LA ESPECULACIÓN NO ES REPROCHABLE NI EN EL ÁMBITO ECONÓMICO NI EN EL MORAL NI EN EL JURÍDICO (I)*

*[ Aquest text és una nota per a iniciar o continuar un debat i està destinada a la xarxa “Regulación, Administración y Derecho Público (RADP)”, que dirigeix el professor de Dret Administratiu Endrius Cocciolo]

 

1.-Un sector de la opinión pública y del espectro político considera que los principales culpables de la denominada “crisis de la deuda soberana” son los prestamistas o compradores de títulos estatales. Estos sujetos, lógicamente, buscan el mejor momento y condiciones (interés, garantías, etc.) para sus transacciones, que han de ser aceptadas o rechazadas libremente por la contraparte.

 

Estas tareas tan normales son calificadas a menudo y de forma despectiva como “especulación”. En esta breve nota intentaré demostrar que se trata de una recriminación injustificada.

 

 

2.-Desde el punto de vista económico, la especulación es la actuación natural y ordinaria en un mercado con un mínimo de libertad. Todos los consumidores buscan la mejor circunstancia para efectuar su adquisición. Esto vale tanto para la compra semanal de pescado o fruta como para operaciones más complejas (por ejemplo, la adquisición de un automóvil o de una vivienda).

 

 

3.-Ahora bien, es cierto que suele atribuírsele a la especulación un plus de “planificación”. En concreto, se supone que hay una fase inicial de acumulación (compra a bajo precio) y un posterior período de oferta (con altos precios de entrada y aprovechando una posible escasez). Sin embargo, la verdad es que ésta es la conducta normal y cotidiana de cualquier comerciante (y tiene su contrapartida en las adquisiciones masivas del comprador en la primera fase, cuando todo son “oportunidades”).

 

Por otra parte, en fin, también suele suceder que el especulador asume elevados riesgos y que éstos acabarán –lógicamente- convertidos en grandes ganancias o en sonadas ruinas. Es conocido el caso del constructor que se dedicó a acumular –con todos sus costes- una enorme cantidad de arena utilizable en playas, con la esperanza de colocarla algún día en alguna zona turística. Después de varios años de auténtico barbecho para aquellas inútiles masas, una tormenta en el mes de mayo destruyó el litoral…Los hoteleros salvaron el verano y el especulador fue justa y libremente retribuido.

 

En conclusión, quizá no es conveniente que una señorita de buena reputación pasee sola por estos ambientes, pero lo cierto es que la inmensa mayoría de los operadores de los mercados financieros gana y pierde cada día a través de compraventas que respetan la ética y la legalidad.

 

Mercheros, financieros, consumidores, yo, tú, él...

Quant a Joan Amenós Álamo

Professor de Dret Administratiu
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