Todo lo que tiene que saber para combatir la falta de deseo sexual

La falta de deseo sexual

Existen muchísimos mitos en torno a la sexualidad. Uno de ellos asegura que la falta de deseo sexual aumenta en forma progresiva a medida que pasan los años. No existe ficción tan dañina como ésta. Si bien es verdad que al envejecer se van produciendo varios cambios en la sexualidad, los instintos sexuales jamás desaparecen por completo. La falta de deseo sexual no es un hecho biológico, sino más bien el producto de una serie de elementos psíquicos y sociales.

Las presiones de la vida diaria, las obligaciones laborales, el estrés, la falta de tiempo, los problemas económicos, las preocupaciones por el futuro… Existe una interminable lista de ocupaciones que drenan la energía vital de cualquiera y nos dejan exhaustos. Si al final del día apenas logramos llegar a la cama, ¿cómo pretendemos tener una vida sexual plena y satisfactoria?

El sexo toma tiempo, dedicación y energía. Es una experiencia maravillosa y puede ser el acto de amor más hermoso del mundo, pero necesitamos comprenderlo y aceptarlo por lo que verdaderamente es: una práctica extenuante, excitante, demandante y placentera.

La vida en pareja

La naturaleza de las parejas está cambiando. Se trabaja más, los matrimonios se realizan a mayor edad que antes y el divorcio ya es moneda común. Esto, junto con muchos otros factores, ha hecho que las relaciones se modificaran profundamente. Los principales cambios relacionados con el sexo han sido:

  • La satisfacción sexual no se puede lograr cuando la relación no funciona. Los problemas emocionales, las peleas y los conflictos dentro de la pareja incentivan la falta de deseo sexual.
  • El sexo es más placentero cuando tanto los hombres como las mujeres son quienes toman la iniciativa.
  • Ciertos estudios indican una relación entre la duración del matrimonio y la baja en la frecuencia sexual. Sin embargo, sólo 15% de los matrimonios con diez años de casados o más hacen el amor una vez al mes, mientras que el 63% afirma hacerlo con una frecuencia de una vez a la semana o más.
  • Los hijos inhiben la vida sexual. Es bueno buscar momentos cuando se puede hacer el amor en forma espontánea y ruidosa, en vez del acto silencioso y restringido habitual. Sólo así se puede mantener el interés y la pasión.
  • La mayor influencia negativa sobre la satisfacción sexual es el cansancio.
  • La apariencia física tiene una gran influencia en el deseo. El peso, el estado de la salud y la higiene personal condicionan la satisfacción sexual.
  • Las mujeres, más que los hombres, necesitan estar enamoradas para poder disfrutar de una relación sexual. Esto puede volverlas posesivas y dependientes.
  • A pesar de los cambios en la sexualidad, la monogamia sigue siendo fuertemente valorada. Las sucesivas infidelidades y los matrimonios abiertos suelen minar toda relación.

Gracias a todo esto puede llegarse a la conclusión que una buena comunicación puede ayudar enormemente a combatir la falta de deseo sexual. Si bien las relaciones estables pasan por varias fases de intensidad sexual, lo más común es que el acto sexual se vuelve algo no prioritario, e incluso aburrido, porque ninguno de los dos le dedica el tiempo y la energía indispensables para mantenerlo interesante. Muchas veces el sexo se vuelve esporádico porque se espera que funcione solo. La tarea más importante para las parejas debe ser desarrollar y alimentar su deseo sexual, haciendo excitante y emocionante sus encuentros.

Existe un último factor que es necesario considerar. A veces, incluso cuando se encuentra en una relación, una necesita un poco de tiempo a solas. No se trata de nada anormal o sospechoso, pero suele malinterpretarse. La soledad puede ser un remedio muy necesario contra muchísimos problemas, y además nos otorga una perspectiva sobre las cosas muy interesante. Lo importante es saber comprender al otro cuando pasa por estos momentos.

Siempre que se necesite un poco de tiempo a solas, es necesario que la pareja lo sepa. Lo ideal es charlar tranquilamente y explicarle que no se trata de una separación ni de que algo no funciona en la relación. La vida de a dos puede ayudar en muchos momentos, puede tirar abajo muchísimas barreras, pero no todas. Hay conflictos internos que, lamentablemente, sólo podemos resolver por nuestra cuenta.

La falta de deseo femenino

Cuando es la mujer la que siente una falta de deseo sexual, puede suceder que toda una serie de elementos sociales y físicos minen su autoestima y causen inapetencia sexual.

La única forma en que se puede restablecer la pasión es pasando revista por estas condiciones sociales y biológicas que resultan inhibitorias. Ellas son:

Mensajes negativos  sobre la sexualidad

 A pesar de los grandes avances que se han hecho en el campo de la sexualidad, la verdad es que aún arrastramos un gran peso: la culpa y la vergüenza. Aunque hemos avanzado mucho, aún nos es muy difícil hablar libremente de sexo, excitación y orgasmo. La religión, la familia y la moral arcaica nos han dejado como herencia una dificultad innata para acercarnos francamente al tema.

Ser consciente del peso de este problema y asumirlo es la única manera en que podemos superar este obstáculo. De a poco, hay que ir abriéndose, empezando a aceptar nuestra propia sexualidad.

Depresión

Los síntomas más comunes de la depresión son una gran sensación de tristeza, baja autoestima, poca energía vital, problemas para conciliar el sueño e inapetencia. Pero al igual que todos los problemas psicológicos, sus efectos sobre la falta de deseo sexual son muy nocivos y pueden llegar a eliminarlos por completo.

La mejor manera de luchar contra una depresión es, primero, reconociéndola y, segundo, buscando la ayuda a un profesional.

Problemas médicos

Aunque son casos muy raros, los niveles anormales de hormonas sexuales pueden favorecer a la falta de deseo y causar inapetencia sexual. Los niveles muy altos de estrógenos y progesterona y los problemas de la glándula tiroides son sus principales causas.

anticonceptivos

Además, existen ciertos medicamentos químicos que pueden disminuir la pasión. Aunque sea en una pequeña proporción, algunas mujeres sienten este efecto cuando se les prescriben píldoras/ pastillas anticonceptivas, cosa que todas las marcas advierten.

Otros remedios que pueden causar este problema son los que se emplean para tratar problemas psicológicos (por ejemplo, los antidepresivos y los sedantes).

Cuando su médico le indique un tratamiento con remedios químicos, pregúntele si podrían tener algún efecto sobre su vida sexual. De todas formas, muchas veces es imposible dictaminar esto hasta que se ha iniciado el consumo.

Envejecimiento

Lamentablemente, vivimos en una cultura que da demasiada importancia a la apariencia física. Al comenzar a envejecer, las mujeres suelen comenzar a dudar sobre su atractivo. Crearse una imagen negativa de una misma causa, inevitablemente, una falta de deseo sexual.

Espacio personal

No todas las mujeres requieren de la misma cantidad de espacio personal. No tiene nada de malo querer estar sola de vez en cuando, ni querer pasar tiempo con sus amigas o la familia. Esto no tiene por qué ser un problema, siempre que los dos tengan la misma necesidad de espacio.

Si uno de los dos necesita estar en pareja todo el tiempo y termina persiguiendo al otro, se puede producir una falta de deseo sexual. Es muy difícil sentirse atraída hacia quien nos asfixia y agobia. El problema se empeora cuando no existe un fuerte diálogo, porque se crea un círculo vicioso: más se aleja uno, más lo persigue el otro.

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