Science is not fun

Opinions personals de membres del CEHIC i alumnes de postgrau

jul. 23 2017

La ética hacker y los hacker en los media: similitudes respecto a la ciencia y el científico

Posted in General by Alejandro Cabrera González |

Los orígenes del término hacker y ética hacker se encuentran en torno al 1959 en el seno del Tech Model Railroad Club (TMCR) del MIT para el primero y en 1984 con la publicación de Hackers: Heroes of the Computer Revolution, escrito por el periodista estadounidense Steven Levy para el segundo. En su obra se recorren los hechos y los protagonistas del mundo hacker estableciendo los «siete principios de la ética hacker»: el primero, «El acceso a las computadoras y cualquier otro mecanismo que nos enseñe cómo funciona el mundo debe ser ilimitado y total.»; en segundo lugar, «Caer siempre en la tentación de llevarlo a la práctica»; el tercero, «Toda la información debería ser libre»; el cuarto, «Desconfía de la autoridad, promueve la descentralización»; el quinto, «Los hackers deben ser juzgados por sus actos, no por criterios como la apariencia, el puesto, la edad, la raza o la posición social»; el sexto, «Se puede crear arte y belleza con una computadora» y el séptimo, «Las computadoras pueden mejorar nuestra vida» (Jiménez, 2010b:58). Los siete principios de la ética hacker chocan y guardan similitudes con la visión tradicional que se tenía del científico o se tiene del científico, y la idea positivista del avance tecnológico como símbolo de progreso.

Tal y como señala el filósofo finlandés Pekka Himanen, el término hacker se debe emplear correctamente, ya que si no se muestra una visión distorsionada de este grupo de expertos. La causa de que exista esta visión, según el artículo de Ana Belén Rojo “La comunidad hacker del software libre”, se puede plantear mediante dos hipótesis: a causa de los medios de comunicación y de la comunidad (sus acciones, su entorno y su relación con el resto de la sociedad). Según la autora, los medios de comunicación, sobre todo a partir de los años ochenta del siglo XX, empezaron a hablar de los peligros que podían generar las redes de comunicación computarizadas, y de personas o grupos de estas que se dedicadas a asaltar ordenadores ajenos con la intención de utilizar la información obtenida para enriquecerse personalmente o causar daño. Recibirán el nombre de piratas informáticos, crackers o hackers, quedándose este último término como el genérico que los abarcaría a todos (Himanen, 2001:5). Las acciones, el entorno y la relación de la comunidad con el resto de la sociedad pueden ser también factores determinantes para el desconocimiento del hacker. Acciones relevantes y necesarias para la sociedad, puesto que desarrollan software y hardware, herramienta base para cualquier actividad de la sociedad informacional actual. Sin embargo, estas acciones quedan ocultas porque solo resaltan, a través de los medios de comunicación, las acciones ilícitas de los crackers y piratas informáticos, ya que el termino hacker los recogía (y recoge) a todos, de manera errónea (Rojo, 2011:19).

Inicialmente los media tradicionales conformaron la figura del científico y de la ciencia como poseedores de la verdad absoluta. Donde éstos eran los encargados de hacer llegar a la lay people o profanos el conocimiento, a partir de un modelo totalmente jerárquico (top-down) [un modelo] que abarcaría desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta los años noventa (Weingart, 1998: 870). El poder ejercido por los media en estos grupos de expertos (científicos o hackers) determinan que el público profano idealice, conforme una visión propia y se cuestione si de verdad las labores que realizan son de verdad beneficiosas para la sociedad o si por lo contrario no lo son. En muchos casos aludiendo a la moral y la ética para justificar la mala praxis o por temor de que el avance tecnológico pueda originar cambios irreparables en la sociedad.

La hipótesis de Himanen, «la génesis y desarrollo de nuestra era tecnológica se halla, al lado de los emprendedores, un grupo de expertos informáticos, autodenominados hackers (no crackers ni ciberterroristas), que han trabajado y trabajan para desarrollar Internet, el ordenador personal, así como buena parte del software utilizado (Software Libre), y que asumen unos valores de creatividad, interés social, transparencia y libre acceso, que desafían la ética protestante tal y como la expuso Max Weber; una ética basada en el trabajo, el valor del dinero, la aceptación de la rutina y la primacía del beneficio privado, animó desde sus orígenes las formaciones sociales y culturales capitalistas» (Moya, 2011:327-328), mostraría nuevamente el mismo concepto que se tenía respecto al científico, pero esta vez para los hackers. Un grupo selecto de personas capaces de realizar de manera altruista, unas labores en pos de la sociedad y del avance, sin importar las clases y sin verse influenciados por las políticas llevadas a cabo en sus países.

Respecto a los nuevos media (internet) a diferencia de los tradicionales, estarían «pensados para la comunicación unidireccional, como medios de comunicación de masas, han estado y siguen estando ligados a organizaciones piramidales, jerarquizadas de los procesos de producción, almacenamiento y circulación de información; donde, el flujo de información y opinión aparece siempre limitado y controlado: por el poder político, por las gerencias, por los consejos editoriales, o por las élites culturales» (Moya, 2011:327-328).

Sin embargo la prensa escrita, la radio y la televisión, Internet y los contenidos que circulan por ella no son medios de comunicación de masas. Es una arquitectura reticular y la diferencia con la arquitectura piramidal es esencial: las redes por su misma lógica descentralizan el flujo de información entre emisor y receptor. Son bidireccionales, interactivas. No es jerárquica ni unidireccional (Moya, 2011:329). Por lo tanto, se está mostrando el modelo M3 The co-production of knowledge que cita Michel Callon donde el conocimiento se ve compartido y producido entre los denominados expertos y la lay people (Michel Callon, 1999: 87-89).

Huelga decir que la concepción de la ética hacker es una idea un tanto utópica, ya que siempre hay una finalidad económica o al menos, la producción cultural y la innovación, quedan supeditadas a motivaciones políticas y económicas en última instancia. Del mismo modo que ocurre con el científico y la ciencia en los media. Ya que se debe tener presente, como expresa el doctor Nieto-Galan, en su obra Science in the Public Sphere, la ciencia es a menudo presentada como heroica, apolítica, e intrínsecamente que, desde su posición dominante, tiene el efecto de legitimar los intereses de los científicos profesionales y otros grupos de poder (Nieto-Galan, 2016:174).

Hasta que no se consiga una relación de igualdad mismo peso dentro de la sociedad- entre los media, los expertos y los profanos, donde cuyo interés sea el de acercar el conocimiento a todos los niveles, sin la necesidad de elevar a los grupos de expertos a categorías de seres geniales o con campañas de deslegitimación, seguirán habiendo luchas mediáticas y temores irracionales. Temores que son infundados a consecuencia de la falta de interacción entre expertos y profanos, y del interés de ciertos media por generar incertidumbre o alimentar debates en que los expertos quedan al margen.

Bibliografía:

HIMANEN, P. La ética del hacker y el espíritu de la era de la información, Alianza, Madrid, 2001 JIMÉNEZ, J. El hacker contra la universidad zombi. Lecciones para gestores, alumnos y profesores en la sociedad informacional, Madrid, 2010.
MICHEL, C. The Role of Lay People in the Production and Dissemination of Scientific Knowledge. Science Technology Society, 1999.
NIETO-GALAN, A. Science in the Public Sphere: A history of lay knowledge and expertise, Routledge, 2016.
ROJO, A.B. La comunidad hacker del software libre.Investigación y marketing, no.110, 2011, p. 18- 31.
WEINGART, P. Science and the media. Institute for Science and Technology Studies, University of Bielefeld, Postfach , Bielefeld, Germany, 1998.


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jul. 14 2017

Resistencia al cambio, algunas veces sí y otras no

Posted in General by Leny Alvarez Falcon |

Generalmente pensamos en el avance de la ciencia y la tecnología ocurriendo de manera continua y lineal, apareciendo uno detrás de otro de manera concertada para beneficio de nuestras sociedades. Paradójicamente, ninguno de los dos avanza de tal manera, más bien es el resultado de distintos factores, y en algunas ocasiones podrían aparecer por cuestión de suerte, y no siempre con resultados positivos, siendo la causa de varios de los problemas actuales.

Algunas veces la implementación de una nueva tecnología no solo depende de sus posibles beneficios a la sociedad, sino también, aspectos económicos, políticos y sociales deben conjugarse. Herch señala, que cuando se reúnen estas condiciones, en especial las políticas, son condiciones que llegan a moldear la identidad de una nación. Muchos de los esfuerzos por generar un cierto tipo de tecnología son prácticas estratégicas para constituir o enaltecer objetivos políticos (Tecnopolítica). En este sentido los Regímenes Tecnopolíticos se constituyen por una red conectada de artefactos, conocimientos e instituciones que operan de una manera concertada hacia una serie de objetivos materiales específicos.

Por otro lado, los avances o iniciativas tecnológicas no ocurren siempre en sentido unidireccional, hacia delante, es decir son frenadas por opositores a la tecnología antes de ser materializadas. Un término utilizado para aquellos que se oponen a las nuevas tecnologías es ludita. Desde el siglo XX el ludismo se ha convertido en un calificativo para quienes se oponen a las nuevas tecnologías y auguran su derrota inevitable. Originalmente el ludismo fue utilizado para un movimiento social que se caracterizó por la oposición a la introducción de maquinaria moderna en los procesos de producción.

Hasta cierto punto es natural que entre miles de ideas e inventos generados solo algunos encuentren terreno fértil. Lo interesante es saber cómo y por qué se discrimina entre uno y otro.

 

Ludismo durante la Segunda Guerra Mundial

David Edgerton en un artículo que conmemora dos siglos de la insurrección ludita, destaca el papel de científicos luditas en el desarrollo de avances tecnológicos con fines bélicos en la Gran Bretaña. En este artículo hace notar que una oposición al cambio no siempre es producto de un pensamiento irracional, sino del cuestionamiento de los beneficios que una nueva tecnología pueda tener.

En Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial los mismos científicos actuaron como luditas frente a otros colegas ante sus ideas e inventos. El filósofo naturalista Jean Desaguliers, miembro de la Royal Society a principios del siglo XIX, trabajó para discriminar inventos, algunos de estos fueron las maquinas de movimiento perpetuo. Durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos se involucraron activamente en la oposición a nuevas armas de guerra. En este periodo los políticos y militares británicos eran adictos a las nuevos artefactos bélicos, dominados por la idea de que con ellos podrían transformar el curso de la guerra, además de dejar ver la grandeza de una nación científica y tecnológicamente avanzada, muy por encima de sus enemigos. Churchill y su consejero el científico Frederick Lindemann, un de los científicos mas influyentes en la política británica, se mostraban entusiastas con los nuevos inventos capaces de darles ventajas en la guerra, especialmente después de la caída de Noruega y Dinamarca.

