Terapia Psicológica

La terapia psicológica a diferencia de lo que erróneamente se piensa, no se indica únicamente para el tratamiento de patologías específicas de los desórdenes mentales, sino que también se emplea en situaciones clave aún cuando no existe ningún trastorno aparente para sobrellevar situaciones que generan cierta inestabilidad emocional, incluso cuando la persona aún no es consciente de ello ni de los problemas que puede acarrearle, como por ejemplo, el estrés en el trabajo.terapia-individual

Resulta curioso como al menor indicio de malestar físico o anomalía se suele acudir aun profesional de la medicina alopática a la mayor brevedad, mientras que por el contrario, las señales que afectan a la psique y la conducta humana son a menudo ignoradas como si no fuéramos conscientes de su importancia.

La terapia psicológica nos ayuda a comprender la salud desde una perspectiva cuerpo-mente, pues de la misma manera que los problemas físicos influyen en nuestro bienestar emocional, los problemas de la psique tampoco pueden disociarse de nuestro estado anímico y terminan afectando en mayor o menor medida a la salud dependiendo del impacto con el que los percibamos.

En la terapia psicológica se trata de exteriorizar el estado anímico del paciente a través del diálogo, la conversación y el flujo de ideas para el autoconocimiento, permitiendo que los pensamientos y experiencias fluyan al exterior.

Por lo general la interacción hablada es el procedimiento mayormente empleado, no obstante, el psicólogo especialista puede aplicar otros métodos como escribir o dibujar con el objetivo de facilitar la relajación y reducir la tensión que pueda generar tratar determinados temas abiertamente.

La terapia psicológica está desarrollada para tratar problemas específicos como la timidez, la ansiedad, la depresión etc, de los que normalmente el paciente es consciente  pero no de la causa que lo genera impidiéndole desarrollar su vida con normalidad.

Las situaciones conflictivas componen el segundo ámbito de aplicación de las terapia psicológica y en muchas ocasiones, el paciente desconoce el estado de sus emociones y la situación que las genera, simplemente sabe que está mal y que no es feliz.

Algunos puntos claves que son comunes en estas situaciones y que deberían activar la señal de alarma son:

  • Todo se tuerce y nada sale como se espera.
  • Desgana por la vida y por emprender tareas cotidianas.
  • Imposibilidad emocional o anímica para emprender nuevos proyectos o relaciones.
  • Baja autoestima que impide relacionarse con otras personas.
  • Incapacidad para empatizar con los demás e interactuar en círculos sociales.
  • Angustia vital, desesperanza, pesimismo y desesperación.
  • Pensamientos suicidas.

Algunos de estos puntos pueden experimentarse durante una etapa de inestabilidad emocional en lo que comúnmente se denomina “una mala racha” por la que casi todas las personas han pasado en alguna ocasión en sus vidas sin que ello suponga un mayor problema a largo plazo.

Pero en otras ocasiones, esas sensaciones son generadas por algunos problemas o conflictos no resueltos que el paciente puede creer que había superado o que permanecen activos a nivel subconsciente porque nunca fueron enfrentados de forma directa y en cualquier caso, la terapia psicológica puede tratarlos junto a todos los desórdenes que ocasionan.

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