústria, i el 1920 existia ja una discreta xarxa de laboratoris industrials i privats. Amb l’esclat de la Guerra Civil, els proveïdors de materials de laboratori havien aturat el subministrament dels seus productes, deixant l’exèrcit espanyol i els laboratoris de química i medicina sense instruments. Per tant, va ser necessari produir-los localment. De fet, ja des del 1906 s’havia fundat el Laboratorio de Automática amb Leonardo Torres Quevedo com a director. Torres Quevedo va crear i produir de manera autosuficient molts instruments fonamentals com micròtoms, cardiògrafs, sismògrafs, etc. Però exceptuades algunes subdisciplines i alguns laboratoris com el de l’Instituto de Física de Cabrera, la situació dels laboratoris a les universitats no era bona i es feia necessari anar a l’estranger per fer recerca avançada.

Respecte la relació entre Espanya i Europa un dels problemes més grans va ser la competència lingüística dels científics espanyols, que era fonamental per entrar en contacte amb els principals corrents internacionals. Els científics de la generació precedent havien après idiomes només de manera autodidacta, mentre que alguns dels més joves, gràcies a les iniciatives de la Junta, havien pogut passar una temporada a l’estranger. No obstant això, la qüestió de la competència lingüística continuava essent delicada i representava una dificultat a l’hora de mantenir el nivell de la recerca més puntera. A Espanya el problema de fons era que la infraestructura educativa per ensenyar anglès i alemany era molt dèbil i que als anys 1930 molts dels científics encara continuaven essent autodidactes.

El programa d’ajuts de la Junta per estudiar a l’estranger no va evitar que els investigadors, un cop retornats al país , tinguessin dificultats per poder continuar les línies de recerca al mateix nivell que en els centres internacionals. La continuïtat de les relacions amb aquests centres estrangers va ser vital per mantenir el nivell de la recerca i augmentar la producció científica espanyola.

El moviment d’investigadors europeus cap a Espanya va ser degut principalment als contactes previs realitzats pels científics espanyols a l’estranger, que en els anys 1910-1920 van atraure als seus laboratoris un bon nombre de científics internacionals, sobretots físics. Aquest flux va ser constant a partir de 1920 i va incloure els principals exponents de la teoria de la relativitat. La visita d’Einstein el 1923 va ser cabdal i va reafirmar la respectabilitat científica internacional d’Espanya, posicionant Barcelona i Madrid com a parades del circuit internacional de conferències científiques.

Cap al 1923 les matemàtiques, la física i l’astronomia espanyoles eren representades a la comunitat científica internacional per un nombre reduït d’investigadors. Per poder participaren aquestes recerques , els científics perifèrics primer de tot havien d’adoptar l’idioma del centre i visitar, estudiar o fer recerca a les institucions centrals. Un cop retornats a casa, havien de mantenir correspondència amb els científics d’aquestes institucions per tal de poder continuar les investigacions en els centres locals. El reduït nombre de científics nacionals, també implicava diversos desavantatges: en primer lloc que la investigació de primera línia es reduïa a poques subdisciplines; en segon lloc, que no es podia crear un nucli de consens al voltant d’una teoria; i en tercer lloc, que la falta de competència per les posicions de prestigi entre els membres d’una petita estructura de recerca portava a la imposició del punt de vista del líder sense risc de crítiques. Tots aquests factors acabaven dificultant el desenvolupament de la recerca científica en els països petits situant-los encara més en una posició marginal.

Laura Gavioli


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maig 18 2016

Ciència i ètica mèdica nazi: mites i malentesos

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Sempre s’ha dit que els nazis van destruir la ciència i abandonar l’ètica. Per Telford Taylor, un dels advocats de l’exercit americà en el judici de Nuremberg, “ni ciència, ni indústria, ni arts poden florir en un mitjà tan horrible”. Podria ser consolador creure que la bona ciència va de bracet amb la bona ètica, però la realitat ens ha demostrat que la crueltat pot coexistir amb força facilitat amb “la bona ciència”. Per tot això és més convenient pensar que la ciència nazi no era realment ciència, eliminant-ne el dilema ètic i reduint-la a un oxímoron a un no problema mèdic. D’aquesta manera es va crear el mite de la no-ciència nazi per poder arribar a una exculpació col·lectiva que va se útil, per motius molt diferents, tant als científics alemanys com als hebreus i als nord-americans.