Algunos luditas importantes de la época fueron: Archibald V. Hill, el químico Henry Tizard y el físico Patrick Blackett quienes se pronunciaron en contra de los inventos y el primer ministro que los promovía. Hill se pronunció ante el parlamento diciendo “ Han habido hasta ahora , de forma mal considerada, muchos inventos, dispositivos e ideas puestas en marcha por personas con influencia en altos rangos, y por encima de las mejores consejos técnicos… Ellos le han costado al país una gran cantidad de dinero y el correspondiente esfuerzo para desarrollarlos y producirlos, en detrimento de un gasto rentable de trabajo y materiales para otro rubro”. También hizo ver que el gasto en el programa de misiles antiaéreos de la década de 1930 tuvo un coste comparable a entre 3 y 16 barcos de guerra, él lo llamo “el mayor desperdicio infernal de tiempo, esfuerzo, mano de obra y material”.

Blackett se negaba a toda esta innovación en armas argumentando “Nuevas armas para viejos” o “mejoremos el uso operacional de los equipos y métodos que ya están en uso”. Tanto Blackett como Hill fueron de los hombres que se opusieron a la construcción de la bomba atómica en Gran Bretaña. Y de hecho hicieron bien, pues la bomba atómica de EEUU tuvo un costo 50 veces mayor al calculado por los británicos. Otro proyecto al que se opusieron fue al Habakkuk, un transportador construido de hielo para barcos de guerra, el cual no pasó de la fase experimental.

En la sociedad británica el periodo de la Segunda Guerra Mundial se muestra como un capítulo de éxitos científicos: el radar, la penicilina, los puertos artificiales Mulberry y el oleoducto PLUTO que transportaba petróleo por el canal de la Mancha. Sin embargo de estos inventos solo el radar y la penicilina fueron una contribución positiva en este periodo.

 

Un ludismo más cercano en el tiempo

Hoy en día el término ludita vuelve a la sociedad civil que se ayuda de algunos científicos, o bien los científicos luditas encuentran eco en la sociedad civil. Por ejemplo, la lucha que se lleva en México contra el intento de introducir semillas de maíz transgénico en los cultivos nacionales. No solo es el desconocimiento de los efectos de una nueva biotecnología a mediano o largo plazo, también se suman aspectos culturales y económicos en contra de una decisión que más bien toma tintes político-económicos. Esta lucha, al mismo tiempo, ha obligado al sector agrícola a mejorar y diseñar nuevos métodos de cultivos, con el objetivo de debatir los argumentos que las autoridades competentes argumentan a favor de las semillas transgénicas.

Otro caso de ludismo, que no es por parte de la comunidad científica ni por la sociedad civil, es el caso del gobierno que representa el presidente de los Estados Unidos de Norte América: Donald Trump. En un tema tan complejo como lo es el Cambio Climático, en el que científicos y diferentes gobiernos concuerdan y se suman para mitigarlo, el presidente se manifiesta incrédulo y en contra de un cambio tecnopolítico hacia esta problemática. Además de los aspectos económicos, políticos y sociales que envuelven este hecho están las directrices científico- tecnológicas que deben ser evaluadas y rediseñadas para hacer frente a esta problemática mundial. Como ludita, el presidente deja de lado cualquier compromiso para desarrollar tecnologías que mitiguen el cambio climático, mismos que se sostienen por la comunidad mundial en el Acuerdo de París.

El desarrollo científico tecnológico no puede describirse de manera simple, desinteresada y basada siempre en aciertos; las dimensiones político, económico y social juegan un papel muy importante. Hacia una tecnociencia más democrática, científicos, políticos y sociedad deben jugar como luditas, pero no como simples opositores, sino como evaluadores críticos. Las repercusiones que puedan tener a corto, mediano y largo plazo los avances tecnológicos en nuestra sociedad son siempre difíciles de evaluar en términos absolutos, nunca habrá información suficiente para conocer el futuro, de tal modo que la visión desde diferentes ángulos ayudará a tomar mejores decisiones en términos de nuevas tecnologías para nuestras sociedades.

 

 

Bibliografía

Hecht, Gabrielle. Technology, politics, and national identity in France.   Technologies of power. Essays in honor of Thomas Parke Hughes and Agatha Chipley Hughes. Edited by Michael Thad Allen and Gabrielle Hecht. MIT Press 2001.

Edgerton, David. In prise of Luddism. Nature 471, 27–29, 2011.

Botello, Blanca Estela. México tiene el mejor maíz del mundo… si lo contaminamos, terminaremos vendiendo porquerías. Crónica 14 de Junio del 2017. Consultado el 14 de junio del 2017.  http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1028646.html

Martínez Ahrens, Jan. Trump retira a EE UU del Acuerdo de París contra el cambio climático. El País, 2 de Junio del 2017. Consultado en línea el 14 de Junio del 2017

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/01/estados_unidos/1496342881_527287.html.

 


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jul. 12 2017

Existeix la Small Science?

Posted in General by Josep Maria Reyné Vergeli |

En l’actual context en què els grans projectes de recerca científica atreuen una part molt important dels recursos disponibles, ¿podem identificar una altra manera de fer ciència mitjançant un grup reduït de científics i amb un conjunt de recursos materials i econòmics limitats? Existeix una altra manera de fer ciència que històricament, sense desvalorar-la i en contraposició a la big science, podríem etiquetar amb el terme small science?

Una característica de la ciència del segle XX són els grans projectes de recerca internacionals que, per una banda, per ser portats a terme necessiten una quantitat extraordinària de recursos humans, materials i econòmics i, per l’altra, són capaços d’aconseguir-los. És el que coneixem com a big science, grans i costosos projectes mediàtics amb uns objectius que solen ser prefixats, sotmesos a un estricte control burocràtic i polític i que sotmeten a pressió als científics, als tècnics i a d’altres experts que hi treballen per obtenir els resultats en un plaç de temps determinat. En són exemples el CERN, que amb el seu colisionador d’hadrons que ha permès identificar el bosó de Higgs, el projecte de detecció de les ones gravitacionals, la seqüenciació del genoma humà, la capa d’ozó, el calentament global, la predicció de terratrèmols,… Inclús a casa nostra tenim el Barcelona Institute of Science and Technology que engloba sis centres de recerca especialitzats en química, biomedicina, genètica, física d’altes energies, nanociència i nanotecnologia i fotònica.

Ben aviat aparegueren crítiques i preocupacions sobre les conseqüències d’aquesta manera de dur a terme els projectes científics. En un article publicat a la revista Science, el físic Alvin Weinberg apuntà que les conseqüències potencialment negatives eren el predomini dels administradors sobre els practicants en la presa de decisions, la tendència de veure el finançament com la panacea per resoldre problemes científics i les línies progressivament borroses entre l’escriptura científica i popular per atraure el suport del públic (Weinberg, 1961). L’historiador de la ciència Derek De Solla Price n’oferí una avaluació crítica en el seu llibre Little Science, Big Science (de Solla Price, 1963), on es va dedicar a establir les magnituds quantitatives de la mida de la ciència a partir del nombre de científics i de publicacions i els recursos socials assignats a la recerca en ciència i tecnologia, i va postular que s’hauria de fer front a la inevitable la saturació de la ciència a causa del caràcter logístic del creixement exponencial de la seva mida.

En l’actualitat les crítiques se centren en la creixent hegemonia dels grans projectes de recerca científica sobre la resta, en qui i sota quins criteris n’estableix els objectius i les prioritats i en el fet que aquests criteris es basin, generalment, en indicadors quantitatius per facilitar-ne la gestió administrativa pot portar a la priorització projectes de valor científic i pràctic qüestionable. En un context on la big science rep la majoria dels recursos disponibles, posen èmfasi en la importància de poder portar a terme un altre tipus de recerca pel bé del progrés de la ciència i la tecnologia, donat que no podem preveure quins descobriments seran importants pel futur i com en seran d’útils pels avenços científics i tecnològics, on el científic tingui prou autonomia per decidir sobre la direcció de la seva recerca i pugui canviar-la si observa alguna cosa inesperada, inusual, o que, simplement, considera interessant. Es plantejen també que les prioritats científiques es defineixin dins del propi món científic, o almenys una part substancial d’elles, i quina ha de ser la proporció d’aquesta manera de fer ciència perquè el progrés de la ciència en general sigui sòlid; en aquesta línia, proposen com a una bona estratègia finançar grans projectes que generen molts projectes independents a petita escala. En són exemples els articles “The importance of ‘small’ science” de G. Brent Dalrymple (1991), “Big Science Little Science” de Petsko (2009) i “Big, small or mezzo?” de Niki Vermeulen, John N. Parker i Bart Penders (2010).

Pot ser interessant l’opinió de l’Àlvar Sanchez, director d’un petit grup de recerca sobre superconductivitat a la UAB format per cinc membres que sense un cost exorbitant i sense disposar d’equipament sofisticat han aconseguit resultats importants i de molt impacte.

L’Àlvar ens explica que la seva recerca és teòrica, considera que les aplicacions pràctiques venen amb l’èxit del seu treball. Apunta que és clau seleccionar i definir la pregunta a la que ha de donar resposta, constitueix la clau del seu objectiu i és la part de la recerca a la que solen dedicar-hi més temps, un cop aquesta està definida els resultats solen arribar ràpidament i com a conseqüència d’aquesta. De fet, moltes vegades acaben donant resposta a una pregunta diferent que la que havien plantejat inicialment, “cal saber recular quan arribes a un punt mort”, ens explica, ”si apliquem correctament el mètode científic els fracassos són realment l’incompliment de les hipòtesis, pel que també fan avançar la ciència”.

S’organitzen en petits subgrups de treball i es reuneixen com a mínim una o dues vegades per setmana per posar en comú les qüestions, que discuteixen davant d’una pissarra. Considera clau propiciar un espai que fomenti el debat, la creativitat, la inspiració, l’espontaneïtat i l’aparició de noves idees en què els membres del grup hi participin per igual, deixant apartades les jerarquies. Cal temps perquè les idees fructifiquin.

El context actual de competitivitat per aconseguir recursos, en què existeix una forta pressió perquè la recerca científica rendeixi i acompleixi els objectius pels quals ha rebut finançament en un plaç de temps determinat, contrasta amb els criteris de generositat, passió i humilitat que l’Àlvar ens explica que utilitza per seleccionar els seus col·laboradors.

Creu que la ciència que porten a terme és compatible amb la big science perquè hi ha projectes com el bosó de Higgs, les ones gravitacionals o el genoma humà que no es poden portar a terme sense una gran quantitat de recursos humans, materials i econòmics i, en canvi, d’altres avenços potser no s’haguessin produït en un context de pressió per obtenir uns resultats concrets i sense la flexibilitat de poder canviar l’objectiu de la recerca. Per altra banda, molts associen big science amb grans descobriments i small science amb altres d’una categoria inferior, però realment no és així perquè els petits grups de recerca també poden fer grans aportacions. El seu grup n’és un exemple, amb contribucions com aconseguir per primera vegada la invisibilitat dins d’un camp magnètic, del que se’n derivà un article publicat a la revista Science (“Experimental Realization of a Magnetic Cloak”, Science, 2012), o la conducció a distància d’un camp magnètic.

A partir d’aquestes experiències, segurament que n’existeixen moltes més – o això espero -, veiem que és possible fer una recerca científica de qualitat i amb resultats de primera magnitud d’una manera completament diferent a la big science, fora dels cercles de competitivitat, d’exigència de resultats en uns terminis concrets i, en definitiva, de l’estrés que envolta aquests tipus de projectes.

