El enemigos número 1 del verano: La kilocaloría

Si hubiese que representar el verano con una sola palabra, esta podría ser, perfectamente, “playa”. Y es que existen pocas cosas más típicamente veraniegas que ir caminar por interminables ondulaciones de dunas de tostada y sedosa arena resplandeciente al sol y darse relajantes baños en las azules olas que recorren el mar.

Un escenario, sin duda, muy agradable, pero con un problema que no se puede eludir: la vestimenta. Y es que no se puede acudir a este paradisiaco lugar, sin la ropa adecuada, es decir, lo que el cuerpo proporciona y poco más (bañador, bikini…).  Lo que podría ser un rato de felicidad y despreocupación pasa a convertirse en un aterrador juzgado, en el que quedan sometidas a juicio todas nuestras debilidades. Es, por ello, que se debe buscar la mejor defensa posible, que, en estos casos, pasa, básicamente, por someterse a los sabios consejos de reconocidos expertos, como https://laguiadelasvitaminas.com, y perder la mayor cantidad de peso posible en el menor tiempo posible.

Para conseguir este objetivo, no deben perderse de vista aspectos como el de las kilocalorías. Pero, ¿qué es una kilocaloría? Los detalles, a continuación.

La unidad de la energía

La kilocaloría o Kcal es la unidad de energía equivalente a mil calorías y suele emplearse para describir el contenido energético de alimentos y moléculas. Conviene precisar que una caloría es la medida del calor necesaria para aumentar en un grado la temperatura de un gramo de agua.

El cuerpo humano consume calorías constantemente, para llevar a cabo, sus diferentes funciones vitales, como respirar, el latido del corazón o el funcionamiento de todos los órganos, que consumen la fuerza que aporta esta unidad de medida, que sólo puede conseguirse de la ingesta de los alimentos (si bien, el agua, a pesar de lo importante que resulta para la vida, no las contiene).

No obstante, la ingesta excesiva de las mismas conlleva a la aculumulación de esos esponjosos pliegues, que suelen denominarse “michelines”.  Las estimaciones, para evitar su poco deseada aparición, dependen del físico y del ritmo de vida de cada persona, pero existen unos patrones estándar para calcular la energía que se necesitan. Así, por ejemplo, el aporte diario recomendado de kilocalorías para un varón adulto que haga ejercicio físico suave es de entre 2.500 y 3.000 kcal, y de entre 1.800 y 2.200 kcal diarias para mujeres con actividad física ligera.

 

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