Entre 1930-1940, Alemanya no es trobava en una situació especial pel que fa a la tècnica i la ciència. Els científics del període nazi eren pioners en la televisió, els avions a propulsió jet, míssils guiats, ordinadors electrònics, microscopi electrònic, ultracentrífuga, fissió atòmica, tecnologies de processament de dades, nous pesticides i també en les primeres fàbriques industrials d’assassinat. Així la primera cinta magnètica va ser per enregistrar un discurs de Hitler, els míssils V-2 van néixer per bombardejar New York i els gasos sarin i tabun eren una invenció nazi.

També les recerques alemanyes d’aquell període sobre el càncer eren les més avançades del món i el 1943 Alemanya va ser la primera nació que va reconèixer l’amiant i el tabac com a causa del càncer de pulmó. La ideologia nazi va promoure algunes àrees de recerca i molts tipus de ciències transformant l’ètica sense abandonar-la. Intentar d’entendre la ciència nazi ens pot ajudar a comprendre la fascinació que va exercir sobre la cultura intel·lectual alemanya. Per això cal tenir present la subordinació del benestar individual al col·lectiu i l’extensió de les proteccions de la salut pública a la majoria “saludable”, mentre que els anomenats “enemics del poble” eren primer exclosos i després exterminats. L’enfoc als estudis epidemiològics seguia els ideals nazis de puresa corporal i d’higiene racial amb una mena de “paranoia homeopàtica”: tenien la percepció que un verí invisible s’infiltrava en el Volkskörper per danyar-lo. Així, plom, mercuri, amiant, hebreus i tabac eren tots amenaces per Alemanya.

També és important entendre perquè els metges alemanys van ser sostenidors apassionats del feixisme. La resposta probablement està en el llenguatge i la metodologia: els líders nazis parlaven de resoldre els problemes d’Alemanya de manera mèdica, quirúrgica. L’estat nazi es presentava com un estat higiènic, com “biologia aplicada”. El nacional socialisme prometia de netejar la societat alemanya de tots els elements perillosos, fossin socials, com el comunisme i els hebreus, fossin mediambientals, com la pol·lució de l’aire o de l’aigua o l’homosexualitat, la tuberculosis o la malaltia mental. Per tot això, els metges en aquest procés no van ser víctimes si no conspiradors seduïts pel poder que se’ls oferia i per les promeses d’un estat ordenat i net.

La idea que els nazis van abandonar l’ètica i que la seva recerca de coneixement fos sense limitacions i agressiva no és correcta. En aquesta època hi havia estàndards ètics i en els diaris alemanys era viu el tema de les obligacions dels metges respecte la societat, l’estat i els individus. La ciència estava pensada per estar al servei del poble alemany, de la sanitat i de la productivitat de les races blanques d’Europa. En aquest cas, cal distingir entre la falta d’ètica i la mala ètica, entre caos i maldat. Sorprenentment no es va estudiar mai l’ètica mèdica nazi. Però si s’analitzen les lleis de l’època nazi es pot notar com en aquells anys es va començar a protegir els drets dels pacients en els experiments: el 1900 es va promulgar la primera llei que regulava l’experimentació amb humans que prohibia intervencions no terapèutiques sense el consentiment voluntari, els experiments sobre menors o sobre persones vulnerables o incompetents; el 1931 es van promoure unes sancions contra els experiments humans inapropiats que eren més estrictes que el Codi de Nuremberg o els Acords d’Hèlsinki; el 1933 van fer una llei de protecció dels animals que prohibia les experimentacions que els causaven dolors o danys.

Hi havia també un gran debat sobre els deures i les responsabilitats dels metges que havien d’obeir fidelment al Volk i al Führer. També es feia molta atenció a les cures neonatals, les anàlisis preventives, en l’informar els pacients sobre la gravetat de les malalties o també en el delatar les males pràctiques com l’esterilització massiva. És a dir, que la professió mèdica nazi no era sense ètica però era sexista i racista, centrada en la neteja, l’eficiència, la moralitat i sobretot l’obediència cega a l’autoritat, especialment a Hitler. L’ètica mèdica nazi reduïa la moralitat a l’eficiència, al cost i a l’estètica, eliminant qualsevol element considerat lleig o una càrrega. Aquestes normes ètiques eren implícites també en els més horrorosos experiments en els camps de concentració.