 

Referències:

Dalrymple, G. B. (1991). “The importance of ‘small’ science”. Eos, Transactions American Geophysical Union, 72(1), 1–4.

De Solla Price DJ (1963) Little Science, Big Science. New York, NY, USA: Columbia University Press

Petsko, G. A. (2009). “Big science, little science”. EMBO Reports, 10(12), 1282–1282.

Sanchez, A., Gomory, F., Solovyov, M., Souc, J., Navau, C., & Prat-Camps, J. (2012). “Experimental Realization of a Magnetic Cloak”. Science, 335(6075), 1466–1468.

Superconductivity Group UAB. http://grupsderecerca.uab.cat/superconductivity/content/groups-members

Vermeulen, N., Parker, J. N., & Penders, B. (2010). “Big, small or mezzo?”. EMBO Reports, 11(6), 420–423.

Weinberg AM. (1961). “Impact of large-scale science on the United States: big science is here to stay, but we have yet to make the hard financial and educational choices it imposes”. Science, 134: 161–164.


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maig 25 2017

Turing i Neumann, cares oposades d’una mateixa invenció

Posted in General by Nestor Lopez Serveto |

Els ordinadors i l’arribada d’Internet han transformat la manera com tots els estaments de la societat occidental generen, transformen i consumeixen la informació, fins al punt que molts autors han descrit el nou escenari amb etiquetes com la de societat de la informació (Yoneji Masuda, Manuel Castells), societat del coneixement (Peter Drucker) o societat xarxa (Jan van Dijk), tot fent al·lusió a diferents aspectes dels grans canvis que s’han esdevingut. L’invent que dona el tret de sortida de a la cursa tecnològica que desemboca en l’actual era informàtica és l’ordinador. La seva història, que comença poc abans de la Segona Guerra Mundial, amaga tota mena d’intencions per part dels qui van contribuir a idear-lo.

Alan Turing, matemàtic britànic especialitzat en lògica i computació, se’n considera el principal impulsor. La seva contribució més decisiva es basa en un experiment mental, the Universal Computing Machine, publicat a la revista Proceedings of the London Mathematical Society l’any 1937 (Agar, 2003:72). La imaginació de Turing havia concebut una màquina capaç d’interpretar un codi a través del qual podia computar nombres i paraules, fent possible un procediment amb el que es podria dur a terme qualsevol operació computable que fes qualsevol màquina o qualsevol persona fins al moment (Agar, 2003:73).

Evidentment, la comunitat científica de l’època també treballava en projectes encaminats a facilitar la computació d’operacions per part de màquines. Especialment fou pionera en aquest camp la Universitat de Princeton, que comptà amb la col·laboració del mateix Alan Turing entre els anys 1936 i 1938 (Edwards, 2012). I és que l’Europa d’aleshores, amb les purgues universitàries que s’estaven duent a terme en països com Itàlia o Alemanya a causa de l’adveniment de les corresponents formes de feixisme, s’havia tornat un espai perillós per a la investigació. Això va fer que allà, sota les ordres del pioner Oswald Veblen, s’hi agrupés un equip de físics i matemàtics que perseguien amb ànsia la fabricació d’un ordinador. D’entre ells, en destacà un matemàtic hongarès, John Von Neumann, un ‘geni’ que havia brillat per les seves habilitats intel·lectuals des de la infància.

Von Neumann va obtenir el primer doctorat en matemàtiques a la Universitat de Budapest amb 22 anys i va acudir a Princeton l’any 1930, cinc anys més tard, com a professor d’estadística quàntica convidat per Veblen. Pocs anys més tard aquesta mobilitat Europa-Amèrica esdevindria una pràctica molt comuna entre el professorat, ja que els Estats Units, conscients de la tensió que es gestava al continent europeu, aplicà polítiques favorables a la incorporació de professorat estranger (Israel & Millán, 2009:79). L’any 1933 ingressà a l’Institute for Advanced Studies (Edwards, 2012), i poc a poc va acabar convertint-se en un dels principals experts en ones d’expansió de detonants i en trajectòries, el qual li va permetre unir-se a organitzacions com el Laboratori de Recerca en Balística (1937), l’Oficina de Recerca Científica i Desenvolupament (1940), l’Oficina d’Ordenació de la Marina (1941), el Projecte Manhattan (1943) i la Comissió d’Energia Atòmica (1955).

Quan Neumann va començar a treballar-hi, les bases teòriques del funcionament d’un ordinador ja eren prou conegudes però ell era qui tenia els contactes i la influència per a fer possible la màquina de Turing (Poundstone, 2012). Així doncs, la seva posició en les diverses institucions li va permetre obtenir el capital necessari per a engegar el projecte que donaria llum al primer ordinador electrònic digital: el gegantesc ENIAC (Electronic Numerical Integrator and Computer) i, més endavant, la versió millorada MANIAC I (Mathematical Analyzer, Numerical Integrator and Computer) i, finalment, els primers ordinadors comercials com l’UNIVAC I (Universal Automatic Computer I) o l’IBM 650 Magnetic Drum Calculator. L’any 1946 Neumann i dos col·legues presentaven l’arquitectura del seu primer ordinador, el que els podria fer passar a la història com els creadors del programari lliure (Poundstone, 2012).

Ordinador ENIAC. Font: FTP.ARL.ARMY.MIL

Fins aquí una història ràpida i poc detallada del primer ordinador. Serveixi com a mer preàmbul per arribar al moll de la qüestió: tot escoltant la classe d’història de la computació, impartida al CEHIC per la Dra. Silvia de Bianchi, me n’adono que el mític Turing no és l’inventor amb majúscules de l’ordinador i em pregunto: per què la cultura popular associa aquesta invenció a Turing i mai es parla de Neumann? Donar resposta a aquesta pregunta no és gens fàcil i, en cas de donar-la, mai serà precisa ni reflectirà realment els motius que han portat a Neumann a ésser menys conegut. En tot cas, m’ensumo que la resposta té a veure amb les vides personals dels dos personatges i, més concretament, amb el mediàtiques que han estat cadascuna d’elles.

En primer lloc, cal demostrar d’alguna manera que Turing és més conegut. Google Trends em demostra ràpidament que, almenys des del 2004, John Von Neumann és molt menys cercat que Alan Turing per part dels internautes occidentals. Hi veiem dos pics de cerques, que coincideixen amb l’aniversari de la mort d’Alan Turing el 2012 i amb l’estrena el 2014 de la superproducció anglosaxona The Imitation Game, basada en la vida del matemàtic britànic.

I és que mentre la vida dels dos científics va ser de pel·lícula, fent una anàlisi de les seves contribucions al conflicte bèl·lic del qual van ser coetanis sembla que sorgeixen trets dicotòmics… m’explicaré. Turing oferia un perfil característic per l’època degut a la seva declarada homosexualitat. Aquell estudiant jove i brillant que va il·luminar el món amb les seves teories sobre computació i que, més endavant, va jugar un paper fonamental dins l’equip britànic que aconseguí desxifrar el codi alemany d’encriptació que generava la màquina Enigma (i per tant accedir a les comunicacions secretes de l’excèrcit Nazi), va ser el mateix que va haver de passar la vida fugint de les crítiques per la seva sexualitat i que, cap al final de la seva vida, va haver d’enfrontar-se a un procés legal per part de Gran Bretanya en què havia d’escollir entre la presó o la castració química a través d’hormones. Per si el destí hagués estat poc tràgic per un home tan entregat al coneixement, les causes de la seva mort encara avui dia són motiu de controvèrsia doncs va morir de manera sobtada després d’ingerir una poma enverinada amb cianur (Poundstone, 2012). Els guionistes de la pel·lícula no van haver de treballar gaire…

D’altra banda, John Von Neumann ofereix el perfil d’un jueu hongarès d’estil de vida tradicional que passa la vida lluitant per ascendir en l’escala acadèmico-político-militar dels Estats Units. Però això no el fa un mal home, faltaria més. El punt clau es troba en l’aplicació de les seves contribucions. L’ENIAC va ser concebut com una eina per agilitzar el processament de l’enorme volum de càlculs en les investigacions de balística, així com en les investigacions per a predir l’ona expansiva i el grau de destrucció de la bomba atòmica que anys més tard s’usaria contra la població civil japonesa. Hom pot pensar que els polítics decideixen després com apliquen els coneixements que genera la comunitat científica, però això no sempre és cert i en el cas de Neumann ho és menys encara.

John von Neumann no tenia problemes amb la bomba i les seves preocupacions anaven més aviat encaminades a la por que tenia del poder creixent de les màquines. Per això, la seva dona Klári recorda que va rebre la prescripció d’un parell de pastilles i una beguda molt forta per dormir (Poundstone, 2012). A l’Institute of Advanced Studies la seva duresa amb el tema de la investigació militar ja es va oposar al pacifisme d’Einstein, el qual va decidir oposar-se a portar-hi el seu equip (Poundstone, 2012). Per si fos poc, havia rebut intimidacions com la que explica Virginia Davis, esposa del lògic Martin Davis, que recorda haver escrit “Atura la bomba” en el seu cotxe (Poundstone, 2012). La participació de von Neumann en el projecte atòmic de Los Álamos no va limitar-se als aspectes científics, sinó que va mantenir contacte amb les autoritats militars que controlaven el projecte i va asseure’s en el comitè que decidia els aspectes tàctics de l’ús militar de la bomba (Israel & Millán, 2009:87). Després de la seva participació al Manhattan Project, mentre que va haver autors com Einstein, Bohr o Szilard que van prendre una posició declaradament pacifista mitjançant una campanya contra el desenvolupament d’armes nuclears tot creant la Federació de Científics Americans amb aquest propòsit, Neumann va mantenir-se distant a aquest grup i va limitar el seu rol a l’expert tècnic al servei dels òrgans de decisió polític-militars (Israel & Millán, 2009:88).

Així doncs, mentre que Alan Turing és recordat com un geni que fou tractat injustament, víctima del sistema de valors homofòbic que regnava a la seva època (i encara avui en dia, per què enganyar-nos) i és recordat amb homenatges i perdons oficials (un altre motiu de debat ja que el president Cameron va retirar el perdó oficial a Turing instaurat per XXX, però finalment la reina Isabel II va retornar-lo l’any XXX), les accions de Neumann han conduït a construir un personatge que, a través de les seves accions, expressava suport pel desenvolupament de tecnologia nuclear com a garantia de la seguretat nacional i com a clau del rol internacional d’Estats Units en defensa de la llibertat econòmica (Israel & Millán, 2009:89).
És cer que el context del Projecte Manhattan obligà en certa mesura als seus científics a treballar en la bomba atòmica per protegir la vida dels seus familiars i la pròpia, ja que ells eren estrangers i havien estat “acollits” per un govern americà que estava lluny de no demanar-los res a canvi. De fet, era el bàndol nazi i les tragèdies que el feixisme estava causant al continent europeu el que els havia empès a abandonar casa seva, i per això estaven disposats a ajudar als Estats Units. Però científics com Bohr o Einstein van penedir-se de les aplicacions que havien tingut les seves investigacions. I Turing va ajudar d’una manera molt intel·ligent allunyada de la destrucció. Neumann, per la seva banda, volia arribar encara més lluny ideant una bomba d’hidrogen gràcies als càlculs que havia aconseguit dur a terme amb els ordinadors.

