Siindrome de piernas inquietas.

¿Que es el síndrome de piernas inquietas?

SPI

Qué es?

Es una patología que se caracteriza por la necesidad imperiosa de mover las piernas debido al a sensación de molestia que se sufre en las mismas durante los periodos de reposo o durante el sueño. La padece alrededor de un 6-8% de la población española de entre 20 y 65 años, llegando hasta un 15-20% en mayores de 70 años.

Causas.

Parece tener una base genética, ya que, en un 40% de los casos, hay precedente familiar y , asimismo, un patrón autosómico dominante en los estudios. Es muy habitual que la edad de inicio de los síntomas se avance en cada generación. Otras causas que podrían relacionarse, aunque  no haya podido comprobarse, son el déficit de hierro o de alguna vitamina, una insuficiencia renal muy avanzada, las neuropatías, la diabetes, al Parkinson, la artritis reumatoide, el lupus, algunos fármacos, el embarazo, la cafeína y el alcohol.

Síntomas.

Causa pinchazos, hormigueos y sobretodo sensación de desasosiego y necesidad de movimiento de las extremidades inferiores, que aumenta y empeora en los momentos de reposo o inactividad. Es importante precisar bien cuáles son las síntomas, por que en ocasiones se describen como rampas y no lo son. Los pacientes afectados sienten la necesidad de mover las piernas para aliviar dicha sensación, síntoma que puede alterar mucho la vida de quien los sufre, ya que modifica el ritmo de sueño, cn múltiples despertares y dificultad para conciliarlo, viéndose  en ellos un aumento incluso de depresión y ansiedad. sin embargo, aunque también es molesto, durante el día es más llevadero, ya que al dar unos pocos pasos la sintomatología cesa. El síndrome de piernas inquietas puede ser intermitente (cuando las molestias aparecen menos de dos veces a la semana) o crónico-persistente (al menos dos veces a la semana).

Diagnóstico.

Se realiza valorando los síntomas que sufre el paciente. Lo más importante sería descartar otros problemas que se pueden parecer por los síntomas, como son efectos secundarios de algunos fármacos o algunas enfermedades como neuropatías, síndrome del dolor crónico o fibromialgia.

Tratamiento.

Va destinado a mitigar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Los fármacos más utilizados son los agonistas dopaminérgicos, como, por ejemplo, la levodopa, que ha demostrado ser eficaz en periodos cortos de tiempo, mejorando los síntomas y la calidad del sueño. Se suelen usar en casos puntuales, como en viajes largos de coche o de avión. También se puede optar por los anticonvulsivantes que , incluso, existe la posibilidad de asociarse a los anteriores para una mayor efectividad, pero, al igual que éstos, se desconoce, por falta de evidencia, su efectividad tras un año de tratamiento. De esta forma esporádica, se pueden usar opioides como el tramadol o la morfina en los casos resistentes a los fármacos anteriores o benzodiacepinas cuando hay un insomnio importante.

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