Per tornar a l’actualitat, cal remarcar que l’Office of Recerch Integrity dels Estats Units i el National Science Fundations donen una definició de mala pràctica científica que no diu res respecte a quan aquestes poden ser abusives, racistes o sexistes, ni respecte a les seves implicacions en un context ampli. Moltes de les recerques nazis no podrien ser considerades equivocades segon aquestes definicions, així com tampoc les conductes dels metges nazis. El gran problema és que els metges nazis no van desafiar els valors nazis i no es van resistir a formes habitualment acceptades de pràctiques no ètiques.

Per intentar avaluar i raonar sobre les pràctiques mèdiques del nazisme no és pot fer un balanç entre les coses bones i dolentes que les van caracteritzar sinó entendre els orígens, el context, les contradiccions i com una societat avançada va poder caure en l’horror i la barbàrie. Tots els estudis epidemiològics i les polítiques eugenèsiques es van tirar endavant gràcies a la ideologia nazi i així, en aquests casos, la ideologia nazi no va obstaculitzar la recerca si no que la va promoure. D’aquesta manera l’autor no vol dir que també els nazis van fer coses bones i contrabalançar totes les coses horribles que van fer, perquè no es pot posar en el mateix pla el genocidi i els estudis sobre els efectes del fum o l’èxit del míssils V-2. Totes les víctimes dels experiments nazis van morir en va i qualsevol avenç científic o mèdic no és una compensació. Cal sempre tenir en compte que la rutina de la pràctica científica no és incompatible amb la rutina de l’exercici de la crueltat i que al final les campanyes nazis contra els colorants cancerígens del menjar, els estudis epidemiològics sobre el tabac i l’amiant són, en alguns sentits, feixistes com les estrelles grogues i els camps de la mort.

Laura Gavioli


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maig 18 2016

La industrialització de la invenció: un cas d’estudi de la indústria química alemanya

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La indústria alemanya s’ha utilitzat sovint com a exemple d’una de les primeres indústries basades en la ciència, fins a convertir en un tòpic el fet d’exagerar la importància de la seva recerca industrial en el naixement de la supremacia mundial dels fabricants de tints alemanys. Les primeres petites empreses de colorants van ser fundades en diferents països europeus entre 1850 i 1860 amb un capital invertit i un número de treballadors relativament petit respecte a altres empreses més antigues com les tèxtils, del carbó, etc. Però les fàbriques de colorants, dominades per Alemanya, van ser un prototip d’un nou tipus d’indústria basada en la ciència on la recerca industrial es va imposar a partir dels anys 1880.

En aquests primers anys la indústria dels colorants va créixer ràpidament amb una prevalença de les empreses alemanyes (més del 60% mundial). Tres empreses comprenien el 60% de la producció alemanya: BASF, Höchst i Bayer. Aquest tipus d’indústria estava feblement connectada amb la recerca científica i eren els químics-emprenedors que feien d’enllaç entre la teoria i la pràctica. La ciència no estava plenament institucionalitzada en la indústria. De fet, els laboratoris de la Bayer establerts el 1860 eren petits i mal equipats, amb pocs químics empleats i dedicats només al control de qualitat en la producció. Cal esperar a 1878 per a que la Bayer Company comenci a passar la producció dels colorants sota la direcció de químics. Abans d’aquesta data, només una vegada el 1864, Friedrich Bayer i Fiedrich Weskott van agafar un químic per inventar nous colors. La majoria dels químics alemanys reclutats procedien d’altes companyies i no d’universitats o Technische Hochschulen. Eren contractats només en els moments d’introducció de nous colorants i per això patien una elevada mobilitat. El gran creixements de les empreses químiques en aquests anys és degut principalment a estratègies empresarials i a polítiques socioculturals favorables més que no pas a esforços en la recerca o a una mentalitat científica. De fet, no es pensava que fos possible descobrir altres importants colors a través de la recerca química ja que no es disposava d’alguns coneixements químics fonamentals.

Els factors que van incentivar la recerca científica i la col·laboració del món acadèmic amb les indústries dels colors van ser: d’una banda, la descoberta el 1860 de l’estructura del primer color d’anilina i els seus derivats; de l’altra, la capacitat econòmica de les grans indústries que dominaven el mercat per invertir en recerca sense garanties d’èxit segur; i finalment, la primera llei alemanya de patents. Aquesta llei tutelava els nous processos industrials i donava garanties a la indústria per invertir en recerca.