No trobo que es pugui jutjar una sola figura científica prescindint del context social, polític i econòmic en què va dur a terme la seva obra. Està clar que Neumann deixa en la memòria popular un legat ple de contribucions destructives, mentre que Turing és objecte de penediment i escarment social. La història, amb el temps, posa cadascú al seu lloc, però: i si no hi hagué hagut cap govern que hagués pagat a Neumann per investigar amb aquestes aplicacions? I si hagués vist els nostres temps i la infinitat d’aplicacions pacífiques que tenen les tecnologies que ell va contribuir a desenvolupar? Hagués acabat pensant de la mateixa manera? Tot això no ho sabrem mai. El que sí podem assegurar és que els períodes de guerra provoquen que les inversions en investigació amb finalitats destructives es disparin, i aquestes inversions no només creen armes sinó també assassins.

Referències

  • Agar, J. (2003). The Government Machine: A Revolutionary History of the Computer. The MIT Press. Cambridge: Massachusetts Institute of Technology.
  • Edwards, J.R. (2012). A History of Early Computing at Princeton. Turing Centenial Celebration. University of Princeton. Disponible a: https://www.princeton.edu/turing/alan/history-of-computing-at-p/
  • Israel, G. & Millán, A. (2009). The Wolrd as a Mathematical Game: John Von Neumann and Twentieth Century Science. Science Networks, Historical Studies: Vol. 38. Basel, Boston, Berlín: Birkhäuser Verlag AG.
  • Pundstone, W. (4 de maig de 2012). Unleashing the Power: ‘Turing’s Cathedral’, by George Dyson. The New York Times. Disnponible a: http://www.nytimes.com/2012/05/06/books/review/turings-cathedral-by-george-dyson.html

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juny 30 2016

El barbasco: La historia no contada de las hormonas sexuales

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La historia de la industria de las hormonas esteroideas es poco conocida a pesar que casi 4 millones de mujeres hoy en día toman píldoras hormonales. Posiblemente la causa de su olvido involucra una serie de factores de tipo social, económico y sobre todo político que afectaron la extracción y síntesis de hormonas en materias primas, especialmente hablamos de la de raíz denominada barbasco, una de las fuentes más importantes de hormonas.

El barbasco o Discorea composita Hemseley, es una raíz usada por los pueblos indígenas de México para tratar los dolores musculares y como anticonceptivo. Posee hormonas sapogeninas esterodiales asi como esteroles colesterol, estigmasterol y beta-sitosterol. Actualmente es utilizada en la industria farmacéutica para la elaboración de anticonceptivos.

La historia de las hormonas sexuales, se puede decir que comenzó en la década de 1930, periodo donde las farmacéuticas entraron en la carrera internacional para producir hormonas de este tipo. Sin embargo, para conseguir este objetivo, muchas empresas optaron por patrocinar estudios en universidades con el fin de obtener materia prima a costos menos elevados. Fue el caso de la compañía farmacéutica americana Parke-Davies quien patrocinó las investigaciones de Russell Marker, un profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, quien trabajaba con moléculas vegetales cercanas a los esteroides: las sapogeninas.

Entre 1939 y 1943, Marker y su grupo realizaron varios estudios y demostraron que las sapogeninas podían ser utilizadas como precursores en la síntesis de hormonas esteroides lo que estimuló a este investigador a buscar plantas que tuvieran un alto contenido de estos esteroirdes. Se dice que Russell Marker en 1941 se encontraba de viaje en Nuevo México colectando nuevas plantas para sus investigaciones, cuando vio, en la casa donde se estaba albergando un libro de botánica con la foto de una planta con una raíz enorme de la familia de los ñames o camotes, situada en el estado de Veracruz, México. Al percatarse de que aquella raíz era una posible nueva fuente de sapogeninas, viajó a ese estado. La planta que había visto se llamaba “cabeza de negro” (Soto, 2005) y efectivamente encontró que producía grandes cantidades de un compuesto esteroide, la diosgenina, la cual posteriormente logró transformarla en progesterona.

Marker quiso cultivar esta raíz, pero no pudo reproducir las condiciones en los laboratorios de Pensilvania, por tal motivo insistió a las farmacéuticas americanas que se tenían que instalar laboratorios cercanos a la materia prima. Sin embargo, no existió apoyo  para establecer una industria farmacéutica en México la cual era casi inexistente en esos momentos. A pesar de las negativas, Marker se fue a México en 1943 y estableció una nueva compañía en asociación con Emeric Somlo y Federico Lehmann, de los Laboratorios Hormona, S. A., a la que llamaron Syntex (Diechtl, 1980).

Hablar de la industria de las hormonas en México es hablar de la historia de Syntex una empresa nacional, que inicialmente contó con el apoyo directo del gobierno mexicano y que se dedicó desde 1944 a la producción e industrialización de la progesterona, logrando desplazar a los principales carteles farmacéuticos europeos y posicionarse como la única empresa que poseía la tecnología para producir los compuestos. Syntex además de colocarse en los mercados internacionales, creo una red de recolectores (campesinos indígenas) quienes le proveían directamente de las materias primas, a bajo costo económico.

El precio al cual Syntex compraba la materia a los campesinos no era justa, la simple recolección implicaba introducirse en la selva veracruzana, inhóspita en ese entonces, llena de peligros y con condiciones climáticas extremas. No obstante, la situación económica, la desigualdad social y el hambre obligaron a la gente a involucrarse con esta empresa y a la recolección de su preciosa materia prima.

Los recolectores fueron un recurso indispensable para la empresa, sin ellos y sus conocimientos de la zona, la búsqueda de nuevas raíces hubiera tardado mucho tiempo en realizarse, como el descubrimiento de la raíz Dioscorea composita, una planta semi-invasora que crece abundantemente y que contiene concentraciones de diosgenina hasta diez veces mayores que la “cabeza de negro”. Además, su ciclo biológico es de sólo tres años comparado con el de D. bartletii, que dura veinte. Todas estas características hacen a D. composita mucho más rentable que D. bartletii (Bernath, 2008).

A pesar que Syntex tiene un gran mercado en sus manos, años después de su creación se produce un conflicto serio, Marker se va de la empresa por una disputa económica, que obliga a Syntex a conseguir otro investigador que siga los procedimientos de extracción de la progesterona. Esta empresa encuentra a otro investigador capaz de sintetizar la progesterona de nombre George Rosenkranz que no sólo se instala en México, sino que aporta sus conocimientos en química en los departamentos de farmacia de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Syntex en 1951 deja de ser empresa mexicana y es comprada por estadounidenses y trasladada a California siguió siendo la principal proveedora de hormonas sintéticas en el mundo. Con este hecho, las compañías extranjeras transnacionales obtuvieron acceso directo a la materia prima y en el transcurso de los siguientes años desplazaron a las empresas independientes que habían participado en la industria mexicana de hormonas esteroideas. La materia prima quedó bajo el control y tecnología de las empresas extranjeras, evidenciando que las medidas del gobierno mexicano habían sido insuficientes desde un principio. Es increíble como el cambio cualitativo de una sola empresa hizo que el estado perdiera el control sobre los aspectos posteriores a la explotación del barbasco (Bernath, 2008).

Al ver el gobierno mexicano que pierde económicamente los derechos sobre sus productos, en 1970 se decreta la tramitación de los permisos forestales para la extracción del barbasco evitando que las transnacionales siguieran explotando el recurso en una tierra que no era suya. Se prohibió la exportación de barbasco y de diosgenina, de manera que las compañías extranjeras que querían producir anticonceptivos, cortisona u otros productos hormonales, tenían que comprarles directamente a los productores mexicanos la progesterona, con lo que se garantizaban las ganancias de las compañías nacionales.

La historia de los campesinos barbasqueros a manos de las transnacionales es larga, dolorosa e indignante. En 1975 se crea Proquivemex por el gobierno federal, para defender los intereses de la nación, beneficiando la compra de esta planta a los campesinos a 1.50 de dólar por kilo. Antes las transnacionales pagaban 20 centavos por kilo a los campesinos diciéndoles que el barbasco solo servía para producir jabones, pero pronto los campesinos se enteraron del verdadero valor de la planta y su uso para la extracción de esteroides, donde un solo gramo de ella valía en aquellos años 20 mil dólares (Diechtl, 1980).

Proquivemex llegó a producir sus propios medicamentos y también reunir a los campesinos para exigir un precio justo por el barbasco. Esta empresa exigió que las transnacionales dedicaran un 20% de su capacidad instalada para elaborar los productos para Proquivemex, sino cumplían no se les vendería barbasco. Con estas medidas se pretendía recuperar el control estatal sobre el barbasco y transferir las ganancias desde las transnacionales a los campesinos (Diechtl, 1980).

A finales de los setentas, las transnacionales cansadas y temerosas del monopolio mexicano del barbasco, empezaron a buscar otras fuentes de precursores. Se organizaron expediciones botánicas en diversas partes del mundo para encontrar nuevas especies productoras de sapogeninas. Otras compañías perfeccionaron la síntesis de progesterona a partir de colesterol logrando la síntesis química total, lo que les permitió prescindir del barbasco para producir la progesterona. Para finales de los ochentas, el mercado del barbasco había decaído drásticamente y con ello, el sustento de los campesinos que lo recolectaban.

En la década de 1990 ya era muy difícil recuperar el recurso y explotarlo, no existían las condiciones tecnológicas ni económicas, así como la dificultad de conseguir nuevos mercados a nivel internacional. Sin embargo, no se puede excluir la posibilidad que a largo plazo vuelva a existir una demanda por la raíz y por lo tanto se desarrollen nuevos productos farmacéuticos.

El barbasco es sólo uno de los tantos ejemplos de los recursos vegetales con los que cuenta México. De alguna manera, estas plantas y su explotación están inscritas en la historia de una industria que gana millones, pero desgraciadamente no están presentes en la historia de un país que por cuestiones políticas y económicas, no supo aprovecharlas.

Referencias
Diechtl, T. Sigrid. (1980) “El barbasco mexicano: condiciones y perspectivas de su aprovechamiento” Revista Ciencia Forestal 28(5). p 24-31.
Soto, L. Gabriela (2005). “Uncommon trajectories: steroid hormones, Mexican peasants, and the search for a wild yam”.Studies in History and Philoshopy of Biologicald an Biomedical Sciences. No. (36). p. 743-760.

Bernath, U. (2008). “El barbasco”. Ciencias No. 89. P 54-57.


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juny 19 2016

Crònica breu dels Treballs de Fi de Màster de l’especialitat de comunicació del Màster en Història de la ciència (UAB-UB)

Posted in General by Xavier Roqué |

Els vuit alumnes d’aquesta especialitat han fet estades de pràctiques a espais molt diferents. En uns casos, la pràctica ha tingut lloc a institucions o empreses de ciència -Sincrotró o Open Systems UB-, altres pràctiques han cercat el món laboral de la comunicació científica -UAB Divulg@, Associació Catalana de Comunicació Científica, Prensa Científica S.A.- o bé institucions que preserven patrimoni científic -el Museu d’Història de la Medicina de Catalunya, la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona. I, finalment, una de les pràctiques va consistir en la planificació de l’estratègia comunicativa, en particular de les tasques relacionades amb patrimoni científic, de la Societat Catalana d’Història de la Ciència i de la Tècnica.

L’exercici de les pràctiques i el pas per la comissió d’avaluació per tal de defensar oralment els treballs redactats té un enorme valor didàctic. Les pràctiques externes, institucionals o empresarials, permeten descobrir la possibilitat de trobar formes diverses de professionalització basades en la història de la ciència. Els estudiants que han realitzat aquestes pràctiques han passat per diferents propostes d’aprenentatge sobre el procés editorial en comunicació científica, sobre la catalogació del patrimoni històric o sobre la musealització de col·leccions científiques. Les presentacions van deixar interessants reflexions al voltant d’aspectes crucials en història de la ciència. De manera especial, els debats van trepitjar els models de comunicació o divulgació científica, la complexitat del polièdric concepte de ciència ciutadana i tot allò relacionat amb el món “co-“, la importància i perdurabilitat de l’amateur, els camins contingents de la ciència més enllà de purs mètodes científics en tota mena d’institucions i d’espais urbans, el condicionant econòmic com a element explicatiu i agent de canvi, la historicitat del concepte d’interactivitat, la necessitat del context històric com a eina de comprensió, les tèrboles fronteres dels conceptes d’hegemonia i de públics, o la centralitat dels nens -i a voltes de les famílies- en la consecució de noves formes de fer i entendre la ciència en societat.

A les comissions d’avaluació, on van participar els responsables dels llocs on es van fer les pràctiques i alguns dels professors del màster, els alumnes van plantejar o van ser demanats sobre qüestions diverses, totes d’indubtable rellevància, sobre la història de la ciència i les seves relacions amb els àmbits del patrimoni, la cultura material i la comunicació científica. Entre les preguntes que van emergir, convé recordar algunes: Com influeixen les idees o reflexions presentades i discutides als mòduls cursats en un màster d’història de la ciència quan has de fer una estada de pràctiques laborals, on has de participar en processos de comunicació de coneixement? Quines crítiques i suggeriments es poden fer a determinats models de comunicació? En quina mesura afecten els resultats determinats procediments organitzatius, pràctiques empresarials, segells personals? O bé, com és de contingent la producció i comunicació del coneixement? Com es mesura l’èxit d’un projecte museogràfic? Com s’avalua l’impacte d’un taller didàctic lligat a una exposició, a partir de dades quantitatives, de generació d’emocions? En quina mesura poden influir els nostres alumnes en la maquinària de funcionament d’un museu o d’una institució de comunicació? Poden aportar perspectiva històrica allí on no s’acostuma a considerar el context? I, de les seves motxilles d’etnògrafs, en podem extreure resultats útils per a modificar la perspectiva de com explicar la història de la ciència? Quines propostes de revalorització del patrimoni emergeixen?

Les presentacions, els debats originats i les reflexions que van circular per l’aula del CEHIC al llarg del dia bé van pagar la pena. Una veritable diada didàctica facilitada pels nostres alumnes i pels seus excel·lents treballs. Gràcies a ells i a elles pel seu esforç.

Alfons Zarzoso


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juny 09 2016

BIG SCIENCE AND THE LARGE HADRON COLLIDER Un artículo de: Gian Francesco Giudice

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En este breve ensayo analizaremos el artículo Big Science and the Large Hadron Collider realizado por un investigador del CERN Gian Francesco Giudice en 2012.
El título del artículo nos haría pensar que existe una parte importante en el texto el cual hablará sobre el CERN. Sin embargo, analizaremos que en realidad su artículo va más enfocado a describir algunas características de los proyectos a gran escala denominados Big Science (BS).

El autor hace mención que la BS es un fenómeno que inicia con el Proyecto Manhattan, una idea que no es del autor propiamente, más bien proviene de las concepciones de Hughes (2003), quien en su libro sobre Big Science y el Proyecto Manhattan menciona como este tipo de proyectos fueron el inicio de una nueva forma de hacer ciencia en los laboratorios. Entre las características que menciona Hughes para definir la BS podemos encontrar aspectos como la colaboración entre diferentes disciplinas, es decir, entre el trabajo interdisciplinario de ingenieros y físicos. Él menciona también que dentro de este proyecto se estableció una nueva relación entre ciencia y sociedad creando una nueva forma de realizar investigación científica, que establece un enlace entre la actividad científica y el estado.

Los proyectos a gran escala en realidad no empezaron aquí como tratan de denotarlo Hughes y Giudice. Price (1986) ya había definido este término en los años sesenta como aquellos proyectos o construcciones monumentales que requirieron grandes equipos, como los observatorios astronómicos Ulug Beg en Uzbekistán o la creación de esfuerzos internacionales en el siglo XVIII con la observación del tránsito de Venus.

Existen otras definiciones, que deberían tomarse en cuenta además de la que refiere el autor, quien define a la BS como una herramienta de la ciencia moderna que necesita grandes inversiones, para la construcción de equipos e instrumentos especializados, controlados por grupos de trabajos multidisciplinarios.

Ortoll, et al. (2014) realizan un estudio sobre cómo medir los trabajos de colaboración científica en big science y mencionan que la idea del BS no debería hacer referencia exclusiva al tamaño de los equipos y su composición, sino que representa también una forma de plantear grandes preguntas de investigación que generalmente están financiados por los gobiernos, agencias internacionales y grandes consorcios.

Posiblemente una de las mayores problemáticas al definir BS, no solo por Giudice (2012) sino por otros autores, es el conflicto epistemológico del contexto reduccionismo y constructivismo de la ciencia, los cuales no deberían ligarse a términos Small Science y Big Science, como se menciona en el artículo, más bien el autor debería auxiliarse de las teorías de Price (1986) para dar un mejor contexto del BS.
Por ejemplo, para Price la BS es un conjunto de ciencia básica denominada “Little Science” que puede crecer y transformarse en Big Science, la cual a la vez produce pequeñas líneas de investigación, es decir que el proceso puede ser reversible.

Tomando en cuenta estas definiciones, extraeremos una pregunta que ya antes había realizado Alvin Weinberg (uno de los más duros críticos de la BS) y que retoma Giudice en su artículo ¿Debería la sociedad apoyar los grandes proyectos de investigación básica en ciencia?

Históricamente ya se impulsaron proyectos a gran escala en la Segunda Guerra Mundial promoviendo a la ciencia más allá de las fronteras académicas. Por un lado, la ciencia estaba teniendo un impacto crucial en la sociedad y por el otro, estaba exigiendo más recursos financieros que se estaban consiguiendo en las periferias con el objetivo de adquirir los equipos más grandes y especializados. Principalmente los proyectos que se financiaban iban encaminados a la defensa nacional, característica que no agradó a la comunidad científica y que falta enfatizar en el artículo de Giudice (2012). Hay que mencionar que un porcentaje de esta sociedad opina que este tipo de relación ciencia-estado, conlleva a desviar el objetivo y valores principales de la ciencia, que son, los de resolver problemas de la humanidad (Weinberg, 1967).

También hace falta aclarar que la BS no sólo involucra proyectos en áreas como la física de altas energías como los sincrotrones y ciclotrones, también podemos observar proyectos involucrados en áreas como las astronomía estelar, que requiere herramientas como son los telescopios con resoluciones ópticas potentes. Un ejemplo, es el Hubble Space Telescope, un proyecto cuya inversión fue de alrededor de 2.5 miles de millones de dólares (Creus y Canals, 2014). Este telescopio no sólo es considerado como una herramienta de investigación dedicada a los estudios científicos de la naturaleza, también es un instrumento capaz de construir puentes entre los esfuerzos científicos y el público. Su objetivo no se limita a trasmitir imágenes con alta resolución del espacio, sino también despertar la curiosidad por el conocimiento astrofísico del universo.

Otro ejemplo, es el Human Genome Project con un costo inicial de 2, 700 millones de dólares y que incluyó la participación de instituciones internacionales. Una de las peculiaridades de este proyecto, fue que demandó de varias disciplinas además de la genética y las técnicas de bilogía molecular. Se requirió de especialistas en técnicas de programación para incrementar aplicaciones que desarrollaran las múltiples secuencias encontradas. Ante este panorama, se desenvolvieron infraestructuras sobre el tratamiento de datos, y se utilizó un recurso que pocos proyectos tenían, que fue el tiempo (Creus y Canals, 2014).
Existen muchos proyectos BS, y el LHC (The Large Hadron Collider) construido en el CERN también fue uno de ellos. Fue diseñado para colisionar haces de hadrones, más exactamente de protones, de hasta 7 TeV de energía, siendo su propósito principal examinar la validez y límites del Modelo Estándar, el cual es actualmente el marco teórico de la física de partículas, del que se conoce su ruptura a niveles de energía altos. Se encuentra a 100 metros bajo tierra en un túnel de 27 km de circunferencia y se considera la máquina más grande jamás construida.
Está conformada por 9300 imanes que aceleran dos haces de protones en direcciones opuestas a velocidades cercanas a la luz, son los superconductores que ayudan maniobrar con mucha precisión estos haces. Trillones de protones dan 11,000 vueltas cada segundo hasta los puntos donde colisionan, recreando las condiciones iniciales de nuestro universo. Trabaja a 271 grados bajo cero, utiliza 120 toneladas de helio y 10,000 toneladas de nitrógeno líquido. Fue un proyecto que tuvo un costo de alrededor de 3 mil millones de euros (Fernández y Miralles, 2013).

Proyectos como los que hemos mencionado no solo tienen que traducirse en recursos económicos e infraestructura a gran escala, también debe reconocerse que esta forma de hacer ciencia ha incrementado la forma de realizar colaboración científica, aportando recursos intelectuales multidisciplinarios y culturales. No obstante, es importante también conocer el planteamiento realizado por la contra parte económica, por ejemplo, cómo las inversiones económicas para estos proyectos afectan a la economía de un país, o si los científicos a partir de estos proyectos pierden el objetivo principal de la ciencia y sólo se dedican a formular patentes y productos, y por último, si el objetivo de la BS se limita al prestigio nacional.

Alvin Weinberg es quien realizó alguna de estas críticas en 1961, mencionando que la ciencia estaba tendiendo hacia construir no sólo maquinaria cada vez más grande, sino instituciones mucho más complejas, creando científicos administradores que dictaminan que hacer y cómo hacer las investigaciones, provocando la burocratización de la ciencia. Weinberg en su momento planteaba tres preguntas: la primera ¿La BS es la ruina de la ciencia? ¿Es la ruina financiera? y ¿Por qué deberíamos desviar todos los esfuerzos en temas BS?
Aunque él expone sus argumentos, Giudice nos da otra perspectiva, focalizando a la BS como una herramienta costosa para resolver problemas humanos y no como un instrumento de desmantelamiento de las tradiciones y metas científicas. El autor menciona que es sólo un proceso necesario que ayuda a resolver problemas establecidos sin cambiar los principios y pasiones que derivan de los científicos, al contrario, se ha incrementado un esfuerzo por conocer el mundo que nos rodea, aunque eso también implica conocer la forma de manipular nuestro entorno y gastar grandes sumas de dinero.