En resposta a aquests nous estímuls, a partir de 1882 el nombre de químics empleats a la Bayer va començar a créixer contínuament, però no va ser fins al 1889 que la Bayer va fer construir un nou laboratori químic que superava qualsevol laboratori universitari existent. A partir de 1890 consolida el reconeixement de la importància dels químics fent de la recerca una ocupació assalariada, per a tota la vida i especialitzada. La recerca es va separar de les altres funcions que feien els químics en la indústria i finalment es van assentar les bases de la industrialització de la invenció. El laboratori es convertí en el centre de l’organització del desenvolupament de la recerca que s’estén i millora contínuament fins a 1914.

No obstant això, la recerca tenia algunes limitacions: es concentrava només sobre alguns aspectes de la química dels colors, el treball del químics encara incloïa algunes anàlisis i desenvolupaments de productes així com el treball rutinari per les patents, i es mantenia un alt grau de turn over dels químics.

A la Bayer, entre 1897 i 1912, el nombre de laboratoris de recerca i de químics recercadors augmenta notablement per una diversificació productiva lligada a una descentralització de la recerca. El 1909, per primera vegada, inverteix de manera consistent en la recerca abans de començar la producció d’un nou producte: la goma artificial. És en aquest període que es creen una sèrie d’infraestructures, com una biblioteca, una oficina per les patents, un laboratori de control, etc. per deixar els químics lliures de fer recerca a temps complet.

Per a estimular els químics, l’empresa utilitzava diferents eines com ara incentius econòmics i participacions als beneficis de les patents, conferències regulars, memòries periòdiques, etc. Però totes aquestes mesures no van evitar que es creés descontentament entre els químics i la direcció de la Bayer pel fitxatge de coordinadors externs i per la hiperorganització del seu treball.

Any rere any no només la recerca va ser acceptada per la indústria sinó que va esdevenir fonamental per al seu creixement i es va crear una industrialització irreversible de la invenció, portant d’una banda a una creixent autonomia de la recerca industrial, i de l’altra, a la conversió de la invenció en una rutina més. Al final, la industrialització de la invenció va portar a una rutina, estandardització, despersonalització i jerarquització de la recerca química que va fer que els químics es tornessin com una mena d’inventors col·lectius o assalariats.

Bayer va utilitzar cada vegada més els químics que sortien de les universitats alemanyes i va patrocinar una reforma dels estudis superiors per estandarditzar la preparació del seus tècnics. El 1906, l’estructura de gestió dels químics va ser completament reformada i el cap del departament de recerca va entrar al comitè de directors, però fins al 1914 la carrera dels químics no tenia cap sortida. De fet, molts dels científics interessats en la producció no entraven al departament de recerca sinó que preferien treballar directament en la direcció dels processos productius.

Aquest perfil baix de la recerca industrial era degut a la seva falta d’autonomia respecte a les exigències de la producció industrial i del mercat. La recerca bàsica, no dirigida a la producció industrial, va quedar als laboratoris privats i estatals. De fet, la producció de publicacions científiques produïdes pels laboratoris de la Bayer els anys 1907-1914 va ser nul·la.

Cada vegada que la Bayer va intentar treure al mercat noves línies productives, com la goma artificial i els productes per la fotografia o la producció d’indi, va ser un fracàs per culpa de les patents, la hiperespecialització en la producció i el baix grau de coneixement del mercat en aquests camps respecte a les altres companyies.

Per tot això es pot dir que la recerca industrial no és la clau mestra per al creixement empresarial. És impossible mesurar la contribució de la recerca industrial al creixement econòmic, mentre que és segur que limita l’entrada de noves companyies al mercat. La recerca industrial no va ser el primer factor d’èxit en el desenvolupament de la indústria dels colors abans de 1914, sinó que la industrialització de la invenció va ser complementada amb les estratègies d’expansió, integració i diversificació.

Laura Gavioli


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maig 12 2016

Espai i temps

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La sessió d’Einstein del Màster en Història de la Ciència em resultà, per sorpresa meva, molt interessant. Sóc físic, he estudiat les seves teories i, a més, he assistit a vàries conferències sobre la història de la ciència en aquest període. La tarda, per tant, es presentava entretinguda, sí, però no tenia la sensació de poder aprendre coses noves, sinó més aviat la d’haver d’estar escoltant-ne de ja sabudes. Els meus presentiments eren totalment incorrectes.

Poder dedicar a Einstein un període de temps mitjanament llarg i pràcticament ininterromput va valer la pena. Durant la primera part, Xavier Roqué va dur a terme una exposició-contextualització completa d’Einstein sense, pràcticament, trepitjar les tres presentacions que hi havia preparades per la segona part.