Además hay que tomar en cuenta que los proyectos de BS no solo son costosos por los equipamientos, también debe analizarse la parte de mantenimiento, personal, recursos, etc. Giudice apunta que es difícil fijar un precio exacto y significativo sobre el valor del conocimiento y del impacto cultural de los descubrimientos, sobre el deseo humano de entender los principios de la naturaleza y descifrar el universo. Un argumento bastante debatible por que habría que delimitar quienes son los actores que definen lo que es un valor cultural.

La BS no es solo investigación, es también una herramienta de enseñanza que crea oportunidades para los estudiantes que quieren especializarse, a través de programas de becas para estudiantes de todo el mundo como los que ofrece el CERN. Gracias a eso muchos físicos de distintos países han logrado fortalecer la disciplina en sus centros de trabajo, mejorando las técnicas y las formas de investigación.

Para concluir, el contexto del artículo no trata de definir un proyecto de BS como es el LHC, más bien se enfoca a darnos un breve recorrido histórico sobre la BS, la cual historiográficamente creo que le faltan muchos autores y definiciones, entre ellas las de Dominique Pestre (2003) sobre las problemáticas de los proyectos científicos relacionados con la industria y la nación, quienes dieron soporte a muchos proyectos BS.

Además el autor no resalta la importancia que ha tenido la BS en el fomento de la cultura de colaboración internacional como lo hace el CERN. Por ejemplo el proyecto ATLAS de este centro de investigación ha involucrado más de 3000 investigadores de unas 170 instituciones procedentes de 40 países y presenta una gran complejidad organizativa. En el 2012 se detectó en ATLAS la partícula conocida como el bosón de Higgs, lo que constituyó la colaboración del modelo estándar de la física de partículas elementales y llevó a la concesión del premio Nobel de física en 2013 (Abad y otros, 2012).

El artículo de Giudice ofrece un panorama general de la BS que nos puede ayudar como introducción en el tema, pero como una fuente de documentación sobre el LHC, deja mucho que decir.

Abad. G. Abaiyan, T. Abbot, B; Abadallah J; Abdel Khalek, S. (y otros). (2012). “Observation of a new particle in the search for the Estándar Model Higgs boson with the ATLAS detector at the LHC”. Physics Letters 716(1). 1-29 p.

Creus Amalia, Canals, Agusti. (2014).”Desarrollo profesional e intercambio de conocimiento en los grandes experimentos científicos”. ”. Revista Española de Documentación Científica. 37(4). 1-10 p.

Dominique Pestre (2003). “2. Los años 1870–1970 en perspectiva. Entre tecnociencia, industria y Estado-nación”, en Ciencia, dinero y política. Ensayo de interpretación Buenos Aires: Nueva Visión. 43–75p.

Fernández Vidal, Sonia; Miralles, Francesc (2013). Desayuno con partículas: La ciencia cómo nunca se ha contado. Barcelona: Plaza & Janés

Giudice Gian F. (2012). “Big Science and the Large Hadron Collider”. Physics in perpective. 14: 95-112.

Hughes, Jeff. (2003). The Manhattan Project: Big Science and the Atom Bomb. London: Icon.

Ortoll, Eva; Canals Agusti; García Montserrat; Cobarsi Josep. (2014). “Principales parámetros para el estudio de la colaboración científica en big science”. Revista Española de Documentación Científica. 37(4). 1-11 p.

Price, Derek J. de Solla. (1963) Little Science, Big Science. New York: Columbia University Press.

Weinberg, Alvin M. (1967). Reflections on Big Science. Cambridge, Massachussets: MIT Press

Yonadxandi Manriquez


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juny 03 2016

¿Se desplazan las estrellas en el cielo?

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En este breve ensayo hablaremos sobre cómo se comporta la luz al pasar en el borde del sol y comprender y comprobar la teoría de la relatividad general. Por lo tanto, a lo largo del ensayo nos referiremos a la teoría de Einstein y cómo este experimento lo impulsó a la fama siendo, hasta nuestros días, el físico más popular del mundo. Sin embargo, no nos enfocaremos en su historia o imagen, para eso existen cientos de libros que nos explican y narran su vida.
Einstein no fue quien comprobó su teoría de la relatividad, sino un astrofísico británico Arthur Stanley Eddington, quien la presentó y la defendió pese a los conflictos políticos que se generaron por la naturaleza alemana de este físico (en realidad nacionalizado suizo), que tras la Gran Guerra causaba intensos sentimientos de rechazo en Inglaterra.
Eddington era un apasionado de las estrellas y el trabajo más importante de su carrera fue la teorizar sobre el interior de las estrellas, desarrollando el primer método para comprender sus procesos. También desarrolló un modelo que permitía establecer una relación entre la luminosidad de las estrellas y su masa. Eddington también trataba de buscar desde la perspectiva newtoniana cómo la gravedad afectaba a Mercurio, el cual no seguía un comportamiento como los demás planetas. Los efectos del campo gravitatorio sobre la luz, ya era bien conocida, sin embargo, mientras estaba investigando por orden de la Royal Astronomical Society los trabajos de Einstein, encontró que su teoría de la gravedad podría explicar el dilema con este planeta.
Debemos entender que en Inglaterra y todo el resto del mundo existía una larga tradición de la mecánica newtoniana y contradecirla podría poner en riesgo las leyes de la física en ese periodo. Esto es, si Einstein argumentaba que la velocidad de la luz es una especie de límite cósmico que nada en el universo puede superar, solamente por publicar este concepto se estaba enfrentando al padre de la gravedad.
Por lo tanto, para entender el cambio de visión newtoniana a la de Einstein, y el experimento que llevó a cabo Eddington, debemos entender cómo se interpretaba el concepto de gravedad.
Para ejemplificar, concibamos una catástrofe cósmica, imaginemos que sin previo aviso el sol desapareciera por completo ¿Qué efecto produciría según Newton? Su teoría predice que si se destruyera el sol, los planetas saldrían inmediatamente de sus órbitas y se perderían en el espacio, por lo tanto Newton creía que la gravedad era una fuerza que actuaba instantáneamente a cualquier distancia, de modo que sentiríamos los efectos de dicha destrucción de manera inmediata. Pero Einstein, encontró un problema en la teoría, un fallo que sobresalía al investigar sobre la luz. Él sabía que la luz no viaja instantáneamente, de hecho los rayos solares tardan ocho minutos en recorrer los 150 millones de kilómetros que hay hasta la tierra y se había demostrado que nada, inclusive la gravedad puede viajar más rápido que la luz. Por lo tanto, ¿cómo podía salirse de órbita la tierra antes que la oscuridad causada por la desaparición del sol llegara a nuestros ojos?
Einstein desarrollo la teoría de las tres dimensiones espaciales y la única temporal que estaban unidas en un solo tejido espacio-temporal, describiendo el movimiento de los objetos sobre esta superficie. Este tejido es como una manta, en la cual si se coloca un objeto en el centro esta se dobla o se estira, si estos objetos fueran los planetas o las estrellas pasaría lo mismo, probando que la curvatura generaba la gravedad. Aplicando este principio, la tierra no se mantiene en órbita por la gravedad del Sol como mencionaba Newton, sino porque sigue las curvaturas del tejido espacial causadas por su peso, esto es, si desaparece, los planetas saldrían de su órbita inmediatamente. Esta nueva visión proporciono una nueva forma de ver a la gravedad, llamándola teoría de la relatividad general.
¿Qué pasa con la luz? De acuerdo a este principio, la luz que pasa por el borde del Sol seguiría la curvatura del espacio ocasionada por este astro. Según los cálculos de Newton, la luz debía presentar un doblamiento cerca del sol de 0.87 segundos de arco mientras que Einstein mencionaba que debía ser de 1,74 segundos de arco.
A nosotros nos tendría que parecer que las estrellas más cercanas al Sol se desplazan ligeramente de su posición usual. Einstein argumentaba que las estrellas deberían aparecer desplazadas el doble. Es como si una estrella cuya luz rozase el borde de nuestra estrella, apareciese desplazada en una distancia equivalente al ancho de una moneda vista a más de un kilómetro de distancia.
¿Quién tenía verdaderamente razón? Para poder comprobarlo se necesita comparar la posición de las estrellas a cielo abierto con su posición aparente cuando la luz roza el borde del Sol. Este efecto solo se puede ver durante un eclipse solar tomando varias fotografías de una región del cielo con y sin el Sol presente. Para ello hay que tomar en cuenta que seis meses antes deben tomarse fotos de referencia, tomando extremas precauciones con los tipos de enfoques de los telescopios utilizados durante el día y la noche.
El 9 de mayo de 1919 se presentó la oportunidad de ver un eclipse para poder contrastar estas dos teorías. En noviembre de 1917, se iniciaron los preparativos por parte de y un comité conjunto de la Royal Society y la Royal Astronomical Society, organizándose dos expediciones. Una hacia Sobral, Brasil en marzo de 1919 encabezadas por A. Cromelin y C. Davidson y otra hacia una isla frente a la costa occidental de África, Príncipe que fue la que encabezo Eddington y su ayudante E. Cottingham.
La expedición de Brasil llevaba un telescopio astrográfico con el que se obtuvieron 16 placas y un telescopio de 10 cm en el que se obtuvo 8 placas (las mejores de toda la expedición) con las cuales se calcularon la deflexión de la luz de las estrellas en el borde del sol entre 1.86 y 2,1 segundo de arco. Mientras que en Príncipe se utilizó un telescopio astrográfico con las que se obtuvieron 18 placas, de las cuales se estropearon la mayoría y solo se utilizaron dos con las que Eddington sacó un resultado mediante una compleja técnica que presuponía un valor de 1.91 segundos de arco (Collins y Pinch, 1993).
No fue inmediatamente que se revelaron a la luz estos resultados. Se analizaron previamente y entre Eddington y el astrónomo real hicieron su propio descarte ignorando las discrepancias entre las otras placas fotográficas. Fue hasta un 7 de noviembre de 1919, fecha en la que el Times de Londres escribe: revolución en la ciencia. Nueva teoría del universo. Las teorías de Newton habían sido derrocadas (Roqué, 2005). Estas frases fueron escritas a raíz de la reunión científica celebrada el día antes cuando los astrónomos ingleses anunciaron en una reunión extraordinaria conjunta de la Royal Astronomical Society y la Royal Society que las observaciones del eclipse total del sol del 9 de mayo de ese mismo año habían confirmado la predicción de Einstein en la teoría general de la relatividad (Collins y Pinch, 1993 p. 69).
Como toda teoría había ciertas incertidumbres en aceptarla en su totalidad, pero poco a poco se fue introduciendo dentro de los cálculos físicos del universo a raíz de otras comprobaciones. Lo importante en este caso fue que Eddington disfrutaba resaltando la naturaleza paradójica de la relatividad, porque creía en ella y como menciona Earman y Glymour (1980, p. 85) y para concluir: Eddington puso toda su fe porque creía que esta teoría era bella y profunda y, posiblemente, porque creía que sería mejor para el mundo que fuese verdadera, todavía hasta donde sabemos, sigue siendo la verdad acerca del espacio, el tiempo y de la gravedad.

Referencias

Collins, Harry y Pinch Trevor (1993). “¿Se desplazan las estrellas en el cielo?”. Traducción al castellano por Pedro Campos, Juan. En: El gólem, Lo que todos deberíamos saber acerca de la ciencia. Segunda edición. Barcelona: Critica. 58-71 p.

Earman, J. y Glaymour C. (1980). “Relativity and Eclipses: The British Eclipse Expedition of 1919 and their Predecessors”. Historical Studies in the Physical Sciences. 11(1) 49-85 p.

Roqué, Xavier (2005) “Einstein i la premsa. La construcció d’una icona científica contemporània.” Mètode, no. 48. 24-30 p.


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maig 30 2016

Ciencia en el Franquismo: Albareda y la fundación del CSIC

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En el presente ensayo quisiera repasar sucintamente el nacimiento del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y muy especialmente la figura de José María Albareda (1902-1966), quien dirigió la institución con puño de hierro desde su fundación en 1939 hasta su muerte en 1966, resiguiendo el artículo de Antoni Malet1 que vimos en el aula. Aunque algunas narrativas históricas insisten hoy día en aseverar que el CSIC no es más que el heredero de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), con simples alteraciones cosméticas -por ejemplo la propia página web del CSIC2-,la tesis de la continuidad es sin duda muy cuestionable. La Junta fue rápidamente desmantelada, incluso antes de terminar la Guerra Civil, por el gobierno fascista de Burgos y CSIC fue concebido desde el inicio como un polo completamente opuesto al carácter liberal de la Junta. Este espíritu reformista que irradiaba de la JAE chocaba, evidentemente, con el nuevo Estado Español de la dictadura franquista.

sede del central del CSIC

Albareda, Franco e Ibáñez martín en la sede del central del CSIC en 1948

La victoria de los militares sublevados en la Guerra Civil española supuso el fin de la “Edad de Plata” de la ciencia en España. No solo se desmanteló la JAE y su programa, también se llevó a cabo una concienzuda purga en la Universidad para acomodarla al nuevo ideario nacional-católico. En el artículo que nos ocupa, se señala que un 18% de los 540 catedráticos universitarios que había en 1935 perdieron su plaza, bien por ser apartados de sus puestos, bien por marchar al exilio o ser represaliados con cárcel o ejecución. Asimismo, casi un tercio de estos, 173, sufrieron algún tipo de sanción y hay que destacar muy especialmente entre estos a 18 victimas de sentencias de muerte (p. 308). La represión a la vida científico-académica no fue sin embargo una excepción pues ninguna otra esfera escapó a lapurga y posterior adoctrinamiento.

José María Albareada

José María Albareada

José María Albareda Herrera nació el 15 de abril de 1902 en Caspe, hijo de una familia acaudalada, de mentalidad conservadora y profundamente religiosa; su padre era farmacéutico, terrateniente y explotaba además una factoría de productos agrícolas. Se licenció en Farmacia por la Universidad de Madrid en 1923 y dos años más tarde en Ciencias Químicas por la de Zaragoza, donde se inició en la investigación científica. Se doctoró en Farmacia en 1928 y se especializó en la ciencia del suelo -edafología-. Cabe destacar que realizó varias estancias en Bonn, Zürich y Köningsberg gracias a una pensión concedida por la JAE donde estudió “química del suelo” o “aplicada a la agricultura” bajo la dirección de Hubert Kappen (1878-1949), Georg Wiegner (1883-1936) y Eilhard Alfred Mitscherlich (1874-1956) respectivamente. En 1931 elaboró su segundo doctorado, en Química, tras realizar otra estancia pensionada en Gales y Escocia donde trabajó para la Rothamsted Experimental Station estudiando la “química del suelo”. En 1934 ganó una Cátedra de Instituto de Enseñanza Media en Madrid que todavía ostentaba en el momento de la la insurrección militar del 18 de julio.

El proceso revolucionario fue particularmente vigoroso en Aragón, con numerosas colectivizaciones agrarias en las tierras ocupadas por las columnas confederales catalanas y la creación del Consejo Regional de Defensa de Aragón, entidad autónoma creada por los anarquistas y con sede en Caspe. Vistos los antecedentes de su familia y los acontecimientos que transcurren en su ciudad natal durante la contienda, su padre y su hermano fueran asesinados en esos primeros días de exaltación y rencor. Albareda, al que podemos imaginar profundamente afectado por este acto criminal, buscaría consuelo y apoyo en la residencia de estudiantes de Josemaría Escrivá de Balaguer, personaje trascendental en su vida, al que había conocido a primeros de 1936. Albareda había quedado cautivado inmediatamente, pese a tener la misma edad, por el “especial magnetismo personal que irradiaba” Escrivá. De hecho, será el decimosegundo individuo en unirse a las filas del Opus Dei (p. 315), llegando a ordenarse como sacerdote numerario de la Obra en 1959.

Josemaría Escrivá de Balaguer

Josemaría Escrivá de Balaguer

Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), fundador del Opus Dei, será años más tarde beatificado por el papa Juan Pablo II. No me detendré aquí a explicar qué es y qué hace el Opus Dei o la vida de su fundador, pero sí quiero apuntar unas ideas que encuentro marcarán a Albareda y transcenderán en su trabajo al frente del Consejo. El Opus se caracteriza por el culto a la personalidad del líder, siempre dentro de una excepcionalmente rígida jerarquía, y muy especialmente la obediencia ciega. «Obedeced, como en manos del artista obedece un instrumento —que no se para a considerar por qué hace esto o lo otro—, seguros de que nunca se os mandará cosa que no sea buena […]» o «Nunca olvides que eres solamente ejecutor» (p. 314) son algunas de las máximas que se encuentran en Camino, la obra más carismática de Escrivá, escrita en 1934. En este conexto no quedaba espacio ninguno para la disensión o el pensamiento crítico.

Los dos, junto a otros miembros del Opus, conseguirán fugarse desde el Madrid republicano hasta la España nacional llegando a su capital, Burgos, a finales del 37 donde Albareda trabajará como colaborador de la Secretaría de Cultura. En esos días, el Ministerio de Educación Nacional del gobierno rebelde lo ocupa el político derechista y profesor universitario Pedro Sainz Rodríguez (1897-1986), a la razón amigo personal del general Franco. Sainz, junto a algunos influyentes prohombres como el “camaleónico” Eugeni d’Ors (1881-1954), querrán articular una nueva institución para promover la investigación y la educación científica entorno a la figura del Instituto de España. De hecho, este primer gobierno de Franco ya ha disuelto la Junta legando todas sus funciones y bienes al Instituto. A priori, el plan del Instituto de España no supondría un gran cambio para con la manera de trabajar o gobernar internamente la JAE. La idea es más bien la de “limpiar de rojos” la ciencia española, purgar a fondo la institución y muy especialmente asegurar su “obediencia y gobernanza” mediante la designación de individuos afines al proyecto franquista. Pero este plan, tiene un germen de liberalismo que le hubiera permitido construir proyectos controlados por otro organismo ajeno al Ministerio de Educación Nacional, alejándose así de la idea de férreo centralismo del nuevo estado.

Albareda junto a José Ibáñez Martín (1896-1969), destacado militante de la Renovación Española de Calvo Sotelo, serán mucho más beligerantes con la JAE y muy concretamente con su manera de cultivar la ciencia. En particular señalarán estos cuatro defectos: 1.- La Junta “es un nido de rojos” que la emplean para la “propaganda de sus ideas materialistas y ateas”. 2.- Ha fallado promoviendo la investigación dentro de la Universidad española. 3.- No ha dado prioridad a la ciencia aplicada y la tecnología dentro de su programa. 3.- La Junta es un organismo liberal, en el sentido de que las líneas de investigación son aquellas que los jefes de equipo prefieren y no los “campos de reconocida importancia estratégica”.

Así encontraremos que al finalizar la Guerra, el modelo centralista y autoritario del CSIC prevalecerá sobre el del Instituto de España. Albareda y Sainz, señalados como Secretario General -puesto que ocupará hasta su muerte en 1966- y Presidente respectivamente, imprimirán una total sumisión del nuevo organismo al Estado, vía Ministerio de Educación Nacional, considerándose a si mismo como el “Estado Mayor” de la investigación científica española.

Como vemos en el texto de la ley fundacional del CSIC, cargado de esa barroca retórica de la “unidad de destino en lo universal”, el recién fundado Consejo Superior de Investigaciones Científicas «estará integrado por representaciones de las Universidades, de las Reales Academias, del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos, de las Escuelas de Ingenieros de Minas, Caminos, Agrónomos, de Montes, Industriales, Navales, de Arquitectura, Bellas Artes y Veterinaria. […] investigación técnica del Ejército, […] las Ciencias Sagradas». Es interesante ver cómo los distintos cuerpos de ingenieros seguirán conservando ciertas parcelas dentro de la ciencia española, así como los militares ganarán mucha proyección en este modelo. El ministerio de Educación será plenipotenciario en todo lo relacionado con la investigación o la docencia: «Se autoriza al Ministro de Educación Nacional para interpretar, aclarar y aplicar esta Ley, así como para dictar cuantas disposiciones complementarias juzgue oportunas»<sup>3</sup>.

Inscripcion Csic 1939

Inscripción que celebraba la victoria de Franco en el frontal del edificio del CSIC, retirada en 2010

Albareda concebirá la «nature as a second book of revelation whose reading leads humankind to God» porque «la creación es un pensamiento divino» y considerará a la ciencia «moralmente ciega» lo que le llevará a aseverar que esta «necesita ser guiada» (p. 323). Clamará por la distinción entre el progreso cientifico-material y el moral en una «civilizacion superracionalizada» como la nuestra, que «necesita volver a Dios para poner un poco de orden». «Nowadays society knows how to make good scientists out of young people but does not know how to turn everybody into a good person» criticará, y tendrá muy claro el camino que ha de emprender la nueva investigación científica española: «leading to God instead to self-glorification» (p. 324). Pese a esta retórica moralista, vemos como el CSIC lleva a cabo importantes investigaciones de carácter militar, armamentístico o industriales desde su fundación. Seguramente por aquello de que la ciencia no solo patrocina al desarrollo de la ciencia y la industria, si no que también contribuye al «prestigio internacional» de la nación(p. 320). La única excepción al monopolio del CSIC serán las cuestiones relacionadas con la física nuclear, que se coordinarán desde la Junta Nacional de Energía Nuclear desde 1951.