Una vegada fet el descans, va arribar el moment d’aprofundir en certs aspectes claus a través de les exposicions. Una companya del màster, la Yona, ens féu una xerrada sobre la comprovació experimental, dirigida per Eddington, de la teoria de la relativitat general d’Einstein al 1919. D’aquesta manera, poguerem comprovar una de les raons per les quals Einstein fou près seriosament per la comunitat científica. Ara bé, quines implicacions tenien les demostracions de les teories einstenianes? Aleshores fou el meu torn.

Espai (-) Temps

La meva exposició tractà de contestar una pregunta: en què difereixen l’espai i el temps d’Einstein de l’espai i el temps de la física clàssica? Per fer-ho, vaig repassar la física clàssica i vaig acabar amb la física d’Einstein, agafant el relleu que la Yona em passà.

Per tal de donar una resposta global vaig començar amb les definicions de temps i espai absoluts de Newton. El primer es podria entendre com una escala, una línia, on tots els successos es col·loquen de manera ordenada sobre ella; l’altre, com una habitació buida on s’hi van col·locant objectes, que serien els cossos de l’univers. La visió mencionada fou l’acceptada durant segles, en part gràcies a la sistematització matemàtica i lògica que Euler, Lagrange i Hamilton dugueren a terme. Aquest últim, influenciat per les idees de Kant (afins als conceptes newtonians d’espai i temps), buscà un element geomètric per descriure l’espai (el que ara anomenaríem el vector tridimensional), però acabà trobant el cuaternió, que tenia quatre components i no tres. Aleshores, dividí aquest element en dues parts: la vectorial (element tridimensional) que correspongué a l’espai, i l’escalar (unidimensional), pertanyent al temps. D’aquesta manera, la visió dels absoluts quedà reforçada.

Només per deixar Newton i la mecànica clàssica tancats: en la seva llei de la gravitació universal, l’acció atractiva a distància que sofreixen dos cossos amb massa és instantània.

Una altra part de la física clàssica neix al segle XIX. Gràcies a Oersted, Faraday, Maxwell, Hertz i molts altres existí la primera teoria consistent de camps, la teoria electromagnètica. Una novetat és que, al contrari de Newton, les accions a distància no foren instantànies, la senyal necessita un cert temps per viatjar. Tot i trencar amb Newton en aquest aspecte, en els absoluts no hi ha cap esquerda: la teoria electromagnètica es basava en l’èter com a espai sobre el qual els camps elèctrics i magnètics fluïen. Aquest èter es podia entendre com una espècie de modernització de l’espai absolut. El mateix Lorentz, contribuidor destacat en el desenvolupament de la teoria de la relativitat, ho digué. Ara bé, certs experiments, com el de Michelson i Morley, semblaven desmentir l’existència d’aquest medi (a la física actual no hi ha lloc per a l’èter).

Amb aquest panorama Einstein entrà en escena. Dues branques importants de la física tenien diferent simetria: en la mecànica, un mateix fenomen vist per qualsevol observador sempre es descriurà de manera idèntica; en canvi, en l’electromagnetisme la formulació d’un fenomen dependrà de l’observador. Aquest fet, més l’inexistència de l’éter, la velocitat finita de la llum i altres aspectes no tan acadèmics, portaren Einstein, al 1905, a formular la teoria de la relativitat especial. El model es basa en dos principis: les lleis físiques són iguals i les mateixes per a qualsevol observador inercial; la velocitat de la llum és constant i igual per a tot observador.

Després de comentar breument el segon principi, posat que resulta molt poc intuïtiu, vaig passar un vídeo sobre la simultaneïtat per tal de tornar al que ens ocupava: l’evolució dels conceptes temps i espai. La conclusió que vam extreure del curtmetratge fou que d’un mateix esdeveniment hi poden haver diferents interpretacions, i totes correctes! Aquest fet trenca d’una manera contundent amb Newton, ja que si hi ha més d’una interpretació correcta vol dir que no n’hi ha cap d’absoluta.

La contracció de les longituds i la dilatació del temps van acabar de fer pal·lès el terme relatiu (en contraposició amb el terme absolut) perquè, per una banda, anar més ràpid equival a dir que l’espai es contrau i, per altra banda, dos observadors en sistemes inercials diferents perceben que el temps de l’altre està anant més a poc a poc.