Quisiera, antes de terminar, mencionar brevemente el caso de la Universidad de Navarra. Puede parecer relativamente sorprendente la aparición de esta universidad privada en un régimen que ha pretendido centralizar y controlar toda la educación bajo su estrecha supervisión. Pero no lo será tanto si examinamos más detenidamente su fundación, promovida por el propio Josemaría Escrivá que ofreció, muy hábilmente, el rectorado a Albareda desde el primer momento,quien se ha mudado permanentemente a su congregación desde el fin de la Guerra. Las redes clientelares de Albareda, todopoderoso en el sistema de investigación científica español durante décadas, explicarán para algunos historiadores el poder que conseguirán los tecnócratas del Opus Dei en décadas posteriores (p. 329) dentro del régimen franquista.

Como conclusión, quiero mostrar unas pocas cifras para ilustrar el paso de Albareda por la Secretaría del CSIC durante las décadas centrales del S. XX. Según el texto (p. 332), antes de la Guerra había menos de 100 investigadores a tiempo completo en por los más de 2500 en la década de los 60, cuando el CSIC perderá el monopolio de la investigación en favor de la universidady especialmente gracias a la Comisión Asesora para la Investigación Científica y Tecnológica (CAICYT) fundada de 1958. El presupuesto en investigación también crecerá de los exiguos 15 millones de pesetas de 1940 hasta los más de 626 millones de 1968, aunque habría que matizar mucho estas cifra debido a las sucesivas oleadas de inflación económica de esas décadas. Pero podemos encontrar otro dato que sí es claramente indicador del gran crecimiento en la producción científica española: en 1960 hay unas 60 publicaciones especializadas frente a las 8 que había antes de la Guerra. Como vemos, sí hubo un gran crecimiento en lo referente a la investigación científica en la España de mediados del siglo XX, aunque evidentemente sesgado y profundamente adoctrinado. Lamentablemente, nunca podremos comparar estas cifras con las que hubiese conseguido la JAE si hubiera podido desarrollar su labor durante esas décadas, lo que nos permitiría una excelente comparación cuantitativa y, con un poco más de trabajo, un interesante contraste en lo cualitativo.

Referencias

  1. Antoni Malet (2009), “José María Albareda (1902-1966) and the formation of the Spanish Consejo Superior de Investigaciones Científicas“. Annals of Science, 66:3, pp. 307-332.
  2. CSIC: 100 años de la creación de los primeros centros de la JAE.
  3. Ley de 24 de noviembre de 1939, creando el Consejo Superior de Investigaciones Científicas“. Boletín Oficial del Estado, 28 noviembre 1939.

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maig 29 2016

La «edad de plata» de la ciencia española

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Me gustaría presentar aquí un pequeño resumen de las analogías encontradas entre los textos de Sánchez Ron y Roca-Rosell1 y el de Nieto-Galan2 que analizamos en el aula durante la sesión de estudio del estado de la ciencia en las españas de principios del S. XX y en concreto el papel desempeñado por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE). Creada gracias a los esfuerzos de los intelectuales liberales reunidos en torno al influyente proyecto de renovación pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fue fundada en 1907 y presidida por el ilustre Santiago Ramón y Cajal, desde el inicio hasta su muerte en 1934. El espíritu liberal y de reforma que irradiaba la JAE chocaba, evidentemente, con el nuevo Estado Español que nacería al calor del nacional-catolicismo de la dictadura franquista. Incluso antes de terminar la Guerra Civil, el gobierno provisional fascista de Burgos decretaría su absoluta disolución.

Instalaciones de la JAE

Instalaciones de la JAE

Lo primero y más evidente de los dos artículos es su intención, expresada sin ambages en ambos, de mostrarno que pese a las muchas miserias de la ciencia española de esa época, no encontramos un completo páramo en lo referentes a la investigación. Sánchez Ron y Roca-Rosell, cuando se refieren al Laboratorio de Investigaciones Físicas (LIF), lo hacen hablando del «first research laboratory of any significance in Spain. […] This state-supported institution was not attached to any university» (pág. 127) y Nieto-Galan matiza que «It was valuable, but not isolated, and was excessively dependent on a single institution, the Instituto Nacional de Física y Química» de la JAE (pág. 169).

Los dos textos se centran en las figuras que dan vida a los respectivos laboratorios. Por un lado, el que sería director del Laboratorio de Investigaciones Físicas -fundado por la JAE en 1911- y apodado como “Padre de la física moderna española”, Blas Cabrera y del otro, García Banús; alma del Laboratorio de Química Orgánica (LQO) de la Universidad de Barcelona. Este último caso es especialmente curioso, pues se trata de un laboratorio de investigación dentro de la universidad, situación absolutamente excepcional en una época en la que la universidad sólo pretende formar profesores y no investigadores (S.R. y R-R. pág. 138).

Blas Cabrera en el LIF

Blas Cabrera en el LIF

Blas Cabrera nació en 1878 en Arrecife de Lanzarote y se licenció en Ciencias Físicas y Matemáticas en la Universidad Central de Madrid, doctorándose en Ciencias Físicas en 1901. Descrito como un experimentalista interesado especialmente en las propiedades magnéticas de la materia, vio la necesidad de solicitar un pensionado de la JAE para mejorar su formación teórica en distintos laboratorios físicos europeos, al ser señalado como director del LIF.

El profesor Antonio García Banús

El profesor Antonio García Banús

Por su parte, García Banús nació en 1888 en el seno de una familia acomodada valenciana, sobrino del pintor Joaquín Sorolla, y también viajó a la capital del Reino para obtener su licenciatura en Ciencias Químicas en 1910. Continuó su formación, como pensionado de la JAE, en la Eidgenössische Technische Hochschule (ETH) de Zürich donde preparó su doctorado en química orgánica, en el nuevo campo de los radicales libres, en el laboratorio de Julius Schmidlin. Durante esta estancia en Suiza, se granjeó una buena reputación entre sus pares germanoparlantes, publicando artículos relativamente influyentes en sus revistas y llegando a innovar en distintas técnicas y aparatos para la síntesis y aislamiento de los trifenilmetilos.

Como podemos ver, era un común entre las clases pudiente de principios del siglo pasado abandonar su periferia natal para ir a formarse a Madrid. Así mismo, es claro el papel que juega la JAE en la formación de los investigadores mediante las becas en el extranjero. De hecho, los dos constituirán la espina dorsal de sus respectivos laboratorios a partir de estas experiencias. Estos casos nos muestran claramente una modernización de la investigación científica española, donde hay que notar que antes de la fundación de la JAE apenas existían algunos estudios avanzados sobre astronomía y meteorología dentro de nuestras fronteras. Los trabajos de investigación en química o física eran prácticamente inexistentes, aunque la formación de los distintos cuerpos de ingenieros en estas materias solía ser bastante sólida.

Anales de la Sociedad Española de Física y Química

Anales de la Sociedad Española de Física y Química

Es tristemente destacable el hecho de que la originalidad de los dos investigadores parece esfumarse al sumergirse en el ambiente español, poco propicio para la investigación. Además el alcance de sus publicaciones se ve reducido casi en exclusiva a los Anales de la Sociedad Española de Física y Química, sin llegar a trascender en el extranjero. El caso de García Banús puede ser paradigmático: «Teaching duties, the writing of chemistry textbooks and institutional commitments became progressively more important than research in this peripheral context» y además «teaching duties diverted him from top-level research, and from the task of recruiting more students, obtainig the necessary laboratory equipment and guiding research projects» (N-G. Pág: 182). Seguramente, a demás de la falta de “ambiente científico”, influía fuertemente la necesidad de complementar el sueldo de profesor universitario de alguna manera, pues es conocido que este salario no permitía vivir con muchos lujos y es común encontrar a los docentes de la época dedicados a una segunda actividad.

Los dos investigadores mantendrán muy viva su red de contactos internacionales, que forjaron durante sus estudios en el extranjero como pensionados de la JAE. Emplearán estos contactos para enviar a sus más aventajados pupilos, siguiendo con el programa de becas de la Junta, para que consigan una mejor formación en investigaciones avanzadas. Pese a todo, esta fantástica formación no aseguraba un buen futuro como investigador: «the universities had no way of profiting from so many trained scientists; on the contrary, they would spoil their scientific potential» (S.R. y R-R. pág: 136). Recordemos que el caso del LQO de García Banús es una excepción, y parece ser una empresa movida por el ímpetu personal debido al total «lack of support from the university authorities» (N-G. pág: 176).

Importante papel juegan las subvenciones del International Education Board (IEB) de la Rockefeller Foundation en el devenir de los dos laboratorios. Los reports de la IEB apuntaban a Barcelona como el “centro de progreso en España” y hablaban particularmente bien del LQO de García Banús (N-G. pág: 176), pero muy especial fue su influencia en el caso de la JAE, ya que en 1925 se firmó un preacuerdo entre el Gobierno, la Junta y la IEB para crear en Madrid un gran centro de investigación de física y química. La Fundación de Rockefeller pagó unos 400.000 dólares para la creación del que sería un espléndido centro de investigación científica: el Instituto Nacional de Física y Química, inaugurado en 1932.

Blas Cabrera en el LIF

El nuevo edificio del Instituto Nacional de Física y Química

Con la victoria de los militares insurrectos en 1939, nuestros personajes se verán forzados a exiliarse en América. García Banús, con su cátedra abolida, se marchará a Colombia donde fundará la Escuela de Química de la Universidad Nacional de Bogotá y más tarde se moverá a Venezuela, donde morirá en 1955, fundando el Laboratorio de Investigaciones de Química Orgánica de la Universidad de los Andes en Mérida. Vemos como nuevamente repetirá la experiencia de intentar implantar sus conocimientos en el campo de la investigación en la periferia. Por su parte, Blas Cabrera se exilió en México y fue acogido por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma donde trabajó como Profesor de Física Atómica y de Historia de la Física hasta su muerte en 1945.

Como conclusión, los dos textos insisten en que sendos laboratorios pueden ser considerados, más o menos, Research Schools según los postulados de Gerald Geison3: «a small group of mature scientists pursuing a reasonably coherent programme of research side-by-side with advanced students in the same institutional context and engaging in direct, continuous social and intellectual interaction» (Geison, op. cit. Pág. 23 ). Si bien es cierto, que la falta de continuidad que implica el trágico desenlace de la Guerra Civil, así como las innumerables dificultades a su labor derivadas del atraso del sistema académico español, hacen muy difícil que estás instituciones puedan cumplir con exactitud los 14 requisitos que enumera Geison en su artículo canónico. No obstante, son dos brillantes ejemplos del estado de la ciencia dentro del panorama español de principios del XX.

 

Referencias:

 

  1. Sánchez Ron, Roca-Rosell. (1993), “Spain’s First School of Physics: Blas Cabrera’s Laboratorio de Investigaciones Físicas”. Osiris 2nd Series 8. núm. 1: pp. 127-155.
  2. Nieto-Galan. (2004), “Free radicals in the European periphery: ‘translating’ organic chemistry from Zurich to Barcelona in the early twentieth century”. British Journal for the History of Science. 37, núm. 2: pp. 167-191.
  3. G. L. Geison. (1981), «Scientific change, emerging specialties, and research schools». History of Science 19, núm. 43, pt. 1: pp. 20-40.

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