A tall d’exemple, el caràcter relatiu del temps té diverses conseqüències cinemàtiques. Les velocitats no se sumen simplement. Quan un vaixell es mou respecte a la costa, i un mariner es passeja per la cuberta de popa a proa, la seva velocitat respecte a la costa no és exactament la suma de les dues velocitats, tal i com hagués dit Newton. Això és degut a què el temps de terra ferma amb el qual es medeix la velocitat del vaixell no coincideix amb el temps del vaixell amb què es mesura la velocitat del mariner.

I, per acabar amb la meva exposició vaig comparar l’acció a distància de Newton (espai i temps hi són intrínsecs, però ben diferenciats) amb la teoria de la relativitat general d’Einstein a través d’un exemple: si el Sol desaparegués, segons Newton, instantàniament a la Terra ens quedaríem sense la seva llum i seguiríem una trajectòria rectilínia; segons Einstein, una vegada el Sol no existís, trigaríem vuit minuts i uns pocs segons a quedar a les fosques i, a la vegada, rebríem el xoc de l’ona gravitacional creada en el tramat espai-temps (amb Einstein els dos termes s’uneixen, no hi dedico molt temps, ja que a l’exposició prèvia la Yona ja ho va fer).

Després de veure les implicacions, la importància i el trencament que suposen les teories einstenianes, la Laura arrodoní la tarda comentant la vesant social i més pública d’Einstein per així tancar el cercle de manera satisfactòria.

Conclusions i opinió personal

En fi, si bé molts aspectes que sortiren a la sessió ja els coneixia, vaig poder confeccionar una idea mental molt més detallada i precisa. La combinació de la contextualització que va fer Xavier Roqué seguida de les tres presentacions que es complementaren donà com a resultat una sessió molt complerta, segons la meva opinió.

Pel que fa a la meva presentació, serví per assoli l’objectiu proposat, que era saber en què difereixen l’espai i el temps d’Einstein de l’espai i el temps de la física clàssica. Dit breument, per a Newton (física clàssica) hi ha un temps i un espai absoluts; per a Einstein no.

Un altre punt que em semblà interessant fou el de les preguntes: molts comentaris, a causa de l’extens marge temporal que teníem, foren interessants. Un exemple és la pregunta que formulà José Antonio Chamizo quan preguntà sobre la relació entre la velocitat de la llum finita i l’entrellaçament quàntic.

Per acabar, dos comentaris personals. M’agradaria agraïr a Xavier Roqué que em permetés fer aquesta presentació, ja que per tal de confeccionar-la vaig haver de repassar molts conceptes que havia après a primer de carrera i, alguns, els tenia oblidats. De cop i volta, em vaig trobar embrancat fent les demostracions matemàtiques de la dilatació temporal i la contracció espacial, així com també la demostració de la pseudo-paradoxa dels bessons. Preparant l’exposició m’ho vaig passar molt i molt bé.

L’altra reflexió és més trista. Quan vaig cursar l’assignatura de relativitat, a la carrera de física, vaig trobar a faltar una mica de contextualització. Crec que dedicar cert temps, per exemple, a l’inici de l’assignatura de relativitat a ubicar l’alumnat i posar sobre la taula els precedents i la raó per la qual s’estudia Einstein seria molt profitós, ja que deixarien de ser fórmules i prou; tindrien un altre valor afegit, a part del matemàtic i el físic. Almenys jo ho vaig trobar a faltar.

Referències

[Vídeo] Simultaneity – Albert Einstein and the Theory of Relativity. Earbot.com, canal de YouTube. Vídeo penjat al maig del 2007 i consultat a l’abril del 2016. [https://www.youtube.com/watch?v=wteiuxyqtoM]

Manuel García Doncel (1989). El tiempo en la física: de Newton a Einstein. Seminari d’Història de les Ciències, UAB. Enrahonar 15, pp. 39-59.
Jimena Canales, “Las Ficciones de Einstein.” Investigación y Ciencia , no. 453 (junio 2014), pp. 50–51.

Peter L. Galison and D. Graham Burnett, “Einstein, Poincaré & Modernity: a Conversation,” Daedalus (Spring 2003), pp. 1–15. Diàleg basat en Peter Galison, Einstein’s clocks and Poincaré’s maps: Empires of time (New York: Norton, 2003).

Albert Einstein. La teoria de la relativitat i altres textos . Introducció, traducció i notes de X. Roqué. Barcelona: Pòrtic; Institut d’Estudis Catalans; Vic: Eumo, 2000. “Introducció”, pp. 9-30.

Albert Bramon (2011). Apunts de relativitat especial. Institut de Física d’Altes Energies, UAB.

 

Roger Tarrés Rodrigo


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